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Circular 6 Febrero 2010

25º Seminario de Formación Teológica – Trelew - 31 de enero al 6 de febrero 2010

 

Nuevas Militancias para Nuevos Desafíos de los Pueblos

 

Y luego de una intensa semana, el Seminario llegó a su fin, proclamando una vez más el lema que lo convocó, pero que ahora, con todos los aportes, las vivencias, los intercambios y experiencias adquiere un sentido más comprometido y más comprometedor.

Así como el lema, los títulos de los ejes y de los espacios no son frases hechas sino que enraizadas en el corazón de cada uno de los participantes, son experiencia vital, son ideas trabajadas y reflexionadas que desafían nuevamente.

Para ello, la jornada del sábado tuvo como objetivo sumar palabras, explicaciones y ampliaciones a los gestos ofrecidos en la Celebración Eucarística del día viernes y todo lo compartido en La Juntada, de manera tal que los participantes se lleven más herramientas, tanto las propias del espacio y región en la que estuvieron, como también de las demás.

En particular, hubo dos espacios que pusieron por escrito sus conclusiones, que más abajo  reproducimos íntegramente.

Por la mañana también se realizó la evaluación del Seminario, momento muy importante para seguir caminando como colectivo hacedor de teología año tras año, y fue muy emotiva la despedida de todos los participantes, agradeciendo al equipo local, a los servidores, y a todos los participantes que hicieron posible el seminario.

La noche del viernes, hasta bien entrada la madrugada, se compartió un fogón con mucho baile, música y alegre participación de todos.

 

 

Los espacios

Durante toda la semana desarrollaron su actividad en forma simultánea seis espacios, en los que cada participante eligió estar en función de sus experiencias o inquietudes de militancia. Compartimos ahora un panorama detallado de cada uno de ellos:

 

Bienes naturales y geopolítica

Los inscriptos fueron alrededor de 70 participantes.

Fue animado por Ángel Callupil, Juan Escobar, Eduardo Hualpa y Alberto Villalonga, junto con Gustavo Zarza de metodología.  

 

El primer día de trabajo se concretó con la presentación formal del espacio y una aproximación conceptual al término geopolítica que dio lugar a un repaso histórico del dominio y control de nuestras enormes riquezas nacionales de parte de potencias extranjeras y sus aliados locales y una serie de aproximaciones al contexto histórico sobre la dominación de los bienes naturales en América Latina.

Inmediatamente, la voz de diversos rincones del país e inclusive de hermanos chilenos, alimentó esta inmensa experiencia de intercambios. El resultado fue dando lugar a un mapa de actores económicos que aumentan sus riquezas en función de un modelo de saqueo y depredación de nuestros bienes naturales.

Las preguntas disparadotas de la discusión fueron: ¿Qué le esta pasando a nuestra tierra? ¿Qué queremos que le pase?

Ángel Capulli habló sobre la tierra como un lugar para vivir, con un aporte y un trabajo grupal. Virgino Bressanelli, el obispo de Comodoro Rivadavia, abordó el tema de la “Megaminería”, explicando también las razones por las que se emitió un documento sobre minería a cielo abierto hace algunos meses, planteando la necesidad de preservar nuestro ecosistema y proponiendo vías alternativas. Completaron el panel Juan Escobar, quien habló sobre sojización y desmonte y Eduardo Hualpa, sobre Tierra y Vivienda.

Luego de los aportes se abrió al diálogo y a la discusión, planteando cómo actuar ante los conflictos que se presentan y cómo visualizar y construir proyectos viables.

 

Culturas Juveniles:

Al espacio se anotaron unos 160 participantes.

Fue animado por Kevin Morawicki, Lorena Leal, Ezequiel Silva, con Andrea Aguirre y Domingo Povonza de metodología, a quienes se suma Jorge Huergo que estuvo en su preparación y no pudo participar.

 

La propuesta fue lanzar el espacio a partir de un video elaborado el año pasado y desde las experiencias obtenidas en el Espacio en los seminarios anteriores. En ese sentido, fue oportuna una recuperación de reflexión en torno a las prácticas humanitarias y humanizantes, y sobre cómo son las conducciones de unos hacia otros.

Una iniciativa que se desarrolló fue gestar una radio abierta que funcionó en algunas de las comidas y ratos libres, como modo de expresar las prácticas juveniles.

El ensamble teológico lo presentó Ezequiel Silva a partir de un pequeño video realizado Jorge Huergo que relata en proceso y en cronología la experiencia de la Teología de la Liberación en América Latina. A partir de allí aparecieron perspectivas, nuevas militancias y se fueron ensamblando los ejes de cada día; surgieron interrogantes históricos en varios aspectos: el contexto, la dimensión latinoamericana, los diversos autores y actores, el porqué de las militancias violentas.

Se rescató la idea de que la historia como tal no comienza con lo nuevo, lo nuevo tiene un antecedente en lo viejo, que ni todo lo nuevo es bueno ni todo lo viejo es malo.

Los jóvenes del espacio realizar una declaración propia de las Culturas Juveniles

 

Declaración de los Participantes del Espacio Culturas Juveniles

 

Nosotros y nosotras, los militantes de la esperanza del espacio “Culturas Juveniles”, reunidos en el 25 seminario de formación teológica declaramos que todos los jóvenes de Latinoamérica tenemos la oportunidad de crear y recrear un proyecto que aporte y haga valer nuestra presencia ante los nuevos desafíos, a través de espacios que nos permitan conectarnos con nuestros deseos, favoreciendo el intercambio cultural, creando redes de comunicación y encuentros para que podamos compartir y llevar a cabo sueños colectivos que nos reflejen como pueblo.

Todas las personas que nos sentimos movilizadas por alguna causa o injusticia tenemos la necesidad de escuchar, de mantener la dignidad intacta, de reconocer nuestra identidad, reivindicar la cultura, estando presente, investigando y buscando la interpretación de los hechos históricos a través del trabajo. Proponemos campañas reforzando valores y la unión de los diferentes barrios, provincias y países de Latinoamérica, sintiéndonos compañeros/as, eliminando todo tipo de barreras porque el cambio es ¡YA!, manteniendo sobre todo el desafío de no perder la alegría.

Nosotros, jóvenes originarios de distintos horizontes, expresamos la necesidad de ser líderes desde el servicio de amor y diálogo aportando nuestra ayuda, basándonos en la palabra de Dios, proclamando y comprometiéndonos con el prójimo, renovando nuestro corazón y fortaleciendo así la comunión.

Vemos una realidad que nos choca: jóvenes excluidos en la pobreza. Niños de 8 a 16 años que tendrían que estar jugando o estudiando los vemos drogándose en distintas partes de nuestra sociedad.

Afirmamos una vez más el derecho a tener un lugar, a participar y ser protagonistas. Por ello, nos comprometemos que al volver a nuestros lugares de origen sumemos a otros jóvenes para seguir dando pasos de protagonismo y llevar lo aprendido a la práctica.

Declaramos la necesidad de gestar prácticas más humanizantes que nos posibiliten ser protagonistas, perseverantes, ofreciendo nuestro compromiso, apostando a la rebeldía, no encerrando realidades sino creando nuevos espacios para que los “guachos”, los jóvenes, los “sin parte” tomen la posta con  acompañamiento y formación, para que el trabajo colectivo rompa con las estructuras opresoras.

Declaramos que las distintas formas de expresión artística y cultural son nuevas formas de militancia, mientras se garantice el acceso a todo el pueblo de manera que desde la expresión integral se logre llegar a la liberación del espíritu crítico de cada individuo.

Declaramos que queremos un pueblo latinoamericano unido, que sepa solucionar sus problemas sin olvidar sus propios derechos y culturas, ya que el pueblo no es sólo un lugar sino muchos.

Para ello, queremos llevar a cabo encuentros en cada una de las regiones de nuestro país donde los representantes puedan compartir la formación desde la realidad de cada uno, nutrirse a través de espacios de comunicación y puesta en común. Así podremos consolidarnos como jóvenes militantes del pueblo que caminan hacia a una sociedad más libre y unida.

Nosotros, jóvenes latinoamericanos, respaldados en las antiguas militancias afirmamos que las actuales proponen un trabajo mancomunado, compartido y consensuado, teniendo como sueño un proyecto de pueblo en donde quepan todos, todas y muchos más.

 

 

 

Nuestros Cuerpos, Nuevos Territorios.

Al espacio se anotaron unos 160 participantes.

La coordinación estuvo a cargo de Nelly Borquez, junto con el aporte metodológico de Omar Palma y Nazare Castro Soares 

 

El espacio se caracterizó por buscar la continuidad de seminarios anteriores, siguiendo el hilo temático pero la vez innovando contenido, método e integración. La alegría y el reconocimiento de nuestros propios cuerpos fueron un ingrediente permanente de este espacio

La utilización de diferentes dinámicas ayudo a dejar de lado la timidez y a apropiarse totalmente del espacio. Diferentes ritmos musicales pusieron a trabajar nuestro cuerpo y al mismo tiempo nos mostró las imposibilidades, los prejuicios, los temores que tenemos de nuestro propio cuerpo y el miedo a exponerlo ante la mirada de los demás. ¿Qué pasa con mi cuerpo ante el sonido de diferentes ritmos, que pasa con mi cuerpo en diferentes territorios?

Algunos temas que se abordaron refieren a la relación del cuerpo con las militancias, al cuestionamiento de si realmente somos militantes. Se afirmó que la militancia exige poner el cuerpo y que los deseos son una expresión plena del sentir de la militancia. Estos deseos también dejan entrever sueños, aparece la duda que nos motiva para nuevos emprendimientos.

Compartieron diferentes testimonios que fueron dando cuenta de nuestro cuerpo, nuestras militancias, de la creatividad, de la felicidad de la vida cotidiana.

Entre todos construyeron un mar multicolor para llevar a la celebración, olas de diferentes colores significando nuestros deseos, búsquedas, frustraciones, esperanzas, felicidad.

Otras de las dinámicas que motivaron el trabajo fue la realización de un laberinto gigante con forma de cuerpo humano, en el encontramos diferentes entradas: brazos, manos, orejas, cerebro, corazón, genitales. Cada una de estas entradas tenía un significado para los participantes, como por ejemplo la identificación de los brazos con el servicio, la cabeza con la intelectualidad y la razón, en las piernas el andar cotidiano, etc. ¿Cómo son nuestras militancias desde estos lugares?  ¿Qué parte del cuerpo es la mas importante? ¿Por qué?

Al ir finalizando se pudo apreciar la búsqueda del objetivo de la dinámica: Identificar el cuerpo social como un cuerpo humano. La conclusión fue que todo el cuerpo es importante aunque se le debería dar mayor importancia al cerebro y al corazón.

El clima festivo, la coloración de los ornamentos, los movimientos y el espacio físico hicieron que el espacio resultara muy dinámico y movilizador.

 

Hacia una democracia participativa

Los inscriptos fueron unas 100 personas.

Fue animado por Néstor Míguez y Claudia Korol, con Cora Grevise de metodología.

 

El objetivo del especio fue promover la reflexión democrática, trabajando sobre las resonancias y experiencias acerca de las militancias.

Las dinámicas buscaron lograr la participación constante de los miembros del espacio. Las escasas exposiciones hicieron que los participantes se involucraran en la construcción permanente del mismo. Preguntas tales como por qué, cómo y para qué se entra a trabajar en política.

La riqueza del espacio se centró en el debate y el compartir experiencias de vida, entendiendo que “cuando se sueña solo, sólo se sueña”, preguntándose cómo transformar los propios sueños con los de los otros, cómo ser un militante popular, cómo constituirse con otros en un proyecto de pueblo y dejar de ser simplemente un grupo de individuos que se juntan.

Diferentes cuestionamientos, contradicciones, experiencias no resueltas fueron denotando las experiencias sobre militancias. ¿Qué pasos podemos dar para ser militantes? ¿Cómo lograr el paso de la política social a la política partidaria? ¿Esto nos hace alcanzar el Reino? También hubo diferentes posibilidades y visualizaciones acerca de la relación con el Estado.

¿Cómo se complementan los diversos modos de militancias a partir de nuestras prácticas?  ¿Qué pasa cuando nuestros sueños, como utopías, alternativas, deben bajarse una concreción de proyecto? ¿La democracia es la construcción de consensos o es la exposición de conflictos?

Algunas de las muchas ideas que salieron fueron:

v      La militancia aparece como modificadora del sujeto, cómo este sujeto se va transformando. Jesús es un militante que en la práctica cotidiana también se transforma.

v      La transformación de los sueños no como una acción individual sino colectiva, soñar con otros.

v      La militancia aparece como el bien común, como elemento necesario para la construcción del proyecto.

v      A pesar de visualizar la constante fragmentación en nuestra sociedad,  son constantes las confluencias de algunos sectores para construir un proyecto político.

v      La responsabilidad y el compromiso aparecen como valores necesarios a la hora de repensar el proyecto democrático.

v      El SFT puede aportar para un proyecto concreto de construcción de poder.

v      Las prioridades requieren ser tenidas en cuenta como complemento del proyecto.

v      Diferentes experiencias como los grupos de autoconvocados, visualizan la necesidad de la gente que se moviliza y al mismo tiempo lo difícil que es sostener la lucha en el tiempo.

v      La sensación de frustración muchas veces paraliza pero muchas más moviliza para seguir adelante.

v      La Laocracia. Estilos de democracia ante le consenso y el conflicto.

v      La militancia es una pedagogía de los oprimidos, no “para”, sino “de”. Hacemos política desde el pueblo, no para el pueblo.

v      El seminario debe dejar de ser la voz sin los sin voz, no debe haber mediaciones, los sin voz deben recuperarse para que como militantes populares seamos capaces de construir espacios de pueblo.

 

Asumiendo la propuesta del eje sobre cómo hacemos el pasaje del sujeto al militante, el espacio trabajó viendo de qué manera lo político entra en nuestra construcción de subjetividad, reconociendo que somos sujetos políticos. Néstor Miguez y Claudia Korol plantearon lineamientos tales como la formulación de ese sujeto militante que debe revisar su propio deseo de libertad contra el deseo cautivo que nos impide realizar nuestros sueños. Ese pasaje del sujeto al militante puede ser también un camino inverso, como la militancia modifica al sujeto, “como Jesús es un militante que se transforma”.

En seminarios anteriores se hablaba mucho de redes, articulación, que en algunas prácticas terminaron siendo cooptadas por algunos sectores generando sensación de desconfianza y traición. Así se hace notoria la dificultad de organización de gran parte de nuestra gente, ya que hay una gran brecha entre la estructura y la base. Al ir finalizando vamos descubriendo lo común como pueblo, nos acercamos a un concepto de democracia y van apareciendo juicios de nuestra historia, la descolonización, el descarte de lo viejo y la constante pregunta ¿lo nuevo es siempre nuevo?

Luego de la evaluación del espacio, como producción se elaboro una carta de militante a militante.

 

 

 

Carta de un militante a otro

Trelew, 5 de febrero de 2010 

 

Querid@s compañer@s militantes:

Estamos en el 25º S.F.T. y escribimos, desde estas tierras del Sur, tierras de lucha, de esperanza, de memoria viva y encarnada… de vientos de renovación.

Nos urge el ansia de transformación para lograr la articulación en esta hora provisoria entre los distintos lugares de militancia para recuperar la voz, la palabra y construir saberes, haciéndolo desde las bases.

También nos moviliza la certeza que el “pueblo y sus nesecidades no están en el centro de la mesa”. En estos días del Bicentenario y de internas abiertas, queremos espacios “donde el pueblo actúe como pueblo” en la construcción de un proyecto liberador.

Sabemos que nos enfrentamos a una Democracia vacía, con una sociedad fragmentada, por eso los invitamos a crear nuevos espacios, reconociéndonos en la humanización militante, fortaleciendo los vínculos y animándonos a avanzar sobre nuevas formas de participación popular democrática.

Recuperemos las historias de las militancias, hagamos acuerdos de fondo desde los valores del Reino, pensando cómo se construye, para qué y con quién, rescatando la militancia de ayer y sumando las nuevas.

COMPAÑER@S, no nos quedemos a la vera del camino, promocionemos juntos LA DIGNIDAD DEL HOMBRE Y SEAMOS SUJETOS ACTIVOS DE LOS CAMBIOS PROFUNDOS QUE SE ESTAN DANDO EN LATINOAMERICA.

  ¡Un abrazo fraterno!

Militantes
del Seminario de Formación Teológica

 

Cultura y comunicación:

Se inscribieron para participar unas 80 personas.

Fue animado por Ernesto Bruna, junto con Nancy Cordero y Benjamín Sotelo, del equipo de metodología.  

 

Después de la presentación de los participantes se trabajo con aproximaciones a conceptos tanto de cultura como de comunicación, la metodología estuvo siempre marcada por dinámicas participativas.

El concepto de hegemonía de Gramsci fue constante en las reflexiones. En las actividades se intentó el reconocimiento del poder hegemónico en los movimientos, prácticas culturales y sectores subalternos.

Algunas de las ideas que se discutieron fueron:

v      El discurso como forma de manipulación del poder.

v      Cómo identificar los diferentes discursos hegemónicos, alternativos, de la militancia y qué dispositivos se encuentran detrás de estos (tv, radios, grafica, etc.)

v      Las matrices culturales que subyacen, prácticas, la importancia de la ley de medios de comunicación.

v      La distinción de las diferentes realidades locales respecto de la realidad nacional.

v      El espacio se enriqueció también desde la perspectiva aportada por la mirada de otros países.

El espacio tuvo también su momento de creatividad, en el que se elaboraron videoclips, programas de televisión y otras producciones mediáticas, a partir de todo lo trabajado.

 

 

Jesús militante:

Alrededor de 260 personas se inscribieron en este espacio, siendo el más numeroso.

Como animador estuvo Rubén Oyarzo, mientras que la metodología la llevó adelante Lucas Spigariol.

 

El espacio tuvo una dinámica basada en la lectura de la Palabra de Dios y su relectura comunitaria desde las diferentes experiencias de vida. Hubo puestas en común simbólicas, aportes y pistas para el acercamiento a la palabra de Rubén Oyarzo y momentos fuertes de celebración en torno al signo central de la mesa y la fracción del pan, al modo de Jesús Militante.

La primera de las ideas centrales fue descubrir a Dios como el primer militante, luego se profundizó en la militancia de Jesús en sus múltiples dimensiones y por último se concentró la mirada en la militancia de la mujer.

El primer día se comenzó armando pequeños grupos y presentándose entre los integrantes. Para ello se planteó una dinámica de recordar en qué momento cada uno comenzó su militancia, reunirse con los de la misma década y presentarse desde esa experiencia. Armando grupos más chicos en las décadas más numerosas, fueron en total 20, de entre 10 y 15 integrantes cada uno.

La palabra elegida fue la conocida como “Zarza ardiente” (Exodo 2 y 3), y en base a ella que se trabajó la relación entre Dios, el pueblo y el líder. Moisés aparece como el militante que lidera el caminar del pueblo, pero también es Dios quien como militante “escucha el clamor de su pueblo”. Se rescató mucho la idea de un Dios que cambia, que se transforma a la vez nos transforma. La relación de Dios con su pueblo es como un encuentro amoroso, de profunda compenetración, a consecuencia del cual ambas partes cambian, se enriquecen, se transforman.

El segundo momento fue presentar a Jesús de lleno en su militancia. Haciendo referencia al refrán popular “de tal palo, tal astilla”, se planteó cómo Jesús actualizó e hizo realidad la experiencia de fe histórica de su pueblo en Dios a partir del pasaje bíblico de Lc 4, donde Jesús lee el libro de Isaías en la sinagoga de Nazareth anunciando la llegada del Reino y luego sus mismos paisanos intentan desbarrancarlo. El acento estuvo puesto en la variedad de formas y actitudes de militancia que asume Jesús en su práctica, y las consecuencias que eso le trajo, para lo cual hubo una selección de citas bíblicas. La cuestión central fue poder relacionarlo con las propias prácticas de militancia, haciendo el mismo ejercicio de Jesús de actualiza el mensaje bíblico al contexto de su época y de su pueblo.

El momento final recuperó la figura de la mujer y su militancia a partir del canto de María en el “Magnificat”, que es un verdadero manifiesto del amor de Dios visto con ojos femeninos, y del encuentro de Jesús con la mujer siro-fenicia, quien con su militancia astuta y sutil logra que Jesús también cambie.

 

 


 

Gracias y hasta pronto

 

Secretaría del SFT