       |
|
Aportes del 25 SFT - Febrero 2010
Presentación temática
por Marcelo Trejo
[Esquema resumido]
[Presentacion Power Point]
Saludo inicial
Buen día, ¿qué tal, tanto tiempo?.¿Saben que los he extrañado el año pasado? ¿Estuvieron en Chapadmalal, el año pasado, no? Miren, he andado por los Seminarios en Córdoba, Jujuy, Santiago, Iguazú, haciendo méritos en todos lados para ir al mar y, el año que tocaba en el mar, no me contratan. ¿Pueden creer lo que me han hecho? Es una broma. En realidad no pude ir. Se complicó el año, se complicó con otras cosas. Pero, en serio, más allá del mar, hubiera sido lindo poder compartir con Uds. también el año pasado. En fin, las cosas son así, se van dando y seguimos en ruedas y caminando ¿cierto?
Presentación
¿Qué es lo que me toca hacer hoy? Presentar la semana. ¿Qué quiere decir eso? Tratar que podamos entrar en sintonía con la propuesta de este Seminario. Un Seminario que desea ser un lugar, un espacio donde podamos construir juntos nuevas afectividades, nuevos conceptos, nuevas relaciones, nuevos impulsos. Un Seminario donde juntos podamos volver a recrear esa palabra tan bonita que la dijeron ayer en araucano: fuerza, energía, Nehuen.
El Seminario y el lema
Este Seminario de Formación Teológica, como desde hace 25 años, siempre ha estado marcado por un lema. Un lema que no es simplemente una frase. ¡Si ustedes supieran el tiempo y las discusiones de trabajo que tiene la coordinación para poder sacar el lema! Y ¿por qué? Porque ahí está el núcleo condensado de lo que quiere ser el seminario.
El lema es como esa frase, esa idea que gira todo el seminario. Tanto es así, que cuando uno tiene que evaluar al final, tiene que hacerlo, entre otras cosas, a partir del lema. Volverlo a leer, volverlo a escuchar, “tomar aire, cerrar los ojos” y decir ¿qué me resuena de nuevo? ¿qué me trae de vuelta? ¿qué me ha llenado? De eso se trata.
El lema 2010, Trelew
Por eso vamos a empezar a trabajar. Una pregunta: ¿cuál es el lema de este año? ¿Se acuerdan? ¡No miren, no sean tramposos! ¡A ver, sin mirar! ¿Qué dice? “Nuevas Militancias para nuevos desafíos de los pueblos”.
Con un lema ya puesto, sea este u otro, un Seminario puede tener dos actitudes. La primera sería la de pararse, pontificar y decir sacando pecho, afirmando a raja tabla: «nuevas militancias». Frente a ello, a los demás –y en el fondo a nosotros mismos– solo nos queda decir o «sí» o «amén».
Cuando se afirma tajantemente, cuando se dogmatiza, cuando se pontifica o cuando se lo dice con tanta fuerza afirmativa, a los demás simplemente les corresponde asentir, decir «sí, tienes razón»; a lo sumo, empezar con ese lema a construir: «bueno vamos a ver cómo son nuestras militancias», «vamos a ver qué tenemos de militancias», «vamos a hacer más militancias y avanzar hacia delante y meterle pata para adelante».
Este es un modo de hacer camino en un Seminario. Está bien en algunas cosas pero tiene límites graves. El punto de fondo es que se presupone cosas como consabidas y aceptadas por todos: «Nuevas militancias para nuevos desafíos de los pueblos», y vamos a avanzar para adelante.
¡Che!, ¡pará! esperemos un poquito. ¿No será que esta afirmación necesitaría volver a plantearse? ¿Será lo mismo lo que vos y yo entendemos? ¿para adónde irá esto? ¿no será bueno ponerle otro tipo de actitud y de tonito incluso? no tan dogmático, no tan afirmativo, no tan aseverativo, sino más bien en clave de pregunta, en clave de hipótesis, como dirían los investigadores –y nosotros vamos a hacer un camino de investigación y de búsqueda.
¿Qué quiere decir eso?, que hay una idea que ronda en la cabeza y a uno lo lanza. Pero no afirmando «así es», sino diciendo «podría ser así», «capaz que sería así», «habrá que ver si es así». Naturalmente, frente al que dice «capaz que sería así», «habría que ver si es así», «en una de esas es así», la actitud que cosecha del otro no es decir «tiene usted razón», sino de aquel que comparte: «¡ah! meta, vamos a buscarlo», «¡ah! bueno, dale, vamos a ver», «¡ah! dale, encontrémoslo juntos». Entonces, frente a una forma de pregunta y de búsqueda, el otro, mi amigo, el compañero de mi espacio, del Seminario, se pone codo a codo, hombro a hombro al lado mío y empezamos a buscar.
Es también posible que al final del Seminario digamos: «¡che!, vos sabes que teníamos razón, son nuevas militancias para nuevos tiempos, ¡qué bárbaro que hemos estado! ¿no?, ¡qué iluminados que hemos estado!»; o en una de esas: «che, no había sido tan así, ni tan nuevas, ni tan militantes, ni tan desafíos, ni tan tiempos nuevos, capaz», «¡ah!, nos hemos equivocado ¿no?». Sea lo que fuere, está bien. Porque ¡¡el método es ya contenido!!
Para nosotros debe ser importante el proceso, el camino. Método viene de justamente de «hodos», en griego, camino. Insisto, lo importante es la posible construcción de conocimiento que hemos realizado codo a codo, hombro a hombro, voluntad a voluntad, cabeza a cabeza. Aunque sea para afirmar: «sí, había sido así», aunque sea para decir «y no había sido tan así» o aunque sea para decir «parece que es por otro lado». No importa. Buscar juntos, buscando, siempre buscando. El proceso conjunto a todos nos ha recreado.
El Seminario y su método
Este Seminario nuestro, desde hace 25 años, ha optado, fortalecido y madurado un método de construcción colectiva.
La coordinación lo expresa así: «Muchos ya traemos saberes, ideas, modos, herramientas, que deberán entrecruzarse para alimentar el debate político-teológico, que este Seminario de formación teológica propone en sus bodas de plata». Bien. Entonces, hay que lanzarse, No hay que tenerle miedo a plantearse: «¿y si buscamos?», «¿y será?», «¿y cómo saldrá?», «y hacia dónde pateará la cosa», «¿y si se nos complica?» «¿y si no nos ponemos de acuerdo?», «y si salimos más revuelta la cabeza que de lo que hemos venido?». Para todo ello hemos venido.
¡¡Vamos!!, hagamos algo juntos. Tomen la mano derecha, muéstrenla, ahora, póngansela en la cabeza. Bien, ¿saben a qué hora se van a levantar de acá?, cuando los sesos se les calienten, antes no. Es un juego, no lo tomen a mal. Yo les voy a decir una cosa muy bonita. Se trata de encontrar una actitud, un Seminario que se pregunta, que persigue respuestas, que orienta su mirada; en fin, se trata de un Seminario que suponga escuchas y manos entrecruzadas sosteniendo la vida y que se lance –como dicen los obispos–, a “Navegar Mar Adentro”, con la sola confianza en Aquel, Jesús el Señor, que también va en la barca. ¿Se acuerdan de ese texto? Jesús que también va en la barca con sus discípulos. Es así. Lanzándose a la búsqueda con la única confianza puesta en el Señor de la historia que acompaña los caminos y las reflexiones, Discípulos y misioneros que confiamos en el Señor Jesús con una expectativa gozosa y también intranquila que provoca el posible encuentro en la otra orilla con algo nuevo y con otros distintos a uno.
Porque saben una cosa, hay que ponerse así: lanzados, anhelando encuentros y novedades advenientes. Esto es riqueza. Valores de estos Seminario de formación teológica. Riqueza y desafíos de estos “nuevos tiempos”.
Nuevos mapas para nuevos tiempos
Y mirar para adelante buscando sintonías con voces diversas también se convierte en necesidad. Hay que avanzar porque los mapas vitales, los mapas estructurales, los caminos conocidos ya están desactualizados. Mirar hacia atrás sólo nos deshumanizaría, nos convertiría en estatuas de sal (….).
Yo cuando voy a Buenos Aires, siempre tomo un mapita de los subtes y colectivos. Orientados por ellos, puedo moverme en esa gran ciudad. Llego de allí, voy para allá; subo en un subte, tomo un colectivo y avanzo. El mapa me indica el camino y me orienta hacia la meta. Pero ¿qué pasa cuando se tiene un mapa desactualizado? Comienza en un lugar pero el colectivo lo lleva para otro lado, allí uno se desorienta, se pierde, se cansa, se aburre, se estresa y hasta termina frustrado. Así pasa con los mapas de la vida, con los mapas actuales político-económicos, incluso con la militancia. Por ello, hay que recrear la posibilidad de volver a pensar todo eso. No dejarlo librado. Antes sabíamos que si tocábamos esta tecla, si hacíamos esto, si hablábamos o planteábamos aquello, si hacíamos aquella marcha, etc. teníamos tal resultado previsible. Hoy todos esos mapas están desactualizados. No nos sirven, no nos ayudan, necesitamos volver a recrear y volver a pensar creativamente, volver a armar nuevos mapas que orienten hacia nuevos caminos.
En este sentido, Rubén Oyarzo, uno de los teólogos fundadores de estos Seminarios, sabiamente decía así: «Se trata de agudizar nuestra inteligencia, para buscar una mayor comprensión de las dinámicas que producen cambios reales en nuestras sociedades».
«Agudizar nuestra inteligencia»…. y sigue diciendo en otro momento: «hoy, en varios países de nuestro querido continente, se están experimentando construcciones políticas alternativas al neoliberalismo, para nosotros –decía Rubén–, esto no es un dato menor». Más aún continuaba: «necesitamos urgentemente ponernos en consonancia, a tono con esos procesos».
Entonces, la primera actitud es «agudizar la inteligencia» y la segunda: tomar aire, ensanchar el corazón y que resuenen los nuevos procesos político-sociales que América Latina va teniendo. Abrir el corazón no achicarlo y secarlo. Hay mucho aire que nos puede venir de otros lados, bien vale la pena tenerlos en cuenta. Recuerden: «no es un dato menor».
Y la tercera cosa –ya hablando de nosotros–, Rubén Oyarzo comentaba: «un verdadero desafío es recuperarnos como militantes». Él, sigue apostando a que debemos ser militantes. Tendremos que ver si es una categoría todavía movilizante o no. El Seminario nos tiene que ayudar a pensarlo. Sin embargo, continuaba diciendo: «es un verdadero desafío recuperarnos como militantes y que nos asumamos críticamente». Él cree en la militancia pero también afirma que hay que zarandear un poco eso. Se trata de asumir “críticamente, gravitando en los procesos de desmovilización y cambio social que vivimos en nuestro país y continente”.
Vamos a problematizar
Frente a todo esto, modestamente, yo también quisiera acercarles a ustedes algunas cuestiones para enriquecer aún más este horizonte. Quisiera ayudarlos a que pensemos y agudicemos la inteligencia. Quisiera cooperarles con cuestionamientos, con preguntas, eso se llama técnicamente: “problematizar la cuestión”. Yo quisiera problematizar la cuestión.
«¡Oh!, ya viene a complicarnos la vida». No. Justamente, no hay que reducir lo que es amplio, no hay que recortar lo que es complejo, ni simplificarlo. Hay que verlo con todas sus dimensiones. e interrelaciones. Después dirán: «bueno, por acá vamos o por allá no queremos ir». Complejizar no es complicar sino descubrir el entramado de acciones y retroacciones y de múltiples interrelaciones que tiene la misma realidad. Simplificar es una actitud poco sabia, más aún es necia y solo le interesa camuflar la vida.
Por eso yo quisiera que este Seminario sea un camino colectivo y sapiencial que, desde la problematización de las situaciones y complejidades, podamos ir avanzando con preguntas hechas entre todos. Las vamos a sacar de estos espacios conjuntos, las vamos a sacar de los espacios propios elegidos, las vamos a sacar de las charlas interconectadas que vamos a tener, que vamos a debatirlas y cuestionarlas y confirmarlas en medio de una mateada o entre una noche de cervezas, en un momento de oración o bien en medio de la reflexión, tal como se ofrece el momento de la Juntada, nuestro espacio desafiante de interacción.
Pero en este momento yo voy a complejizarles, problematizarles, al menos una parte del lema. ¿Cómo era el lema? A ver!, cerrando los ojos, sin leer, ¿cómo era? «Nuevas Militancias para nuevos desafíos de los pueblos» ... nos merecemos un aplauso y un chamaco que nos ayude a despabilarnos, ¡vamos!.
|
|
Explicación del Lema
Ejes de Reflexión
Presentación
El logo
Más materiales
|