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Aportes

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Desde los pobres, Ciudadanía Plena y Vida en Abundancia

I.Desde los pobres
            La realidad de empobrecimiento en Argentina y Latinoamérica y también el protagonismo de los pobres, a modo de sujetos hacedores de teología y sujetos políticos, siempre y de diversos modos estuvieron presentes en los 21 del Seminarios de Formación Teológica. Más aún, debido a los cambios epocales, en los Seminarios más recientes, y tal vez más explícitamente en el próximo, va surgiendo la necesidad de redefinir o recontextualizar la noción misma de “pobre y de pobreza”.
            Durante años, al sistema social se lo caracterizó por la explotación por parte de una minoría sobre las mayorías, utilizando categorías como dependencia u opresión. Sin dejar de estar muy presentes estas cuestiones, actualmente la situación se ha agravado debido a una dinámica socioeconómica que "produce" individuos y muchedumbres literalmente innecesarios para su funcionamiento, a quienes descarta a modo de “desechos” humanos o "residuos" sociales. Se suele hablar de exclusión para hacer referencia a esta situación de quedar fuera del sistema, pero no se trata de una simple anomalía. La fase actual del modo de producción capitalista descarta sistemáticamente a seres humanos mediante mecanismos de expulsión social, por los que se condena a multitudes anónimas a una irrelevancia estructural que los convierte en “desaparecidos” (1). El auge de ciertas corrientes ecológicas que proponen el reciclado como forma de recuperar la basura para la dinámica social, pareciera que aún no llegó a las personas, que pueden ser tiradas más fácilmente que un diario viejo, con el perdón de los pañales usados. En ¡Por favor, explótenme! se transforma el cínico pedido de muchos que aunque sepan que se les destine al peor lugar de la escala social, confían en que ese lugar existe, y sienten como un progreso salir de la mortal invisibilidad. “Estos nadies públicos, han perdido su derecho de vivir dignamente y de ser tomados en cuenta. Independientemente de su forma organizativa, se trata de mujeres y varones olvidados. Son en su gran mayoría personas anónimas que ni contribuyen sustancialmente al Producto Bruto Interno, ni se pronuncian de forma elocuente en los medios de comunicación, ni saben tal vez leer y escribir. Son ‘no-personas’.” (2)
            En el Seminario intentaremos descubrir que la desintegración, el olvido y la exclusión de los sujetos es consecuencia de las injusticias y de una desigual distribución de la riqueza entre otros factores no menos incidentes.
            Como denuncia a esta situación de injusticia algunos lemas de Seminarios anteriores gritaban “¡Basta! Dignidad y Vida” “¡No al sacrificio de los pobres!” y, otros anuncian en ella la presencia liberadora de Dios como “Jesús Vivo” y “Espíritu”.
Entre las numerosas ideas que fueron brotando en los diferentes Seminarios y que en este Seminario queremos recuperar y reafirmar, podemos mencionar:
·        Una convicción permanente es que no se construye el Reino de Dios sin los pobres, sin esas muchedumbres anónimas e ignoradas (Mt 25, 34-46). Por lo tanto, todo proyecto político que los ignore como sujetos, está desechando una verdad teológica y también histórica: no hay camino a la utopía del Reino sobre los cadáveres de las víctimas de la historia, ni solución política a largo plazo sin incluirlos.
·        “Cuando hablamos de opción por el pobre, opción primera, prioritaria y preferencial, queremos decir: opción por el pobre y opción contra la pobreza. Se trata de una opción por las personas que sufren una situación inhumana y de muerte. La pobreza, en última instancia, significa muerte, muerte temprana, muerte injusta, muerte física y muerte cultural”, nos decía Gustavo Gutiérrez (3).
·        En el Seminario anterior, decíamos que la raíz de la opción por los pobres no es solamente que la vida de la gente está siendo amenazada y limitada cada vez más, lo cual ya es terrible, sino que esta situación además incapacita a la persona de tener su propia experiencia de Dios. Donde la vida está amenazada no se puede dialogar, porque para que haya comunicación entre dos personas, esas personas primero tienen que existir. Cuando la materialidad de la vida de una persona es maltratada sistemáticamente llega un punto tal de negación de su condición humana, que no le es posible tener una experiencia de encuentro con Dios. (4)

III. Ciudadanía y Vida
Si hiciéramos una estadística recorriendo los aportes, conclusiones, papelógrafos, lemas, y demás producciones en la historia de los Seminarios, en el “top ten” de las palabras más utilizadas sin duda que estaría “vida”, ya sea en mayúsculas o minúsculas, como sustantivo o como verbo, defendida o amenazada, en un sentido más mundano o más trascendente. Una vez más ratificamos su centralidad.
En cambio, “ciudadanía” es una palabra más reciente y aunque por su aspecto más técnico cueste incorporarla a nuestro vocabulario doméstico, despierta una variedad de significados que ofrecen una vuelta de tuerca más y una perspectiva enriquecedora a muchas de las situaciones y problemáticas que habitualmente surgen en los seminarios.
Una primera versión de ciudadanía es la que ofrece una serie de deberes y derechos políticos, civiles y sociales a cada hombre y mujer. En este sentido, la ciudadanía es fundamental para la aplicación de un marco inclusivo y de política social administrado por un Estado democrático capaz.
También, la ciudadanía no es una condición de los sujetos sino una capacidad para el ejercicio de los derechos. Un ciudadano/a construye ciudadanía, fundamental aunque no totalmente, en su relación con el Estado que es el responsable de garantizar tal ejercicio. Por otro lado, promover ciudadanía significa afianzar una praxis que repolitice la economía apuntando a crear una cultura distinta al modelo distributivo y productivo existente. Una praxis entendida como construcción y creación políticamente colectiva capaz de generar estrategias que legalicen e institucionalicen el poder o empoderamiento de las grandes mayorías. En este sentido, se trata de ir asumiendo responsabilidades y obligaciones participativas en contraposición al sujeto pasivo que se promueve actualmente. Con sus políticas públicas, y también con lo que no enuncia pero hace, el Estado fortalece o debilita la ciudadanía de sus habitantes según promueva o no el respeto, la accesibilidad, la difusión, la participación y el control sobre sus derechos. La cultura de los derechos humanos nos permite hablar de derechos universales, pero su apropiación efectiva por sujetos concretos exige que el Estado, responsable de respetarlos y garantizarlos, ofrezca activamente herramientas para eliminar las múltiples barreras en la construcción de ciudadanía.” (5)
La yuxtaposición con “vida”, le da un sentido más profundo a la ciudadanía, un motivo, una razón de ser. En términos cristianos, le da una espiritualidad, pero aún más allá de las convicciones religiosas, el ejercicio de la ciudadanía apunta a que cada uno viva su vida en libertad. Teológicamente hablando, la inclusión de las y los expulsados como ciudadanos, su “reciclaje” social, es un primer paso de devolución de la dignidad y la vida, en camino hacia la construcción del Reino. El otro gran paso a dar es más preventivo: sin esperar pacientemente a que se produzcan las víctimas, la maquinaria de expulsión de personas puede ser detenida.

III. Plenitud y Abundancia
         Abundancia sugiere cantidad, pero una cantidad de algo que desborda, que fluye, que es una desmesura, o sea, que cambia las medidas. Plenitud habla de totalidad, de no tener fronteras, de ausencia de baches y parches, de pensar en una escala mayor, de aquello que se puede agrandar y seguir agrandando.
No es que la ciudadanía y la vida sean poca cosa. Todo lo contrario. Pero más que como sustantivos es como verbos como adquieren mayor significación. Hablar de Ciudadanía Plena refiere a una ciudadanía que es cada vez más ciudadanía, en cantidad y calidad. Por otro lado, Vida en Abundancia apunta a que la vida sea cada vez más una vida que valga la pena ser vivida. En otras palabras, el desafío es “ciudadanizar” y “vitalizar” nuestra sociedad.
También hay que tener en cuanta que “Ciudanía Plena” es una categoría socio-política como “Vida en Abundancia” es una categoría teológica. Son dos categorías que vienen de terrenos distintos pero que lejos de excluirse se requieren e interpelan mutuamente. La Ciudanía Plena “historifica” a la Vida en Abundancia; mientras que la Vida en Abundancia le abre los límites, no le permite agotarse y lanza a la Ciudadanía Plena en búsqueda de un siempre más y mejor. Porque la Ciudadanía Plena en sí no existe pero la apuesta es acercarse.
Una vez más afirmamos que la pérdida de la materialidad de la vida es un grito que reclama la necesidad de una ciudadanía plena que incluya y respete los derechos de las personas. Lo material es el punto de partida, para desde allí llegar a una Ciudadanía Plena que no es otra cosa, con sus mediaciones de carácter ético y político y cultural, el inicio en el aquí y el ahora de la Vida en Abundancia.
La ciudadanía plena se expresa desde un sujeto plural y se entiende no sólo cómo resultado sino como un ejercicio para conseguirla. La “libertad” es un concepto que cuestiona al corazón del neoliberalismo, porque es utilizado permanentemente por él desde su propia lógica individualista. Como dice el refrán, “la peor astilla es la del propio palo”. La idea de libertad, plasmada en el lema del seminario anterior, vuelve a ser protagonista, en la medida que la ciudadanía plena no se agota en el satisfacer las necesidades básicas, sino que abren la puerta a nuevas opciones con mayor libertad. “La ampliación de la capacidad de elegir consiste en poder tener más libertad para dedicarse a lo que a cada uno le gusta, para escoger la propia manera de ser y para buscar un campo de acción, en definitiva, abrir el horizonte.” (6) a la Vida en Abundancia.

1 - MAIDANA, Daniel. Presentación del Espacio Expulsión Social, en el XXI SFT. 2006
2 - TANCARA, Juan Jacobo y ESTERMANN, José. “El poder y la gracia”. Equipo Fe y Pueblo. Bolivia.
3 - GUTIERREZ, Gustavo. Exposición en el XX SFT. 2005
4 - IGUIÑIZ, Javier. Circular del SFT. Septiembre 2005.
5 - MAFFIA, Diana. Material de preparación hacia el XXI SFT.
6 - OYARZO, Rubén. Presentación temática del XXI SFT. 2006.

 

 

 

 

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