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Aportes del XXI SFT
Lunes
6
Presentación
temática del 21º Seminario
Por
Rubén Oyarzo
Memoria
Cuando
terminábamos nuestro anterior seminario en Iguazú
-Misiones--, en medio de los abrazos calurosos y afectivos de un
grupo, el llanto de unas hermanas y hermanos nos volvían
a poner de cara a la realidad. Una mujer enamorada de la vida, compañera
entre compañeros y amiga de Jesús al lado de los expulsados
de la tierra, había sido asesinada en el municipio de Anapá,
Estado de Pará, al norte de la selva amazónica, en
Brasil. Su nombre: Dorothy. Gringa de nacimiento, latinoamericana
por adopción. Su sangre de mujer ha regado la tierra para
que florezca la justicia y, un día, la justicia y la paz
se abracen. Sobresaltados, me dije: La vida sigue siendo amenazada,
acorralada, puesta en jaque. Justamente esta había sido la
reflexión que atravesaba todos los espacios del Seminario
que terminaba.
Con ella y, en ella, a muchas ellas, con nombre y sin nombres está
nuestro hermano Angelelli. Están de pie a la manera del cordero
que ha sido degollado pero que está de pie: símbolo
de Jesús asesinado y resucitado (Apoc. 5,6).
Las marcas en sus cuerpos son signos de historia viva. Celebramos
su presencia en medio de nosotros.
Presentación temática
Desde hace un tiempo a esta parte, se habla cada vez más
de las muchedumbres que están por debajo de la línea
de pobreza. O sea, que se refieren a los que ni siquiera son pobres,
están por debajo de la línea. ¿Qué significa
esto? ¿Qué tienen los pobres o mejor dicho, cómo
viven los pobres para que sean tenidos en cuenta como pobres y que
no tienen los que está por debajo de la línea que
no pueden ser nombrados?
Frente a esta situación tendríamos que preguntarnos
si nuestra opción por los pobres no es ya insuficiente.
¿Por qué esta situación de inequidad que nos
impacta y nos duele es la cuestión central, teológica
de nuestro Seminario aquí en La Rioja? Porque la pobreza-miseria
material, la negación injusta de las condiciones materiales
básicas para vivir, constituye la amenaza mayor y más
radical a la experiencia religiosa. Lo que nosotros llamamos una
experiencia madura de persona a persona con Dios. Negar las condiciones
materiales para que una persona o un pueblo pueda realizarse, es
negarle la posibilidad de la propia experiencia de encuentro con
Dios. Para hacer esta experiencia es necesario existir y para existir
es preciso satisfacer las necesidades básicas (desde las
calorías que necesitamos, pasando por todo aquello que nos
realiza como personas) de la existencia. Todos sabemos por experiencia
personal o por cercanía, que la pobreza-miseria material
se ha agudizado y globalizado. Es la situación real, concreta
en la que se encuentra la mayor parte de la humanidad.
De modo que esta situación sea porque atenta contra una experiencia
madura con Dios, sea porque la pobreza extrema material se ha profundizado,
es para nosotros hoy, el mayor y primer desafío: ¡¡Recuperar
el valor de la materialidad de la vida!!
Esta situación tiene, por lo tanto, una densidad, una profundidad
teológica (amenaza a la experiencia religiosa) y porque el
pobre o mejor dicho el que está por debajo de la línea
de pobreza, al menos en la Biblia, ocupa un lugar central en la
revelación y la experiencia del encuentro con Dios. "En
los que están por debajo de la línea de pobreza vemos
quien es Dios". Si existe esta correlación trascendental
entre Dios y los que son considerados NADA estamos tocando lo que
es esencia, constitutivo de nuestra identidad cristiana.
Si la satisfacción de las necesidades básicas es la
condición primaria de la existencia humana, sus posibilidades
de ser o no ser, si es en esto que se juega su destino y la construcción
de su libertad: fracaso o triunfo; la materialidad de la vida es,
por excelencia un tema religioso juntamente con lo político,
socioeconómico de distribución de la riqueza.
La materialidad de la Vida en
la Biblia
El hebreo es una lengua de pastores y campesinos. Nombra lo que
existe. Por eso se presta admirablemente a la narración.
El primer ejemplo lo tenemos en el texto que nos ayudó a
la celebración al iniciar el día. Posee el sentido
y el amor por la naturaleza y lo carnal, excluyendo así todo
dualismo. Por ejemplo: el del cuerpo y el espíritu como opuestos
y en lucha a muerte entre sí. Lo sensible, lo material, es
un lenguaje para él que no opaca la presencia del espíritu,
lo que hace imposible la idea de una materia antiespíritu.
La materia es una materia con espíritu. La alianza entre
Yavé e Israel es una alianza nupcial, con palabras carnales
inundada de bellas imágenes.
Así la tierra, el agua, el árbol, el fuego, el aceite,
la sal, el vino, el trigo, el pan, la carne, la corporeidad con
todos sus vivencias y posibilidades, la piedra, el polvo, la ceniza,
los frutos, etcétera, etcétera, nos invitan a la contemplación
divina y son lugar de encuentro con el Dios amigo de la vida.
El texto de Isaías de esta mañana es un símbolo
donde el sueño de Dios y el sueño de los pueblos se
hacen uno. La mesa está rebosante de vida en abundancia porque
hay abundancia de humanidad. Ambas realidades se compenetran y hacen
posible que la mortaja símbolo de la muerte injusta pueda
ser quitado. El ritmo de la vida en los cuerpos de la mesa compartida,
como organización material de la misma, espantan a los cuervos.
El
Reino de Dios está simbolizado por realidades terrestres
tan materiales como cotidianas
Es
como:
Þ una mujer que mezcla harina con un poco de levadura...
Þ el sembrador que abre la tierra para fecundarla con la semilla
en una vital interacción
Þ el agua convertida en vino
Þ una vida
Þ un árbol donde todos los pájaros puede anidar
Þ unas bodas
Þ la lecha y la miel
Þ árboles que dan fruto doce veces al año y
sus hojas sirven como medicina para todos los pueblos
Jesús
retoma en su práctica de vida esta experiencia hasta el extremo
Así está reflejado en los Evangelios. Rescata los
cuerpos desde las más variadas situaciones injustas e inhumanas,
tanto religiosas como económicas. Este estilo de vida marca
su andar y su cuerpo.
Por sólo recordar:
Þ Muchedumbres hambrientas
Þ Muchedumbres sin sueños ni esperanzas
Þ Muchedumbres consideradas impuras por el sistema religioso
Þ Cuerpos tirados al otro lado de la línea entre la
vida y la muerte
Þ Muchedumbres empobrecidas en todos los sentidos de la existencia
humana
Es significativo ver con quien como Jesús, retomando así,
la simbólica más linda del Reino de Dios:
La mesa o las Mesas que rescatan los cuerpos expulsados de la vida
haciendo un banquete de inclusión y de dignidad. Mesas que
quitan la mortaja, símbolo de haber sido considerados, consideradas
nada para volver a recuperar y ser dueños de la palabra creadora.
3.
Textos bíblicos
Þ La comida como expresión de la vida en abundancia:
Is. 25,6-12 // Jn. 6; Mc 6,30-44 // Mc. 8,1-10
Þ El alimento y la libertad: Ez. 34; Jn. 10; Is. 49,9-11;
jn. 10,9
Þ La libertad como la misión de Jesús: Gal.
5,1.13
Þ La idolatría como expresión de convertir a
los seres humanos en "mercancía humana": Ap. 18,9-24
// Ex. 27; 28
Þ Ap. 13, 11-18 // Ez. 2; Is. 44, 9ss
Þ El camino que da sentido a la Iglesia es cuando se encuentra
con las muchedumbres expulsadas a la manera de Jesús: Lc.
14,12-14; Hech. 3,1-10
Þ Creo que nos estamos descubriendo ante el fin de una época
y el comienzo de otra época inédita.
[Trabajo
por espacios]
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