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22 SEMINARIO DE FORMACIÓN TEOLÓGICA Viedma, 4 al 10 de febrero de 2007 |
Piedras 575 PB (1070) Cap. Fed. (011) 4345-4774 (011) 4342-0869
Gacetilla - 19 de octubre de 2006
Ciudadanía Plena y Vida en Abundancia
Lema del 22 Seminario de Formación Teológica, Viedma, del 4 al 10 de febrero del 2007.

Nuestros desafíos para los nuevos tiempos es poner en clave de proyecto y de aprendizaje la capacidad de vibrar con el dolor y las luchas, animándonos a transitar el desafío de los abrazos y del encuentro y los conflictos que esto trae. Conociendo que cualquier cosa que hagamos, lo que va a hacer es mostrar nuestros límites. Pero también nuestra capacidad de atravesarlos. Corriendo la barrera de lo posible y lo imposible con la alegría de reconocerse, personal y socialmente, todavía latientes. (Fernando Larrambebere)
Desde los pobres, Ciudadanía Plena y Vida en Abundancia
Los pobres
La realidad de los pobres como punto de partida de la reflexión y sobre todo como sujetos de la producción teológica, es una dimensión constitutiva de los Seminarios de Formación Teológica, y que con diferentes acentos estuvo presente en los 21 años. En los más recientes, y tal vez más explícitamente en el próximo, va surgiendo la necesidad de redefinir o recontextualizar la noción de “pobre”.
Durante años, al sistema social se lo caracterizó por la explotación por parte de una minoría sobre las mayorías, utilizando categorías como dependencia u opresión. Sin dejar de estar muy presentes estas cuestiones, actualmente la situación se ha agravado debido a una dinámica socioeconómica que "produce" individuos y muchedumbres literalmente innecesarios para su funcionamiento, a quienes descarta a modo de “desechos” humanos o "residuos" sociales. Se suele hablar de exclusión para hacer referencia a esta situación de quedar fuera del sistema, pero no se trata de una simple anomalía. La fase actual del modo de producción capitalista descarta sistemáticamente a seres humanos mediante mecanismos de expulsión social, por los que se condena a multitudes anónimas a una irrelevancia estructural que los convierte en “desaparecidos” (1). El auge de ciertas corrientes ecológicas que proponen el reciclado como forma de recuperar la basura para la dinámica social, pareciera que aún no llegó a las personas, que pueden ser tiradas más fácilmente que un diario viejo, con el perdón de los pañales usados. En ¡Por favor, explótenme! se transforma el cínico pedido de muchos que aunque sepan que se les destine al peor lugar de la escala social, confían en que ese lugar existe, y sienten como un progreso salir de la mortal invisibilidad. “Estos nadies públicos, han perdido su derecho de vivir dignamente y de ser tomados en cuenta. Independientemente de su forma organizativa, se trata de mujeres y varones olvidados. Son en su gran mayoría personas anónimas que ni contribuyen sustancialmente al Producto Bruto Interno, ni se pronuncian de forma elocuente en los medios de comunicación, ni saben tal vez leer y escribir. Son ‘no-personas’.” (2)
Como denuncia a esta situación de injusticia algunos lemas de seminarios anteriores gritaban “¡Basta! Dignidad y vida” “¡No al sacrificio de los pobres!” y, otros anuncian en ella la presencia liberadora de Dios como “Jesús Vivo” y “Espíritu”. Entre las numerosas ideas que fueron brotando en los diferentes seminarios y que en este seminario queremos recuperar y reafirmar, podemos mencionar:
· Una convicción permanente es que para Dios, los pobres son las y los “preferidos” sin los que no se construye el Reino. Por lo tanto, todo proyecto político que los ignore como sujetos, está desechando una verdad histórica y teológica: no hay camino a la utopía del Reino sobre los cadáveres de las víctimas de la historia, ni solución política a largo plazo sin incluirlos.
· “Cuando hablamos de opción por el pobre, opción primera, prioritaria y preferencial, queremos decir: opción por el pobre y opción contra la pobreza. Se trata de una opción por las personas que sufren una situación inhumana y de muerte. La pobreza, en última instancia, significa muerte, muerte temprana, muerte injusta, muerte física y muerte cultural”, nos decía Gustavo Gutiérrez (3).
· En el seminario anterior, decíamos que la raíz de la opción por los pobres no es solamente que la vida de la gente está siendo amenazada y limitada cada vez más, lo cual ya es terrible, sino que esta situación además incapacita a la persona de tener su propia experiencia de Dios. Donde la vida está amenazada no se puede dialogar, porque para que haya comunicación entre dos personas, esas personas primero tienen que existir. Cuando la materialidad de la vida de una persona es maltratada sistemáticamente llega un punto tal de negación de su condición humana, que no le es posible tener una experiencia de encuentro con Dios. (4)
Ciudadanía y Vida
Si hiciéramos una estadística recorriendo los aportes, conclusiones, papelógrafos, lemas, y demás producciones en la historia de los seminarios, en el “top ten” de las palabras más utilizadas sin duda que estaría “vida”, ya sea en mayúsculas o minúsculas, como sustantivo o como verbo, defendida o amenazada, en un sentido más mundano o más trascendente... Una vez más ratificamos su centralidad.
En cambio, “ciudadanía” es una palabra más reciente y aunque por su aspecto más técnico cueste incorporarla a nuestro vocabulario doméstico, despierta una variedad de significados que ofrecen una vuelta de tuerca más y una perspectiva enriquecedora a muchas de las situaciones y problemáticas que habitualmente surgen en los seminarios.
Una primera versión de ciudadanía es la que ofrece una serie de deberes y derechos políticos, civiles y sociales a cada hombre y mujer. En este sentido, la ciudadanía es fundamental para la aplicación de un marco inclusivo y de política social administrado por un Estado democrático capaz. “La ciudadanía no es una condición de los sujetos sino una capacidad: la capacidad para el ejercicio de los derechos. Un ciudadano o ciudadana construye ciudadanía en su relación con el Estado que es el responsable de garantizar tal ejercicio. Con sus políticas públicas, y también con lo que no enuncia pero hace, el Estado fortalece o debilita la ciudadanía de sus habitantes según promueva o no el respeto, la accesibilidad, la difusión, la participación y el control sobre sus derechos. La cultura de los derechos humanos nos permite hablar de derechos universales, pero su apropiación efectiva por sujetos concretos exige que el Estado, responsable de respetarlos y garantizarlos, ofrezca activamente herramientas para eliminar las múltiples barreras en la construcción de ciudadanía.” (5)
La yuxtaposición con “vida”, le da un sentido más profundo a la ciudadanía, un motivo, una razón de ser. En términos cristianos, le da una espiritualidad, pero aún más allá de las convicciones religiosas, el ejercicio de la ciudadanía apunta a que cada uno viva su vida en libertad. Teológicamente hablando, la inclusión de las y los expulsados como ciudadanos, su “reciclaje” social, es un primer paso de devolución de la dignidad y la vida, en camino hacia la construcción del Reino. El otro gran paso a dar es más preventivo: sin esperar pacientemente a que se produzcan las víctimas, la maquinaria de expulsión de personas puede ser detenida.
Plenitud y Abundancia
Abundancia sugiere cantidad, pero una cantidad de algo que desborda, que fluye, que es una desmesura, o sea, que cambia las medidas. Plenitud habla de totalidad, de no tener fronteras, de ausencia de baches y parches, de pensar en una escala mayor, de aquello que se puede agrandar y seguir agrandando. Ambas expresiones van de la mano, y al cruzarlas se potencian y multiplican.
No es que la ciudadanía y la vida sean poca cosa. Todo lo contrario. Pero más que como sustantivos es como verbos como adquieren mayor significación. Por ello, hablar de ciudadanía plena refiere a una ciudadanía que es cada vez más ciudadanía, en cantidad y calidad, vida en abundancia apunta a que la vida sea cada vez más y mejor vida. En otras palabras, el desafío es “ciudadanizar” y “vitalizar” nuestra sociedad.
Dios hace una opción por la vida, por la vida en abundancia. La pérdida de la materialidad de la vida es un grito que reclama la necesidad de una ciudadanía plena que incluya y respete los derechos de las personas. Lo material es el punto de partida, para desde allí llegar a la plenitud de la vida, expandiendo y desbordando las fronteras impuestas. La ciudadanía plena no existe, pero la apuesta es acercarse: en cuánta cercanía logramos reside el conflicto central a abordar.
La ciudadanía plena y la vida en abundancia requieren de una profunda interacción de mediaciones de carácter ético y político.
Expresada desde un sujeto plural y entendida no sólo cómo resultado sino como el proceso para conseguirla, como se acuñara en la Teología de la Liberación, la “libertad” es un concepto que cuestiona al corazón del neoliberalismo, porque es utilizado permanentemente por él desde su propia lógica individualista. Como dice el refrán, “la peor astilla es la del propio palo”. La idea de libertad, plasmada en el lema del seminario anterior, vuelve a ser protagonista, en la medida que la ciudadanía y la vida no se agotan en el satisfacer las necesidades básicas, sino que abren la puerta a nuevas opciones con mayor libertad. “La ampliación de la capacidad de elegir consiste en poder tener más libertad para dedicarse a lo que a cada uno le gusta, para escoger la propia manera de ser y para buscar un campo de acción, en definitiva, abrir el horizonte.” (6)
1 - MAIDANA, Daniel. Presentación del Espacio Expulsión Social, en el XXI SFT. 2006
2 - TANCARA, Juan Jacobo y ESTERMANN, José. “El poder y la gracia”. Equipo Fe y Pueblo. Bolivia.
3 - GUTIERREZ, Gustavo. Exposición en el XX SFT. 2005
4 - IGUIÑIZ, Javier. Circular del SFT. Septiembre 2005.
5 - MAFFIA, Diana. Material de preparación hacia el XXI SFT.
6 - OYARZO, Rubén. Presentación temática del XXI SFT. 2006.
Espacios de Vida
Presentamos las ideas principales de los espacios entre los que cada participante elegirá para trabajar durante el próximo Seminario.
Culturas Juveniles
Nos situamos en una historia caracterizada por un conflicto entre proyectos antagónicos: Un proyecto de acumulación, que es el dominante, llevado adelante por una minoría que acumula poder, recursos y privilegios, que provoca la existencia de personas increíblemente ricas y empresas que facturan miles de millones de dólares y, al mismo tiempo, familias que viven con un dólar o menos por día. Otro proyecto de distribución, dinámico, que con el tiempo y la historia va adquiriendo matices y formas nuevas, pero que en última instancia es un proyecto que se opone a la acumulación en manos de pocos. Es el proyecto que cree que hay que distribuir el acceso a todo lo que hay, que tiene que “fluir” todo lo que existe, que nada se tiene que “estancar” en ningún lugar.
En este marco, surge la pregunta sobre el lugar que ocupa el ser humano y en particular, los jóvenes y sus culturas. Asumiendo que no existen neutralidades reales ¿Qué rol están asumiendo las culturas juveniles frente al conflicto aquí planteado? ¿Son culturas reproductoras del proyecto de acumulación, que, aunque nos pese, es el que en estos tiempos prevalece? ¿Son culturas generadoras de un proyecto distinto?
El lema nos habla de vida abundante que fluye, que no se acumula en ningún lado sino que nos rodea y nos llega a todos, a la cual todos podamos acceder pero que ninguno la acapare… La ciudadanía plena es una forma de comprometernos con la sociedad en que vivimos para generar acciones reales que devengan en cambios a favor de las mayorías golpeadas y expulsadas de nuestras sociedades.
Queremos situarnos en el marco de la búsqueda de un proyecto de vida propio del joven, donde esté presente su dimensión política: determinados proyectos de vida sirven para reproducir determinados proyectos de sociedad y generan determinados tipos de convivencia. Todo esto lo queremos charlar y discutir desde el lugar del joven en relación a “territorios” concretos, como el trabajo, el cuerpo, la cultura, la educación, etc. Son lugares cotidianos en los que se juegan las pequeñísimas opciones humanas que construyen las opciones más grandes. También, en el medio de los “territorios”, aparecen algunas “tierras de nadie”, y si nos da la vida y la imaginación, nos lanzaremos a explorarlas, a encontrar las fisuras del sistema por donde las culturas juveniles pueden posicionarse.
Ramiro Gaggiotti
Corporeidad
¿Derechos o Derechos Humanos? ¿Construcciones nuevas? ¿Mandatos? ¿Redefinición de vínculos?
En el seminario anterior dijimos que en el cuerpo se plasma la materialidad de la vida y que allí las construcciones culturales liberan su batalla de mandatos sobre cómo ser varón o mujer, cómo expresarnos y cómo pensarnos.
El lema del seminario próximo “Ciudadanía Plena y Vida en Abundancia” nos permitirá reflexionar cómo el cuerpo es la tierra donde la vida que no tiene abundancia, deja huellas, deja marcas de ausencias de ciudadanía. Es por ello que proponemos continuar revisando las prácticas, trabajar las resistencias, nuestro proyecto con Dios, nuestro criterio de justicia.
¿Qué es lo que pedimos? ¿Cómo lo pedimos? ¿Qué entendemos cuando hablamos de ciudadanía plena, de construcciones nuevas, de subjetividades? ¿Tal vez son redefiniciones de vínculos? ¿Nuevas masculinidades? ¿Nuevos roles? Estas van hacer algunas de las tantas preguntas que juntos y juntas debatiremos en Viedma 2007.
Analizaremos las nuevas alianzas de vida, como vida amenazada o como esperanza de vida plena. Se trata entonces de una dinámica de fuerte relación de amores, de libertades y compromisos.
Desde un análisis de coyuntura social y política actual, miraremos la corporeidad con desafíos posibles para hacer realidad la ciudadanía plena asumiendo compromisos y disfrutando los derechos para una vida en abundancia.
Nelly Borquez
Ética del cuidado
"Porque el que nace a la ternura
vence a la muerte cotidiana,
abre las puertas a la vida
y lleva un niño en la mirada". (1)
El cuidado constituye, quizás, el desafío y núcleo central de esta nueva época que se está gestando.
No es necesario que estemos demasiado despiertos para darnos cuenta de la falta de cuidado con la naturaleza, del despilfarro de los recursos que sirven a la vida humana, que sabemos que son escasos, y de la ausencia de cuidado en referencia al poder de la tecnociencia que sigue construyendo armas de destrucción planetaria. A diario escuchamos hablar de la devastación de la biosfera que pone en peligro extremo a la especie humana. Sin ser tremendista sino realistas, podemos afirmar que si no cuidamos el planeta, las nuevas generaciones la "van a pasar muy mal".
Despertar al cuidado nos abre a dos tareas indispensables:
Trabajar en la prevención de daños futuros, lo que nos ayudará, como dice el poema, a abrir las puertas al futuro y llevar un niño en la mirada porque habrá futuro para la humanidad.
Subsanar daños pasados. ¿Quién en todo el país no escuchó en la década del 90: "En cien días tendremos limpio el Riachuelo"? Y hasta el presente nada... Es un ejemplo paradigmático de la falta de políticas para subsanar los errores con la naturaleza.
Esta perspectiva nos ayuda a ver el cuidado como poseedor de una fuerza y de una mística que refuerza la vida, que atiende en forma entramada las condiciones ecológicas, sociales y espirituales que ayudan y permiten la reproducción de la vida y su posible futuro o evolución.
El cuidado nos articula con los espacios del seminario anterior (Corporeidad, Tierra, Culturas Juveniles, Expulsión social) ayudándonos a una continuidad y profundización mayor.
Como es habitual en nuestra metodología, partiremos aproximándonos a la realidad de nuestras "historias mínimas" para articularlas con otras historias más amplias y así ir vislumbrando nuevas prácticas. Hermanas y hermanos nos ayudarán a ir viendo juntos qué tiene que ver la política, la economía, la ecología, la ciudadanía, el estado, los proyectos sociales con el cuidado. Todo esto lo iremos tejiendo con la Palabra de Dios para redescubrir al Dios-del cuidado que con tanto cuidado echó a andar la creación que es bella y buena, porque está soñada desde el principio como comunidad de vida. ¡Animémonos a hacer teología desde esta propuesta!
Rubén Oyarzo (royarzo@neunet.com.ar)
(1) Del poema de Tejada Gómez: "Resurrección de la Alegría"
Persona, Proyecto Político y Estado
Las ideas centrales del espacio, si bien su nombre es nuevo, recuperan lo trabajado el año anterior en el espacio de Expulsión Social y desde la impronta que aporta el lema general en torno a la Ciudadanía Plena y la Vida en Abundancia, pretenden dar un paso más en la reflexión desde una perspectiva de construcción.
En primer lugar, queremos reforzar la centralidad de la Persona como sujeto de derechos. Al hablar de ciudadano, ubicamos a la Persona en un entramado de relaciones sociales donde el desafío es poder preguntarnos por el sentido, el lugar y el rol que ocupa en la sociedad. ¿Cómo hacer para que la vida llegue en abundancia a toda persona, especialmente a quienes se les ha quitado hasta la mínima expresión vital?
Por otro lado, ratificamos la importancia del Estado en su carácter de articulador de la sociedad y de garante de los derechos de toda persona. Desde allí, nuevamente el desafío es redefinir su sentido, su rol y el lugar que ocupa dentro de la organización social en su conjunto. ¿Cómo sería un Estado que promueve una ciudadanía plena? ¿De qué manera el ejercicio de cada vez más ciudadanía nos conduce a un mejor Estado?
Entre ambas entidades, como mediación, planteamos la importancia del Proyecto Político. Queremos discutir sobre un Estado cuyo Proyecto Político tiende hacia que toda Persona sea cada vez más Persona y sobre personas cuyo Proyecto Político tiende a que el Estado sea cada vez mejor Estado. De esta manera, se abre un abanico de interrogantes sobre cómo son esos proyectos políticos y cómo se los construye a pesar o a partir de los vigentes.
Un proyecto político no se da sólo a través del voto, sino que también se construye sobre el diálogo político en los distintos ámbitos de la vida de las personas, como el trabajo, la salud, la educación, las organizaciones sociales, etc. donde se establecen vínculos y, a la vez, tensiones con otros ciudadanos.
En la construcción de proyectos políticos en el marco democrático, un actor fundamental son los partidos políticos como vías para ejercer poder político, pero no es el único. En un contexto donde la representación política esta en crisis y se acrecienta la brecha entre representantes y representados, los partidos políticos, lejos de ser escenarios de debates, de ideas y el enlace entre los reclamos de la sociedad y la gestión del gobernante, han derivado en una mera organización para la conquista del poder sin mayores ideales. Los movimientos sociales, los sindicatos, los sectores económicos, la opinión pública y las instituciones públicas y privadas también tienen su cuota de poder, que en la medida que se traduce en un proyecto político, influye, y a veces decisivamente, en el funcionamiento del estado y en la determinación de sus políticas públicas.
Hombres y Mujeres de Hierro
León Greco, Nora Cortiñas y Hebe de Bonafini, con mucha generosidad, participaron del Seminario y en particular acompañaron el espacio de Culturas Juveniles para compartir con los jóvenes algo más de lo que vienen regalando desde hace muchos años. Tenemos las canciones que León nos presta para que sigamos diciendo todo lo que nos molesta, todo lo que deseamos y todo lo que amamos… y tenemos a las Madres que no paran de luchar y que nos acompañan desde hace muchos años en esta trayectoria…

Muy buenas tardes a todos. Encantado con el recibimiento. Realmente, son esas cosas maravillosas que uno nunca cree que van a pasar hasta que pasan. Son las grandes sorpresas de la vida, que estemos vivos, que estemos aquí para contarla y que podamos de alguna forma u otra seguir en lucha, acá, allá y en todas partes. Este es un país que está en pelea permanente por los Derechos Humanos, concretamente las fábricas recuperadas, los sin tierra, las corrientes indigenistas que se sienten en este momento un poco más rescatadas con la presidencia de Evo Morales en Bolivia. También quiero rescatar la que llevan adelante desde hace muchos años las madres del dolor, que tienen a sus hijos muertos por la represión policial, a los que luchan en sus hogares y también a los maestros, que están permanentemente de pie, enseñando a esta nueva juventud. Vengo luchando con mis canciones desde que tengo 18 años, como los hijos que desaparecieron, que son de mi edad, que también lo hacían por una Argentina mejor, por una juventud sin hambre, con trabajo, con más cultura, más educación y con más libertad. Mi primera canción se llama Hombres de Hierro y está dedicada al mendozazo, esa revuelta popular por el aumento del gas, la luz y el teléfono en un 100%.
Yo quisiera pasarle el micrófono a Nora, que tiene mucho para decirnos, para que los salude, pero uno ve florecer la lucha y en realidad es una satisfacción muy grande. Desde el año ‘81 mas o menos, que empecé a mencionar en los escenarios a las Madres de Plaza de Mayo, y veía que la gente por poco se escondía debajo de la silla porque todavía eran las madres subversivas, las viejas locas, lo que quieran llamarle. Y después de tantos años de lucha, ahora, en este momento y hace muchos años atrás, menciono a las Madres de Plaza de Mayo y en todos los estadios se ponen de pie para aplaudirlas. Eso significa que la defensa de los Derechos Humanos es positiva, es creativa y debemos continuarla.
En este momento, estamos en un tiempo, no se si perfecto, pero bastante bueno para poder luchar, porque tenemos un gobierno que en realidad tiene muchas deficiencias, pero al menos mínimamente preocupado por los Derechos Humanos. Yo creo que en definitiva, debemos de alguna forma también apoyar esa actitud, pero debemos hacerle entender a los políticos que la lucha por los Derechos Humanos es también contra la pobreza, es la de los Sin Tierra, de la gente que están matando en Santiago del Estero... Tenemos que pelear por el no al desmonte en Salta; por el no a las minas… Este es un tiempo bastante propicio; debemos aprovechar los momentos que tenemos libertad para poder luchar.
León Gieco
¡Hola! Yo, que tengo juventud acumulada, estoy muy contenta por la invitación para venir hoy y emocionada de verlos a todos ustedes, porque aquí, entre ustedes, están los que pueden ser mis nietos y nietas, mis hijos e hijas… Yo veo a nuestros amigos con los que caminamos juntos, León, que debe tener la edad mas o menos que tendría ahora Gustavo, y esto nos da vida a las madres todos los días. Sin todos ustedes, nosotras no podríamos seguir esta lucha por la verdad, por la justicia, y haciendo memoria permanente. Tenemos que seguir adelante, falta mucho todavía, tenemos que seguir exigiendo qué pasó con todos y cada uno de nuestros hijos y nuestras hijas, qué pasó con los detenidos desaparecidos. Todavía falta mucho para lograr la justicia; tuvimos muchos logros en estos últimos años pero falta todavía mucho. Algunos dicen que “la juventud son el futuro”, ¡No! Ustedes son el presente y es el presente que nos da la fuerza todos los días.
Nora Cortiñas
Para nosotros es muy importante esto que está pasando aquí en La Rioja, primero porque es una manera de reivindicar a Angelelli, y después preguntar ¿Quién se quedó con las tierras de Angelelli? Angelelli no ha muerto, vive entre nosotros. Nos dejó un camino, una responsabilidad, la misma que nos dejaron nuestros hijos, esa responsabilidad es seguir adelante, pero con dignidad, sin vender nada, sin rematar nada, sin entregar nada. Sobre todo sin entregar la sangre de los hijos que es no entregar la sangre de Angelelli, y seguir adelante preguntando ¿Quién tiene las tierras que defendía Angelelli? Menem es uno y después habrá otro montón. Gracias.
Hebe de Bonafini
Señales de Vida para seguir andando
Los 30 años del martirio de Angelelli reavivaron la memoria y multiplicaron las celebraciones en todo el país y en particular en La Rioja. Con el recuerdo fresco del último Seminario, compartimos a modo de diálogo el testimonio de los principales momentos, relatados por Ramiro Gaggiotti, de La Rioja, animador del espacio Culturas Juveniles del año pasado, y de Gerardo Dure, miembro de la Coordinación de los Seminarios.
RG: Varias organizaciones sociales y de Derechos Humanos, entre ellos los participantes de los Seminarios de Formación Teológica, nos juntamos para honrar a Enrique, Carlos, Gabriel y Wenceslao, y para volver a reivindicar el trabajo que ellos estaban haciendo y que nosotros hoy quisiéramos continuar. Empezamos el martes, con la muestra de fotos “Arqueología de la ausencia”, donde su autora, hija de desaparecidos, se juega entre el presente y pasado buscando las raíces de su identidad. Al día siguiente, FM Ciudadanos presentó un CD en mp3 con gran cantidad de homilías de Angelelli y testimonios sobre él y su pastoral.
GD: El jueves por la noche se realizó una vigilia en la plaza principal, nuevamente con testimonios de compañeros que conocieron y trabajaron junto al "pelado" y fragmentos de sus homilías. El momento más emotivo fue el documental del equipo de Antropología Forense que cuenta el trabajo que realizan en la identificación de restos NN, por el que llevan encontradas a más de 200 personas.
RG: El viernes nos reunimos en la casa de la familia Goyochea a recordar a tres de sus miembros desaparecidos: Adela, Luis y Nelly. Fue un momento con mucho dolor a flor de piel, pero con mucho orgullo y con mucha vida aleteando. En forma similar a lo realizado en el cierre de la marcha del Seminario, se descubrieron baldosas con sus nombres en la puerta de la casa, que quieren ser huellas que marcan un camino de compromiso y lucha. Por la noche, tuvo lugar la misa presidida por el cardenal Bergoglio. En lo personal, su presencia me hizo sentir mal: en la homilía no dijo nada (habló de un modo retórico acerca del amor de Angelelli a su pueblo), pero lo que me incomodó de su presencia es la ambigüedad que su figura representa.
GD: El sábado por la mañana una nutrida Caminata de Jóvenes partió hacia Punta de los Llanos para hacer memoria del pastor que en sus homilías siempre tuvo un lugar para ellos. Concluyó a la noche, con variados testimonios y un encuentro comunitario.
RG: El domingo por la mañana se llevó a cabo la actividad más masiva: alrededor de 3000 personas participaron de la misa en Punta de los Llanos, el lugar de su asesinato, donde se encuentra la ermita construida en su memoria.
GD: En la homilía, el obispo local, Roberto Rodríguez resaltó la dimensión de la persona de Angelelli pero los momentos más sabrosos y mejor recibidos por la gente sonaron de los labios de los otros obispos. Luis Stokler, de Quilmes, contó que llegó para “honrar a Angelelli, en el lugar donde vivió y murió, que es un lugar sagrado. Vengo a recibir una gracia, para amar como El ha amado”. Fernando Bargalló, de Merlo-Moreno, relató que cuando murió Angelelli, él cursaba el seminario, “Ahora me pregunto en qué planeta vivíamos. Pasaron desapercibidos el asesinato de los palotinos, de Longueville y Murias, de Angelelli”, afirmó y los aplausos resonaron en el salón. Marcelo Melani, de Neuquén, contó que esta visita era la tercera que realizaba, y que una vez más su sentimiento es de alegría al ver que es posible vivir la fe con coherencia. “Pido que Angelelli nos acompañe y nos ayude a ser coherentes hasta el final de nuestras vidas”. Esteban Laxague, de Viedma, instó a “Vivir con autenticidad el Evangelio. Si él pudo, ¿por qué nosotros no?”. Las palabras de los cuatro obispos visitantes le devolvieron color y alegría a los rostros presentes. El estallido de los miles de participantes en un solo grito: ¡Angelelli! ¡Presente! se unió al comentario de ¡Por fin lo dijeron!
GD: Luego del locro, Tiempo Latinoamericano y las comunidades cordobesas y riojanas, sobre la ruta donde se encontró el cuerpo de Angelelli, presentaron un recorrido de su vida en el que recordaron el apoyo brindado a los movimientos obreros, los grupos estudiantiles y sindicatos. A esta altura de la tarde pude sentir reconfortado que hubo "Señales de Vida para seguir andando".
RG: Creemos que todo el trabajo para homenajear a Angelelli ha sido un primer paso hacia una integración más fuerte. Así, el “pelado” sigue generando condiciones para la unidad de los que buscamos “Cielos Nuevos y una Tierra Nueva”.
Renovando Pactos de Amor
Un nuevo aniversario del fallecimiento de Orlando Yorio nos invita a recordar a quien durante tantos años animó el Seminario. Las palabras que Ronaldo Muñoz le dedicara años atrás en la presentación del libro “Tanteando Pactos de Amor”[1] nos pueden ayudar a renovar y actualizar su mensaje.
El último tercio del siglo XX -y como fruto del Concilio Vaticano II- ha visto nacer y consolidarse la primera corriente teológica importante surgida en la historia del cristianismo fuera del entorno mediterráneo y de Europa. Ha sido en América Latina, la Teología de la Liberación o de la Opción por los Pobres, seguida luego por corrientes análogas en África Negra, en Asia, y en las minorías pobres y discriminadas dentro del Tercio pudiente del Mundo.
Dentro de esta corriente espiritual y teológica de la Opción por los Pobres, veo a nuestro Orlando en América Latina como un actor y testigo de primera magnitud, junto a Romero y Ellacuría, junto a D. Helder y a Juan Luis Segundo. Sin duda, vista desde fuera de Argentina, la figura de Orlando aparece más discreta, casi marginal; sobre todo, desde los ambientes de una teología más académica, o de quienes nos atrevemos a escribir y publicar sobre "temas teológicos". Pero Orlando, en perspectiva cristiana y "jesuánica", es teólogo excelente. Lo es porque -también y antes- es "más que teólogo", y más precisamente porque es marginal en la sociedad y la religión establecidas.
Orlando, como Jesús, ha sido ante todo un maestro popular y un teólogo oral en el corazón de las masas empobrecidas y excluidas, en la relación personal y en pequeños grupos, y en el espacio más público, más comunicado y "multiplicador" de los Seminarios de Formación Teológica.
Orlando cuenta con una sólida formación académica en Teología y Derecho, en Argentina y en la Universidad Gregoriana de Roma. Pero sobre todo, empapado por la lectura asidua de la Palabra bíblica, sabe como pocos reconocer y revelar la presencia liberadora del Dios de la vida en los hechos cotidianos de la gente sencilla, a menudo la más despreciada y abandonada. Su palabra sobre Dios ("teoIogía"), como la de Jesús, está hecha no tanto de libros, cuanto de escucha a los creyentes humildes y a menudo marginados de la religión oficial, hecha de atención contemplativa a la vida de los mismos pobres, como a la sociedad que a un tiempo los seduce y excluye. Su discurso, como el de Jesús, es Buena Nueva de vida y esperanza para los primeros, y es denuncia del sistema socio-cultural y económico que los oprime. Y también se comunica normalmente en forma de relatos, de hechos vividos y narrados como presencia y parábolas del Reino. Porque Orlando no es sólo un erudito profesor, no es Maestro de la Ley ni Escriba. El es ante todo, como Jesús, un contemplativo y poeta de los pobres de Dios y del Dios de los pobres, y por eso, maestro de vida y profeta de esperanza.
Si nuestro Orlando ha podido ser maestro y profeta, es porque, desde más adentro ha sido más que eso: discípulo y testigo fiel de Jesús, el pobre de Nazaret, Mesías de Dios para los pobres.
Y así como el Maestro fue incomprendido y perseguido a causa de la "justicia del Reino" que lo llevaba a "comer con publicanos y pecadores"; así este discípulo, lo es por "poner su tienda" entre los villeros: abandonado por la autoridad religiosa y secuestrado por la militar, torturado hasta el borde de la muerte, dejándolo marcado con heridas profundas. Pero, con el Espíritu del Resucitado pudo resistir y sobreponerse, en su mansedumbre, y transmitimos esa paz, esa ternura y esa esperanza a toda prueba que le conocimos hasta el final. De este modo, su testimonio no es el de un "mártir" -como Romero y Ellacuria, como Carlos Mugica y Angelelli- pero sí, en su sentido más tradicional y fuerte, el de un "confesor": un confesor probado de la fe en el Resucitado y de la justicia del Reino de Dios como la entendía Jesús.
Por eso, la teología de Orlando -inseparable de su discipulado y su testimonio de vida, de su destino y su pascua- nos pone en el camino para responder a esa pregunta vital y hoy tan urgente que él mismo formula en uno de sus últimos escritos:
¿Cómo se hace para estar junto al dolor, o ser parte del dolor, sin que el dolor nos endurezca, o nos ponga rígidos, o nos impida recordar, o nos impida soñar? Uno puede ponerse una coraza para no sufrir el dolor, pero entonces el corazón queda cerrado. ¿Cómo hace uno para estar en el dolor y mantener el corazón abierto, de manera que uno pueda recordar y pueda soñar, y pueda compartir fuerza de recuerdos y de sueños, y pueda seguir enfrentando un presente con ganas de vivir y de acompañar?
Ronaldo Muñoz
Río Bueno (Chile) Septiembre, 2000
Editor Responsable: Coordinación del Seminario de Formación Teológica
Producción: Gerardo Duré, Marta Manterota, Lucas Spigariol