Memoria del espacio “Culturas Juveniles” del

XXII SEMINARIO DE FORMACIÓN TEOLÓGICA

 

Viedma, 4 al 10 de febrero de 2007

Desde los pobres, Ciudadanía Plena y Vida en Abundancia

 

Piedras 575 PB (1070) Cap. Fed. (011) 4345-4774 (011) 4342-0869

sft@nuevatierra.org.ar - www.sft.org.ar

 

 

Culturas Juveniles

 

 

 

 

Contenido:

Presentación: Protagonismo juvenil   

Imágenes: Culturas Juveniles  

Para leer y comentar: La comunicación y la Ciudadanía Plena   

Para leer y comentar: Cuerpo y subjetividad    

Para leer y comentar: Espacios formativos y trabajo    

Para leer y comentar: Construir ciudadanía al modo de Jesús

Para trabajar en comunidad: Dimensión política del proyecto de Jesús 

Producción creativa: La aldea  

 

 

Equipo de Producción

 

Gerardo Duré / Lucas Spigariol / Marta Manterola

 

[Volver]

 

Presentación

Protagonismo juvenil

 

El espacio tuvo un momento inicial donde analizamos las cosas que nos producen malestar y las cosas que potencian nuestra vida. Son la materia prima con las que construimos ciudadanía.

Vimos la película “La aldea” y trabajamos en tres ejes: comunicación, espacios formativos y corporeidad. Tratamos de pensar en nuestras comunidades y en las formas en que nos comunicamos. Trabajamos sobre las maneras en que nos formamos, haciendo hincapié en que todos los espacios son formativos y que cada uno de nosotros forma al otro. Abordamos el cuerpo como un elemento de comunicación muy importante en todo esto. Luego, planteamos un eje fuerte en lo teológico: nosotros solos, como espacio de culturas juveniles, tratando de ver cómo todo lo que fuimos recolectando nos hacía pensar en qué imágenes de Dios tenemos y qué otras podemos, descubrir, y posteriormente en “La Juntada”, con todos los demás participantes de los otros espacios.

También compartimos experiencias de vidas y grupos concretos con protagonismo juvenil. Cómo los jóvenes se metieron en la movida de la elección en Misiones; los “pingüinos” de Chile, que son chicos estudiantes secundarios y con algunos universitarios; la experiencia de la radio comunitaria Encuentro donde hay adolescentes que hacen radio; los chicos de Ludueña, que también tienen una experiencia de jóvenes que tratan de animar a otros jóvenes.

Nos importaba ver que esto de la ciudadanía plena se está haciendo, se está caminando con dificultades grandes, con caídas y levantadas, y nos preguntamos en tono desafiante:

v      ¿Qué vamos a hacer con todo esto?

v      ¿A dónde nos dispara?

v      ¿Qué líneas de acción nos pueden orientar a caminar a partir de ahora?

v      ¿Cómo hacemos para que los sueños no se enfríen y nos siguen movilizando cuando el camino se hace cuesta arriba?

 

La memoria

La memoria, para que se haga presente y futuro, no puede ser sólo reflejo de lo sucedido  sino una invitación a seguir andando. Por eso, los cuadernillos que conforman la “Memoria del XXII SFT” recogen las principales ideas, producciones y momentos fuertes del Seminario, para que las revivan quienes participaron y las conozcan quienes no lo hicieron, y a la vez incluyen una serie de propuestas concretas, con preguntas, dinámicas, pistas de reflexión y acción para convertir estos textos en herramienta fructífera en las manos de las comunidades, grupos, organizaciones y toda persona que quiera construir un mundo mejor desde una convicción de fe.

La memoria completa se conforma por ocho cuadernillos de similares características:

v      Preparación previa (dic 2006)

v      Material del participante (feb 2007 - durante el SFT)

v      Memoria del desarrollo general (abril 2007)

v      Memoria de “La Juntada” (julio 2007)

v      Cuadernillos de cada Espacio de Vida (2007)

Los textos completos y numerosas fotografías están publicados en www.sft.org.ar

 

Coordinación Nacional

Walter Aranda Cejas (Sgo. del Estero)

Nelly Borquez (La Matanza)

Gustavo Beltrán (Neuquén)

Gerardo Duré (Merlo-Moreno)

Darío Esteche (Misiones)

Susana Goyochea (La Rioja)

Jorge Huergo (La Plata)

Edith López (Alto Valle)

Lita Valenzuela (Yguazú)

Alberto Vanden (Córdoba)

Pocho Brizuela (La Rioja)

P. Rubén Oyarzo (Neuquén)

Pr. Néstor Míguez (Ramos Mejía, Ig. Metodista)

Marta Manterola (Secretaría Ejecutiva - Centro Nueva Tierra)

 

Referentes Locales

Daniel Cifuentes (Patagones)

Gladys Suárez (Viedma)

Adriana Viale (Viedma)

 

El Espacio

 

Animadores:

·         Ezequiel Silva: Teólogo. Laico. Buenos Aires.

·         Nicolás García: Docente. Carmen de Patagones.

·         Ernesto Bruna: Comunicador. Tucumán.

·         Jorge Huergo: Comunicador. La Plata

 

Coordinador:

·         Ramiro Gaggiotti: Educador. La Rioja.

 

Metodología:

·         Susana Goyochea: Psicóloga. La Rioja

 

[Volver]

 

Imágenes

 

El Equipo

En un “almuerzo de trabajo” en la previa del Seminario, el equipo de animación conversa y pone a punto las propuestas. Siguiendo la ronda desde la izquierda,  Nicolás, de espaldas, Nancy junto a Ernesto, su novio, Jorge, Susana y Ramiro con su esposa.

 

Trabajos en grupo

A veces al azar, entremezclados, y otras por temas de intereses común, la pequeña comunidad es una vez más la usina donde compartiendo la vida se genera y se multiplica la fuerza contagiosa de los jóvenes.

 

Producciones

Representaciones teatrales, canciones, maquetas, y producciones gráficas en 3D, se sumaron a los  clásicos y coloridos afiches con los que se sintetiza y comparte la elaboración de cada grupo.

 

El Clima

Entre mate y mate, con la guitarra siempre cerca y con mucha buena onda fueron transcurriendo los intensos días de trabajo y reflexión.

  

[Volver]

 

Para leer y comentar

La comunicación y la Ciudadanía Plena

Ernesto Bruna

 

La comunicación está determinada por la cultura. Construimos nuestra subjetividad, nos hacemos sujetos de alguna forma, “formateados” por un contexto cultural y desde él nos comunicamos. Para comunicarnos plenamente con una persona que nació en Londres no basta con saber la lengua inglesa: los ámbitos culturales son distintos. Esto sucede porque el lenguaje verbal, o sea la palabra hablada o escrita, es sólo uno de los tantos códigos posibles de comunicación que hemos inventado los seres humanos. Es el más económico y al que más habituado estamos, por lo menos los adultos, porque es el que con más énfasis nos enseñan en la escuela. Pero incluso el mismo lenguaje oral siempre va acompañado de otros elementos como gestos, ademanes, expresiones del rostro, el tono de voz o el silencio.

Hay otras formas de expresión donde lo verbal prácticamente no influye. Por ejemplo, la proxemia -la distancia de los cuerpos en los intercambios-, que es diferente entre un latino, un anglosajón o un oriental. El beso entre los hombres, al norte, llegó recién hace unos diez años. La ropa también comunica y en los jóvenes mucho más: una remera del Che Guevara, las guardas indígenas. El corte de pelo, la barba, los aros, el peircing y los tatuajes comunican. En definitiva, cada persona es un texto para los demás. También tenemos otros lenguajes y recursos creativos para comunicarnos como la plástica, el audiovisual, la música, el teatro, etc.

 

Cada persona es un texto para los demás.

 

Modos de comunicación entre jóvenes y adultos

Al hablar de culturas juveniles, en plural, reconocemos que hay muchas formas de ser jóvenes y es lógico que se den desencuentros, malos entendidos y dificultades en la comunicación.

Comunicación Jóvenes – Adultos: Solemos hablar de choque intergeneracional: Una madre se angustia porque no logra comunicarse con su hija a pesar que sólo quiere aconsejarla. En estos casos se plantea generalmente que los chicos no se comunican, pero suele ser un problema de decodificación de los adultos. Todo comunica y los chicos lo hacen aún cuando se tiran tizazos en el aula, cuando no atienden o no participan. Lo que pasa es que los adultos esperamos largas explicaciones racionales en lenguaje verbal, porque es el que más entendemos, y es el que menos usan los jóvenes. Muchas veces nos duele oír lo que los jóvenes nos dicen, porque apuntan al corazón de los engaños que nos vamos construyendo como sociedad. Por ejemplo: “no queremos que nos digan que todo es color rosa y que va a ser fácil, sino que nos hablen con sinceridad y que tengan la dignidad de reconocer cuando se equivocan, que no haya hipocresía”. Los adultos, por lo general, cuando escuchamos estos discursos aplaudimos, pero por adentro pensamos: “ya va a crecer y se va a dar cuenta de que hay que adaptarse al mundo aún con sus mentiras”. También sería bueno reflexionar sobre la forma de acercamiento de los chicos hacia los adultos. Muchas veces sólo se siente una crítica furiosa, como si la razón de ser de la vida de los adultos fuera joderle la vida a los jóvenes. ¿Sería posible también que los jóvenes entiendan la angustia de los adultos al no poder superar la brecha generacional?

Comunicación Adultos – Adultos: ¿Cuántos mitos sostenemos para poder seguir viviendo? El mito de la sobreprotección: yo siempre estaré contigo, repite una madre en una canción de Manu Chao. El mito de la pureza: no reconocer las miserias, los miedos, la dualidad, las debilidades, negar la condición humana e intentar parecer super héroes frente a los chicos. El mito del trabajo: cuando le decimos a los chicos “si no estudiás no vas a llegar a nada”. Muchas veces ya ni nosotros lo creemos.

Comunicación Jóvenes – Jóvenes: También puede llegar a ser otro mito eso de que “entre los pibes se entienden”. A veces no tienen mucho en común para comunicarse jóvenes punk con hippies, o los seguidores de Los Redondos con los que escuchan Soda. Cabe preguntarse si es cierto que la comunicación entre los pibes es tan fácil. En esta aldea global en que los chicos están híper intercomunicados con los mensajes por celular, el chat, los juegos en red, no es menos cierto que sigue costando, como a todos y en todas las épocas, los contactos y las comunicaciones en el pleno más íntimo y existencial, cuando nos referimos al yo más profundo, los afectos, los miedos, las ambiciones o las culpas.

 

v      ¿Qué actitudes podemos asumir para superar la brecha generacional?

v      Como adultos ¿Qué mitos podemos replantear? ¿De qué temas tabú tendríamos que hablar más?

v      Como jóvenes ¿Cómo podemos mejorar la comunicación interpersonal entre nosotros? ¿qué prejuicios y miedos hay que vencer?

  

[Volver]

 

Para leer y comentar

Cuerpo y subjetividad

Susana Goyochea

Acercarse a la problemática del cuerpo exige, ante todo, redefinir este concepto, debido a que encontramos miradas y abordajes según sea el lugar desde donde nos aproximemos a él. Vemos así que desde el discurso social se ponen en valor las formas de la apariencia ligadas a la estética: la belleza del cuerpo; el placer del cuerpo, que va desde el disfrute de la alimentación, la danza, la música y el movimiento hasta la estimulación fuera de los límites de la droga y el alcohol; la erótica sexual reivindicada desde la voz de la mujeres, que se hace oír cada vez con más fuerza en la cultura de nuestra época.

El discurso jurídico por su parte, centra su mirada en los " derechos del cuerpo", principalmente frente a la violencia domestica, el mal trato, el descuido.... temas de cuyo tratamiento se ocupa. Podríamos continuar haciendo este tipo de precisiones respecto de otras ciencias, tales como la medicina, la pedagogía, la psicología, pero nos interesa en esta ocasión dejar planteadas algunas cuestiones que luego intentaremos profundizar en los grupos.

Nos apoyaremos en la teoría y práctica psicoanalítica que establece la centralidad del cuerpo en su quehacer pues lo vincula profundamente a la historia misma del sujeto y a la constitución de su subjetividad. Dice Lacan: "si el hombre no tuviese lo que se llama un cuerpo, no voy a decir que no pensaría porque esto es obvio, sino que, no estaría profundamente capturado por la imagen de ese cuerpo, cuerpo que adquiere su peso por la vía de la mirada.” Cuando un sujeto dice " mi cuerpo" no es sino en relación a la imagen que tiene de sí mismo, imagen "amable", más o menos aceptada de sí, producto de lo que el otro le devuelve, abriéndole la posibilidad de amar y ser amado, en primer lugar, en su entorno más cercano, esto es, su familia.

Tenemos un cuerpo porque tenemos una imagen de nuestro propio cuerpo. El cuerpo así entendido "se construye" siendo preciso hacer la distinción entre cuerpo y organismo. Hay la disponibilidad del organismo, del "viviente", para que se constituya  un cuerpo, pero es con la introducción de este ser en el lenguaje como el sujeto se verá implicado y expuesto a las vicisitudes de su existencia.

Lo que el otro le devuelve compromete y transmuta el cuerpo biológico: los síntomas, los malestares dan cuenta de ello y son efectos que se producen por la interpretación que un determinado sujeto hace de los dichos y discursos que lo circundan. Mencionamos por ejemplo aquellas advertencias y afirmaciones que establecen las partes del cuerpo que hay que valorar, aquellas que se deben ocultar, cuales se pueden mostrar, cuales son defectuosas o carentes de armonía y perfección. En síntesis, no se es un cuerpo sino que "se tiene un cuerpo" que aloja "marcas" que determinarán también la singularidad de cada sujeto.

 

[Volver]

 

Para leer y comentar

Espacios formativos y trabajo

Nicolás García y Ramiro Gaggiotti

La educación y lo formativo es mucho más grande que la escuela. En la vida propia, en lo cotidiano, toda experiencia es un espacio formativo fuerte. Hay un contexto que es educativo, que comunica. Pensemos, para tomar un contexto más extremo, un cuartel. Entramos a un cuartel para ser formados como militares: en el cuartel todo está apuntando a algo. Hay una cierta arquitectura, carteles sin colores, una disciplina estricta, horarios, uniformes. Todo lo que hay de las rejas del cuartel hacia adentro educa para hacerte un militar tal cual como sos cuando egresas de la escuela militar. Lo mismo sucede en una escuela y en cualquier espacio formativo. Todo transmite algo y forma una mentalidad.

La construcción de mi identidad depende mucho de eso. Sobre esto se paran las construcciones colectivas, la identidad colectiva. Que son las que de última nos lanzan a una ciudadanía plena tal como a mí me parece que sería liberadora. Tiene que pararse en un determinado tipo de construcción personal y colectiva, no puede ser cualquiera, para que sea liberadora. Porque también la ciudadanía puede ser disciplinadora, ordenadora de la sociedad para que no jodamos. Podría ser así.

Nuestro objetivo es, desde la educación, promover la ciudadanía plena y la vida en abundancia. Esto ya es todo una definición. ¿Qué significa eso y cómo me voy a posicionar yo? ¿Cómo desde la educación y desde los espacios formativos, desde el trabajo, podemos promover eso. En un acto educativo, que es un acto comunicativo, hay muchos elementos para contemplar. Y lo bueno está en identificar esos elementos que pasan en un acto educativo en la escuela, en la iglesia, en la TV o con los padres o con los hijos, y reflexionar un poquito más. Enseñar no es lo mismo para todos. ¿Qué es aprender? ¿Quién enseña y quién aprende? Cómo se aprende, dónde se aprende, para qué se aprende, son distintas cuestiones que varían muchísimo y no es matemática. Cada una de esas cuestiones, cada uno las ve de una manera diferente. 

 

v      ¿Para dónde educan los espacios formativos de los cuales participamos? ¿Qué dirección toman? ¿Cómo nos vienen configurando hasta ahora?

v      ¿Qué nuevos elementos podemos incluir para orientar o reorientar nuestros espacios formativos?

 

[Volver]

 

Para leer y comentar

Construir ciudadanía al modo de Jesús

 

Ezequiel Silva

Ciudadanía plena...

Ciudadanía no es un concepto estático. ¿Cómo lo represento? ¿Una imagen, un verbo, otro sustantivo? ¿Puedo encontrar una significación unívoca que de cuenta de forma cabal y absoluta del significado de ciudadanía? ¿O debo renunciar de antemano a ello? Es un concepto polisémico, dinámico; tiene vida y movimiento; permanentemente hay que construir y deconstruir su significación.

La ciudadanía es algo dado pero también algo que se construye. En lenguaje teológico diríamos que es “don” y “tarea”. Es cierto que desde la perspectiva jurídica de los derechos y deberes uno nace ciudadano en el marco de un determinado Estado, pero pretender que la ciudadanía se agote en el cumplimiento y exigencia de derechos y deberes empobrece terriblemente la significación del concepto, es quedarnos sólo en el plano del don.

En cambio, podemos mirar también a la ciudadanía como una tarea, como algo que hay que hacer, construir, como aquello que nos define en la medida en que nos insertamos en un proyecto político. En esta perspectiva, el ciudadano no es sólo aquél que cumple derechos y exige deberes quedándose en el marco de lo legal o “jurídicamente lícito”, sino quien se involucra y compromete su vida en la construcción participativa de un proyecto político determinado. Se rompen los marcos legales, ya que esta opción puede implicar, por ejemplo, el dar la propia vida en esa tarea, acción que no es deber “legal” de ningún ciudadano, cuestionar o ir en contra de la ley cuando ésta es perversa y ha sido hecha simplemente para mantener el “status quo”, luchar para que determinadas situaciones consideradas ilegales no por estar en contra de la ley, sino fuera de ella, pasen a ser consideradas en el marco legal, e incluso garantizar en la práctica lo que en la ley no es más que pura teoría. Esta dimensión desborda la legalidad en la que tradicionalmente encuadramos los conceptos de ciudadano/ciudadanía e implica un plano mayor de participación e involucramiento; rebasa el plano de la exigencia y el cumplimiento para alcanzar el plano de la libertad, la crítica, el proyecto de vida, la fantasía creadora, los sueños y utopías, los valores e ideales, las “apuestas”. Por eso es fundamentar “ciudadanizarnos” todos en este último sentido; en especial a los pobres, con sus sueños, su crítica, su pensamiento, su acción, y su fiesta.

La ciudadanía como inserción en un proyecto político, entre otras cosas, implica la voluntad de querer participar, tener ganas de hacer algo, de sumarme, contra la voluntad imperante de exclusión, requiere la gestación y creación de espacios inclusivos y participativos (frente a la destrucción de este tipo de espacios mediante mecanismos excluyentes y verticalistas), pensar lugares, grupos, acciones para que todos puedan sumarse del mismo modo que uno lo hizo. Con respecto al proyecto político, implica identificar o delinear un proyecto político concreto, desencadenar la fantasía creadora para articular las mediaciones necesarias para la construcción y consecución del proyecto y reconocer la precariedad del proyecto con la posibilidad de desandarlo sin traicionar su ethos (inspiración/carácter) fundamental.

Frente a esto podríamos preguntarnos: ¿Nos interesa insertarnos en esta tarea? ¿Lo hacemos? ¿Cómo? ¿Generamos espacios plurales y multiplicadores para que otros se sumen? ¿Estamos dispuestos a dejar que la historia interpele a nuestro proyecto político para fecundarlo y transfigurarlo?

 

Vida en abundancia...

Desde una mirada de fe, en el Nuevo Testamento no encontramos ningún “proyecto político” que haya salido de la boca de Jesús. Algunos lo verán como problema, pero ¡Menos mal que Jesús no dejó un plan escrito paso a paso! ¡Qué bueno que Dios confíe en la inteligencia, el amor y la libertad de los hombres para tejer ellos mismos el entramado político de su historia colectiva! Jesús no habló nunca de la división de poderes, del organigrama de los ministerios y secretarías gubernamentales, eso ha sido fruto de las búsquedas y creatividad humanas. Sí nos dejó grandes líneas inspiradoras que deben animar el funcionamiento de todo poder (ya sea el ejecutivo, legislativo o judicial) o ministerio. Eso es lo más importante. Jesús jamás pronunció la palabra ciudadanía, pero podemos intuir cómo sería ser ciudadano al modo de Jesús; o, en un ejercicio de imaginación, cómo Jesús viviría su ciudadanía hoy.

 

¡Menos mal que Jesús no dejó un plan escrito paso a paso! ¡Qué bueno que Dios confíe en la inteligencia, el amor y la libertad de los hombres para tejer ellos mismos el entramado político de su historia colectiva!

 

La vida es como la matriz de donde salen todas las grandes líneas inspiradoras jesuánicas para todo proyecto político: la justicia, la verdad, la comunión, la paz, la libertad, etc. Todos esos valores del Reino están al servicio del valor fundamental: la vida, gestarla, comunicarla. No sólo la vida biológica que es fundamental, sino también la Vida en abundancia, una vida rebosante, floreciente, plena, completa, con sentido. Se trata de la vida que surge cuando hay fiesta, cuando se celebra la historia, cuando practicamos el cuidado esencial los unos a los otros, cuando comulgamos con la creación, cuando nos sentimos queridos, cuando palpamos la ternura, cuando nos encontramos en el gozo de la compañía, cuando estamos en comunión con Dios y nuestros hermanos. Esa es la Vida abundante.

Este concepto de Vida abundante le da un contenido a la ciudadanía plena. Si la ciudadanía plena tiene que ver con la construcción de un proyecto político, este proyecto (desde el corazón de Dios) debe ser un proyecto que implique esta Vida abundante para todos. Todo proyecto político, para no olvidar nunca el imperativo de la Vida abundante para todos, debe tener como horizonte el Reino de Dios.

El reino de Dios es la gran utopía de Dios para la humanidad. El sueño que Dios acaricia para los seres humanos desde los orígenes de la creación, y que ha manifestado en la carne, en la historia de su Hijo hecho hombre entre los hombres en la plenitud de los tiempos (Gál 4, 4). Dios responde a los deseos y esperanzas humanas de vida abundante; no mira para otro lado, sino que al verlas se hace cargo de ellas (cf. Lc 10, 33-35), fundamentalmente de las esperanzas quebradas y heridas de los pobres e injusticiados de la tierra. En el Antiguo Testamento, la experiencia del pueblo judío en Egipto testifica que cuando los israelitas gemían en la esclavitud, hicieron oír su clamor a Dios. (cf Ex 2, 23-25). Luego, viene la llamada a Moisés y la sentencia contundente de Yahvé: “Yo he visto la opresión de mi pueblo. Por eso he bajado a librarlos y hacerlos subir a una tierra que mana leche y miel” (cf Ex 3, 7-8). Frente al clamor del pueblo, Dios escucha, se acuerda, conoce, “baja” y libera, propone un “proyecto político” (con varias comillas) desde el dolor de los esclavos oprimidos, desde los que son “como nada”. Con ellos va gestando un “gran pueblo” y propone una aventura colectiva de esperanza que implica ponerse en camino y atravesar el desierto para disfrutar de la promesa: la fecundidad de la tierra, la abundancia, el espacio para todos. En el Nuevo Testamento, el Reino de Dios anunciado y realizado por Jesús es esperanza y vida abundante para los pobres. El reino es fundamentalmente horizonte y utopía para ellos, que permanentemente ver coartadas sus aspiraciones por la indiferencia, la falta de oportunidades o el oportunismo de muchos políticos que los usan como material descartable en tiempos de elecciones. El Reino de Dios es el proyecto político de esperanza y vida abundante que Dios propone a todos los hombres, pero que empieza por los pobres. Pero sabemos que es un proyecto que consta de grandes líneas y valores inspiradores, no de recetas prácticas. Anunciado en el amanecer de la creación, esbozado en la gesta popular de Israel en el desierto y manifestado plenamente en la vida, muerte y resurrección del Hijo, el Reino de Dios más que un lugar es una situación de vida, de vida abundante, que podríamos caracterizar como de perfecta justicia, reconciliación, liberación, amor fraterno, comunión con Dios y paz. Una situación de vida que está llamada a realizarse plenamente al final de la historia, cuando “Cristo entregue el reino a Dios”, la muerte sea vencida y se abra un espacio de vida plena y abundante donde “Dios sea todo en todos” (cf. 1 Cor 15, 24. 28). Mientras tanto, en el camino, los hombres debemos buscar que nuestros proyectos y prácticas políticas se asemejan al proyecto de Dios de vida abundante para todos: el Reino. Esto, claro está, siendo conscientes que nunca en la historia la semejanza será igualdad perfecta y que esa distancia es la que debe seguir animando en la historia la fantasía, la novedad y la creatividad. Ser ciudadanos desde una perspectiva creyente implicará indudablemente eso.

 

Desde los pobres...

Se trata de la perspectiva del lema. Aquí encontramos  un carozo, un centro, un corazón, un núcleo fundante del modo de generar ciudadanía.

Hay diversas formas de construir la ciudadanía, de tejer la inclusión en un proyecto político. Se puede construir una ciudadanía en base a los privilegios o derechos adquiridos ya sea por origen, clase social, apellido o ubicación. Convengamos, sin ingenuidad ni inocencia, que hay grupos poderosos que les interesa construir un tipo de ciudadanía selectiva y excluyente que se articula según la lógica neoliberal de la acumulación del capital y la muerte de los pobres. Se trata de un proyecto político para pocos; donde esos pocos privilegiados “encima” tienen que cargar con el lastre de los muchos excluidos que claman por participación, por ciudadanía.

Hablar de construcción de ciudadanía “desde abajo” nos remite a las bases, al colectivo popular, al pueblo de los pobres y a los pobres del pueblo. En una perspectiva teológica, el modo de construir ciudadanía, es desde “el poder de los débiles”, desde esa “fortaleza que se manifiesta en la debilidad” (Cf. Cor). Desde la encarnación hasta la cruz, Dios nos responde que su opción es contundentemente “desde abajo”. Por eso debió encarnarse, “anonadarse” (cf. Fil 2, 6-11) “abajarse” a nuestra carne e historia para regalarnos la profundidad insondable de su amor y ternura. ¡Qué paradojas las del Dios de la Vida! Resulta que para “el de arriba”, el modo de hacer las cosas es “desde abajo” (cf. Magníficat en Lc 2, 46ss). De hecho, la primera bienaventuranza es ¡felices los pobres! (cf. Lc 6,20). Dios pone en primer lugar a aquellos que los hombres ponemos en el último lugar. Dios pone “arriba”, entroniza, a aquellos que los hombres hemos puesto “abajo”, derribado.

 

Para sacarle el jugo al texto

v      ¿Cómo pienso e imagino mi proyecto de vida?

v      ¿Pienso o imagino mi vida en el marco de la construcción de algún proyecto político?

v      ¿Qué tipo de proyecto político me entusiasma?

 

[Volver]

   

Para trabajar en comunidad

Dimensión política del proyecto de Jesús

 

1.       Conversar sobre la dimensión política del proyecto de Jesús:

v      ¿Cuáles son los valores y características fundamentales del proyecto de Jesús?

v      ¿Podríamos afirmar que se trata de un proyecto político?

 

2.       Comentar las siguientes producciones gráficas y opiniones (extractadas de la producción de los grupos del espacio Culturas Juveniles)

v      ¿Con qué cosas estamos de acuerdo? ¿Con cuáles no?

v      ¿Qué otros elementos podemos agregar?

 

Producción Grupal

 

þ      Es “árbol” de nuestros proyectos es un árbol con vida plena, con abundancia y teniendo en cuenta todos los aspectos. Nuestro alimento es la Palabra. Las raíces son nuestros mayores, que nos dan fuerza. Nosotros, la juventud, somos el tronco. Queremos alzar alto estas características que permiten que nosotros hagamos un  futuro distinto, representado por las hojas.

þ      Construiremos nuestra vida de tal manera distraída, reaccionando, cuando deberíamos actuar dispuesto a poner en ello lo mejor. A veces no ponemos lo mejor de nosotros en nuestro trabajo y con pena miramos la situación que hemos creado. La vida es un proyecto que hacemos nosotros mismos, es el resultado de las actitudes y elecciones del pasado. Mi vida mañana será el resultado de mis opciones de hoy.

þ      La canción “somos nosotros” tiene mucho que ver con nuestro proyecto de vida, porque somos nosotros los que queremos ser alquimistas de la revolución, los que queremos ser la esperanza, los actores de esta cruda realidad.

þ      Buscamos la esencia: Cuando alguien necesita ayuda, tratar de brindarla y entre todos hacer un mundo mejor.

þ      Jesús tira la semilla, el Reino, en todas partes. Hace dos mil años que viene sembrando desde los corazones de cada uno. Estamos llamados a construir el Reino desde donde estamos y con lo que somos.

þ      Los jóvenes, varones y mujeres, insertos en medio de una sociedad, necesitamos de valores y cualidades para concretar nuestro proyecto de persona. Exigimos esas cualidades al gobierno, a la familia, la Iglesia y a nosotros mismos también.

þ      No hay valores absolutos. Bajo el sol, hay un momento para cada cosa, tiempo para nacer y tiempo para morir. Hay tiempo para plantar y tiempo para arrancar lo plantado; tiempo para matar y tiempo para curar; tiempo para demoler y tiempo para edificar; tiempo para llorar y tiempo para reír; tiempo para gemir y tiempo para bailar; tiempo para lanzar piedras y tiempo para recogerlas; tiempo para los abrazos y tiempo para abstenerse de ellos; tiempo para buscar y tiempo para perder; tiempo para conservar y tiempo para tirar afuera; tiempo para rasgar y tiempo para coser; tiempo para callarse y tiempo para hablar; tiempo para amar y tiempo para odiar; tiempo para la guerra y tiempo para la paz. Al final, ¿qué provecho saca uno de sus afanes?

þ      Si queremos una ciudadanía plena y vida en abundancia para poder llegar a todo lo que nosotros queremos, la base es una buena educación.

þ      Jesús vino a liberarnos y los hombres le tapamos los oídos, lo atamos de manos y le cerramos la boca. Hoy nos sigue trayendo un mensaje de vida y de liberación para los jóvenes y para los no tanto. No volvamos a repetir esa historia.

 

3.       Enriquecer la conversación con el siguiente aporte

 

Las huellas de Jesús

Para quienes nos paramos desde una perspectiva creyente e intentamos seguir las huellas de Jesús, indudablemente construir ciudadanía, meternos en proyectos políticos tiene que ver también con construir y con gestar el Reino en la historia. La ciudadanía plena va a ser tratar y luchar para que haya vida abundante para todos, empezando por los más pobres y de ahí hacia todos.

 

4.       En clave de proyección y síntesis, pensar y discutir.

v      ¿Qué líneas de acción nos han surgido en el grupo?

v      ¿Qué rescatamos de la producción grupal?

v      ¿Cómo lo podemos relacionar o adaptar en relación a nuestras propias situaciones?

 

Líneas de acción

þ      Rescatamos la lucha, la emoción, la ternura, el compromiso, la comunicación, toda la alegría con la que se trabaja. Llevar a nuestros lugares esa vivencia la fuerza y transmitir, que hemos aprendido muchas maneras de luchar. Trasmitir la certeza de que aunque cuesta, se puede.

þ      La línea de acción más grosa es seguir caminando como peregrinos, por más que nos sentemos, nos caigamos. Seguir ayudando al que se cae, sabiendo que a nosotros nos van a ayudar también.

þ      Además de formar en la libertad formamos en la valoración de la vida. Ambas cosas tienen que estar íntimamente ligadas. Cada uno vale por lo que es y tiene en su persona la potencialidad de hacer cosas grandes. Es difícil encontrar ejemplos en esta sociedad, con los medios de comunicación que muestran lo que quieren, pero existen buenos ejemplos. No nos desalentemos, asumamos el compromiso y derrotemos los miedos.

þ      Jesús vino a la tierra a traernos fuego. Todos tenemos un fuego interior, distinto uno del otro. Si unimos los fuegos de cada uno vamos a armar una hoguera que no la va a apagar nadie.

þ      Dos líneas fundamentales son la comunicación y la formación. El camino y la ética de Jesús la identificamos en la experiencia del otro, de nuestros compañeros. Por eso es clave tomar contacto con otras experiencias, mediante la comunicación persona a persona, con medios comunitarios o alternativos, armando redes entre grupos y generando intercambios.

þ      El amor es la línea de acción más importante.

þ      Resaltamos la importancia de no aflojar, más allá que nos cuesta y que nos caigamos. Por ahí, a nosotros nos parece que es re chiquito, que no hacemos mucho, pero se ve que hay resultados, hay un montón de personas que siguen los mismos ideales. La necesidad de una Tierra Nueva se contagia y está presente. Es importante ampliar nuestros criterios y nuestras miradas para contagiar la importancia del compromiso.

þ      Hacer formador de formadores. Gente que acompañe, que motive, que ayude a organizar un poco para contagiar esta idea de ciudadanía entre jóvenes. Nos gusta alguien que haga un acompañamiento y que nos apoye más desde abajo, más desde la igualdad, no alguien que está desde arriba, bajando línea y nada más. Alguien que se comprometa con el grupo en sí, que pueda formar a otras personas para que la cosa se vaya multiplicando y se pueda repartir entre todos los aspectos en los que uno participa cotidianamente.

 

[Volver]

 

Producción Creativa

La aldea

 

1.       Presentar algunas preguntas a modo de guía para ver la película.

v      ¿De qué modo se genera el miedo?

v      ¿Qué situaciones movilizan a los protagonistas?

v      ¿Qué decisiones toman? ¿Con qué condicionamientos y consecuencias?

 

2.       Ver la película “La Aldea” y comentar las impresiones personales

v      ¿Qué cosas llamaron la atención?

v      ¿Qué sentimientos despertó?

v      ¿Cómo se relaciona con las realidades juveniles?

v      ¿Qué aldeas se pueden identificar en nuestro mundo?

 

3.       Profundizar el análisis discutiendo a partir de las siguientes interpretaciones

þ      Hay una historia que tejen un grupo de adultos, un relato, un proyecto que sostiene las cosas así como son. Es un relato que también está sostenido por una historia que está buena: el mito, la vestimenta y la estética de los monstruos es atrapante. Fundado en el miedo, genera la inmovilidad, temor y cierto tipo de comunicación. Este relato se empieza a resquebrajar en el momento que hay una persona que quiere construir su propio relato, que quiere poner en palabras y en acción su proyecto, empujada por el amor y por una pasión terrible por la vida. Hay alguien que se anima a construir y hacer un relato propio, que escapa al relato que le han contado y al proyecto en el que fue puesta. ¡Qué bueno y que lindo animarnos a construir relatos y proyectos propios! No suponer que todo lo que nos cuentan es ciertos, verdadero e incuestionable.

þ      Los monstruos se meten al pueblo, caminan lentamente y en ningún momento hay violencia extrema: Es tan perfecta la forma en que infunden el miedo que pintan una línea roja en la puerta y con eso basta. ¿Cuántos preconceptos nuestros habrán sido de manera similar? Que todos aprendamos a no ver las cosas de una única manera. Está bueno hablar, recibir críticas, dialogar y darse cuenta de que muchas veces han logrado que con una imagen ya tengamos un preconcepto.

þ      Lo que disparó parte del problema, y que surge al final y termina siendo la razón que impulsa a los protagonistas a tomar decisiones, es la muerte de un niño y otras situaciones que producen malestares. ¿De qué manera los malestares que nosotros reconocemos en nuestra realidad nos pueden movilizar? Los reconocemos como negativos porque nos hacen estar mal, pero también los podemos asumir como cosas que nos pueden decir ¡Basta! ¡Hay que hacer algo distinto, hay que salir! En un momento de la película, el protagonista casi empieza a cruzar el bosque pero vuelve para atrás. Eran tan fuertes los mandatos que había, basados en el miedo, que no se animó a desobedecer. ¿Nosotros nos animamos a vencerlos?

þ      Para la protagonista, salir para el otro lado implicó caerse en un pozo y salir medio embarrada. Por renunciar a la pureza de la aldea y meterse en ese pozo, se embarró toda. Le dio miedo, vivió tensión, tuvo que resolver problemas, tuvo que enfrentar el miedo, se quedó sola... Ese es el camino que nos queda: salir y ensuciarse, caerse para volver a levantarse.

þ      La película deja la puerta abierta. Nosotros hoy en día como jóvenes hay un montón de relatos que recibimos, que escuchamos, cosas que están buenas, las bondades del mercado, los beneficios de la sociedad capitalista. ¿Nos animamos a cuestionarlo, a pensar otros relatos, a escribir con pluma propia una historia distinta, desde nosotros?

 

4.       Introducir una mirada religiosa en el análisis:

En la época de Jesús también había un gran relato: el dominio del Imperio Romano, el proyecto que se imponía desde el judaísmo, el sometimiento social, etc. Sin embargo, naciendo en medio de ese relato, Jesús cuenta otra historia, propone un relato distinto. Algunos dirán que es una tragedia, porque termina en la cruz…. Pero al ver la película nos preguntamos ¿qué pasará después? No lo sabemos. Jesús también nos invita a construir un relato propio y no nos da todo escrito.

 

5.       Pensar en clave de proyección:

v      ¿Qué relatos y proyectos podemos escribir, construir, elaborar colectivamente?

 

Ficha técnica: La Aldea

Género: Suspenso

País: Estados Unidos

Duración: 108 minutos

Calificación: Mayores 13

Estreno en video: 02/09/2004

Director: M. Night Shyamalan

  

[Volver]