Memoria del espacio “Ética del Cuidado” del

XXII SEMINARIO DE FORMACIÓN TEOLÓGICA

 

Viedma, 4 al 10 de febrero de 2007

Desde los pobres, Ciudadanía Plena y Vida en Abundancia

 

Piedras 575 PB (1070) Cap. Fed. (011) 4345-4774 (011) 4342-0869

sft@nuevatierra.org.ar - www.sft.org.ar

 

“Ética del Cuidado”

 

 

 

 

 

Contenido:

Presentación: Un nido que acoge

Imágenes: Ética del Cuidado  

Para trabajar en comunidad: Cuidados y descuidos  

Para leer y comentar: El Espíritu que hace nuevas las cosas

Para leer y comentar: La economía desde la ética del cuidado

Para leer y comentar: Administradores de nuestra propia independencia

Para leer y comentar: Aprendizaje significativo

Para leer y comentar: Principio Biocéntrico

Producción creativa: Construcción de un atrapa sueños

 

 

Equipo de Producción:

 

Gerardo Duré / Lucas Spigariol / Marta Manterola

 

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Presentación

 Un nido que acoge

Cuando en distintas ciudades de nuestro país y América Latina comenzó a escucharse una convocatoria para acercarse a una comarca, llamada Viedma-Patagones, para acercarse a construir, a pensar, a aunar sueños, a profundizar vida, la gente empezó a movilizarse y a querer saber de qué se trata. Supieron que se iba a trabajar sobre la política y el Estado, las culturas juveniles, lo que pasa por nuestros cuerpos y otro temas, pero entre ellos había uno denominado “ética del cuidado”. La gente se movilizaba, preguntaba, quería inscribirse.

En la primera semana de febrero de 2007, la comarca empieza a ver llegar en autos, en colectivos, en bicicletas, caminando, mucha gente de distintos lugares. Todos vienen cargados de emociones, sensaciones y expectativas, todos vienen buscando su alojamiento. Algunos en escuelas, otros en casas de familia. Los viedmenses abrieron la puerta para que todos los que venían de distintos puntos del país con expectativas, con sueños, con amores, pudieran encontrar su espacio.

En el espacio de Ética del Cuidado nos esperaba un nido en el que estamos todos, con nuestros nombres y nuestras vidas. Cada uno de los que está en este nido llegó por algún motivo. Algunos vinieron movidos por malos tratos recibidos en la infancia. Otros, siendo concientes de que no nos cuidamos, no sabemos hacerlo y no nos cuidan. Porque la violencia nos destruye y la bronca está acumulada. Para compartir experiencias, descubrir criterios de servicio, profundizar sobre la ecología, respetar la vida, los valores, la salud de todos. Otros, por curiosidad.

Estas vidas plantearon expectativas y necesidades de buscar claves, herramientas, caminos, distintas visiones, actualizarnos y  aprender a cuidar a las personas, los bienes, los valores, el medioambiente y la comunidad. Expectativa de descubrir el cuidado que Dios tiene hacia nosotros y de llevarnos lo mejor del seminario para nuestras comunidades.

Sobre este nido revolotea Dios, nos incita y nos lleva sobre sus alas para que nosotros seamos mensajeros, instrumentos de todas estas posibilidades y oportunidades que se nos han dado.

 

Teresa Casalá

 

La memoria

La memoria, para que se haga presente y futuro, no puede ser sólo reflejo de lo sucedido  sino una invitación a seguir andando. Por eso, los cuadernillos que conforman la “Memoria del XXII SFT” recogen las principales ideas, producciones y momentos fuertes del Seminario, para que las revivan quienes participaron y las conozcan quienes no lo hicieron, y a la vez incluyen una serie de propuestas concretas, con preguntas, dinámicas, pistas de reflexión y acción para convertir estos textos en herramienta fructífera en las manos de las comunidades, grupos, organizaciones y toda persona que quiera construir un mundo mejor desde una convicción de fe.

La memoria completa se conforma por ocho cuadernillos de similares características:

v      Preparación previa (dic 2006)

v      Material del participante (feb 2007 - durante el SFT)

v      Memoria del desarrollo general (abril 2007)

v      Memoria de “La Juntada” (julio 2007)

v      Cuadernillos de cada Espacio de Vida (2007)

Los textos completos y numerosas fotografías están publicados en www.sft.org.ar

 

Coordinación Nacional

Walter Aranda Cejas (Sgo. del Estero)

Nelly Borquez (La Matanza)

Gustavo Beltrán (Neuquén)

Gerardo Duré (Merlo-Moreno)

Darío Esteche (Misiones)

Susana Goyochea (La Rioja)

Jorge Huergo (La Plata)

Edith López (Alto Valle)

Lita Valenzuela (Yguazú)

Alberto Vanden (Córdoba)

Pocho Brizuela (La Rioja)

P. Rubén Oyarzo (Neuquén)

Pr. Néstor Míguez (Ramos Mejía, Ig. Metodista)

Marta Manterola (Secretaría Ejecutiva - Centro Nueva Tierra)

 

Referentes Locales

Daniel Cifuentes (Patagones)

Gladys Suárez (Viedma)

Adriana Viale (Viedma)

 

El Espacio

 

Animadores:

·         Rubén Oyarzo: Teólogo. Biblista. Sacerdote. Neuquén. Cofundador de los SFT.

·         Raúl Rosales: Economista. Teólogo. Centro Diego de Medellín. Chile.

·         Osvaldo Pellín: Médico pediatra sanitarista. Ex Diputado Nacional y Provincial. Neuquén

·         Teresa Casalá: Profesora de Literatura. Fundadora de colegios para marginados de la educación formal. Neuquén.

·         Ana María Romero: Médica, religiosa, facilitadora de biodanza.

Coordinación:

·         Walter Aranda: Sociólogo. Santiago del Estero

 

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Imágenes

 

El Equipo

De izquierda a derecha: Osvaldo Pellín,  Rubén Oyarzo, Teresa Casalá, Raúl Rosales y Ana María Romero. Junto con Walter Aranda, del equipo de metodología, llevaron adelante la animación y coordinación del espacio e hicieron los aportes.

 

Trabajos en grupo

En pequeños grupos que se mantuvieron estables durante toda la semana, se realizaron las principales actividades de reflexión y trabajo a partir de preguntas y consignas varias. También hubo un momento donde cada uno participó de un taller a elección con cada animador.

 

Producciones

La creatividad se puso de manifiesto principalmente en la producción del atrapa sueños que se presentó en la puesta en común general, pero previamente se fueron realizado afiches con recortes de diarios y revistas, dinámicas con tarjetas y otras técnicas.

 

El Clima

Un ritmo especial tuvo el desarrollo del espacio con los diferentes momentos de “biodanza”, que sorprendió gratamente a los participantes con ejercicios de expresión corporal, intercambios de abrazos y saludos, y otros gestos fraternos de cuidado mutuo.

 

 

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Para trabajar en comunidad

Cuidados y descuidos

 

1.       En clave de diagnóstico, compartir signos y experiencias de cuidado y de descuido. Elaborar un afiche con recortes de diarios y revistas.

v      ¿Quiénes son los responsables?

v      ¿Qué ámbitos se deben cuidar?

v      ¿A quiénes cuidar?

v      ¿De qué nos debemos cuidar?

 

2.       Enriquecer la reflexión interpretando algunos de los afiches elaborados en el Seminario y el siguiente comentario sobre su puesta en común.

 

Diagnóstico

Traíamos como significado de cuidado: compromiso, fidelidad a la vida, respeto, servicio, entrega, ternura, honestidad, protección, prevención, seguridad, mediación, solidaridad, planificación ambiental, hacer memoria, felicidad, vivir, disfrutar, recuperar. Vimos que era importante hacer un acercamiento a lo que significaba la comprensión del cuidado y del descuido.

Como expresiones de descuido pusimos al hermano que lo tiraron de la ambulancia, la violación y la muerte, la intolerancia, la indiferencia en la universidad, necesidades básicas insatisfechas, la mujer como objeto, crisis de las papeleras, desaparición de López, muerte por precariedad de vivienda. Pero también, pudimos descubrir muchos cuidados: El arte, la música y la naturaleza. La furia de un pueblo levantándose para proteger a sus niños. Los signos de solidaridad. La cultura, la fuerza de la ciudadanía, el protagonismo. Propuestas para discapacitados. Economías alternativas como signo de cuidado de la vida en su integralidad.

Esto nos hizo descubrir experiencias negativas y positivas del cuidado. Como positivo, la unión popular, la inclusión de enfermos de sida en programas activos, la atención a los enfermos, los viajes para jóvenes, las experiencias de arte, las experiencias de inclusión, las propuestas creativas. Pero también la inseguridad reinante, la violencia como experiencia fuerte que traemos impresa en nuestro cuerpo de falta de cuidado.

Nos dimos cuenta que había responsables, en diferentes escalas y grados de responsabilidad: el Estado, el gobierno, los municipios, las legislaturas, jueces, los organismos internacionales, los dirigentes, los ministerios, las cooperativas, las organizaciones de la sociedad civil, los médicos, el Papa, los vecinos y nosotros mismos.

Y también hablamos de los ámbitos que se deben cuidar, como el medio ambiente o la comunicación, y que nos deben cuidar: en educación, desde la salud, desde la ciencia al servicio de la vida, la justicia, los clubes, la familia, la dimensión espiritual, internet y organizaciones de la sociedad civil. 

Nos planteamos también a quién cuidar: A nuestros niños y adolescentes, los enfermos, los jóvenes en riesgo, la limpieza de la ciudad, la fauna, nuestro mundo interior, la cultura de nuestros pueblos, la comunicación. También, cuidar lo público, las utopías, el orden institucional, a nuestras autoridades.

Y pensamos juntos de qué nos debíamos cuidar: De la violencia, del abandono del Estado, de la economía que no mira al pueblo, de las enfermedades evitables, de la demagogia, de los represores, de los intereses de los poderosos, de las fuerzas de seguridad, de la corrupción de los jueces, de la injusta distribución de la riqueza, de la discriminación racial, de la desnutrición, de las adicciones, de la droga, del alcoholismo, de la especulación, del abuso sexual, de la potencia hegemónica, del trabajo infantil, del trabajo mal remunerado, de la pérdida de nuestras tierras, de la inseguridad ciudadana, de la contaminación acústica.

Teresa Casalá

 

3.       Compartir alguno de los siguientes textos de la Biblia, intentando expresar un cambio de mirada y de corazón y compartirlos.

v      De Dominador / Depredador: De la Creación, a Jardinero (Génesis 1 y 2)

v      De Dominador / Opresor: Al cuidado del débil y del Pobre (Salmo 72; Marcos 10, 35-44)

 

Al encontrarnos con la Palabra descubrimos que eran cuerpos: Cuerpos que hablaban, que se tocaban, que se escuchaban y que veían, que sufrían y que gozaban, y que hoy al olerlos no eran pura tinta, sino eran sangre,  vida palpitante, vida que se hacía carne en nosotros.

 

4.       Invitar a hacer una “biodanza”. (Por ejemplo, ejercicios de expresión corporal, demostración de afecto, música, baile, relajación, encuentro interpersonal)

 

Biodanza

Es una invitación a hacer vivencia de lo que necesitamos, a rehabilitarnos vivencialmente para el cuidado. Darnos cuenta de cuánta necesidad nos atraviesa el cuerpo. Utilizamos una herramienta como la biodanza y danzamos la vida, sabiendo que estábamos no solamente haciendo un proceso y una vivencia profunda de integración personal, sino de integración entre todos. La biodanza como metodología busca permanentemente devolver al ser humano el placer, el goce y el deseo y pasión por vivir. Lograr en cada ser humano una rehabilitación existencial que permita ir tejiendo una trama solidaria, que desde la Danza, la música,  el movimiento y el encuentro afectivo, genere una nueva cultura biocéntrica, donde la humanidad con una nueva ética honre la sacralidad de la vida.

Ana María Romero

  

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Para leer y comentar

El Espíritu que hace nuevas las cosas

Por Rubén Oyarzo

 

En mis 31 años de cura escuché muchas veces “siempre lo hicimos así” y así nos fue. Cuando hacemos las mismas cosas caemos en lo que nuestro hermano Pablo y las comunidades nos dicen: “Han matado en ustedes al Espíritu de Dios que hace nuevas y renueva permanentemente todas las cosas.” Esta es una cita de Isaías, un hombre de esperanza por excelencia, quien también decía: “este desierto va a florecer y habrá ríos” o “el cabrito va a jugar con el león”.

Todos decimos de memoria que el primer mandamiento es amar a Dios sobre todas las cosas, pero hay un detalle. El primer mandamiento es: “shemá Israel”, que significa “escucha Israel”. Lo primero en la experiencia de Dios es escuchar, poner el oído al Espíritu para aprender a amar. Shemá es la primera y la última palabra que escuchan en su vida los hermanos de Jesús del pueblo Judío, cuando nacen y cuando mueren. Es onomatopéyico; hace referencia al Espíritu. Poniéndole el oído al Espíritu puede ser que comience a haber un espacio para el amor, y para que podamos escuchar tiene que haber una actitud de apertura. Vivimos en un mundo en el que todos andamos con el teléfono, con los mensajes de texto, pero nadie parece escuchar.

Dice éxodo 3: “Dios escuchó el clamor de su Pueblo, vio el sufrimiento y bajó para llevarlos a una tierra que mane leche y miel”. “Manar” quiere decir que viene de abajo, de adentro, del corazón de la tierra que es generosa. Además, que mane leche referencia al alimento primigenio, la leche materna, que sale en abundancia. Es un relato de encarnación: Dios escucha, ve y mana; tiene oídos que oyen, ojos que ven y pies que caminan, contrariamente a los ídolos que nosotros nos construimos. Esta lógica continúa con el hijo de Dios que se encarna, y en nuestros días, cuando nos encontramos con Él a través de su cuerpo.

Entre las muchas cosas hermosas de nuestra iglesia latinoamericana, una es la recuperación de la Palabra que se fue haciendo nuevamente carne en nosotros. Es como el DNI de la iglesia de base. Lo tenemos que celebrar de una manera espectacular, porque además, esa experiencia no quedo sólo en América Latina, sino que fue espejo en donde se miraron comunidades cristianas en otros lugares del mundo, hasta en Europa. El primer hermano papa que piso tierra latinoamericana fue Pablo VI, en 1968, en Medellín, y dijo una frase profundamente profética que siempre me llamó la atención: “América Latina está llamada a sacar cosas nuevas de lo viejo, de toda su tradición, de todo su andar. Y no solamente será un regalo para América Latina, sino para toda la humanidad”. Si somos dóciles al Espíritu hacemos nuevas las cosas.

Hay una metodología que se utilizó desde 1968, y que ahora la han querido borrar un poco, que es el “Ver, juzgar y obrar”, aunque se le fueron poniendo otras cosas, como “celebrar”. Con el andar del tiempo, el ver, el juzgar –que era juzgar la realidad a partir de la Palabra, de la fe- y el obrar, quedaban separados. Primero, una cosa, era ver. Después pararse un poco afuera y juzgar si esa realidad estaba de acuerdo o no con el corazón de Dios, fijarse en qué medida la realidad nos humanizaba o deshumanizaba, desde el punto de vista de la fe. Y por último, actuar. Desde hace un tiempo pensamos que la palabra tiene que estar desde el principio hasta el final, y que no hay final. La Palabra nos va abriendo caminos, el panorama, los ojos y el corazón. Por eso, en los Seminarios de Formación Teológica nos centramos en ella.

Toda la experiencia de nuestros mayores en la fe nos indica que permanentemente leían y releían. Nunca se quedaron con una sola lectura, porque es la realidad de cada momento lo que va marcando la vida. La situación de ayer supone una vivencia muy concreta de la fe como respuesta a la realidad de entonces, pero la realidad es otra, por lo tanto, la fe de ayer no me sirve hoy. Es como si quisiera usar hoy el pantalón que llevaba el día de mi primera comunión. Muchas veces tenemos la sensación de quedar anclados en algo que nos hizo bien en un determinado momento, pero que no es adecuado para todos los momentos de nuestra vida. La vida es dinámica; el Espíritu y el Reino de Dios también.

 

Toda la experiencia de nuestros mayores en la fe nos indica que permanentemente leían y releían. Nunca se quedaron con una sola lectura, porque es la realidad de cada momento lo que va marcando la vida.

 

La experiencia del Pueblo de Dios es una relectura permanente que supone una actitud personal, interior, espiritual, profunda, de estar atento a la vida, a lo que está pasando. Hace poquito vino a la parroquia de Rincón de los Sauces, una familia que eran de otra diócesis Argentina y se encontraron desorientados en la Iglesia de Neuquén. Al poco tiempo, uno de ellos me dice: “Yo estoy profundamente agradecido de lo que me dio mi parroquia, mi diócesis, mi Iglesia. Me enseñó cuando era niño, me contuvo en mi adolescencia y me sostuvo en la juventud. Pero ahora me doy cuenta que muchas de las cosas que a mí me sirvieron no se las puedo dar a mis hijos que tienen 3, 4 y 5 años, porque aún el lenguaje que yo uso no lo entienden. De las imágenes de Dios que a mí me ayudaron, ellos me dicen ‘¿de qué estás hablando?’” Nos cuesta mucho hablar de Dios con los jóvenes porque tienen otra visión, otros códigos, otra manera de ver las cosas. Vivimos otro mundo. No nos olvidemos de Isaías: “¿No se dan cuenta que Él está haciendo cosas nuevas?” En el corazón de la juventud, Dios está trabajando desde otras imágenes y otras experiencias a las que tenemos que estar muy atentos, con los oídos y los ojos abiertos para ver lo que hace allí el Espíritu de Dios y para poder fecundarlo con el Evangelio. Es un gran desafío para los adultos que queremos repetir lo mismo. No es que no tenemos una palabra para decirles, el tema es cómo decirles, con qué lenguaje, y sobre todo, en qué vivencia se basa.

 

En el corazón de la juventud, Dios está trabajando desde otras imágenes y otras experiencias a las que tenemos que estar muy atentos, con los oídos y los ojos abiertos para ver lo que hace allí el Espíritu de Dios y para poder fecundarlo con el Evangelio.

 

Dios invita a despertar a la vida; es como el águila que hace que sus pichones se despierten, salgan del nido y vuelen. Al principio, el águila lleva al pichoncito sobre su espalda para enseñarle y llega un momento en que se inclina de forma tal que lo deja en el aire para que vuele o vuele. Claro que sabe encontrar el tiempo oportuno para hacerlo. Esa es una de las características del Espíritu. Juan XXIII acuñó la frase: “La Iglesia es un museo. Abramos la ventana para que entre el aire nuevo, que es el Espíritu de Dios”. (a su vez otros dijeron: “¡Cierren esa ventana que hay corriente de aire!”). No dijo textualmente lo mismo que Isaías, sino que lo resignificó, lo releyó con las palabras de su tiempo: “Tenemos que estar atentos a los signos de los tiempos.” Si luego de nueve meses en el útero materno nos quedáramos más tiempo, morimos, a pesar de lo lindo de estar adentro de mamá, con todos los cuidados, buena comida, comodidad, sin que falte nada. Dios, al mismo tiempo que te cuida, te incita, te impulsa.

 

Para sacarle el jugo al texto

El esfuerzo es ubicar la Palabra al comienzo y en el medio del camino que el Espíritu de Dios nos abre, superar esa idea de “casilleros” que lamentablemente aún tenemos. Cuando uno ve que una cosa tiene que ver con la otra, y ésta con aquella, y que mi cuerpo tiene que ver con el cuerpo de los otros, se da cuenta que en la Biblia no hay cuestiones aisladas. Los siguientes relatos fueron escritos en épocas diferentes, pero releídas a partir de la fe tienen mucho que ver entre ellos y con la actualidad.

 

Vivencias de Dios apasionado por el cuidado

v      “¿Acaso olvida una mujer a su niño de pecho sin compadecerse del hijo de sus entrañas? Isaías 49,15.

v      “No, mantengo mi alma en paz y silencio como un niño destetado en el regazo de su madre. Como un niño destetado, con Dios, está mi alma”. Salmo 131, 2.

v      “De modo que mamen y queden satisfechos del seno de sus consuelos, de modo que mamen y se deleiten de los pechos de su gloria. Así los consolaré”. Isaías 66, 10-12.

v      “Guárdame como a la pupila de tus ojos. Escóndeme de la sombra de tus alas”. Salmo 17, 8.

v      “Como un águila incita a su nidada, revolotea sobre sus polluelos, así Dios despliega sus alas, le toma y le lleva sobre su plumaje”. Deuteronomio 32,11.

 

El cuidado en la vida y en la práctica de Jesús

v      Comparar y gustar Ezequiel 34 con Juan 10,1-18.

v      Compartir en oración el Salmo 23: El Señor es mi Pastor.

 

Memoria y práctica del cuidado, a la manera de Jesús en las primeras comunidades

v      1 Tesalonisenses 5, 12 – 22.

v      1 Corintios 12, 12 – 26; 13, 1-13.

v      Gálatas 6, 1-15.

v      Filipenses 2, 1-11.

v      Romanos 12, 14-21.

v      Santiago 2, 1-13.

 

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Para leer y comentar

 La economía desde la ética del cuidado

Raúl Rosales

Hablar de economía del cuidado es una urgencia. Las estadísticas respecto a la situación económica mundial de exclusión son pavorosas: De los 6.000 millones de seres humanos, solamente la tercera parte tienen vida, y vida en abundancia. 4.000 millones están excluidos de los medios para la vida. Hay que escuchar esta realidad que nos está clamando de una forma muy interpelante.

La economía es el orden de la casa, etimológicamente hablando. No puede seguir siendo gobernada desde las grandes empresas multinacionales o los Estados despreocupado de la vida cotidiana de sus pueblos, sino que empieza a ser recuperada por cada uno de nosotros, desde abajo. Esa es la experiencia que hemos tenido en América Latina. Los pueblos sobreviven cientos de años en modelos económicos diferentes a los actuales, que enfatizan la solidaridad, el compartir, lo cooperativo y que parten de la experiencia comunitaria. La ética del cuidado aparece como la gran propuesta que está en nuestras propias manos: la construcción de una forma de vivir y relacionarnos en el terreno de lo económico totalmente nueva.

Otro mundo es posible solamente si otra economía es posible. Hay otra economía que se está tejiendo entre medio, en múltiples rincones del planeta, especialmente entre los indígenas, las mujeres, los grupos ecologistas o los vendedores ambulantes, que sobrevive de las migajas del sistema. Está surgiendo una economía alternativa, popular, que nunca va a competir con la economía de las empresas, sino que se va desarrollando en comunidades a escala humana, que incorpora el valor de la solidaridad en el mismo proceso productivo de comercialización, distribución y consumo. Los pueblos de la tierra, con sus más y sus menos, estamos recuperando una forma de hacer economía mucho más respetuosa de la naturaleza, donde el bienestar humano tiene que ver con que todos nos podamos sentir bien comiendo del pan producido con alegría, con gusto y con placer.

 

v      ¿Cómo ordenamos la economía de otra manera para que satisfaga las necesidades de todos y además, que respete la naturaleza?

 

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Para leer y comentar

Administradores de nuestra propia independencia

Osvaldo Pellín

Hay alguien que dentro de dos mil años será llamado como Cristo, que fue Gandhi, quien dijo: “Lo más atroz de las cosas malas que hacen los hombres malos es el silencio de los buenos”. Solamente puede pulular la maldad y el descuido con nuestro consentimiento, con nuestro acomodarnos más o menos para ver cómo van las cosas y decir “yo me salvo”.

Hay políticas que realmente son políticas del descuido y otras que son políticas para cuidar. Están a nuestra elección, independientemente de quienes las pregonen. Tenemos que tener suficiente lucidez para poder diferenciar el camino que nos ofrecen las alternativas políticas de nuestra sociedad. Es muy importante que seamos ciudadanos conscientes de luchar por nuestros derechos y los derechos de los que son nuestros pares, nuestros prójimos.

Es fundamental la socialización del poder, porque un ciudadano se hace más ciudadano cuando participa y aspira a que la cosa pública funcione. Seamos conscientes de que todos, aunque parezca utópico, estamos haciendo historia, haciendo la nación, simplemente luchando por nuestros derechos y tratando que la transparencia republicana sea una cosa cierta. ¿Por qué vamos a dejar que las cuentas públicas sean una cosa meramente de los contadores? Desde los municipios hacia arriba, tenemos que exigir ver las cuentas públicas y confrontar a dónde fue a parar cada peso, porque es el resultado de nuestro trabajo y esfuerzo. La transparencia republicana es fundamental para luchar y controlar como corresponde ese hábito terrible que se ha instalado en nuestros gobiernos y que genera sistemas muy difíciles de penetrar, que son los sistemas de corrupción.

Hay diversas armas, como la movilización en el escenario público o en la calle, que hoy el pueblo está encontrando, pero tenemos también una gran arma que es la política: la política bien hecha es tan excelsa como tan escandalosamente mala lo ha sido hasta ahora. Hemos sido testigos de que esto es así, pero no es por la política, probablemente sea por quienes la ejercen y abusan de su condición de poder.

Es fundamental sentirnos soberanos, aunque seamos pobres, y que no seamos esclavizados por las voluntades predominantes o hegemónicas. Por esa razón es que la pobreza se ha transformado en una especie de nueva esclavitud, con una participación restringida, no plena. Cada uno de nosotros es libre en el momento de emitir el voto, pero para llegar al cuarto oscuro con esa sensación de libertad tenemos que ir forjándola unos con otros, luchando denodadamente. Como cristianos, la única manera de poder construir, es que nos veamos entre nosotros, nos ayudemos y que veamos que el elemento fundamental de la participación es la solidaridad y la búsqueda del auto gobierno.

 

v      ¿Con qué “arsenal” de estrategias podemos contar para socializar el poder y plenificar la ciudadanía?

 

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Para leer y comentar

Aprendizaje significativo

Teresa Casalá

Un proceso biológico es aquel en el que están comprometidos todos los sistemas del cuerpo: el digestivo, el respiratorio, el endócrino. Conocer, enseñar y aprender, es un proceso biológico, aunque haya muchos que no lo consideren así; es algo distinto a lo que hemos venido haciendo.

Todos debemos replantearnos las diferentes responsabilidades que tenemos en este proceso: el Estado, las instituciones de la enseñanza pública de gestión pública y de gestión privada, las organizaciones de la sociedad civil, los ciudadanos, los padres, los educandos. Si conocer es un proceso biológico, así como nos fijamos en la fecha del envase para ver si un alimento está vencido, ¿miramos las fechas de vencimientos de los conocimientos que brindamos? ¿Y cuando hablábamos de cómo transmitimos la Biblia?

Tenemos que empezar a encontrar la forma para cuidar de nuestros jóvenes y niños. Seguimos dándole en la boca sin saber si le gusta o no, si les alimenta o no. No los dejamos comer solos. Los docentes llegamos al aula con una planificación con contenidos determinados y no tenemos en cuenta los conocimientos previos de los alumnos, pensamos que vienen sin saber nada. Si nuestra oferta no engancha en lo que ellos ya saben, aunque le pongamos palabras como aprendizaje significativo o relevante, entra por una oreja y sale por la otra. ¿Qué es lo que recordamos de la maestra de primer grado? No con qué método nos enseñó, sino el estilo, la cercanía, “agarrá el lápiz así”. Si algo nos queda impreso de nuestros docentes, es a partir de la ternura, de la emoción, del afecto. Debemos pasar del modo de ser conquistador, de la eficiencia y la racionalidad, al modo de ser cuidado, que pone la emoción en el centro y la equilibra con la racionalidad, que tiene en cuenta la emoción como eje, porque es allí donde se imprime lo que realmente vamos a recordar y lo que estamos aprendiendo.

 

v      Como educadores ¿hacemos que nuestra enseñanza sólo entre por las orejas y llegue al cerebro de nuestros alumnos? ¿O vemos que en realidad aprenden y conocen mediante todo lo que captan sus cuerpos y queda impreso en ellos?

v      ¿Qué cambios implica para nuestras prácticas concretas asumir esta diferencia?

 

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Para leer y comentar

Principio Biocéntrico

Ana María Romero

El principio biocéntrico es lo que nos llama a hacer opción por toda forma de vida y abrir nuestro marco y nuestro horizonte ético. Tenemos que empezar a formularnos desde una nueva ética de las relaciones. Nuestros acuerdos morales ya no nos sirven. Desde una moral de los actos, de lo bueno y lo malo, tenemos que pasar a una moral de las relaciones, de los vínculos, donde ya no podemos solos y donde ya no podemos vivir en las polaridades de si le hacemos caso a la razón o al corazón, sino que tenemos que despertar esta capacidad de co-ternura: de ternura hacia todo y hacia todos.

Tenemos que generar una cultura biocéntrica que nos ayude a hacer concreto este principio. Ya no podemos decir que el que está al frente es el que sabe y los demás escuchan pasivamente. Justamente, el conocer es un intercambio de saberes. El maestro o el docente tienen que tener una actitud de educación biocéntrica donde la vida y el cuidado de la vida sea lo primordial. Estamos en un ida y vuelta dentro de este cambio de paradigma, donde hemos sido por mucho tiempo el centro de todo, donde nos hemos dado el lujo de dilapidar reservas, de hacer rupturas en las relaciones humanas y con nosotros mismos. Hemos generando patologías y enfermedades de la civilización. Hoy, muchas o casi todas las enfermedades en nuestro cuerpo, en realidad, son expresión también de cómo nos vamos comportando con la naturaleza y con todo lo que nos rodea. Nuestros vínculos, muchas veces, son expresión de cómo se comportan las células en nuestro organismo, porque no sólo hay un inconsciente personal o colectivo, sino también un inconsciente vital.

El principio biocéntrico y la sacralidad de la vida consiste es poner la vida al centro. Lo que Jesús siempre quiso: Inaugurar un nuevo estilo de relaciones y de vínculos, del hombre con los otros hombres, consigo mismo y con la naturaleza; que sintamos esta vocación tan profunda que es el llamado a la unidad, a la integración y a la comunión.

 

v      ¿Qué relaciones y vínculos “enfermos” tenemos? ¿Qué causas descubrimos?

v      ¿En qué situaciones y de qué maneras concretas se puede expresar la capacidad de ternura?

 

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Producción Creativa

Construcción de un atrapa sueños

 

1.       Comentar su sentido original y a partir de la situación del grupo y del contexto, comentar los significados nuevos que adquiere

 

El “atrapa sueños”

El atrapa sueños es una estructura circular que está cruzada por hilos y de esos hilos cuelgan plumitas. Es un objeto de las culturas originarias, de nuestros hermanos mapuches y de pueblos del norte, que lo cuelgan al ingreso de sus chozas. Lo cuelgan sobre su cama para que purifique los sueños, para que no pasen los malos sueños o que los buenos sueños se queden, y así a la mañana se levantan con buen ánimo.

 

Signo múltiple

El atrapa sueños es un signo que habla de muchas cosas. Podemos pensar a la sociedad como un gran atrapa sueños tejido entre todos, una red que sostenga todo lo que queremos llevar adelante, una red de cuidados, una red como la de los trapecistas, que no les permite caerse, una red de articulación con otros y otras.

 

2.       Individualmente, escribir tarjetas de diferentes colores con frases breves, de acuerdo a consignas concretas, como por ejemplo:

·             Verde: nuevas imágenes de Dios.

·             Amarrillo: nuestro compromiso ético.

·             Rosa: una sensación o una emoción vivida.

·             Azul: una buena noticia para compartir con otros.

 

3.       Compartir con otras personas en pequeños grupos espontáneos y armar tiras largas donde cuelguen hilos sosteniendo las tarjetas.

 

4.       Sobre un gran círculo de soga ir cruzando de lado a lado las tiras con las tarjetas, armando una trama lo más densa posible.

 

5.       Sosteniendo el atrapa sueños por los bordes, se lo puede levantar para leer las frases y hacer gestos buscando analogías y nuevos significados, como bajarlo "atrapando" a elementos simbólicas entre los agujeros de la trama, desplazarlo, hacerlo girar, sacudirlo, etc.

 

 

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