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Memoria del 21
SEMINARIO DE La Rioja, 5 al 11 de febrero de 2006 |
Piedras 575 PB (1070) Cap. Fed. (011) 4345-4774 (011) 4342-0869
Expulsión Social:
Distribución de la Riqueza

En La Rioja profundizamos la construcción del pensamiento teológico con amplias miradas de la realidad cotidiana que nos toca vivir como Pueblo Argentino y Latinoamericano.
El pie, el corazón, el tacto y la mente partieron del mismo lugar: “Dios y los Pobres, los Pobres con Dios”. Este es el “santo y seña”, la identidad más profunda y genuina del Seminario.
El 21 SFT fue marcado por la Memoria, los 30 años del golpe militar y el asesinato de nuestro querido Obispo Angelelli, al que se sumaron los miles de muertos que le costó al país la nefasta dictadura.
Todo el Seminario estuvo atravesado por una Espiritualidad centrada en la experiencia de DIOS en la VIDA y LOS POBRES, VALORIZANDO LA MATERIALIDAD DE LA VIDA PARA SER LIBRES, que fue abordada desde cuatro realidades vitales donde la vida está latiendo, amenazada, defendida, reclamada, buscada, cuidada, sufrida y gozada. Esas cuatro realidades constituyeron lo que llamamos “ESPACIOS DE VIDA”, donde se elaborará el saber y se puso a punto el sabor teológico.
Uno de estos espacios de vida, fue llamado “Expulsión Social: Distribución de la Riqueza” y en este cuadernillo presentamos sus principales momentos.
El concepto de Expulsión Social pretende poner el foco en ese aspecto de la dinámica socioeconómica que "produce" sobrantes humanos, "residuos" sociales, individuos y muchedumbres literalmente innecesarios para el funcionamiento de la economía y la sociedad. No se trata de una anomalía. La fase actual del modo de producción capitalista produce desperdicios humanos que ya no tienen donde "procesarse" ni reciclarse. La irrelevancia estructural, desde el punto de vista del sistema, es una condición más amenazadora que la dependencia o la explotación. Es imprescindible aclarar que no es un concepto conspirativo sino sistémico. No presupone una banda de malignos "expulsadores", sino de un sistema que produce estos resultados como consecuencia de la interacción de diversos actores, en el marco de determinadas institucionalidades y hábitos culturales, sociales, políticos y productivos.
Daniel Maidana
La Memoria
La memoria del seminario no quiere ser un simple reflejo de lo que sucedió en La Rioja, sino también una invitación a seguir reflexionando, discutiendo, trabajando, construyendo desde la realidad de cada lector, de cada comunidad, de cada grupo que se anima a plantear interrogantes y a buscar caminos de respuesta.
Así como este, hay editados tres cuadernillos más sobre los otros espacios. También hay una revista con formato de póster gigante desplegable, que muestra sintéticamente el desarrollo general del Seminario.
Los textos completos y numerosas fotografías están publicados en www.sft.org.ar
Espacio Expulsión Social:
Coordinador:
Daniel Maidana (Bahía Blanca)
Animadores:
Javier Iguíñiz (Economista - Perú)
Néstor Míguez (Teólogo – Ramos Mejía)
Metodología:
Walter Aranda Cejas (Sgo del Estero)
Pablo Paradella (Misiones)
Diego Ramos (Sgo del Estero)
Coordinación Nacional del SFT:
Walter Aranda Cejas (Sgo. del Estero)
Tochi Benítez (Jujuy)
Nelly Borquez (La Matanza)
Gustavo Beltrán (Neuquén)
Gerardo Duré (Merlo-Moreno)
Darío Esteche (Misiones)
Susana Goyochea (La Rioja)
Jorge Huergo (La Plata)
Ana Isern (Rosario)
Edith López (Alto Valle)
Lita Valenzuela (Yguazú)
Alberto Vanden (Córdoba)
P. Pocho Brizuela (La Rioja)
P. Rubén Oyarzo (Neuquén)
Pr. Néstor Míguez (Ramos Mejía, Ig. Metodista)
P. Marcelo Trejo (Sgo. del Estero)
Marta Manterola (Secretaría Ejecutiva - Centro Nueva Tierra)
Para entra en clima…
Contra la hegemonía de la resignación
1. A modo de motivación, poner en común experiencias personales o comunitarias de acción social. Al terminar, hacer una pregunta cuestionadora:
· ¿Estamos actuando sobre las consecuencias o sobre la configuración del sistema?
· ¿Sirven nuestras prácticas ante la dimensión de expulsión social?
2. Leer el texto y luego en grupos comentar las siguientes preguntas:
· ¿Cómo nos sentimos frente a la expulsión o en medio de ella?
· ¿Dónde visualizamos que hay expulsión?
Expulsión: Una migración hacia ningún lugar
Las migraciones, tema del espacio en el seminario anterior, es el emergente de un problema más profundo: los dinamismos que producen la exclusión social. Tradicionalmente se expresaban como un "desplazamiento hacia otro lugar", pero en la actualidad empieza a cambiar el carácter de estas migraciones en un "desplazamiento hacia ningún lugar". La expulsión social es un modo de constitución de lo social que provoca un desexistente, un "desaparecido" de los escenarios públicos y de intercambio, resultando en un conjunto de sujetos que han perdido visibilidad, nombre, palabra y que transitan por una sociedad que parece no esperar nada de ellos.
Dentro del conjunto de relaciones sociales, aquellas referidas al modo de organización de la producción tienen una gran importancia en la configuración del conjunto social. Si pretendemos valorar la materialidad de la vida debemos prestar especial atención al modo de producción de la base material de la sociedad. Otra afirmación es el reconocimiento de la capacitación como respuesta a la exclusión, lo que expresa una intuición muy fuerte, porque una de las dinámicas de la expulsión social es la aceleración de los procesos de "desvalimiento", un envejecimiento que se anticipa dramáticamente, una negación del potencial y de las posibilidades de desplegarlo.
Las dinámicas expulsivas provocan una sensación de angustia e inquietud generalizada porque las fronteras son borrosas y las pertenencias son precarias. Ninguno de los "incluidos" tiene absoluta seguridad sobre su permanencia "de este lado" de la frontera, lo que determina fuertemente las subjetividades y las conductas de las personas y las organizaciones.
Daniel Maidana
3. Luego de unos minutos, hacer una puesta en común. Enriquecer con el aporte y la producción del espacio, buscando nuevos elementos no tenidos en cuenta con los que se esté de acuerdo. Volver a los grupos y completar la consigna.
Sentimientos
J Mucha bronca, enojo y rabia.
J Impotencia y frustración.
J Indignación, por caracterizarla como injusta.
J Dolor, sufrimiento y agonía, en una especie de gradación.
J Malestar, angustia, incertidumbre, desilusión, desaliento.
J Tristeza y soledad.
J Situación de crucifixión.
J Rehenes de la situación de expulsión social.
J Actitudes de resurrección.
J Desafíos.
J Ganas de cambiar la situación.
J Búsqueda, esperanza y fe.
J Fortaleza y compromiso.
Lugares de expulsión
J El mundo del trabajo, con las grandes empresas como sujetos de esa expulsión.
J El ámbito de la salud y de la educación.
J La expulsión se da en toda la sociedad, más particularmente en instituciones como la familia, la escuela y la Iglesia, y quienes quieren cambiar esta situación corren el riesgo de la expulsión.
Del consenso a la resignación
Hay una pelea importante en el cómo reaccionamos nosotros, cómo reacciona nuestra subjetividad individual, y nuestra conducta como grupos o como movimientos.
Años atrás, la hegemonía de las clases dominantes, la dominación, se basaba en el consenso. El pensamiento de las clases dominantes se difundía al resto de la sociedad y de esa manera, se garantizaba el control de la sociedad. Entonces, la lucha contrahegemónica se basaba en la crítica y en la denuncia, develando los mecanismos de dominación y la parcialidad del discurso dominante. Pero actualmente, las clases dominantes ya no necesitan el consenso del resto de la sociedad, sino que el eje es la resignación. La inmensa mayoría de la sociedad sabemos que “nos están cagando” pero creemos que no podemos hacer nada para cambiarlo. Los sentimientos con los que muchas veces reaccionamos, al creer que nada puede cambiar, nos pone peligrosamente en el tobogán hacia la resignación. En ese escenario, la lucha contrahegemónica tiene que ser también contra la resignación, porque quedarnos en la denuncia y en la crítica le hace el juego. Cada vez que ayudamos a la resignación profundizamos la hegemonía de las clases dominantes.
Estamos en una sociedad enferma donde los escenarios son las institucionalidades y todo lo colectivo. Esto no es para nada trivial, porque muchas veces parecería que no se tiene cabal conciencia de que hablamos de problemas sociales. Existen diagnósticos biográficos de problemas sociales, es decir, que a tal persona le fue mal porque tuvo mala suerte, no se capacitó, o porque se fue de un trabajo donde le hubiera ido bien. Tenemos la tentación de adjudicarle la responsabilidad al individuo y con eso surgen las teorías de que nos va mal por la indolencia, porque no nos gusta trabajar, etc.
Los problemas sociales merecen abordajes sociales, no biográficos. Hay que tener cuidado porque muchas veces nuestra seducción por la vida cotidiana y lo pequeño, nos puede llevar a diagnosticar y a pretender solamente respuestas individuales a problemas que son colectivos. No tenemos que aceptar esa estafa que significa el diagnóstico individual de un problema que es social. Es un sistema el que crea la pobreza y la exclusión y que tiene dinamismos de expulsión. A la vez, el mismo sistema que crea la pobreza, es el que crea la riqueza, por eso tampoco tiene sentido pretender hablar solamente del sistema de los pobres, porque es un mismo mecanismo social que crea pobres y crea ricos. Entonces, la respuesta que tenemos que pensar tiene que tener en cuenta la integralidad del sistema.
Daniel Maidana
4. Entre todos, armar un pequeño glosario sobre los términos: expulsión, exclusión, materialidad y necesidad. Tratar de sintetizarlo en una frase. Como pista, pueden ayudar lo trabajado en el espacio.
Expulsión – Exclusión
· Son dos conceptos complementarios y útiles.
· Es pecado.
· Una actitud violenta: me echan, me están sacando.
· Es estar afuera y que no te dejan entrar.
· Una situación sin retorno.
· La exclusión es un estado final como consecuencia de un proceso de expulsión.
· También se puede convalidar con nuestras actitudes, al encerrarnos, al tener miedo a perder lo poco que tenemos.
· A pesar de estar excluidos o expulsados, igual hay posibilidades.
· La herejía de que fuera del mercado capitalista puede haber salvación.
Materialidad
· Derecho a lo mundano, derecho al placer, a disfrutar.
· Todo lo que tiene que ver con el cuerpo y todo lo que el cuerpo necesita para vivir.
· Todo del ser humano, sin dualismos, sin dividir lo material de lo espiritual.
· Lo concreto.
Necesidad
· Carencia.
· Lo que hace falta para vivir.
· El motor de la vida, lo que impulsa a trabajar y a luchar.
· Un conjunto de cuestiones que exceden la mera subsistencia y que tienen que ver con la persona en su integralidad: alimentación, vivienda, educación, afecto, espiritualidad, cuidado, atención.
· También hay necesidades que son provocadas por el sistema como inducción al consumismo y que se fabricaban artificialmente. No siempre somos dueños de nuestro deseo sino que hay una apropiación que nos hace sentir que necesitamos cosas cuando en realidad podríamos seguir viviendo sin ellas.
La humanización de los mercados
El tema de la pobreza, de las carencias y todas las situaciones asociadas de las que se hablan tanto, se transforman como en una especialidad, casi una profesión: los “pobretólogos”. Pero lo que sucede normalmente, es que cómo aliviarla, reducirla y enfrentarla se está convirtiendo en un asunto ajeno a la economía, lo cual es ridículo y absurdo. Cada vez más la lucha contra la pobreza va por el lado asistencial, la filantropía, la educación o de la salud y cada vez se menciona menos el tema económico. Vamos a intentar abordar unas cuestiones útiles para pensar en las propias experiencias y ver los efectos de la economía.
Javier Iguíñiz
Hay tres mercados en los que estamos nosotros, nuestra familia, amigos o las personas que atendemos, que son el de trabajo, el rural y el de las pequeñas empresas. Es importante familiarizarse con ellos porque no es coherente hablar mucho de los mercados mundiales, de la deuda externa y de todas esas cosas que nos encantan y que hay que hacer, y no tener más control sobre los mercados más cercanos a nuestra vida cotidiana. Uno no puede ser un “reclamón” sobre la deuda externa de Argentina y tener endeudado a alguien en su barrio y acogotarlo si no paga. El problema de la coherencia entre lo grande y lo pequeño es muy importante, y en el mundo cristiano, felizmente, se toma bastante en cuenta. Las hipocresías las tenemos y simultáneamente siempre tratamos de que sean menos de lo normal.
Mercado del trabajo
El mercado de trabajo es el mercado más importante del capitalismo. Una primera cuestión es ver qué se intercambia y qué se vende en el mercado de trabajo. ¿Uno se vende? Uno no va y dice: “acá estoy yo, hagan conmigo lo que quieran”. ¿Uno se alquila? No suena bien la palabra: “vengo acá a alquilarme”. Lo que uno lleva al mercado es su habilidad, es su experiencia, su conocimiento, su fuerza y se produce una transacción que en economía es muy difícil ponerle nombre. Uno pone a disposición de alguien las habilidades que tiene para que las use de cierta manera y durante un tiempo.
El mercado de trabajo y el de las mercancías se parecen mucho. Por ejemplo, opera la oferta y la demanda: si hay muchos de cierta habilidad, su tasa salarial baja, como cuando hay muchas manzanas. Esta semejanza es peligrosa, porque en la economía capitalista en que vivimos siempre se las arreglan para que sobren trabajadores. Una de las causas de la pobreza, precisamente, es que se mantenga a la gente tocando la puerta. El trabajador siempre está al ras de lo suficiente para vivir y no puede decir, “no quiero ir a trabajar un tiempo, estoy aburrido”, sino que debe hacerlo igual, porque es su condición estructural.
Por otra parte, una diferencia es que cuando uno va al mercado a buscar trabajo, no va como cuando va a vender manzanas. En ese caso, uno lleva las manzanas, las vende y se va a su casa con la plata que consiguió. Cuando uno va a buscar trabajo, no dice: “Acá le entrego mi habilidad, úsela mientras yo me voy a mi casa”. En el mercado de trabajo uno está pegado a aquello que entrega, no puede separarse de lo que entrega. Como uno está pegado a su habilidad y tiene que ser uno mismo el que la usa, pregunta dónde lo va a hacer, si es insalubre el ambiente, si hace demasiado calor o demasiado frío. La manzana no dice eso, no pone condiciones para ver cómo la muerden, su anterior dueño ya se fue y dejó de tener representante. En el mercado de trabajo se tienen que acordar las condiciones de uso de esa habilidad, por ejemplo, la aceptación de la autoridad.
Los empresarios muchas veces reclaman el derecho a expulsar como condición para contratar. Suena paradójico, pero si las leyes no les permiten despedir fácil, tampoco contratan. Es una relación demasiado “promiscua” para algunos. Ahora también quieren romper las relaciones fáciles. Dicen: “Si rompo fácil contrato más porque me ato menos” Es un mecanismo por el cual se debilita cada vez más la relación laboral y las personas se convierten cada vez más en cosas parecidas a cosas desechadas, descartadas. La deshumanización de la relación laboral, cada vez más en este mundo neoliberal, es casi la condición para que continúe esa relación.
El mercado de trabajo es el mercado más delicado para la vida humana, para la familia y está a la defensiva desde el punto de vista de su humanización, en repliegue y en retroceso. Ese es el neoliberalismo, es un liberalismo con un acento particularmente meticuloso contra el Estado y contra el asalariado. Esas son las dos claves para entender las cosas que pasan.
Tenemos que reinventar el mercado de trabajo, hay que recrearlo para hacerlo más humano, no necesariamente a la vieja usanza.
La deshumanización de la relación laboral, cada vez más en este mundo neoliberal, es casi la condición para que continúe esa relación.
Mercado rural
El mundo rural es otro gran mercado. ¿En qué relaciones sociales está involucrado el campesino? ¿Con quién interactúa todos los días? ¿Con quién no tiene más remedio que relacionarse? Normalmente, el campesino pobre está en relaciones bastante específicas con el que le vende los productos, las semillas, los servicios de transporte y algunos más. Generalmente, el campesino tiene relaciones monopsónicas, en la que hay un solo comprador. En lugares alejados, el campesino no tiene más remedio que venderle a uno solo, que por ejemplo es el único camión que pasa por ahí, y como a veces produce cosas perecederas, que no las puede guardar hasta que llegue el siguiente camión, termina teniendo que vender. Una explicación de la pobreza del campesino tiene que ver con esta estructura de mercado: cuando compra, sólo puede comprar a algún monopolio y está atado a quien es el único proveedor. Hay muchas agriculturas de este estilo, más sistemáticas y organizadas, por ejemplo la agricultura de leche. En muchos sitios sólo hay una fábrica de leche que le compra al pequeño campesino y no hay otras alternativas donde sea libre para escoger.
En el mercado de trabajo uno puede cambiar de trabajo, puede no aceptar un trabajo e irse a buscar otro, corriendo los riesgos, pero en el campo ni esa libertad existe, porque una segunda características es que la división del trabajo es muy poca. En un pequeño pueblo en la sierra, uno no puede decir que va a cambiar de trabajo a su antojo, porque no hay tanta posibilidad de mercado, no hay tanta diversidad de trabajo como en la ciudad. En la ciudad hay cincuenta tipos de trabajo, o cien, o mil; en el campo cuatro. O es agricultor o es agricultor. ¿Qué se puede ser? Pocas cosas. La única salida en el campo para tener más libertad, es irse. A veces temporalmente, al valle vecino, a la quebrada, a la ciudad a obras de construcción y luego regresar para la cosecha y la siembra. Pero dentro de la localidad no hay espacio para ser libre en cuanto escoger otras maneras de trabajar y negociar mejor.
Finalmente el campesino compite en el mercado yéndose. No siempre se va toda la familia junta, sino van mandando de a uno, a distintos sitios, diversificando su mano de obra, su persona. El gran recurso de la mayor parte de los campesinos no es la tierra, que es poca y mala generalmente, sino las personas que se educan y se diversifican en distintos lugares de manera temporal o permanente. El mercado de trabajo del mundo campesino es más duro que el de los asalariados, porque hay menos libertad para negociar con quiénes vender, comprar o para quien trabajar. Quizás, migran tanto no sólo por pobreza, por hambre, sino también por oxígeno, por necesidad de más aire para escoger.
El mercado de trabajo del mundo campesino es más duro que el de los asalariados, porque hay menos libertad para negociar con quiénes vender, comprar o para quien trabajar.
Mercado mini empresarial
El mercado de micro empresarios de la ciudad, requiere relativamente poco capital. Con una jubilación de un puesto público del cual a uno lo han expulsado, se puede invertir en un taxi o remis. Es un mercado ultra competitivo porque hay cantidades de personas con muy poca plata, y por lo tanto, muchos invierten en lo mismo. Si al comienzo se gana, al rato ya no se gana, porque se mete la competencia de capitales. El mercado del pobre en la ciudad es un mercado muy cruel y duro, requiere de muchas horas y nunca hay márgenes significativos. Cuando los hay, es al comienzo, porque, por ejemplo, si alguien encontró una esquina donde acaban de poner un ministerio y vende muchos helados, cuando se entera la gente vienen 25 heladeros a la misma esquina y se acabó el negocio. Lo queda es ir pensando cuál va a ser el siguiente intento, porque es la única manera. ¿Cómo se humaniza una producción que no sea competitiva y permita obtener márgenes, donde hay tantos competidores y es una guerra a muerte por la superviviencia?
La informalidad es una de sus características. Es un mercado tan pobre, en el margen, tan con las justas, que tampoco llega a cumplir las leyes laborales. Por eso, hay que intentar relaciones laborales nuevas, incluso en ese mundo informal, ilegal, de incumplimiento parcial de las leyes. ¿Cómo humanizamos un mundo en el que tenemos trabajadores sin seguro social? Humanizar un mercado laboral de este estilo consiste en algo más sofisticado. Es muy difícil y hay que hacerlo para saber si funciona, no teorizarlo.
Preguntas para leer y comentar:
· ¿Cuáles son las diferencias y semejanzas entre los diferentes mercados?
· ¿Con qué situaciones se sienten más identificados?
· ¿Cómo se humanizan los mercados?
· ¿Qué acciones podemos emprender para reinventar los mercados?
Para Trabajar en comunidad
Abordaje político de las prácticas económicas
5. Distribuir en el piso tarjetas con frases sobre la economía y la política. Caminar en torno a ellas y elegir cada persona una de ellas, según le llame la atención, se identifique, esté de acuerdo o en desacuerdo. Luego, explicar los motivos de la elección y comentar las impresiones generales.
Ejemplos de frases:
· Nuestras prácticas económicas son despolitizadas, son respuestas individuales.
· No estamos preparados para un cambio, por eso necesitamos educarnos mejor.
· El sistema político sostiene al sistema económico a través del disciplinamiento social.
· La economía condiciona fuertemente las posibilidades de decisiones políticas.
· La economía solidaria es la solución a los problemas económicos.
· Tenemos una forma de actuar más de competencia que de cooperación.
· La asistencia, aunque necesaria, reproduce el modelo de dominación y exclusión.
· Nuestra forma de hacer política es trabajar en lo social, de economía no entendemos nada.
· Somos expulsados pero también expulsores.
· Recurrimos al gobierno para paliar efectos y no para atacar las causas
6. En pequeños grupos, leer el trabajo realizado por los participantes del Seminario a modo de diagnóstico y luego contrastarlo desde la propia realidad, buscando semejanzas y diferencias. Puede ayudar también el texto que se presenta a continuación.
· ¿Qué tipo de relaciones establecemos con aquellos que nos vinculamos económicamente?
Tipos de relaciones:
· De confianza, afecto y solidaridad.
· Más humanizadas, surgidas de la crisis, como en las redes de trueque.
· Trato familiar, personal, con valores, en los barrios, almacenes y pequeños comercios.
· Lugar de encuentro y terapia.
· Marcadas por el modelo capitalista que tenemos incorporado.
· Impregnadas por la oferta y la demanda.
· De poder.
· Mercantiles, competitivas, abusivas, desiguales.
· Paternalistas, cultura del "que me den".
· Autoexplotación.
· Especulación con la necesidad del otro.
· No participación en las decisiones.
· Dependencia, sometimiento, hostilidad, presión, trato impersonal, en las grandes empresas.
· Desesperación por la pérdida del trabajo.
· Miedo, dolor, desamparo, precariedad.
· Esclavos del gobierno: temor a perder los subsidios.
· Competencia en los microemprendimientos, con dificultades en la comercialización.
Competencia y cooperación
En general, tenemos un déficit estructural en cómo somos educados, ya que somos muy competitivos y no siempre sabemos cooperar. En las competencias de atletismo todos corren en los carriles sin salirse de la línea, en la misma dirección, pero en economía, la competencia consiste en sacar de la carrera al competidor, es como una carrera a los codazos.
Cambian muchas cosas y otras lamentablemente no, ya que seguimos en nuestros países con viejas opresiones, como las patronales, familiares y de autoridades locales, pero hay otras nuevas. Lo mismo con las libertades: toda situación que cambia abre y cierra caminos. Pero tampoco podemos despegarnos del pasado a nuestro antojo, ya que nadie es totalmente nuevo. El asunto es depurar lo más posible nuestra historia para que se herede lo mejor de cada momento. Lo viejo y lo nuevo, lo antiguo y lo reciente, están siempre con nosotros. Hay que estar muy alerta con uno mismo, porque uno es muy revolucionario en ciertas cosas y en otras es un desastre.
La educación está aumentando la desigualdad en nuestros países y más al privatizarse, porque hay que pagar por la de mejor calidad y la gratuita es de peor calidad, con lo cual el que tiene educa mejor a sus hijos, que a su vez, al estar mejor educados van a ganar más, y el que no tiene educa peor a sus hijos y en consecuencia van a ganar menos. Economía y educación se reproducen en un círculo mortal de desigualdad creciente. Un padre pobre cada vez más implica un probable hijo pobre. Cuando las revoluciones sociales eran para cortar la transmisión intergeneracional de la pobreza, pretendían que el padre pobre tuviera hijos en parecidas condiciones que los demás: educación pública y salud pública de calidad más o menos homogénea, entonces la desgracia del padre no era automáticamente la desgracia del hijo.
Desarrollar es ampliar la libertad humana, para que toda persona escoja su manera de ser y su actividad más acorde a su más profunda inquietud y vocación. Que no suceda que digamos luego en nuestra vida: “Yo quise dedicarme a tal cosa pero no pude”. Hay demasiada gente haciendo lo que no le corresponde, lo que no le gusta, lo que no lo realiza suficientemente, porque la vida lo empujó en direcciones sobre las que no tuvo control.
Javier Iguíñiz
7. Seguir conversando en los grupos, introduciendo la variable política y su articulación con la economía. Nuevamente, la producción realizada en el Seminario sirve como punto de referencia. Luego, hacer una puesta en común.
· ¿Qué problemas económicos no podemos solucionar con la economía y necesitamos de la política?
Problemas que requieren abordaje político:
· Falta de trabajo y vivienda, comida.
· Pobreza y necesidades básicas insatisfechas
· Salud, educación, seguridad.
· Control de precios y estabilidad en la canasta familiar.
· Salarios dignos y empleo genuino.
· Defensa del más débil.
· Legislación.
· Seguro de empleo y formación.
· Corrupción institucional.
8. Leer entre todos el aporte sobre las reglas económicas. A partir de todo lo conversado, plantear las cuestiones claves a abordar y pensar estrategias, propuestas y prioridades.
Las reglas económicas
Hay que conocer las reglas de la economía y estudiarlas lo más posible, para evaluar el efecto que tienen sobre la gente y saber cómo cambiar las reglas que sean necesarias. Los economistas intentamos decir a los demás que las reglas son sacrosantas, que la economía es intocable, que es como una cristalería que si uno toca algo se derrumba todo y cunde la desagracia general. ¡No hagan caso! ¡Hablen! Es preferible meter la pata o confesar ignorancia a no opinar desde el punto de vista de lo que pasa con la gente, que es el punto de partida. Frente a la economía, hay que saber que es peligrosa, que sabe hacer mucho daño, y simultáneamente que no es intocable como quieren quienes se benefician con las actuales reglas.
Tenemos que detectar las reglas que operan en las relaciones sociales en las que estamos, quién vende, quién compra, cómo, cuándo, cuánto. Las reglas del mercado deben cambiar para reconfigurar los mercados, porque son creación humana. Por ejemplo, si hay un mercado con un solo comprador, hay que rediseñarlo, exigiendo a la autoridad local a que mande otro comprador de modo que uno pueda ganar libertad. Donde las reglas hacen daño y mantienen la pobreza, no decir “bueno”, sino “No, ¡tiene que ser diferente!” Siempre hay otras formas posibles, el asunto es encontrarlas y poderlas sacar adelante.
En otros aspectos de la vida hay que erradicar los mercados, o en todo caso, debe ser muy marginal. Hay cosas que no se deben poder comprar y vender, que son parte de los derechos de las personas y no de su poder adquisitivo. El acceso gratuito y universal al servicio de educación y de salud no puede ser mercado, porque toda persona tiene derecho a aprender y ser curada.
No hay que quedarse en lo asistencial o en lo social, sino entrar a la economía y a la política. Hay que seguir haciendo asistencia, porque hay gente que sólo va a recibir atención y consideración si se la ayuda, pero aquellos que tengan una vocación más pública, de servicio en otras esferas más amplias de la sociedad, tienen que animarse a la economía y a la política.
Javier Iguíñiz
Algunas pistas:
Desde las organizaciones, tenemos que lograr:
· Poder ciudadano.
· Concientización.
· Visibilización.
· Participación colectiva.
A su vez, que el estado cumpla con su deber:
· Apoyar la economía solidaria con ayuda económica y facilidades para la colocación de productos.
· Dejar de subsidiar a las grandes empresas.
· Invertir en capacitación.
· Controlar, regular, inspeccionar.
· Erradicar algunos mercados, como salud, educación, etc.
· Implementar una nueva política para cooperativas y organizaciones populares.
La crisis del mercado laboral
Objetivo:
Comprender el funcionamiento de las relaciones económicas y políticas que se dan en la sociedad, recreando situaciones reales y asumiendo diferentes puntos de vista.
Consideraciones generales:
Es una suerte de juego de roles, donde entre todos los personajes se va representando una situación, en la que el guión se arma a medida que se lo actúa. La clave para que sea dinámico y tenga sentido, es poder compenetrarse con los personajes y poder actuar, opinar y pensar desde su lugar, de la manera más real posible. En este juego no hay puntos, ganadores ni perdedores, sino que su objetivo es el desarrollo mismo. Más que una actuación es la construcción colectiva de un relato. Aquí se plantea un ejemplo de situación y personajes vinculado con lo trabajado en el espacio, pero el desarrollo es válido para cualquier problemática.
Instrucciones:
1. Definición de las escenas y los personajes:
a. Construir la situación sobre la que se va a tratar.
b. Buscar los personajes claves que participan en ella y describir sus características principales. Diseñar las tarjetas correspondientes.
c. Enumerar las escenas parciales que estructuren la secuencia y en las que vayan interviniendo los personajes.
d. Cuanto más clara y consensuada sea esta definición inicial, más fluido va a ser el desarrollo posterior.
2. Desarrollo del juego:
a. Distribuir los roles al azar repartiendo las tarjetas de los personajes y otras dos más: “moderador” y “observador”.
b. Si se lo cree necesario, se puede ambientar el lugar con la escenografía, el vestuario y la utilería acorde.
c. Ante cada escena, los personajes hablan, opinan, se mueven, deciden y hacen todo lo que crean conveniente y adecuado con su rol, por supuesto en función de los demás personajes.
d. El moderador va presentando las escenas, regula los tiempos y garantiza que todos participen desde su rol, pero no interviene en el contenido de las discusiones ni acciones.
e. El observador sigue atento el desarrollo del juego, tomando nota de lo que considere más relevante.
3. Análisis de la experiencia:
a. Cada uno comenta su impresión personal sobre cómo se sintió en su rol.
b. El observador comenta sus notas y junto con el moderador cuentan cómo lo vieron desde afuera.
c. Algunos aspectos posibles de analizar son las actitudes de los personajes, las argumentaciones de las discusiones, los conflictos que se problematizaron y los que no, las relaciones de poder, de género, las reglas explícitas e implícitas, etc.
d. Como cierre, plantear la pertinencia y cumplimiento de las reglas del juego y la medida en que eso facilitó o dificultó su desarrollo.
Variantes:
· Se pueden elegir personajes reales de alguna situación social conflictiva del lugar, o incluso del interior del grupo, comunidad u organización.
· Según la confianza e inquietudes del grupo, se puede hacer durar el juego unos pocos minutos o pasar horas.
· Para simplificar el desarrollo, se puede jugar con una sola escena en la que intervengan todos los personajes.
· El mismo desarrollo del juego puede hacer variar la secuencia de escenas previstas o requerir un replanteo de personajes.
· Puede utilizarse como base para una producción teatral de difusión y concientización.
Ejemplo:
Situación General:
Una empresa tiene problemas económicos y plantea ajustar sus costos laborales.
Escenas:
· El anuncio, en la empresa, ante todos los empleados.
· Conversación familiar de esa misma noche.
· Asamblea de trabajadores.
· Reunión con el sindicato, el gobierno y la empresa.
· Nuevamente todos en la empresa.
· Otras escenas complementarias, pueden ser un partido de tenis entre Carlos y Raúl, un encuentro en la esquina entre Cecilia y Olga, Pedro llevando en auto a Carlos, María Laura comprándole comida a Cecilia, Olga conversando con Milton en el patio, el encuentro de egresados del colegio de Andrea y Silvina.
Personajes:
Carlos
Gerente de la empresa.
Licenciado en Relaciones Públicas, con un master en el exterior. Divorciado. Hace dos años que es gerente de la sucursal.
Andrea
Contadora de la empresa
Graduada hace pocos años. Empezó como pasante y es su primer trabajo. Soltera. Antes participaba de un grupo juvenil parroquial.
María Laura
Funcionaria oficial
Es del área de trabajo del gobierno. Conoce a los gerentes de la empresa y a los sindicalistas. Está evaluando la posibilidad de ser candidata a diputada.
Silvina
Empleada
Personal administrativo. Entró a trabajar gracias a su padre. Compañera de la escuela secundaria de Andrea. Le gusta el folklore y quisiera dedicarse a la música. Tiene un hijo, que se llama Tomás.
Pedro
Empleado
Su trabajo es ser chofer del gerente. Hace 40 años que está en la empresa. Padre de Silvina y marido de Olga. Se siente muy orgulloso de ser de la empresa. Es hincha fanático de Boca Juniors.
Milton
Empleado
Empleado de maestranza. En su país, militaba en el sindicato. Hace poco que llegó a Argentina y está tramitando sus documentos. Vive en una piecita que le alquilan Pedro y Olga al fondo de su casa. Está ahorrando para traer a su esposa e hijos.
Cecilia
Trabajadora desempleada
Trabajaba en la empresa con un contrato que terminó. Puso un microemprendimiento de comida casera. Casada, con 4 hijos. Quiere poner su propio local.
Raúl
Sindicalista
Es el líder del sindicato, pero no trabaja en la empresa. Vive en el centro de la ciudad. Juega al tenis con Carlos. Se define como seguidor a muerte de Perón y Evita.
Jorge
Sindicalista
Personal administrativo. Hace varios años que trabaja en la empresa y que participa en el gremio. Está en una línea interna opuesta a la conducción. Admira al Che Guevara. Su novia se llama Silvina. Se conocieron en la empresa.
Olga
Ama de casa
Hija de italianos. Un tiempo trabajó en un negocio, pero hace años que no trabaja fuera de su casa. Todos los días cuida a su nieto. Es devota de la Virgen del Carmen.
Para leer y comentar
De la exclusión a la libertad
La expulsión social muchas veces nos hace sentir mal y bajar los brazos, por lo que es necesario que aprendamos a mirar con la mirada de la fe, que es una riqueza que los cristianos no podemos resignar. No es que por un lado va la economía, la política, la realidad y después, un pedacito lo dedicamos a la fe. La relectura del capítulo 5 de la carta de Pablo a los Gálatas, nos brinda una mirada de fe que ilumina todas estas realidades.
Por Néstor Míguez
Mercado, Imperio y Deseo
Hablamos de expulsión, y no solo de exclusión, porque como el sistema avanza, este sistema económico del mundo globalizado tiene, no solamente que excluir sino que expulsar. El problema de expulsión tiene que ver bastante con el avance del capitalismo global. Expulsión hubo siempre, pero en otra época Europa enviaba sus “excedentes” a América, que era tierra vacía porque se encargaron de matar a los indios antes, o África, porque para ellos los negros no existen, a menos que sea para esclavizarlos. Con la globalización, como ahora el sistema pretende abarcarlo todo, ya no hay lugar donde mandarlos y la exclusión es más evidente: el basurero quedó en el medio de la ciudad.
A medida que el sistema crece, expulsa aún a los que ya estaban afuera, porque necesita ampliar su frontera. Como las grandes industrias requieren energía y el gas está en Bolivia, se inventa el problema de los cocaleros para meter el ejército que expulsa a los bolivianos. Algo parecido sucede con el petróleo en Medio Oriente.
Hay una falsa idea de que la economía es una ciencia en sí misma neutra, con sus propias leyes ineludibles, cuando en realidad depende de decisiones humanas. Si el mercado es el mecanismo privilegiado es porque así lo hicieron los seres humanos, aquellos que tienen el poder de decisión y los demás que lo aceptan más o menos pasivamente. Las formas de la economía cambian y somos llamados a modificar estas formas. No basta con la contradicción inclusión – exclusión, también es fundamental la posibilidad de la alternativa. El desafío es la transformación de un único modelo económico en modelos alternativos, en la posibilidad de que exista simultáneamente más de una forma de economía que responda a más de una manera de entender la necesidad humana. Y es un problema también teológico, porque indirectamente nos desafía a algunas ortodoxias teológicas que creemos que hay una sola forma de tener fe.
La diferencia con aquellos imperios antiguos y este de hoy es el modo de dominio. Desde hace siglos atrás la forma de dominación predominante fue mediante mecanismos físicos como la cadena y el látigo, después surgieron los mecanismos económicos, como el salario, y hoy prevalece un mecanismo cultural, simbólico y psicológico, que es el control del consumo a través del deseo. Aún la persona que no vive de un salario, sino por ejemplo de un plan de jefes y jefas, no por eso deja de desear lo que el mercado tiene. Se ha cautivado, no ya el cuerpo físico y la economía, sino lo que es mucho más difícil: la mente, lo que anhelamos y consideramos que nos hace humanos. El mercado reproduce una forma de ser humano mediante esta colonización de la mente, donde el deseo siempre debe ser insatisfecho para que el dominador lo pueda seguir controlando. El deseo, la libertad y el dominio son temas profundamente teológicos que la materialidad de la vida hoy gobernada por el mercado global imperial nos pone delante como pueblo creyente. Por eso necesitamos ir a la Palabra.
Hay una falsa idea de que la economía es una ciencia en sí misma neutra, con sus propias leyes ineludibles, cuando en realidad depende de decisiones humanas.
Las marcas excluyentes
La idea de “libertad en Cristo“ que presenta la carta a los Gálatas es muy diferente a la libertad económica., porque quien la quiere no puede volver a la esclavitud. Pablo expresa el yugo de la esclavitud como las marcas, refiriéndose a la circuncisión que distinguía a los varones del pueblo judío, pero trayéndolo a nuestros días también tiene que ver con otras marcas: las “marcas registradas”. Aparece la idea de que usar determinadas marcas es señal de inclusión, aunque en otros aspectos se esté excluido. El estar bien vestido, tener celular o usar ropa de tal marca, son la nueva circuncisión del pueblo elegido. El “excluido” posterga otras cosas que en nuestro criterio serían más urgentes y se compra el celular, aunque le resulte inútil, porque parece que al tener el celular se incluye en el mundo. Por eso el texto dice “En Cristo, “Nike” o “Truchex” es lo mismo, lo que interesa es el amor”. Sumado a esto, hay muchas otras marcas que excluyen que tienen que ver con el cuerpo, como el color de la piel, la “buena presencia”, los tatuajes, la vestimenta y una marca por la cual todos vamos a pasar, si Dios nos lo permite, que es la edad. Los derechos humanos ya no son los derechos de las personas, excepto que la persona tenga la marca que lo acredita como poseedor de un derecho. El capital se puede mover por todo el mundo, pero en la frontera entre México y EE.UU. se vuelve a levantar un muro para detener la migración. El derecho que tiene el dinero y las realidades virtuales aparecen como poseedoras de los derechos que se le quitan a los seres humanos reales. Por eso tiene sentido volver a hablar de la materialidad de la vida: que el derecho humano sea del ser humano.
De la justicia y el amor
La justicia y el amor son necesarias pero diferentes: la justicia nos iguala, mientras que el amor nos distingue. El enamorado no se enamora de todas o de todos, sino que distingue al sujeto de su amor de otros. Hay alguno o alguna con quien establecemos una relación especial y distintiva que no podemos establecer con todo el mundo por igual. Por eso, la idea de que hay que amar a todo el mundo, que no aparece en la Biblia, no es posible. Pero sí hay que ser justo con todo el mundo. La justicia es ciega, por eso los profetas dicen que hay que ser justo con el pobre y con el rico, pero después dice que tenemos que amar al pobre.
La justicia es lo universal, lo que nos corresponde por ser humanos. Nuestra gran esperanza es que la justicia es para todos y ahí somos iguales. Pero la realidad es que no somos iguales, unos somos más jóvenes y otros más viejos, varones y mujeres, algunos descienden de esclavos arrancados de sus familias y traídos desde el África y otros son esclavos en sus propias tierras y sometidos al trabajo de las minas, todos por el hecho de llevar en su piel las marcas de su origen. Son distintos, porque tuvieron que aprender a ser humanos de una manera diferente. ¿Es justo tratarlos igual? Ahí es donde empiezan los problema entre la justicia y el amor, porque si se lo mira desde la justicia, es justo que todos sean iguales, pero mirado desde el amor que particulariza, y recuperando las historias y huellas en cada pueblo, tenemos que decir que esa persona no es universal, es alguien con un rostro, una historia, una forma de vivir su condición humana propia y ya no alcanza con ser justo, hace falta amarlo, reconocerlo en su individualidad, enamorarnos porque es diferente y necesitamos esa diferencia para ser humanos.
La justicia y el amor son necesarias pero diferentes: la justicia nos iguala, mientras que el amor nos distingue.
La libertad que está en mi prójimo
Continuando con el texto bíblico, se presenta una terrible contradicción: “Ustedes son libres, pero porque son libres háganse esclavos unos de los otros por amor”. ¡Cuidado! Si te hacés esclavo de las marcas nunca vas a ser libre, tenés que ser libre para amar a tu prójimo sin valerte de las marcas. Es la libertad de poder enamorarme de aquel que me desafía con su diferencia.
Es absolutamente mentira el dogma neoliberal de que “mi libertad termina donde empieza la libertad de los demás”. Mi libertad empieza cuando me hago cargo del otro que es diferente. El otro no es el límite de mi libertad, sino la ocasión. El liberalismo y el neoliberalismo inventan mecanismos de exclusión: mi prójimo aparece como mi límite, mi enemigo y mi competencia, y por eso, en la medida en que quiero crecer en mi libertad tengo que retacear la de los otros, expulsarlos de mi espacio y extinguirlos si es necesario.
El otro no es el límite de mi libertad, sino la ocasión.
Para sacarle el jugo al texto y poder compartir
· ¿Qué formas de economía basadas en la inclusión conocemos o podemos inventar?
· ¿De qué maneras se nos intenta controlar el “deseo”? ¿Qué estrategias podemos desplegar?
· ¿Qué “marcas” detectamos en los demás que condicionan nuestra relación con ellos? ¿Y en nosotros mismos?
· ¿Qué acciones llevamos adelante por amor? ¿Cuáles por justicia? ¿Qué implica la diferencia?
Para trabajar en comunidad
Trazando caminos y armando mochilas
1. Entre todos, comentar lo que se entiende por los siguientes pares de términos, entendidos los primeros como elementos de diagnóstico social y los segundos como claves de esperanza. Puede ayudar el siguiente texto, como también los de las páginas anteriores
· Bronca - Creatividad.
· Impersonal - Reconocimiento del prójimo.
· Competencia - Libertad.
· Deseo cautivo - Capacidad transformadora.
El hombre nuevo
Somos llamados a ser el hombre nuevo, como Guevara o Angelelli, reconociendo nuestras ambigüedades, porque si no somos capaces de ser hombres nuevos, no en el sentido de haber cortado con la memoria sino de haberla transformado positivamente, ¿qué sentido tendría la fe?
Al árbol que echa raíces no le alcanza una sola capa geológica, necesita los nutrientes que están en todas las capas. Por eso va bajando y saca el nitrógeno de una y el potasio de otra. El árbol necesita de una pluralidad de elementos que no se encuentran en una sola capa.
Hace algunos años un volcán en el sur llenó de cenizas volcánica toda la Patagonia y algunos dijeron que esa zona iba a quedar desierta por lo menos 10 años. Al año siguiente todo creció el doble porque la ceniza agregó nutrientes que faltaban, se mezcló por el viento con la otra tierra y resultó mucho más productiva que antes.
El hombre nuevo no es simplemente la acumulación de capas en la tierra, es el árbol que crece, nuevo, nutriéndose de todas esas memorias, de las buenas y de las dolorosas. Porque lo que le sirve es la historia del pueblo de Dios, las marcas de Cristo, que no diferencian sino que invitan al reconocimiento, pero junto con ellas están también la historia de los otros pueblos.
Reconozcamos nuestras ambigüedades, reconozcamos que no somos totalmente coherentes, que tenemos esa especie de falta de transparencia hacia nosotros mismos. Carguemos con ella para darnos cuenta cuánto necesitamos de los demás para ser libres. Porque solo así se puede ser el hombre nuevo. Porque no queremos comprar la falsa ilusión de los cortes generacionales. No hay hombre nuevo sin la memoria de los viejos hombres y de las viejas mujeres. Uno es el hombre nuevo sobre esa historia, porque esa historia genera el hombre nuevo. El hombre nuevo es el hijo de David, que no salió de la nada, que no bajo del cielo sin historia. Bien se encargan los evangelistas Mateo y Lucas de traernos las genealogías, por aburridas que sean. ¿Porque la genealogía? Si nació de María Virgen, ¿por qué hay una historia y genealogía del pueblo de Israel –o de la humanidad— para llegar a José? Porque en la inteligencia de Dios, para que sea el hombre nuevo tiene que tener en sí todas las nutrientes de la historia humana. En eso nos construimos con nuestras ambigüedades como hombres nuevos. No es que nacemos hombres nuevos de la noche a la mañana, hay caminos que recorrer, historias que recuperar, puentes que atravesar, dificultades que confrontar y vencer y no nos va a salir de primera. Hay muchas anécdotas tanto del Che como de Angelelli en las que ellos mismos reconocen sus debilidades; el punto es que las confrontaron y buscaron superarlas. Es fácil ser hombre nuevo si uno no tiene ninguna dificultad, pero aún Jesús tuvo que luchar consigo mismo para buscar esa nueva creación en Cristo.
Néstor Míguez
2. Armar cuatro grupos, elegir cada uno un par de palabras de las anteriores y dibujar en afiches un camino que permita hacer el viaje desde el diagnostico a la esperanza. Algunas pistas para enriquecer la discusión y la producción artística:
· ¿Qué dificultades nos podemos encontrar?
· ¿Por qué estaciones intermedias pasaremos?
· ¿Qué tentaciones de desvío pueden ir apareciendo en el camino?
· ¿Por qué tipo de territorio atraviesa el camino?
· ¿Con quiénes caminamos y con quiénes no?
El diagnostico dice que la exclusión nos da bronca, pero es necesario pasar de la bronca a la creatividad. El hombre nuevo no es el que tiene bronca, sino el que es capaz de nutrirse de la bronca para hacer crecer el árbol de la creatividad, para ser creativo en sus relaciones con los demás. Es necesario que la justicia sea universal pero el amor nos diferencie, por eso, queremos buscar el paso de lo impersonal al reconocimiento del prójimo. Otra travesía que emprender es la que nos lleva de la competencia a la libertad, en una búsqueda de nuevos caminos. Queremos pasar del deseo cautivo a la capacidad transformadora y dejar de creernos incluidos en el imperio que nos explota porque deseamos lo que todos desean, para poder transformarlo y transformarnos.
3. Continuar la conversación grupal, invitando a pensar creativamente sobre los elementos necesarios a llevar en el camino. Se los puede representar con objetos reales o inventados que se colocan en una mochila o similar, o más sencillamente, anotándolos o incorporándolos al dibujo.
· ¿De qué tenemos que proveernos para poder afrontar los riesgos o para poder disfrutar cuando lleguemos?
· ¿Qué cosas necesitamos según el camino que vamos a recorrer?
· ¿Qué cosas van a molestar si las llevamos en la mochila y es mejor dejarlas?
4. En un clima de celebración, a modo de de cierre y síntesis, poner en común los itinerarios y las mochilas y celebrar al Dios de la vida que nos desafía a ser nuevas personas usando la libertad.
Para leer y comentar
Contrato moral y democracia
Las tensiones que atraviesan la sociedad entre lo público y lo privado, empleadores y empleados, varones y mujeres, incluidos y excluidos, cuestionan el contrato social en que se basa la democracia y plantean temas de debate y discusión.
Por Diana Mafia, Javier Iguíñiz y Néstor Míguez
En la modernidad, el hombre produce en el ámbito público y consume en el privado. El trabajador pone a disposición del empleador su fuerza de trabajo pero en la fábrica se le agota, por lo que regresa a su casa hambriento, sucio, humillado y cansado. La reproducción de la fuerza de trabajo se realiza en el hogar, donde descansa, es alimentado, se le lava y plancha la ropa, recibe afecto y se le cura la humillación diciéndole “sos un león papito” y todas esas cosas que hacemos las mujeres. Si el dueño de los medios de producción tiene una máquina, él la tiene que limpiar, mantener, ponerle combustible. Al estar separado el ámbito publico y el ámbito privado, se aprovecha para decir que se lo divide sexualmente: lo público es de los varones y lo privado es de las mujeres. Por lo tanto, los varones salen a trabajar y gobiernan, mientras que las mujeres nos quedamos en el ámbito de la familia: se considera natural que nosotras seamos las que reproducimos la fuerza de trabajo. Hay un trabajo muy importante que sostiene la base del capitalismo y que las mujeres hacemos gratuitamente. Imagínense si el dueño de la fábrica tuviera que pagar la reproducción de la fuerza de trabajo de sus obreros. ¿Cuánto sobrevive al capitalismo? Subsiste porque nosotras hacemos ese trabajo, no sólo gratis sino con amor, cosa que seguramente no hace el técnico de la máquina. Como estas tareas las realizamos en un ámbito de afecto, esa es la compensación. No sólo somos explotadas como mujeres porque estamos estigmatizadas con la labor doméstica, sino también, con ese trabajo gratuito sostenemos un sistema económico totalmente injusto.
En una sociedad que se basa en que todos respetan ciertas reglas, que se las viole desestructura todo. Si las reglas están pero muchos no las respetan, se empieza a descreer de la función de respetar las normas como lazo de cohesión social. Por eso, ya los teóricos del contrato social decían que hay que generar otro contrato, el del poder. El contrato de ciudadanía es un contrato horizontal porque es entre pares, pero el contrato de poder es un contrato vertical: a alguien, que en sí es igual a todos los demás, se le da el poder de controlar que se cumpla. Tiene que garantizar tres cosas: que sea capaz él mismo de cumplir el contrato sin que nadie lo vigile, que controle el cumplimiento de las normas y que sancione cuando hay incumplimiento. Si el que gobierna no controla, hay anomia, falta de cumplimiento de las normas, y si no se sanciona, hay impunidad y corrupción.
Si queremos realmente un sistema democrático, necesitamos un contrato previo que rompa los limites que todavía tiene la democracia. Hay condiciones que son totalmente arbitrarias, ya que quienes inventaron las reglas las pusieron a su medida y siguen teniendo el poder. Hay que hacer un contrato moral previo a ese contrato social de las normas, del control y de la sanción, que determine quiénes son sus beneficiarios. Lo llamo moral, porque tiene este aspecto de las normas, de no robo, mato, miento ni humillo, que parece muy sencillo, pero muy distinta hubiera sido la década del ’90 si el “no robo” se hubiera cumplido. ¿Habría habido dictadura de haber tenido vigencia el “no mato”? ¿Habría habido Punto Final y Obediencia Debida si el “no miento” se hubiera respetado? ¿Habría políticas clientelistas con los pobres si el “no humillo” fuera tenido en cuenta? Es necesario el cumplimiento de esas normas básicas, pero una condición indispensable para la democracia es la apertura inclusiva de los otros y las otras significativamente en la convivencia, considerándolos en sus diferencias.
Si queremos realmente un sistema democrático, necesitamos un contrato previo que rompa los limites que todavía tiene la democracia.
Diana Maffía
En la constitución de nuestros países existen artículos al comienzo que dicen “toda persona tiene derecho a la vida”, y que “toda persona tiene derecho a la propiedad”. Distinguiendo lo público de lo privado, significa que toda persona tiene derecho a que la sociedad le permita vivir y no que toda persona tiene derecho a que la sociedad le garantice su vida. Lo que está diciendo, sin explicitarlo, es que toda persona que logró conseguir su vida, tiene derecho a que nadie se la quite. La constitución compromete a proteger la vida de quien la logró conquistar, pero no se compromete a que todos la conquisten. Si alguien se muere porque no tiene remedios o porque no pudo trabajar, la sociedad no asume la responsabilidad de eso; si alguien se muere de hambre, no hay a quien hacer un juicio. La sociedad no se compromete a que todos en nuestro país sean suficientemente propietarios como para que puedan vivir, sólo a que si alguien lo consiguió, nadie tenga derecho a quitárselo. Es un avance, porque antes pasaba el ejército y arrasaba con la propiedad y todo lo que encontraba en el camino, pero no alcanza. La pobreza es compatible con la legalidad y con los derechos, en el sentido de que no nos responsabilizamos de que la gente no sea pobre. En lo privado se decide si se vive y se es propietario, en lo público, si se respeta lo que se consiguió, lo que demuestra que es insuficiente nuestra ley.
Javier Iguíñiz
Aparte de los contratos sociales explícitos hay otros contratos implícitos, que se imponen sobre los que se dicen. Respecto de que el Estado se basa en un contrato, en el fondo se basa en una imposición. Antes, siendo la tierra la propiedad fundamental, la imposición la hacían sus dueños, los señores feudales. Con el advenimiento de la revolución industrial la imposición la hacen los dueños de los medios de producción industrial, es decir la burguesía capitalista. Entonces, ¿hubo tal contrato o hubo un cambio en la clase dominante? Se cambiaron algunas reglas explicitas, teniendo detrás un poder no explicito que con las nuevas reglas introdujo su propia legitimidad de gobernar.
A las tres palabritas, corrupción, impunidad y anomia, me gustaría incluir otra. ¿Realmente estamos en una situación de anomia o es que las leyes no escritas se están cumpliendo por encima de las leyes escritas? Porque el capitalismo tiene una ley fundamental: toda la economía se mueve por el afán de lucro. ¿Quién es corrupto? ¿El que gana todo lo que puede? Si alguien cumple esa ley no es corrupto para el sistema capitalista, de hecho, el sistema capitalista no podría subsistir sin lo que nosotros llamamos la corrupción. Respecto de la impunidad, si la ley es “gana todo lo que puedas siempre y en cualquier ocasión”, no se puede castigar al que cumple con esa ley. El problema es que capitalismo y democracia son incompatibles, si entendemos por democracia la verdadera capacidad de un contrato social y moral. Los principios liberales son los anti 10 mandamientos: El mandamiento “no robaras”, es cambiado por “no robaras al que ya robó” Uno no tiene derecho a robarle la tierra a quien ya se la robo a los aborígenes. “No darás falso testimonio... a menos que te ampares en la libertad de prensa”, porque entonces uno puede decir cualquier cosa y se puede defender. “No cometerás adulterio... a menos que puedas justificar que mediante el adulterio logras una más plena realización…”. De alguna manera, la cultura que hoy nos envuelve ha quitado esta ley moral para sustituirla con una ley no escrita que es la ley del poder. En el fondo, la situación de imperio es que no importa la ley escrita, sino la ley del poderoso.
No hay posibilidad de modificar las normas del poder si no modificamos las formas de gestión de ese poder que están profundamente arraigadas en los mecanismos económicos. Yo no puedo hacer una crítica al sistema político y a las formas de ciudadanía si no hago junto con ella una crítica profunda al sistema económico capitalista y a las normas que impone el imperio. Esto también tiene profundas raigambres teológicas. “De Dios es la tierra y su plenitud, el mundo y los que en él habitan”. El sentido de propiedad y de lucro que sostiene el sistema capitalista aparece como una violación de la teología misma de la creación, y no es casualidad que este sistema capitalista, vía ecológica, esté destruyendo la creación.
¿Realmente estamos en una situación de anomia o es que las leyes no escritas se están cumpliendo por encima de las leyes escritas? Porque el capitalismo tiene una ley fundamental: toda la economía se mueve por el afán de lucro.
Néstor Míguez
¿Es posible que conviva democracia y capitalismo? Habría que, en primer lugar darle sustancia a la democracia que no fuera meramente formal y en segundo lugar redefinir capitalismo, porque una de las cosas que uno podría pensar es que si hay derecho a la propiedad, también deben estar todas las responsabilidades que derivan de la propiedad. El problema es que quienes fijan las reglas, los impuestos y las responsabilidades son los mismos propietarios. Es necesaria la apertura del contrato moral y una democracia más sustantiva, porque no tienen que estar presentes en la discusión sólo los intereses de los propietarios, sino las responsabilidades derivadas de la propiedad.
Muchas veces sentimos que las reglas no son para proteger a los débiles, sino para garantizarle las cosas a los de siempre y hasta en nuestra vida cotidiana empezamos a vulnerar las reglas con un sentimiento de que somos vivos y así combatimos al poderoso. Es como una pequeña reivindicación, pero una vez que entramos en ese juego nos resulta difícil moralmente exigir el cumplimiento en otros niveles. Yo soñaba con el socialismo a los 20 años, pero sigo pensando que su espíritu de reciprocidad se puede y se debe practicar, no esperando la gran revolución, sino en esa pequeña escala en la que todos vivimos y que se va irradiando. Creer en los grandes cambios mientras uno vulnera todas las reglas no es congruente: no se alcanza buenos finales por malos caminos.
Diana Maffía
Para sacarle el jugo al texto y poder compartir
· ¿En qué temas hay acuerdo entre los tres animadores? ¿En cuáles no tanto?
· ¿Con cuáles afirmaciones estamos de acuerdo con ellos? ¿Qué matices podemos incluir?
· ¿Es posible que conviva democracia y capitalismo? ¿Qué significa hoy ser “socialista”?
· ¿Qué otras reglas no dichas nos condicionan en nuestra vida cotidiana? ¿Cómo cambiarlas?
Para proyectar, multiplicar, incidir
Cambiar las reglas de juego
1. Volver a mirar todo el camino recorrido en las propuestas anteriores de esta Memoria y relacionarlo con las ideas centrales del lema del Seminario.
· ¿Qué elementos de la materialidad de la vida nos ayudan a pensar los mecanismos de expulsión social?
· ¿De qué maneras el acceso o la pérdida de condiciones materiales de la persona determinan su inclusión o exclusión?
· ¿Cómo se relaciona la expulsión con el ejercicio de la libertad?
2. Sintetizar las ideas centrales de todo lo trabajado, en función de la identidad, perfil y realidad local de la organización y de su contexto. Una estrategia puede ser identificar ejes o dimensiones y redactar una frase para cada uno. (Económico, político, social, cultural, educativo, comunicacional, género)
Por ejemplo:
Eje económico: La respuesta a la exclusión no consiste en "mendigar la inclusión como consumidores", sino en construir Otra Economía desde los expulsados, no como "economía de los pobres", sino tomando como punto de partida las prácticas económicas populares, pero con el horizonte puesto en la disputa de sentidos y hegemonía con la economía capitalista. Es necesario "cambiar las reglas" de la economía y del mercado, porque no son "leyes naturales", sino construcciones sociales.
3. Leer el siguiente pasaje, comentarlo y redactar nuevas afirmaciones desde la perspectiva teológica o mejor aún, incluir una mirada de fe en las mismas frases anteriores.
No tenemos que resbalar por el tobogán hacia la resignación. Como la expulsión social nos hace sentir mal y muchas veces bajar los brazos, es necesario que aprendamos a mirar con la mirada de la fe. Esa es una riqueza que los cristianos no podemos resignar. Mirar con los ojos de la fe también es un aprendizaje. No es que por un lado va la economía, la política, la realidad y después, un pedacito lo dedicamos a la fe. Tenemos que tratar de ver cómo la fe ilumina todas estas realidades. Desde las ciencias sociales, sobre todo en estos últimos 21 años que han transcurrido de los Seminarios, han estado descubriendo cosas que los cristianos sabíamos de hace rato. Aprender a leer signos vale la pena y tiene sentido, ya que a veces no es suficiente hacer lecturas exhaustivas de la realidad, encuestas y estadísticas. Tanto en la sociología como en la historia, están surgiendo corrientes que plantean que la realidad a veces no es todo lo que se ve o que creemos que se ve. Hay que aprender a leer signos emergentes que a veces no son toda la realidad. Algunos lo llaman “hermenéutica de las emergencias” y otros “paradigma indiciario”. Para nosotros, se trata de ver los signos y poner en ellos la mirada de la fe, poder leer la presencia de Jesús y entonces poder aportar como creyentes una perspectiva de esperanza y ser causa de alegría. Así que con ese espíritu, con esa actitud, con esa intención, vamos a dar un pasito más en nuestras acciones y decisiones.
4. Pensar acciones concretas y estrategias para realizar. Tener en cuenta el barrio, otras organizaciones, el estado, los medios, la población en general y todos los espacios posibles de articulación y/o conflicto. Una primera pista es la producción simbólica que realizó el espacio para compartir lo trabajado a todo el Seminario.
El espacio montó una representación basada en el juego de la silla con participación del público, donde a medida que se reducía la cantidad de sillas y eran expulsados los participantes, se los recibía en otra ronda en torno a una mesa servida donde la clave era el compartir.
Camino del espacio
Lunes 6
¿Expulsión o exclusión?
· Introducción y presentación del equipo de animación
· Trabajo en grupos: “Sentimientos y lugares de expulsión”
· Trabajo en grupos: “Glosario”
· Aporte de Javier Iguíñiz: “La humanización de los mercados”.
Martes 7
La humanización de los mercados
· Aporte de Javier Iguíñiz (continuación).
· Trabajo en grupos: “Abordaje político de las prácticas económicas”
· Aporte de Néstor Míguez: “De la exclusión a la libertad”
· Trabajo en grupos: “Trazando caminos y armando mochilas”.
· Celebración
Miércoles 8
Contrato moral y democracia
· Devolución del trabajo en grupos
· Diálogo entre Diana Mafia, Javier Iguíñiz y Néstor Míguez
· Micrófono abierto
Viernes 10
Producción Simbólica
· Trabajo en grupos: “Interrogantes del colectivo hacedor de teología”
· Puesta en común (dramatizaciones y canciones)
· Devolución y síntesis del espacio
· Producción Simbólica
Camino del Seminario
Martes 7
Noche de la memoria
Se proyectó una película sobre la vida de Enrique Angelelli y se presentaron algunos testimonios de personas que lo conocieron y trabajaron con él. También se armó un camino de la memoria con numerosos fotografías, recortes periodísticos de la época y carteles con frases alusivas y otros materiales históricos.
Jueves 9
Tarde de Paseo
Fue el momento para descansar y recorrer los alrededores de la capital. Los lugares preferidos fueron La Quebrada y Sanagasta, en la zona de los cerros, lugares que brindaron calidez y sus hermosos paisajes coloridos, mezclados con la historia que aguarda detenida en su arquitectura centenaria
Sábado 11
Celebración de cierre
El altar fue colmado de sacerdotes, obispos, pastores, miembros de la coordinación, servidores, familiares de desaparecidos y muchas otras personas que tuvieron alguna participación especial durante el seminario. El obispo local, Fabriciano Sigampa, el de Viedma, Esteban Laxague, y los pastores Néstor Míguez y Osvaldo Ulrich dijeron unas palabras a modo de homilía.
Los musiqueros
Un grupo de jóvenes y adultos animó el Seminario, regalando su música. Desde la celebración de apertura hasta la de cierre, en cada uno de los momentos de encuentro masivo, no faltó la alegría de las canciones. Gracias a todos ellos por hacer más dinámicas y amenas las jornadas.
Contratapa
El triunfo de la vida
El amor vence, es el triunfo de la vida. Los carceleros de la vida no pudieron con la ternura y la poesía. No pudieron con la terca esperanza de un mundo distinto.
La vida que cuidamos, la vida pequeñita y frágil de nuestros hijos, es la vida de nuestro pueblo que a lo largo de la historia Dios va tejiendo, urdiendo la trama, anudando los hilos, con múltiples color y diferentes texturas:
· En la fragua de la lucha, en el llano y la montaña, en el norte, en el sur, en el este y el oeste.
· En la oficina y en la militancia política donde se va modelando la arcilla de un proyecto liberador.
· En la vida que se va forjando con amor, trabajando en el campo o marchando en la plaza, para forjar algo nuevo.
· En la mateada, en el abrazo y la gauchada, que permiten amasar un destino distinto.
· En el costurero comunitario y en la procesión, donde la vida va tomando forma.
· En el corazón hospitalario, en el amor a la tierra, en el barro de nuestras realidades que se mezclan y se transforman.
Creemos que es posible un Tinkunaco nuevo, junto a los del sur, del norte y toda nuestra América Latina. Nos damos un abrazo fuerte de bienvenida, reconfortados con el encuentro que nos hermana y nos convoca, y bienvenidos a este XXIº Seminario de Formación Teológica.
(De la celebración de apertura del Seminario)
Equipo de Redacción
Editor responsable: Coordinación del Seminario de Formación Teológica - Centro Nueva Tierra
Producción: Gerardo Duré / Marta Manterola / Lucas Spigariol / Hugo Ziliani