XXI SEMINARIO DE FORMACIÓN TEOLÓGICA
La Rioja, 5 al 11 de febrero de 2006
sft@nuevatierra.org.ar - www.sft.org.ar
16 de mayo de 2006
Les presentamos la Primer parte de la Memoria del Seminario.
Los textos completos y numerosas fotografías se están publicando paulatinamente en www.sft.org.ar Complementado la memoria serán editados cuatro cuadernillos, uno sobre cada espacio de trabajo. Están destinados para los participantes del Seminario y para otras personas, que si desean recibirlos, pueden comunicarse a la secretaría del SFT.
También hay copias disponibles del video disparador del Seminario, proyectado en la apertura.
Sumario
Desde los Pobres, valoramos la materialidad de la vida para ser libres
“Desde 1986 y con la democracia recién nacida, aquellos a los que la dictadura quiso robarle los sueños y los anhelos de construir una sociedad distinta, más justa y solidaria, donde todos tengan un lugar, no se rindieron, juntaron sus pedazos, invitaron a otros y supieron entonces que no estaban solos y que son muchos más los que sueñan y trabajan por un mundo diferente. Desde entonces, los seminarios fueron creciendo en número y en propuesta para convertirse en un espacio de formación, de debate, de aprendizaje, de convivencia democrática, de naturaleza laical y ecuménico, de conocimiento teológico, de lugar profético, de esperanza y de absoluta libertad, cuya mayor riqueza es la diversidad. Cada año, hombres y mujeres comprometidos, nos encontramos en algún lugar del país para seguir apostando a la vida en la Opción por los Pobres.”
“Bienvenidos a este nuevo Tinkunaco de luchas, dolores y esperanzas de los pueblos, que celebramos hoy en la tierra regada por la sangre bendita de Enrique, Carlos, Gabriel, Wenceslao y tantos compañeros más. A 30 años de la dictadura militar del 76´ y a 30 años de asesinato de Mons. Angelelli, nos encontramos convocados por esta luna de febrero, en el XXI Seminario de Formación Teológica. La Rioja por tercera vez es la casa de puertas abiertas, de mesa tendida y abrazo fraterno que expresa a este pueblo de corazón generoso y fiestero, que los hospeda gustoso y les brinda todo su cariño.”
De la Celebración de Apertura del XXI SFT

La materialidad de la vida
Encuadre teológico del XXI SFT, desarrollado por el P. Rubén Oyarzo, de Neuquén, el lunes 6 por la mañana
Cuando terminábamos nuestro anterior seminario en Iguazú –Misiones--, en medio de los abrazos calurosos y afectivos de un grupo, el llanto de unas hermanas y hermanos nos volvían a poner de cara a la realidad. Una mujer enamorada de la vida, compañera entre compañeros y amiga de Jesús al lado de los expulsados de la tierra, había sido asesinada en el municipio de Anapá, Estado de Pará, al norte de la selva amazónica, en Brasil. Su nombre: Dorothy. Gringa de nacimiento, latinoamericana por adopción. Su sangre de mujer ha regado la tierra para que florezca la justicia y, un día, la justicia y la paz se abracen. Sobresaltados, me dije: La vida sigue siendo amenazada, acorralada, puesta en jaque. Justamente esta había sido la reflexión que atravesaba todos los espacios del Seminario que terminaba.
Con ella y, en ella, a muchas ellas, con nombre y sin nombres está nuestro hermano Angelelli. Están de pie a la manera del cordero que ha sido degollado pero que está de pie: símbolo de Jesús asesinado y resucitado (Apoc. 5,6).
Las marcas en sus cuerpos son signos de historia viva. Celebramos su presencia en medio de nosotros.
Presentación temática
Desde hace un tiempo a esta parte, se habla cada vez más de las muchedumbres que están por debajo de la línea de pobreza. O sea, que se refieren a los que ni siquiera son pobres, están por debajo de la línea. ¿Qué significa esto? ¿Qué tienen los pobres o mejor dicho, cómo viven los pobres para que sean tenidos en cuenta como pobres y que no tienen los que están por debajo de la línea que no pueden ser nombrados?
Frente a esta situación tendríamos que preguntarnos si nuestra opción por los pobres no es ya insuficiente.
¿Por qué esta situación de inequidad que nos impacta y nos duele es la cuestión central, teológica de nuestro Seminario aquí en La Rioja? Porque la pobreza-miseria material, la negación injusta de las condiciones materiales básicas para vivir, constituye la amenaza mayor y más radical a la experiencia religiosa. Lo que nosotros llamamos una experiencia madura de persona a persona con Dios. Negar las condiciones materiales para que una persona o un pueblo pueda realizarse, es negarle la posibilidad de la propia experiencia de encuentro con Dios. Para hacer esta experiencia es necesario existir y para existir es preciso satisfacer las necesidades básicas (desde las calorías que necesitamos, pasando por todo aquello que nos realiza como personas) de la existencia. Todos sabemos por experiencia personal o por cercanía, que la pobreza-miseria material se ha agudizado y globalizado. Es la situación real, concreta en la que se encuentra la mayor parte de la humanidad.
De modo que esta situación sea porque atenta contra una experiencia madura con Dios, sea porque la pobreza extrema material se ha profundizado, es para nosotros hoy, el mayor y primer desafío: ¡¡Recuperar el valor de la materialidad de la vida!!
Esta situación tiene, por lo tanto, una densidad, una profundidad teológica (amenaza a la experiencia religiosa) y porque el pobre o mejor dicho el que está por debajo de la línea de pobreza, al menos en la Biblia, ocupa un lugar central en la revelación y la experiencia del encuentro con Dios. “En los que están por debajo de la línea de pobreza vemos quien es Dios”. Si existe esta correlación trascendental entre Dios y los que son considerados NADA estamos tocando lo que es esencia, constitutivo de nuestra identidad cristiana.
Si la satisfacción de las necesidades básicas es la condición primaria de la existencia humana, sus posibilidades de ser o no ser, si es en esto que se juega su destino y la construcción de su libertad: fracaso o triunfo; la materialidad de la vida es, por excelencia un tema religioso juntamente con lo político, socioeconómico de distribución de la riqueza.
La materialidad de la Vida en la Biblia
El hebreo es una lengua de pastores y campesinos. Nombra lo que existe. Por eso se presta admirablemente a la narración. El primer ejemplo lo tenemos en el texto que nos ayudó a la celebración al iniciar el día. Posee el sentido y el amor por la naturaleza y lo carnal, excluyendo así todo dualismo. Por ejemplo: el del cuerpo y el espíritu como opuestos y en lucha a muerte entre sí. Lo sensible, lo material, es un lenguaje para él que no opaca la presencia del espíritu, lo que hace imposible la idea de una materia antiespíritu. La materia es una materia con espíritu. La alianza entre Yavé e Israel es una alianza nupcial, con palabras carnales inundada de bellas imágenes.
Así la tierra, el agua, el árbol, el fuego, el aceite, la sal, el vino, el trigo, el pan, la carne, la corporeidad con todas sus vivencias y posibilidades, la piedra, el polvo, la ceniza, los frutos, etcétera, etcétera, nos invitan a la contemplación divina y son lugar de encuentro con el Dios amigo de la vida.
El texto de Isaías de esta mañana es un símbolo donde el sueño de Dios y el sueño de los pueblos se hacen uno. La mesa está rebosante de vida en abundancia porque hay abundancia de humanidad. Ambas realidades se compenetran y hacen posible que la mortaja símbolo de la muerte injusta pueda ser quitado. El ritmo de la vida en los cuerpos de la mesa compartida, como organización material de la misma, espantan a los cuervos.
El Reino de Dios está simbolizado por realidades terrestres tan materiales como cotidianas
Es como:
· una mujer que mezcla harina con un poco de levadura...
· el sembrador que abre la tierra para fecundarla con la semilla en una vital interacción
· el agua convertida en vino
· una vida
· un árbol donde todos los pájaros puede anidar
· unas bodas
· leche y la miel
· árboles que dan fruto doce veces al año y sus hojas sirven como medicina para todos los pueblos
Jesús retoma en su práctica de vida esta experiencia hasta el extremo
Así está reflejado en los Evangelios. Rescata los cuerpos desde las más variadas situaciones injustas e inhumanas, tanto religiosas como económicas. Este estilo de vida marca su andar y su cuerpo.
Por sólo recordar:
· Muchedumbres hambrientas
· Muchedumbres sin sueños ni esperanzas
· Muchedumbres consideradas impuras por el sistema religioso
· Cuerpos tirados al otro lado de la línea entre la vida y la muerte
· Muchedumbres empobrecidas en todos los sentidos de la existencia humana
Es significativo ver con quien comía Jesús, retomando así, la simbólica más linda del Reino de Dios:
La mesa o las Mesas que rescatan los cuerpos expulsados de la vida haciendo un banquete de inclusión y de dignidad. Mesas que quitan la mortaja, símbolo de haber sido considerados, consideradas nada para volver a recuperar y ser dueños de la palabra creadora.
Textos bíblicos
· La comida como expresión de la vida en abundancia: Is. 25, 6-12 // Jn. 6; Mc 6, 30-44 // Mc. 8,1-10
· El alimento y la libertad: Ez. 34; Jn. 10; Is. 49, 9-11; Jn. 10,9
· La libertad como la misión de Jesús: Gal. 5,1.13
· La idolatría como expresión de convertir a los seres humanos en “mercancía humana”: Ap. 18,9-24 // Ex. 27; 28 - Ap. 13, 11-18 // Ez. 2; Is. 44, 9ss
· El camino que da sentido a la Iglesia es cuando se encuentra con las muchedumbres expulsadas a la manera de Jesús: Lc. 14, 12-14; Hech. 3, 1-10
· Creo que nos estamos descubriendo ante el fin de una época y el comienzo de otra época inédita.
Marcha de la Memoria y la Justicia, por la Vida
La memoria es para tomar la posta
Discurso de Pocho Brizuela, sacerdote riojano y miembro de la coordinación de los Seminarios, en el acto de cierre de la Marcha de la Memoria, realizado en la Plaza central de La Rioja, frente a la catedral y la casa de gobierno provincial, el miércoles 8 de febrero por la noche.
Estamos realmente contentos y emocionados. Tengo temblor al hablar porque hay tanta gente que podría hablar de Angelelli y de este proyecto de vida con mucha más contundencia y más testimonio que yo. Hoy se me estremeció todo de ver entre nosotros a las Madres que han tomado más concretamente la bandera de Angelelli en su lucha por la vida: Hebe, Marcela, Pocha, Nora. Más allá de las diferencias, cuando nadie hablaba, cuando nadie salía a la calle, cuando todo era fervor del gol y del campeonato mundial, ellas estaban de pie a la vuelta de la Pirámide de Mayo para defender la vida, para hablar de la vida, para denunciar la injusticia. Las abuelas, los hijos, las madres del dolor, que ya en democracia también tuvieron que salir a la calle para reclamar por tantos adolescentes y jóvenes criminalizados por este sistema neoliberal que le importa más la plata y la deuda que la gente, allí estuvieron, defendiendo la vida y siguen en la calle.
Ayer llorábamos con el testimonio de Lucho Gómez y hacíamos presente a los miles y miles de compañeros ex detenidos políticos. Hoy también, al iniciar esta marcha, nos hacía recordar que cuando hacemos memoria no es nostalgia, no es que seamos trasnochados, no es que miremos para atrás, es que queremos ver el presente y el futuro y por eso traemos el pasado al presente. Hacemos presente el pasado porque la memoria, como dice León Gieco, pincha hasta estallar, pincha para despertar la conciencia, pincha para que nos pongamos de pie, para que nos movamos, para que seamos capaces de seguir tomando esa posta que nos dejaron tantas y tantos compañeros cristianos, creyentes o ateos, gente de buena voluntad que enarboló la bandera de la vida, de la justicia, de la revolución por un mundo mejor, por un mundo donde no haya desigualdades, por un mundo sin clases, un mundo donde todos podamos compartir y ser hermanos.
Cuando estábamos en los aprestos de la marcha recordaba las campanas, las baldosas y me acordaba de lo que significó allá en el año 1968 cuando llegó Angelelli y en esta misma plaza, en fiestas religiosas vibraba su voz para abrir la conciencia de este pueblo sumiso, muchas veces callado, aplastado, abatido por tanta opresión y postergación. Yo era un niño pero me acuerdo de la ilusión en el corazón de mis padres. Angelelli, con la fuerza de la palabra de Dios, del Evangelio del que estaba enamorado y apasionado, hacía vibrar nuestros corazones, los de mis viejos, los de tanta gente que había soñado una iglesia junto al pueblo, sembradora de esperanza y vida. Él trajo esto a La Rioja. Su palabra profética y valiente conmovía y movía la estantería. Dejaba a muchos contentos, los que soñaban con un mundo nuevo, y a otros tristes, porque se apegaban al mundo viejo de la avaricia, del egoísmo, de la rapiña y de la acumulación. Con la fuerza de la palabra de Dios nos invitaba a hacer una tierra nueva, sin males, una tierra donde la mesa sea para todos los hombres y mujeres.
Angelelli, con la fuerza de la palabra de Dios, del Evangelio del que estaba enamorado y apasionado, hacía vibrar nuestros corazones, los de mis viejos, los de tanta gente que había soñado una iglesia junto al pueblo, sembradora de esperanza y vida.
Entonces, esta placa que acabamos de descubrir, no es una placa mortuoria, o como nos decían anoche “no es regodearnos en el horror, sino descubrir una lucecita…”. Es una luciérnaga, como decía mi tío el poeta Ariel Ferraro; un fueguito, como decía Galeano, ese fueguito del que podemos tomar con nuestro corazón la llama para hacer muchos fueguitos y que todos esos fueguitos vayan contagiando nuestra sociedad, nuestra patria, nuestra patria grande de América Latina, nuestro mundo y renazca la esperanza que proclamara con tanta vehemencia y con tanta pasión Angelelli.
“Nadie me quita la vida, yo la doy”
Me acordaba de un hombre luchador de ese mundo nuevo, Ernesto Che Guevara. Lo aplaudimos porque él también alimenta nuestros sueños, alimenta nuestro compromiso. El Che Guevara, cuando el verdugo llegó a matarlo ahí a la escuelita de Bolivia, estaba sentado. El mismo verdugo cuenta que le tembló todo su cuerpo y vio que la figura del Che era enorme, tan enorme que hizo un paso atrás porque temía tomar el arma con la que lo iba a matar. Entonces el Che levantó los ojos y le dijo: “serénese amigo, apunte bien que aquí hay un hombre”. Y me acordaba de Jesús que dijo: nadie me quita la vida, yo la doy. Yo me juego, yo soy fiel a un proyecto y a un ideal. Y eso es también lo que fue capaz de vivir Enrique Angelelli, nadie le quito la vida, él la dio y por eso está vivo como los 30000 desaparecidos, como todos los muertos por el crimen del sistema capitalista que fabrica pobres, muerte, desnutrición, hambre, que es el culpable de las inseguridades, que hace que nuestros jóvenes y pobres sean acusados como delincuentes, que es un sistema de muerte.
Me acordaba de algunas frases de Angelelli: “Ayúdenme para que no me ate a ningún interés mezquino, para que sea el obispo de todos y especialmente de los pobres”. Una frase de su homilía, al llegar, cuando dijo: “yo soy un hombre de tierra adentro y me quiero identificar con este pueblo y con sus luchas”. Qué distinto cuando vemos ahora jerarcas de las iglesias que están más cómodos con los poderosos económicos o gubernamentales que con el pueblo que sufre y que lucha, que trabaja, que busca la vida. Y lo digo sin ningún tipo de odio, con mucho cariño y a veces con mucho dolor, sabiendo por otro lado que uno con tan poca cosa se llena el alma de fuerza y alegría y se reencuentra con esta iglesia que quiere vivir, cuando ve un obispo como monseñor Laxague, como los pastores Ulrich o Miguez que están codo a codo con su pueblo, que comen con su gente, que se ríen con su gente, que se abrazan con su gente, como era el pelado Angelelli. Este mismo pelado, profeta de América, pastor de los pobres, es el que supo decir con tanta claridad: “pueblo no es el que oprime, pueblo es el que no oprime y lucha contra la opresión y lucha además por cambiar las causas que producen la injusticia”. Agregaba también “…no para dejar las cosas como están sino para cambiarlas, para que surja el mundo nuevo con un hombre nuevo”. Hoy necesitamos esta claridad para saber dónde pararnos en la vida, para no equivocarnos, para descubrir dónde tenemos que ir tejiendo el proyecto de vida y liberación.
La memoria es para tomar la posta, para seguir construyendo la historia, para salir a pesar de tantas derrotas, para seguir apostando por este proyecto. Como decía Agustín de Hipona: “No se es mártir por la pena que se sufre sino por la causa que se defiende”. Expresamos en Angelelli a los muchos latinoamericanos indígenas, campesinos, monseñor Romero y tantos hombres y mujeres indígenas de Guatemala, Chiapas, Brasil, Bolivia, que hoy ve abrirse la esperanza con Evo Morales, o la esperanza allá, más al norte, por Venezuela. Nosotros tenemos hoy esa responsabilidad, tomar esa posta, no borrarnos, ser capaces de continuar construyendo esta historia de vida y libertad, construyendo esta materialidad como lo dice el lema del Seminario: “Valoramos la materialidad de la vida para ser libres”. Valoramos al hombre concreto, ese es el hombre que nos duele diría Armando Tejada Gómez, el hombre concreto que sufre, que necesita comer, que necesita vestirse, reírse, abrazar, besar, compartir, comunicarse... Ese es el hombre con el que queremos identificarnos porque ese es cada uno de nosotros y ese creo yo que es el proyecto que tenemos, más allá de tantas diferencias de historia, de posiciones ideológicas, de tiempos, de generaciones. Sin embargo, que tengamos claro que defendemos la materialidad de la vida para ser libres. Significa aceptar la realidad que tenemos para transformarla, para luchar, para conquistar el pan que reclamamos, para luchar contra todos aquellos que entregan la Patria, que entregan los recursos naturales como el petróleo, el agua, la tierra a empresas multinacionales que no tienen rostro humano, porque el capitalismo no tiene rostro humano, el capitalismo solamente le interesa el dinero, el capital y no la vida, no los hombres y mujeres.
La memoria es para tomar la posta, para seguir construyendo la historia, para salir a pesar de tantas derrotas, para seguir apostando por este proyecto.
Seamos siempre sembradores
Lo que nos debe congregar y aglutinar en un proyecto común es el proyecto del Evangelio, que es el que soñaba Angelelli: “yo vine para que tengan vida y la tengan en abundancia”. Meterse en la materialidad es meterse en el barro. “Hay que meterse en barro” les decías a unas monjitas que venían a querer compartir su pastoral, y agregaba: “Vayan, llénense los pies de tierra y que la panza les quede verde de mate conversando con la gente...”, queriendo a la gente y descubriendo en la gente, porque en la gente está el poder, porque ése es el poder que vale, el poder que da vida, el poder del pueblo que se pone de pie, que es capaz de luchar por su libertad.
La materialidad de la vida para ser libres son los miles que luchan por la dignidad de los niños, de la mujer, de los jóvenes, los miles que luchan por la tierra para los indígenas, los miles que en toda Latinoamérica defienden al campesinado para que no tengan que migrar y puedan quedarse en su tierra sacando la riqueza que Dios nos ha dado y pudiéndola compartir, los miles que luchan por defender los derechos de las minorías, los miles que también nos abren los ojos a una ética y a una moral humanista, centrada en la persona, que integre el cuerpo y que no crea que es lo malo, donde no está Dios, lo bajo, lo instintivo, sino que valore que ahí reside la comunicación de la vida y del amor. Esto es lo que vemos en el Seminario.
En cambio, hay otra materialidad que es la del proyecto de la muerte, la materialidad que se valora para ser esclavo y para hacer esclavos a los demás; esa materialidad es la del sistema neoliberal que idolatra la rapiña, el acumular y el acaparar.
Por eso creo que esta memoria es como reza el cartel que traíamos en la marcha, es “memoria y justicia por la vida”. Somos memoriosos, hurgamos el pasado no para quedarnos en él sino para seguir luchando, para seguir apostando por la vida, seguir sembrando como sembraron los mártires, como siembra tanta gente que lucha por un mundo justo. Que seamos siempre sembradores. El sembrador siempre vivirá, vivirá en la tierra, vivirá en la semilla, vivirá en los frutos. El acaparador, el que guarda la vida, el que esconde la vida, el que no es sembrador, morirá para siempre. Los que quedan en el corazón del pueblo son los que han sembrado, los que han dado vida, los que han luchado, como Angelelli y los muchos que hoy continúan en La Rioja. Allá en Chamical, en el mismo lugar de donde salió Angelelli antes de ser asesinado, el mismo lugar donde fueron asesinados los curas Carlos y Gabriel, frente al cierre de la cooperativa de la ex Gatic, - una de esas empresas que se han aprovechado de la época de bonanza del Neo-liberalismo para pedir créditos a los bancos del estado, sacar la plata, vaciar nuestro país y vaciar a los trabajadores de su fuente de trabajo, - los trabajadores están levantando la bandera del cooperativismo, de la comunitariedad, una sociedad del compartir, de la mesa para todos. O la gente del ADOS que todavía reclama su fuente de trabajo. O los maestros que históricamente en La Rioja a través de sus gremios luchan por la dignidad del salario junto a tantos trabajadores del estado. Ese es el legado de Angelelli. El no es una estampita, no está en la tumba, él esta en el fuego sagrado, ese fueguito que enciende otros fuegos y que somos cada uno de nosotros y que tenemos que seguir encendiendo muchos otros fuegos, porque “hay que seguir andando nomás”.
Somos memoriosos, hurgamos el pasado no para quedarnos en él sino para seguir luchando, para seguir apostando por la vida, seguir sembrando como sembraron los mártires, como siembra tanta gente que lucha por un mundo justo.
Con los sueños y el coraje de nuestros mártires
Estamos aquí en esta marcha de cara al sol y con los pies en esta tierra testigo de la lucha, del sueño y el coraje de nuestros mártires Carlos, Gabriel, Wenceslao, Enrique y los 30 mil Desaparecidos; nombres que recorren y viven en la memoria de todo un pueblo que aún hoy sigue peleando en cada rincón por los mismos ideales de vida nueva de justicia e igualdad para todos.
A los responsables de la muerte les decimos que estamos luchando como ayer como hoy y como siempre. En nuestra lucha podemos conocer la derrota pero sino peleamos entonces si estaremos perdidos. Pero hay una esperanza, esperanza de saber que algo nuevo puede suceder y jugarse para que ello suceda.
Marchamos para que esta memoria nos acompañe en nuestros caminos de lucha y resistencia. Para no ceder ante una realidad que continua produciendo nuevos desaparecidos sociales.
A 30 años del golpe de sus asesinatos, desapariciones y tortura, hoy como ayer enfrentamos la desesperanza diciendo:
1. Justicia para los verdaderos dueños de la tierra y que hoy están desarraigados, expulsados y perseguidos por reclamar lo que corresponde.
2. Justicia para todas y todos los trabajadores/as sin trabajo, precarizados con salarios de hambre y de vergüenza.
3. Justicia para nuestros jubilados que reclaman dignamente una vejez en paz, sin sufrimientos.
4. Justicia para los trabajadores que se organizan para recuperar sus fuentes de trabajo y volver a sentir en sus manos el valor de volver a pelearle al futuro palmo a palmo su destino.
5. Justicia para nuestros niños que nos gritan desde su mirada rota por el hambre que es un crimen
6. Justicia para nuestros jóvenes asesinados por el gatillo fácil disparado por la cobardía.
7. Justicia para los jóvenes asesinados en Cromañon por el odio a la vida y la corrupción
8. Justicia para los detenidos injustamente por defender sus derechos.
9. Justicia para tantos luchadores sociales procesados.
10. Justicia para el permanente reclamo sin respuesta de las madres del dolor.
11. Justicia para tantas mujeres victimas de la violencia y el silencio.
12. Justicia para los más de dos mil asesinados por la policía en democracia.
13. Justicia para quienes son víctimas del prejuicio y la discriminación por la forma que eligen de vivir su sexualidad.
14. Justicia para nuestros niños y jóvenes condenados a la vida, sin posibilidades de futuro
15. Justicia para quienes mueren por falta de garantías de un sistema efectivo de salud y enfermedades de causas evitables
Desde este XXI Seminario de Formación Teológica proclamamos que desde los pobres valoramos la materialidad de la vida para ser libres...
Libres para decidir, para expresar nuestros derechos. Libres para participar, para ser protagonistas de la construcción de un país para todas y todos.
Celebración Ecuménica de cierre
Celebrando la diversidad
Mons. Fabriciano Sigampa, Obispo de La Rioja
Les agradezco que hayan elegido esta diócesis para vivir el Seminario Teológico y porque lo han elegido precisamente por Monseñor Enrique, que para ustedes y para mí, como sacerdote y obispo, es un don de Dios y un “misterio “, en palabras de Juan Pablo II. Me consta que Angelelli ha hecho gestos de apertura grande de su corazón para albergar no sólo a los que pertenecen a la Iglesia católica, sino a todo hombre de buena voluntad. Eso es para nosotros un grande y profundo ejemplo, como nos decía la primera lectura “no excluir a nadie ni condenarlo a la soledad lejos o fuera del campamento”.
Mons. Esteban Laxague, Obispo de Viedma
En el día a día en nuestros lugares existe esta diversidad, no lo neguemos. Si nos miramos solamente al ombligo no lo vamos a ver nunca pero si miramos un poco más, esa diversidad existe. Muchas veces la ignoramos, nos compadecemos o decimos “Si, pero… ¡Qué lastima!” y otras veces la criticamos. Este Seminario nos enseñó que la diversidad es una riqueza, un camino. Podemos convivir en esa diversidad, podemos soñar horizontes juntos, podemos caminar juntos en esa diversidad. La diversidad existe, pero lo hermoso es que la unidad existe. Grupos y comunidades aspiran al bien común por caminos diversos. Esta diversidad real no fue un impedimento para la unidad, sino justamente gracias a esa diversidad pudimos vivir la unidad.
Pastor Néstor Miguez
Jesús fue el excluido. Pero el Evangelio dice algo más: que entonces las multitudes iban al desierto a encontrarse con Él. La exclusión de Jesús lo incluyó de una forma nueva en el amor del pueblo. Esa es nuestra vocación como iglesia, como seguidores de Jesús. Cuando somos excluidos de los sistemas del privilegio y de la pureza reconocemos que es la oportunidad de ser transformadores en nuevas formas de amor, en nuevas formas de expresión, en un nuevo poder que es el poder que limpia, que proyecta, que renueva y nos da vida por la gracia de nuestro Dios.
Pastor Osvaldo Ulrich
Quisiera dejarles mi afecto y mi alegría por haber compartido este espacio durante todos estos días con ustedes y desafiarme y desafiarlos, siguiendo el ejemplo de Jesús a trabajar por una inclusión en un mundo y en un modelo distinto al que nos quieren vender: el Reino de Dios.
[Domingo 5]
Silencio y muerte
“La muerte de Monseñor Angelelli fue querer silenciar a la iglesia, querer tener una iglesia que no hable, que se calle.” “Quedaba claro que el plan de silencio, muerte y miedo diseñado por los poderosos sucumbía ante la memoria, el compromiso y la esperanza de un pueblo que no olvida a sus mártires”
Palabras de Fray Mingo, de Chamical, en la celebración realizada en Punta de los Llanos, en el mismo lugar donde sucedió el crimen de Angelelli. Se hizo memoria también de Carlos Murias y Gabriel Longeville, los sacerdotes asesinados en Chamical, de Wenceslao Pedernera, laico muerto días antes, y de muchos otros que lo dieron absolutamente todo por una vida nueva de justicia y de libertad.
[Domingo 5]
Eran 30.000
“Señor Tata Dios, Padre y Madre, divino alfarero que modelaste en barro tu mejor criatura el hombre. Que lo hiciste a tu imagen y semejanza con amor. Que le regalaste una inteligencia que busca y que encuentra un corazón que siente, sufre y se enamora. Le diste dos manos para servir, crear y gozar. Los hombres y las mujeres miembros de esta gran asamblea damos razones de nuestra esperanza y de aquello en lo que creemos.”
“Era cuando el miedo enmudecía el canto y la voz, bajita y quejumbrosa, se atrincheraba en la intimidad del dolor haciéndose lágrima detenida, rebeldía callada e impotente... Eran 30.000
Era cuando torturaron los vientres, desaparecieron los padres y los hijos... Eran 30.000
Era el tiempo del silencio cómplice, de la bendición sacrílega, del espanto y la locura... Eran 30.000.
Era el tiempo de la dictadura, en el que prohibieron la inteligencia, condenaron a los poetas, exiliaron a los artistas, silenciaron a los profetas, encarcelaron, torturaron y mataron la vida... Eran 30.000.”
Fragmentos de la oración de inicio del Seminario y de la presentación del video de los 30 años, ambos de la Celebración de Apertura. A lo largo de la celebración se recibió cantando a todas las delegaciones, se presentaron los servidores, se compartió una lectura bíblica, se hizo el gesto de saludarse con la paz y bendecirse mutuamente, hubo testimonios, palabras de bienvenida y concluyó con la proyección de un video sobre la historia social y política argentina de los últimos 30 años, destacando las situaciones vinculadas a los derechos humanos y en continua relación con el presente y con hechos simples de la vida cotidiana.
[Lunes 6]
La materialidad
“¿Por qué esta situación de inequidad que nos impacta y nos duele es la cuestión central, teológica de nuestro Seminario aquí en La Rioja? Porque la pobreza-miseria material, la negación injusta de las condiciones materiales básicas para vivir, constituye la amenaza mayor y más radical a la experiencia religiosa. Dios, sea porque la pobreza extrema material se ha profundizado, es para nosotros hoy, el mayor y primer desafío: ¡Recuperar el valor de la materialidad de la vida!”
Rubén Oyarzo, en la presentación temática del Seminario, como encuadre teológico general y punto de partida para el trabajo por espacios.
[Lunes - Martes - Miércoles]
Espacios de intercambio y producción teológica
Los espacios permitieron concretizar en temas más específicos la idea central planteada por el lema del Seminario. El trabajo fue intenso en contenido, con momentos de celebración, intercambio de conocimientos, elaboración de trabajos en grupos, producciones simbólicas y el aporte de teólogos, economistas y expertos en ciencias sociales. Cada participante, a su elección, se inscribió en ellos:
· Culturas juveniles en la Esquina de los Sueños: ¡A delirar, A no aflojar, A reclamar!
· ¡A desalambrar!: Tierra Justicia y Libertad
· Corporeidad: ¿Limites o Posibilidad? Genero e Identidades sexuales
· Expulsión Social: Distribución de la Riqueza
[Martes 7]
Recordando a Enrique Angelelli
Con numerosos fotografías, recortes periodísticos y otros materiales históricos afines, por la noche se construyó un “Camino de la Memoria” sobre la vida y obra de Enrique Angelelli y las comunidades cristianas riojanas. También se proyectó una película de su vida y hubo un panel de testimonios de personas que lo conocieron y trabajaron con él.
[Miércoles 8]
Marcha de la Memoria
“Marchamos para que esta memoria nos acompañe en nuestros camino de lucha y resistencia. Para no ceder ante una realidad que continua produciendo nuevos desaparecidos sociales.
Desde este XXI Seminario de Formación Teológica proclamamos que desde los pobres valoramos la materialidad de la vida para ser libres:
Libres para decidir, para expresar nuestros derechos.
Libres para participar, para ser protagonistas de la construcción de un país para todas y todos.”
Fragmento de la consigna que animó la Marcha de la Memoria y la Justicia, por la Vida, que recorrió las calles de la ciudad hasta la plaza central. Encabezaba la marcha una pancarta con la leyenda "A 30 años del Golpe de Estado de 1976 Memoria y Justicia por la Vida", que era sostenida por Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, Nora Cortiñas, Marcela Ledo, Hebe de Bonafini y Alba Lanzillotto, junto con el cantante Cesar Isella, el padre Luis Sánchez, el obispo de Viedma Esteban Laxague, exdetenidos por la dictadura, hijos y familiares de desaparecidos, animadores del seminario y otros militantes en representación de todos los participantes. Detrás, la multitud, con numerosos carteles, pancartas, fotos, muñecos gigantes, una gran bandera argentina y de otros países latinoamericanos, coreaba las consignas de la marcha entre cantos y gritos.
[Miércoles 8]
Todo está guardado en la memoria
"Aquí vivió y ejerció su compromiso con el pueblo riojano Mons. Enrique Angelelli, asesinado el 4 de agosto de 1976 por el terrorismo de estado".
Texto de la baldosa descubierta por Maricel, sobrina de Enrique, y Marta Manterola, de la coordinación del Seminario, en la vereda de la plaza central de La Rioja, frente a la Catedral y la casa de gobierno. Este gesto, que se está haciendo en todo el país para recordar a los muertos y desaparecidos por la dictadura, fue el momento más significativo del acto realizado a continuación de la Marcha de la Memoria, en el que también el padre Pocho Brizuela recordó el pensamiento, el compromiso y la huella profunda que dejó Angelelli.
El acto terminó con un festival musical, en el que luego de las presentaciones de Cesar Isella y artistas locales, León Gieco cantó durante más de una hora recorriendo su repertorio. El momento más ovacionado fue cuando interpretó junto a varios jóvenes de Rosario el tema "Ángel de la bicicleta", donde se recuerda a Pocho Lepratti, participante asiduo de los SFT asesinado por la policía en dicha ciudad en los históricos días del 19 y 20 de diciembre de 2001.
[Jueves 9]
La Juntada
“La palabra de Dios destaca cuestiones económicas y, ya sea directamente o mediante parábolas, habla del dinero, su uso, y la disposición de bienes. Por ejemplo, en Lc 12, 32-34 indica la relación entre lo material (tesoros) y lo espiritual (corazón). Por otro lado, también marca el contraste: no se puede servir a Dios y a Mamón (las riquezas); pero la verdadera espiritualidad que muestra este pasaje no excluye la materialidad, el placer y la alegría de la fiesta, sino remarca para quiénes debe ser (Lc 14,12-14).”
Néstor Miguez, pastor de la Iglesia Metodista, en el “Colectivo Hacedor de Teología”, también llamado “La Juntada”. A partir de lecturas bíblicas (Is 25, Lc 14,7-24, Mc 6,14-44, Ap 18), se brindó el momento y la oportunidad para provocar el entrecruzamiento de opiniones, aportes y experiencias de los días anteriores en los diferentes espacios, a la luz de las experiencias de Dios.
[Viernes 10 - Sábado 11]
Producción simbólica
Durante la jornada del viernes, los participantes de cada espacio elaboraron producciones simbólicas en clave de síntesis de lo trabajado durante todo el seminario. Al día siguiente las diferentes producciones se expusieron en un lugar abierto para que todos tuvieran la oportunidad de recorrerlas e interactuar con ellas en un clima de diálogo e intercambio.
· Expulsión social: Representación basada en el juego de la silla con participación del público. A medida que se reducía la cantidad de sillas y eran expulsados los participantes, se los recibía en otra ronda en torno a una mesa servida.
· Corporeidad: Expresión corporal de danza y música. Con abrazos, besos y caricias, utilizando manos, pies y rostros en múltiples posiciones, invitaba al público a sumarse y a “poner el cuerpo”.
· Tierra, Justicia y Libertad: Una maqueta representaba a un mundo que estaba siendo agredido por un pulpo enorme. En cada tentáculo estaban escritas las amenazas y peligros y sobre la superficie del planeta se veían personas, movimientos y otros signos de resistencia.
· Culturas juveniles: Un tablero del estilo del juego de la oca, donde cada casillero tenía un sentido y un mensaje que se descubría a medida que se lo iba recorriendo con los pies descalzos. También, una maqueta que representaba la “esquina de los sueños”.
[Sábado 11]
Celebración de cierre
En la celebración de cierre el altar estuvo colmado de personas, entre participantes, sacerdotes, obispos, pastores, miembros de la coordinación, servidores, familiares de desaparecidos y otros. A modo de homilía, hablaron el obispo local, Fabriciano Sigampa, el obispo de Viedma, Esteban Laxague, y los pastores Miguez y Ulrich. Las ofrendas fueron numerosas y representativas del trabajo de la semana y para terminar se agradeció a la cantidad de personas que de mil maneras diferentes colaboraron para que el sueño del Seminario se pudiera concretar.
Editor responsable: Secretaría Ejecutiva del Seminario de Formación Teológica - Centro Nueva Tierra
Producción: Lucas Spigariol / Marta Manterola / Gerardo Duré
Diseño: Luciana Amado
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