Memoria del

23 SEMINARIO DE FORMACIÓN TEOLÓGICA

¿Qué hay detrás de cada Teología?

Santiago del Estero, 3 al 9 de febrero de 2008

Piedras 575 PB (1070) Cap. Fed. (011) 4345-4774 (011) 4342-0869

sft@nuevatierra.org.ar - www.sft.org.ar

 

Desde los pueblos Crucificados

¡¡ Vamos por más Humanidad !!

 

Contenido

 

Presentación

è     Desde los pueblos crucificados Vamos por más humanidad

¿Qué hay detrás de cada teología?

è     Construcción colectiva de conocimientos

è     Los sujetos que producen teología

è     Detrás del texto bíblico

è     Cebando teología

 

Editor responsable:

Coordinación del Seminario de Formación Teológica

 

Producción:

Gerardo Duré / Marta Manterola / Lucas Spigariol

 

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¿Qué hay detrás de cada teología? / Para leer y comentar…

 

Construcción colectiva de conocimientos

 

¿Qué nos dicen los que dominan sobre el saber? ¿Qué nos dice el poder sobre cómo se construye conocimiento? Son cuestiones a preguntarse y buscar respuestas, reconociendo que entre conocimiento y poder hay una relación estrecha, de conflictos y tensiones.

Claudia Korol

 

Nos dicen, por ejemplo, que hay unos pocos que saben mucho, y que hay muchos que saben poco o no saben. Nos dicen que hay saberes que tienen más validez que otros, que hay saberes jerarquizados -desde la academia, desde la política, desde la religión- (sobre todo cuando son enunciados por “autoridades” de estas esferas). Nos dicen que hay un saber que vale y otros saberes que no valen tanto.

Vamos a desconfiar de lo que nos dice el poder y vamos a desconfiar de nuestras propias creencias sobre el saber. Vamos a tratar de identificar cuánto de nuestras creencias pueden estar formadas por la cultura hegemónica. Vamos a comenzar a pensar críticamente y a desconfiar sobre qué hay detrás de cada conocimiento, cuánto hay en él del discurso y de los intereses del poder.

El saber construido desde el poder es introyectado en la conciencia oprimida a través de múltiples mecanismos para enajenarla hasta el punto que el oprimido o la oprimida no puedan reconocer su opresión y, sobre todo, no puedan transformarla.  Se utiliza el sistema educativo, los medios de comunicación de masas, algunos partidos y algunas creencias religiosas para fortalecer sentidos conservadores que tienden a inmovilizarnos y a enajenar el poder del pueblo para impedir que se constituya como sujeto histórico.

 

El saber construido desde el poder es introyectado en la conciencia oprimida a través de múltiples mecanismos para enajenarla hasta el punto que el oprimido o la oprimida no pueda reconocer su opresión

y, sobre todo, no puedan transformarla.

 

Podemos elegir, pero ellos crean las reglas del juego. Lo que no podemos es cambiar esas reglas. Podríamos pensar en cómo se ha ido formando el sistema electoral y tantos otros sistemas de administración del poder que construyen una ficción de democracia.

La hegemonía es un proceso histórico de institución de límites a la imaginación social. Es condición de cualquier proyecto hegemónico establecer los lenguajes de la disputa social, las palabras que pueden decirse, las que quedan fuera del juego, las reglas admisibles, las posibilidades de transgredirlas y aún el espacio de lo que podemos imaginar y de lo que no podemos. El espacio para la imaginación está determinado por múltiples variables entre las cuales no es una menor la memoria del miedo. El sentido general de esta construcción de saberes hegemónicos es impedir que nos constituyamos como sujetos históricos y evitar la posibilidad de que imaginemos y tengamos la capacidad para crear en la historia una nueva humanidad, una nueva sociedad, nuevos vínculos que desafíen al sistema que oprime.

El objetivo es la fragmentación del sujeto social, su dispersión y su vulnerabilización, la subalternización de los saberes populares, la disociación entre los saberes que se transmiten y la realidad. Establecen los límites posibles de nuestra imaginación y de nuestras prácticas, de nuestras ideas del mundo y de nuestros sentidos; colocan un corralito a nuestras posibilidades de transformación de la realidad, de crítica, de creatividad.

De lo que se trata ahora es de pensar cómo encaramos procesos diferentes, contrahegemónicos. ¿Cómo pensamos un proceso que apunte a la construcción colectiva de conocimientos emancipatorios como parte de la experiencia teórico práctica de constitución de sujetos colectivos?

 

Construcción histórica del conocimiento

Al construir conocimiento partimos de saberes previos que nacieron de prácticas existentes -individuales o colectivas- en nuestros pueblos. Reconocer la historicidad del saber nos permite sabernos parte de la historia, y sobre todo, tener claridad de que es más lo que no conocemos que lo que conocemos.

También nos permite pensar críticamente el conocimiento existente, sus límites, cuestionarnos quiénes lo elaboraron, al servicio de quién, cuál es su función; desnaturalizar los saberes para poder escribir nuevas páginas;  discutir la relación de esos saberes con las prácticas de los pueblos;  establecer también nuestro lugar en el camino, mirando las raíces que nutren nuestras búsquedas, y mirando también el horizonte y el camino que tenemos por delante. Pensemos en inventar nosotras y nosotros el camino y en no esperar a que nos digan por dónde y cómo recorrerlo, en qué ritmos y hasta qué lugar podemos llegar, imaginando varios caminos posibles y eligiendo el que nos parece más deseable.

 

Construcción colectiva del conocimiento

Hicimos una producción colectiva de conocimientos en la que nuestra mirada inicial se fue ampliando, interactuó con diversos factores y se hizo más profunda y más compleja. Esto nos lleva a la relación teoría práctica y al debate sobre quién o quiénes producen teorías, ciencias y teologías.

No sumamos los fragmentos sino que conjugamos nuestras distintas perspectivas. Incluimos en ellas nuestras esperanzas, algo que muchas veces no nos acordamos de reconocer como parte del camino que queremos crear. El poder se encarga sistemáticamente de ofrecer el canje de las esperanzas por productos del mercado. Atrapa los sueños en marcas o directamente los niega.

Con nuestras esperanzas, con los fragmentos de realidad que vimos, con la memoria que traemos de otras luchas y de otras vivencias y con nuestra propia experiencia discutimos un texto y tratamos de ubicarlo en su contexto. Texto, contexto y pretexto fueron parte de nuestro juego y así fuimos construyendo colectivamente una frase que hilvanada con otras frases -que a su vez eran producto de procesos similares pero con contenidos diferentes- dio lugar a un nuevo texto en un nuevo contexto.

En la concepción que estamos proponiendo, la creación colectiva de conocimientos ya no es tarea de un grupo de especialistas, sino es parte de un esfuerzo colectivo que, en la medida en que se realiza, va constituyendo a los sujetos en sí como actores y creadores de la historia y de un camino que va “por más humanidad”.

 

Construcción plural de conocimientos

Las múltiples miradas surgen del lugar en que nos encontramos. Hay miradas diversas que surgen de los distintos lugares en que vamos constituyendo nuestra identidad, nuestra perspectiva y nuestro contexto.

El reconocimiento de la pluralidad de saberes, en una perspectiva pedagógica radicalmente democrática, no debilita la posibilidad de un proyecto histórico transformador o revolucionario, sino por el contrario, amplía sus límites, integra diferentes problematizaciones intentando no reproducir hegemonismos ni jerarquías en los procesos de creación popular.

 

Construcción de una pedagogía emancipatoria

Frente a la posición de la dominación que interpreta la educación como un proceso limitado de transmisión de conocimientos, la experiencia pedagógica popular intenta caminos en los que el proceso central realizado como labor educativa sea el de creación colectiva de nuevos conocimientos. La pedagogía emancipatoria es una de las dimensiones en las que se constituye el sujeto histórico, en la que va reconociéndose como tal trabajando las dimensiones de memoria, identidad, historia, y sobre todo la posibilidad de abrir caminos nuevos en los que la praxis de los pueblos pueda ser el sostén de las teorías y concepciones que crean sentidos y lugares de transformación del mundo.

Uno de los sentidos principales de la pedagogía emancipatoria es la tarea de articular proyectos y demandas de la diversidad de sujetos en un nuevo modelo civilizatorio que incluya vínculos fraternos y solidarios entre los hombres, mujeres, otras identidades sexuales, entre las distintas generaciones, entre los seres humanos y la Naturaleza, rehaciendo el horizonte imaginado a partir de una vida cotidiana humanizada. Una pedagogía que para ser tal, tiene que partir de las esperanzas y los sueños que nos movilizan individual y colectivamente, tiene que asumir la indignación y la rabia frente a las injusticias, tiene que ejercer la rebeldía más que la prudencia y tiene que saberse instrumento de los oprimidos y oprimidas, de los condenados de la tierra, para avanzar en la búsqueda de su liberación.

Es una pedagogía en movimiento, con memoria y con la intensidad que resulta de poner el cuerpo en disposición de aprender y de enseñar, es decir, dejándonos atravesar por las ideas, las emociones, los saberes y los sabores que nacen y se multiplican en la creatividad popular.

“O inventamos o erramos”, decía el maestro de Simón Bolívar, Simón Rodríguez. Éste sigue siendo el dilema de nuestro tiempo. Cuando hablamos de inventar pensamos también en animarnos a crear, a sentir y a trabajar con confianza en nuestras fuerzas, en nuestros saberes, construyendo así las bases de un auténtico poder popular.

 

Frente a la posición de la dominación que interpreta la educación

como un proceso limitado de transmisión de conocimientos,

la experiencia pedagógica popular intenta caminos

en los que el proceso central realizado como labor educativa

sea el de creación colectiva de nuevos conocimientos.

 

 

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¿Qué hay detrás de cada teología? / Para leer y comentar…

 

Los sujetos que producen teología

 

Llegamos a entender y a afirmar que, antes que nada y después de todo, la teología es una construcción de conocimiento. ¿Qué queremos decir con eso? Que cuando se piensa, se está haciendo construcción de conocimiento y cuando estamos diciendo construcción de conocimiento lo relacionamos con la historia, el poder, la memoria selectiva.

Marcelo Trejo

 

Cuando hacemos construcción de conocimiento estamos recuperando lo que la memoria dice y no dice, lo que se calla y no se calla, los porqué, lo que ha pasado, el empoderamiento, desempoderamiento que uno tiene... todo eso, aún si se trata de teología. ¿Qué es la teología sino una construcción de conocimiento, pero cuyo objeto de conocimiento es Dios?

 

Teología: ¿Conocimiento sobre Dios?

Aquí comienza el problema. Si decimos que la teología es un conocimiento sobre Dios, si decimos que es una reflexión, un hablar sobre Dios, entonces la pregunta es: ¿en qué se va a preocupar si nosotros definimos que es una reflexión sobre Dios? De Dios. Y si el empeño es Dios, ¿cómo va a ser el estilo de teología? Una teología que se esmere en el conocimiento, en la atracción y en la belleza de Dios. Si ese va a ser el empeño de la teología, va también a borrar o evitar que el creyente pueda derivarse o distraerse en otras cosas que no sea Dios. Entonces, crear la belleza y las cosas de Dios y evitar todo lo que pueda desviar de esta contemplación de la gloria de Dios.

Una teología, para ser cristiana, no es que no deba hablar de la gloria de Dios ni dibujar su belleza, sino que tiene que descubrir que la gloria de Dios está íntimamente relacionada con la libertad y la vida plena de los hombres y de las mujeres. De tal forma que Irineo dirá: “La gloria de Dios es que el hombre viva”. Si la teología reflexiona sobre Dios, la teología cristiana reflexiona y habla sobre la humanidad agraciada por Dios, que es distinto. Si la teología cristiana habla sobre la gracia de Dios en nosotros: “… llena eres de gracia” y también sobre las desgracias que nos aquejan: “¿Hasta cuándo, hasta cuándo? ¡Si hubieras estado mi hermano no habría muerto!”. Por eso, la teología cristiana será atrayente cuando invite a la contemplación de la gloria de Dios, pero una gloria en la vida de los hombres y mujeres de nuestro pueblo. Así, una teología será cristiana cuando no atenúe, disminuya ni quite todo lo que podría ensombrecer esa contemplación, pero no porque evite la mirada a la cotidianeidad, sino porque procura que esa cotidianeidad sea fulgor de la gloria de Dios. También, porque el ensombrecimiento de la gloria de Dios tiene que ver con la agonía y la muerte de los pueblos. “El ensombrecimiento de la gloria es la agonía o la muerte de los débiles. Desde el mediodía hasta las tres de la tarde todo el país se cubrió de tinieblas. A eso de las tres, Jesús gritó con fuerza ‘Dios mío, Dios mío, por qué me ha abandonado’”

 

Una teología, para ser cristiana, no es que no deba hablar de la gloria de Dios ni dibujar su belleza,

sino que tiene que descubrir que la gloria de Dios está íntimamente relacionada con la libertad

y la vida plena de los hombres y de las mujeres.

 

Sujetos teológicos

Así como la gloria de Dios es que el hombre y la mujer vivan, el oscurecimiento, las tinieblas de Dios es la muerte de los débiles también como en Jesucristo. Por eso, cambia rotundamente el objeto de la teología: es Dios, es la vida agraciada o desgraciada de los pueblos y por lo tanto, vida agraciada o desgraciada de los pueblos en la cotidianeidad de Belén, en la cotidianeidad de Nazaret. Por lo tanto, ya no se necesitan sujetos consagrados, célibes, excluyentes, purificados porque: ¿Quién es el sujeto que hoy piensa, siente, reflexiona, espera, crea teología y lucha para que la gloria de Dios esté presente? Todo aquel hombre y mujer que se encuentre en la cotidianeidad. Ya no tenemos un Dios excluido porque el “Altísimo” se hizo “Bajísimo” y ya no tenemos que excluir hombres o mujeres de la vida cotidiana para que piensen en Dios. Y no porque a nosotros nos guste o nos disguste sino porque él hizo una opción por nosotros, él se hizo como nosotros para que nosotros podamos tener una intimidad mayor. Todo aquel hombre o mujer que de su vida cotidiana piensa, espera, cree, lucha y tiene una palabra para decir de Dios.

 

 

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¿Qué hay detrás de cada teología? / Para leer y comentar…

 

Detrás del texto bíblico

 

Muchas veces leemos la Biblia de una manera fundamentalista y por lo tanto no hacemos el recorrido que Dios ha hecho hasta nosotros, de llegar con su palabra humano-divina. Tenemos que desandar ese camino y tener en cuenta cuestiones básicas de la interpretación bíblica, porque la Palabra de Dios es el alma de la teología. La teología es esa reflexión segunda de lo que nosotros creemos en la realidad que vivimos, ayudados por otros elementos como la ciencia.

Oscar Tapia

 

Para leer la palabra hay que tener en cuenta principios generales de interpretación, algunos presupuestos básicos, criterios científicos y espirituales de interpretación, analizar los diferentes sentidos que tiene la Biblia, los distintos métodos de lectura. Es fundamental preguntarnos ¿qué hay detrás del texto bíblico? Cuando no tenemos en cuenta estas verdades, a la hora de interpretar el texto, le hacemos decir a Dios lo que Dios no dice.

 

Es fundamental preguntarnos ¿qué hay detrás del texto bíblico? Cuando no tenemos en cuenta estas verdades, a la hora de interpretar el texto, le hacemos decir a Dios lo que Dios no dice.

 

Palabra humana y divina

Nosotros sabemos que la Biblia es palabra de Dios que llega en lenguaje humano, que es ambiguo. Sin embargo, Dios elige este medio. Es palabra humana y es palabra divina, pero sobre todo es palabra actual. Tenemos textos en la Biblia de hace dos mil años y algunos quizás tres mil, y sin embargo es una palabra que hoy se dirige a nosotros y tiene actualidad. Frei Betto dice: “es de esta relación dialógica, entre el texto y el contexto, que Ivo extrae el pretexto para actuar”. Una exigencia fundamental es tener en cuenta el pretexto, la situación en la que nos encontramos nosotros, los condicionamientos, los prejuicios.

Una persona tarda años en entender y usar la palabra humana, en expresarla por escrito más aún, todo una vida para hacerlo bien. No es evidente que uno abra el texto y lo pueda entender rápidamente. Eso hacen, sin faltarles el respeto, algunas sectas y algunos hermanos nuestros también.

 

Géneros literarios

En la vida cotidiana, nos expresamos de muchas maneras y a esos modos distintos de hacerlo los llamamos géneros. Lo mismo sucede en la Biblia con los géneros literarios. Por ejemplo, respecto del libro de Jonás: ¿Cómo habrá hecho para estar tres días en el vientre de una ballena? El texto plantea preguntas, pero si se lo analiza en profundidad, en realidad es un cuento. Un relato ambientado en una época donde el pueblo era muy centralizado, racista y no se abría a los demás. El autor es un tipo inteligente que lo pone bajo un profeta y le hace ver al pueblo que la salvación es para todos, que la providencia y que la misericordia de Dios no es solo para los judíos.

Así como nuestro lenguaje no siempre es para informar sino también para expresar, para dialogar, tampoco el texto bíblico es siempre para enseñarnos una verdad, a veces es expresión de un sentimiento. La palabra de Dios, como es palabra humana, tiene otras dimensiones que muchas veces se pierden. No dudamos que sea palabra de Dios, pero nos hemos olvidado que es verdadera palabra humana.

 

Contexto histórico

Es fundamental ser fieles al texto, analizarlo críticamente en su contexto histórico, evitar la simplicidad y el literalismo ingenuo. Tenemos que conocer la situación del autor, la época, ver cómo las expresiones sonaban a los oídos de los oyentes de la época. Además, tenemos que tener en cuenta el contenido, la unidad de toda la escritura. Son textos muy dispares pero siempre está Dios que va conduciendo la historia.

La Biblia tiene distintos sentidos. Así como decimos palabras de doble sentido o cuando se nos habla con ironía preguntamos: “¿en qué sentido lo dices?”, esto también hay que preguntarle al texto. Dicen los rabinos que la Biblia tiene más de setenta sentidos; se la compara con el pozo de Jacob que uno siempre tiene que abrevar, sacar y el agua cada vez se va más abajo.

 

Perspectiva de lectura

Es importante el horizonte, la perspectiva desde la que leemos la escritura, el lugar social en que nos ubicamos, que debe ser siempre la tradición de los pobres, que es la tradición de Dios y de su Mesías Jesús. Por ser palabra actual es viva, cuestiona, juzga, salva, habla constantemente, por eso hay que apropiarse del texto y no leerlo con una actitud ya preestablecida. Siempre tenemos que tratar de abrirnos para que la palabra sea realmente novedosa.

 

Es importante el horizonte, la perspectiva desde la que leemos la escritura, el lugar social en que nos ubicamos, que debe ser siempre la tradición de los pobres, que es la tradición de Dios y de su Mesías Jesús.

 

 

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¿Qué hay detrás de cada teología? / Para trabajar en comunidad…

 

Cebando teología

 

1.       Motivar desde el símbolo del mate, analizando sus elementos principales -la yerba, el agua y el cebador/a- y la pregunta disparadora “¿Qué hay detrás de cada uno de estos elementos?”

 

Yerba, agua y cebador/a

La yerba es el producto que brota de la tierra, como el conocimiento es fruto del proceso colectivo de construcción. Es yerbal que creció entre mucha maleza -porque el conocimiento construido tiene dentro suyo una lógica opresiva- o es yerbal que se cree que es de mala calidad por nacer en tierra poco fértil -porque los discursos hegemónico nos hacen creer que nuestro conocimiento no sirve sino que es leyenda o superstición.

 

El agua es la acción amorosa y abundante de Dios que fecunda nuestros saberes como lo hace el agua en esa yerba dispuesta a dar su mejor sabor, la acción amorosa del Espíritu de Dios que permite darle sabor de Dios a nuestras luchas y resistencias, darle dignidad a nuestros intentos y proyectos.

 

 El/la cebador/a es la reflexión en torno al sujeto/a que hace teología, donde descubrimos que el mate se ceba para otros/as, tiene una lógica del compartir, es un espacio de resistencia comunitaria en el tiempo gratuito del compartir el mate. El proceso teológico brota de una comunidad de fe que camina en medio de los embates de los signos de la muerte, una comunidad compuesta por sujetos/as que desde su realidad de dolor y esperanza rezan y viven en la presencia de Dios. Esta ronda de mate teológica se comparte entre anhelos y sueños diurnos y el imperativo de la vida que resiste.

 

 

2.       Leer el siguiente párrafo y en pequeños grupos comentar unas preguntas que pueden generar la discusión:

 

v      ¿Qué es el conocimiento?

v      ¿Qué prácticas se naturalizan?

v      ¿Qué miradas hegemónicas se imponen, que condiciona y limita otras miradas

v      ¿Qué relación hay entre conocimiento y el poder?

v      ¿Cómo construimos colectivamente un conocimiento emancipatorio?

 

Poder y construcción de conocimiento

¿Por qué preguntamos “qué hay detrás de cada teología”? Vamos a pensar críticamente y a desconfiar sobre qué hay detrás de cada conocimiento, cuánto hay en él del discurso y de los intereses del poder. Desconfiemos cuando nos dicen que “el que sabe trasmite conocimientos a los que no saben”. Primero, podemos desconfiar de “quien sabe”. Segundo de las posibilidades de transmisión de conocimientos de aquellos/as que saben.

¿Que función tienen las formas tradicionales de construcción de conocimiento? Es un saber jerarquizado, de manera de legitimar la organización jerárquica de la sociedad y de hacer natural el lugar de quienes “están arriba” en la pirámide de las jerarquías -“los que saben”-. Al mismo tiempo, este tipo de conocimiento “transmitido” sirve para cultivar la obediencia de quienes “están abajo” y reafirmar su disciplinamiento, su domesticación, impuesto por las modalidades autoritarias de representación y por los criterios elitistas de distribución y reconocimiento de saberes.

De esta manera, se apunta a considerar como parte del orden la existencia simultánea de distintas opresiones: la opresión capitalista, la opresión de género. Su crítica y cuestionamiento es “desorden”. Se pretende legitimar la colonización cultural construida sobre la base del genocidio y el saqueo de nuestros pueblos y de la destrucción de la naturaleza.

Claudia Korol (Ver aporte “Construcción colectiva de conocimientos” - Página 28)

 

3.       En los mismos grupos, incorporar la perspectiva teológica leyendo algunos textos bíblicos que hablan de la misericordia y los sacrificios (Mt 9,13; Mt 12,7;  Os 6,1-6; Am 5,21-24; Is 1,10-20) y convesando sobre qué quiso decir Jesús al citar a Oseas. Puede ayudar tener en cuenta algunas claves hermenéuticas.

 

Algunas pistas para problematizar:

è     Jesús pone en contraste dos modos de relacionarse con Dios: Ritualismo/legalismo vs. Religión humanizante.

è     Jesús recuerda que hay que escuchar, por eso cita a los profetas, hace memoria.

è     El contexto es que Jesús está dialogando con los fariseos.

è     La referencia al profeta pone la misericordia al lado de la justicia, no sólo como hacer cosas “buenas”.

è     La misericordia de Jesús está avalada por la enseñanza bíblica de la cual hace memoria y por la propia praxis.

è     La prioridad es siempre la persona humana, vista con el corazón de Dios, que es misericordioso.

 

Claves hermenéuticas de lectura

Para que se dé una auténtica interpretación bíblica, hay que recordar que ésta es PALABRA HUMANA, por eso se requiere de la ciencia (“texto”); es también PALABRA DIVINA, por eso se exige la fe para su comprensión (“con-texto”); es también PALABRA ACTUAL, por eso se requiere una referencia a la vida del lector y a su situación concreta y actual (“pre-texto”).

La Biblia es palabra humana. Necesita de la filología, de la traducción y de la lingüística para su comprensión. Es una palabra concreta e histórica, que responde a una determinada situación, por lo que su interpretación necesita recurrir a las ciencias históricas como la geografía, la sociología, la economía, la política, etc. Para encontrar el sentido literal, es preciso conocer la intención del autor, es decir, tratar de situar bien su tiempo y espacio, sus destinatarios, la problemática que enfrentaban ambos, la intención del escritor, etc.

La Biblia es palabra divina. Se debe mirar siempre la unidad y  contenido de la Escritura, leer en la tradición de la Iglesia, respetar la analogía de la fe, es decir, la iluminación mutua que hay entre un misterio y otro, buscar la lectura litúrgica como el ambiente ideal de interpretación, con la necesidad de crear para ello un ambiente de oración y respetar el carácter mistérico de la Palabra de Dios realizando nuestra interpretación con sencillez y con la conciencia de que no poseemos la verdad total, sino que hay que estar siempre con el espíritu abierto a otras perspectivas.

La Biblia es palabra actual. Como palabra viva, me cuestiona y responde, me juzga y me salva, me habla constantemente. Por ello es preciso que yo me apropie del texto, que yo lo lea a la luz de mi vida concreta, que yo interrelacione la palabra escrita con los acontecimientos que me toca iluminar.

Oscar Tapia (Ver aporte “Detrás del texto bíblico” – Página 31)

 

4.       Cerrar compartiendo una celebración. A continuación, algunas alternativas y sugerencias.

 

Tomando como eje el texto de Deuteronomio 26, 1-11 donde el pueblo israelita hace su profesión de fe en Yahvé, se puede colocar frutos simbolizando la abundancia que Dios brinda al pueblo y que cada persona tome uno y se lo regale a una persona que sea importante para ella.

Armar un camino en el piso sobre el que se van colocando huellas que representan el recorrido y compartir una mateada como símbolo del proceso de construcción.

 

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