Memoria del

23 SEMINARIO DE FORMACIÓN TEOLÓGICA

Presentación general

 

Santiago del Estero, 3 al 9 de febrero de 2008

Piedras 575 PB (1070) Cap. Fed. (011) 4345-4774 (011) 4342-0869

sft@nuevatierra.org.ar - www.sft.org.ar

 

Desde los pueblos Crucificados

¡¡ Vamos por más Humanidad !!

 

Contenido

 

Presentación

è     Desde los pueblos crucificados Vamos por más humanidad

Desde los Pueblos Crucificados, vamos por más Humanidad

è     Misericordia quiero, no sacrificios

è     Praxis resucitadoras

è     Sujeto o sujetos teologizadores

Crónica del 23 Seminario

è     Una semana de convivencia

Agradecimientos

è     Equipos de trabajo

El camino de los Seminarios

è     23 años construyendo teología

 

è     Chacarera doble “Por más humanidad”

 

Editor responsable:

Coordinación del Seminario de Formación Teológica

 

Producción:

Gerardo Duré / Marta Manterola / Lucas Spigariol

 

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Presentación

 

Desde los Pueblos Crucificados

Vamos por más Humanidad

 

Esta frase ubica contextualmente lo que esta pasando en América Latina desde lo político, económico y teológico; invita a ver lo que se quiere acallar, lo que se niega, y retomar el grito profético de reconocer a los crucificados como sujetos políticos y no como meros objetos pasivos y explicitar quiénes son los crucificadores que provocan la destrucción de la humanidad. Los crucificados son puestos en la cruz porque hacen un profundo acto de libertad y se oponen con todas sus fuerzas a un sistema que niega la humanidad; aquí es donde la fe y lo político se unen. Cada gesto político, económico y teológico que haga crecer a la humanidad es un acto de resurrección.

Estas palabras no son un grito agonizante ni una frase hecha que se instala cómodamente en el reclamo, sino que es una invitación, una arenga para quienes asumen su rol protagónico en la sociedad, es una palabra de aliento para los que luchan día a día… Es una propuesta de cambio que implica abandonar prácticas anquilosadas por la inercia y asumir otras nuevas; una propuesta de reflexión para descubrir cuáles son las prácticas que es necesario revisar y cuáles reafirmar; una propuesta de transformación de la manera de entender la sociedad; una propuesta de construcción que requiere la destrucción de las cruces y de los mecanismos de crucifixión vigentes; en definitiva: una propuesta revolucionaria.

Este título es el lema del 23º Seminario de Formación Teológica, un espacio de reflexión y producción teológica que desde años viene apostando por “más humanidad” y que en Santiago del Estero, entre el 3 y el 9 de febrero de 2008, congregó a más de ochocientas personas provenientes de todo el país y países vecinos para constituirse como sujeto colectivo, como sujeto constructor de teología, como sujeto político. De allí, entre participantes y animadores invitados, organizadores y colaboradores de todo tipo, surgen las reflexiones, los aportes, las imágenes y las propuestas de trabajo que pueblan las siguientes páginas.

El eje central planteado es abordado desde cuatro temas específicos, que en permanente vinculación y articulación, constituyen núcleos en torno a los cuales se organiza la reflexión. Ellos son:

è     Construcción política

è     Culturas Juveniles

è     Corporeidad

è     ¿Qué hay detrás de cada teología?

           

Dios asume una parcialidad hacia el sufrimiento de las mayorías excluidas de nuestra historia, una opción a favor de la liberación de los pobres y contra la inhumana pobreza.

 

La misericordia debe traducirse en proyectos políticos, estructuras humanizadoras y acciones a favor de la justicia y la liberación. En definitiva en diversas praxis resucitadoras que bajen de la cruz a los pueblos crucificados.

 

No se trata sólo de bajar de la cruz, sino también de derribar las cruces que siguen en pie a la espera de nuevas víctimas, de desmantelar la maquinaria que produce nuevas cruces.

 

Organización del material

Más que reproducir y contar lo realizado, el desafío del presente material es ser una herramienta que les ayude en su trabajo cotidiano, ser un interrogante que los motive a la reflexión y discusión de sus prácticas, ser una pista que los oriente para seguir caminando, en definitiva, ser memoria que los acompañe en sus luchas por más humanidad.

 

 

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Desde los Pueblos Crucificados, vamos por más Humanidad

 

Misericordia quiero, no sacrificios

 

La perspectiva de los pueblos crucificados para el método teológico se constituye en una línea que nos debe orientar a plantear quiénes son los sujetos constructores de teología en quienes también reconocemos a sujetos hacedores de proyectos políticos.

 

Estamos viviendo en una sociedad cada vez más sacrificial, en donde la voz y la acción de Dios liberador están siendo ocultadas por las voces del mercado y la mentira. La fuerza del Espíritu lo está revelando, nos invita a discernir profundamente los signos que este tiempo nos presenta y nos llama también a una libertad profunda de pensar y poder expresar lo que pensamos, lo que es motivo de alegría. En este sentido, nos parece oportuno ir desentrañando la experiencia de un Jesús histórico, marginal y marginalizado, con una práctica a contrapelo de la religión de su época (¿y de la nuestra?). Era una religión sin corazón, sin misericordia y sin solidaridad, hecha de pura legalidad, rito y sacrificio, convertida en pura ideología, por lo tanto incapaz de ayudar a engendrar algo nuevo.

Es desafiante que podamos explicitar quiénes son los sujetos necesarios hacedores de una teología que hoy, pobre y perseguida, puede ser también profética.

 

La revalorización de la misericordia

¿Qué lugar hay en el mundo de hoy para la misericordia? Se toleran y se aplauden ciertos gestos de “misericordia”, obras de asistencia para los que sufren, actitudes de compasión con el carenciado que rozan la lástima. Si somos “buenos” y hacemos esas obras de misericordia que contienen para que todo siga igual, nadie nos va a perseguir, es probable incluso que nos den medallas si lo hacemos con suficiente visibilidad y presencia mediática. Pero la “misericordia” de la que habla Jesús es mucho más que eso, no la niega pero va más allá. Él no sólo hace obras de misericordia sino que pone la misericordia como el principio fundamental y la antepone a todo lo demás. Él no se queda con gestos aislados que alivian el sufrimiento del pobre sino que clama, lucha, trabaja, camina, discute, denuncia, propone, pone su cuerpo y arriesga su vida. Jesús “sana, afianza y promueve la dignidad del hombre” para que la sociedad se transforme profundamente, para que el Reino se haga realidad; en fin, para que la misericordia operante sea la clave que reemplaza la lógica del sacrificio victimal.

 

v      ¿De qué sentido la han llenado quienes se han apropiado del término misericordia?

v      ¿Qué sería tener misericordia eficaz en esta realidad que vivimos?

 

Bajar de la cruz

Volvemos a poner en el centro a la misericordia, como acción y reacción ante el sufrimiento ajeno, ante los pueblos crucificados para que dejen de serlo. A los pueblos crucificados hay que bajarlos de la cruz y preguntarnos porqué seguimos construyendo cruces. Es importante instalar el debate y la construcción desde una mirada latinoamericana, ya que nos abren amplias posibilidades de vincularnos no sólo desde la resistencia sino desde la iniciativa, la propuesta, el ejercicio del poder, la construcción.

 

v      ¿En qué medida somos cómplices de la existencia de pueblos crucificados?

v      ¿Quiénes bajan de la cruz a esos pueblos? ¿Se bajan solos? ¿Cómo?

 

Construir una ciudad nueva

Nuestra fe militante debe ayudarnos a construir “una ciudad nueva” a partir de lo  que somos, primero como sujetos, después como hacedores. Para poder hacerlo hacen falta herramientas, ver con qué, por dónde, con quiénes y cómo utilizamos algunas teorías. Nos hace apuntar al hombre concreto y nos compromete a una acción misericordiosa que nos hace sujetos no solamente hacedores de teología sino que nos constituye también como sujetos constructores de proyectos políticos, que de la mano de una teología encarnada, nos posiciona en los cimientos de una ciudadanía plena, para vivir una vida abundante. El grito de justicia todavía resuena en muchos oídos. El clamor es que la misericordia sea traducida también como justicia.

 

v      ¿Por dónde comenzamos? ¿Qué priorizamos?

v      ¿Cuáles caminos estamos dispuestos a transitar?

 

 

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Desde los Pueblos Crucificados, vamos por más Humanidad

 

Praxis resucitadoras

 

“Desde los pueblos crucificados, vamos por más humanidad” es un intento de ponerle nombre a lo humano e inhumano que nos toca vivir como sociedad.

Por Ezequiel Silva

 

Hoy día, bien podemos decir que la praxis de misericordia debe traducirse en proyectos políticos, estructuras humanizadoras, y acciones a favor de la justicia y la liberación. En definitiva en diversas praxis resucitadoras que bajen de la cruz a los pueblos crucificados. Esa tarea y compromiso humanizante debe concentrar nuestras energías y lo mejor de nuestra creatividad.

 

Desde

La historia de Dios con su pueblo y su progresiva revelación nos manifiesta con claridad que la vida de los pobres es donde Él escoge revelarse y actuar. Dios opta por los pobres y el SFT quiere ser fiel a la opción de Dios”.

è     Algo sustantivo, determinante para nuestro quehacer teológico

è     El lugar: decisivo para teologizar

è     Buscar a Dios donde dijo que iba a estar

è     Lugar geográfico y lugar teológico: los pobres

è     Lugar teológico y lugar teologal

è     Nuestro lugar es la opción por los pobres: una opción a favor de la liberación de los pobres y contra la inhumana pobreza.

è     Los signos de los tiempos: los pueblos crucificados.

 

Los Pueblos crucificados

Hablar de “pueblos crucificados” es ciertamente una categoría teológica. Es, como diría Sobrino, elevar la realidad a concepto teológico. La economía se referiría a esta realidad lisa y llanamente como “pobres” por hallarse debajo de los índices macroeconómicos que determinan las condiciones materiales para su existencia. La Sociología probablemente los definiría como excluidos o sectores sociales altamente vulnerables o en riesgo. La sicología social quizás se refiera a ellos como victimas. En fin, podríamos seguir enumerando los diversos modos de nombrar la realidad de la mayoría de los seres humanos que habitan nuestro planeta, que viven de modo inhumano, como desechos prescindibles.

è     Mirar la realidad teologalmente y nombrarla teológicamente

è     La realidad de la mayoría de los seres humanos que habitan nuestro planeta que viven de modo inhumano, como desechos prescindibles

è     Dimensión negativa: las inmensas mayorías sumidas en la pobreza y miseria inhumana cuyas vidas están permanentemente amenazadas por la muerte que toma la forma de crucifixión, asesinato, activa privación histórica de la vida, lenta o rápidamente.

è     Dimensión positiva: trae salvación, pero ¿cómo?

è     Primer aporte salvífico: ofrece “luz” (cf. Is 42, 6; 49,6). En nuestros días el Tercer Mundo ofrece luz al Primer Mundo para que éste se vea en su verdad.

è     Segundo aporte salvífico: ofrece “esperanza”. Hay una fe que crece en la oscuridad y una esperanza que triunfa sobre el desencanto, como lo muestra su lucha histórica y su determinación por vivir.

è     La santidad primordial de los pueblos crucificados

 

Vamos por más humanidad

“En la persona de Jesús la misericordia alcanza una dimensión contundentemente práxica, política y profética. Al mismo tiempo la misericordia, junto con la entrega, la fidelidad y la solidaridad son las notas características que sirven para determinar la humanidad de Jesús. La figura de Jesús desvela la “estatura” completa del ser humano y es para nosotros camino y meta. Estamos llamados a ir por esa humanidad, don de Dios para nosotros los hombres.”

è     El neoliberalismo:  “fuera del mercado no hay salvación”.

è     Cosificación, prescindencia, manipulación y sometimiento del otro son parte de esta lógica deshumanizante del mercado.

è     Primera relación: pueblos crucificados y humanidad. La humanidad que buscamos es aquella que propicia una praxis resucitadora. A los pueblos crucificados hay que bajarlos de la cruz, hay que acompañarlos y favorecer su resurrección.

è     Segunda relación: misericordia y humanidad. Ser humano y ser samaritano. A Jesús lo crucificaron porque con su praxis de misericordia cuestionó las estructuras opresoras de la religión y del estado.

è     La humanidad de Jesús: misericordia, entrega, fidelidad y solidaridad.

 

 

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Desde los Pueblos Crucificados, vamos por más Humanidad

 

Sujeto o sujetos teologizadores

 

¿Quiénes son los sujetos que pueden hacer teología? ¿Quiénes son protagonistas en el proceso colectivo de construcción teológica?

 

Por Marcelo Trejo

 

1. La hegemonía de una teología.

 

a) Hablar de ”las cosas de Dios”…

Cuando cualquiera afirma algo así: “voy a aprender teología” o “voy a ver qué nos dicen de teología”, ¿qué idea de teología se nos viene a la cabeza? Es probable que se esté buscando algo relacionado con Dios. ¡Y esta bien!, la palabra misma, “teología” nos refiere a ello.

 

b) … y evitar hablar de lo humano

El tema es cuando se dice que la teología no tiene que hablar de lo humano, del mundo y de la vida, porque ello puede empañar la mirada o desviarla de lo divino. Entonces, la teología será una verdadera, buena y atrayente teología si mira sólo a Dios y -aunque no lo diga así- trata de evitar que entre todo lo “otro humano”.

 

c) Los hombres del culto

Si la teología es hablar de Dios y el empeño es contemplarlo sin que se disperse la atención, ¿quiénes son los más pertinentes para hablar o formular teología? Únicamente pueden serlo los hombres que tienen el oficio del culto, de lo sagrado. En una teología clásica –lo decimos así porque es la más común- ellos son los más pertinentes, porque se supone que es su función y están habituados a esas cosas. Aquí, el sujeto teológico es un consagrado.

Si la teología mira a Dios y su sujeto teologizador es un consagrado capaz de abstraerse de todo contacto con el mundo, es necesario que tenga un signo, una marca pública de su exclusividad para con Dios. ¿Cuál es el signo evidente de esto en la Iglesia Católica? El celibato. En esta teología, habitualmente el sujeto hacedor de teología es un consagrado y célibe.

 

d) La mujer, excluida de la teología

En esta perspectiva, quien no podría hacer teología es cabalmente la mujer. Ella estaría históricamente dedicada a otras cosas: a la vida, a la maternidad, a la cotidianeidad; entonces, todo ello la hace salir de las cosas exclusivas de Dios. En este sentido, la mujer es uno de los sujetos más excluidos de esta cuestión. Y si, elípticamente, ser mujer refiere también al tema de “Eva” y de purificación, menstruación, sangre, hijos y demás cuestiones tan propias del Antiguo Testamento, entonces ella está presa de esta concepción. De esta manera, el sujeto teológico garantizado sólo puede ser un varón, consagrado y célibe.

 

e) Sujeto blanco y occidental

Si este varón consagrado y célibe refiere al sacerdocio, y dicho ministerio, históricamente, tiene que ver una iglesia de corte occidental; sin ninguna duda, en esta teología clásica, el sujeto que hace teología es un varón, consagrado, célibe y, además, occidental y blanco. Entonces, ¿qué pasa con los negros africanos, los asiáticos amarillos, los cobrizos latinoamericanos? En principio, todos ellos no pueden hacer teología. El status gnoseológico condicionado por su realidad geográfica e histórica no los habilita para hacer teología y, sobre todo, una ortodoxa teología.

 

f) Hacia otro modo posible de hacer teología

Frente a todo ello, se impone la pregunta: ¿es posible otra manera de hacer teología? ¿Existe otra simbólica capaz de promover una reflexión teológica distinta y animar a sujetos alternativos? Interrogar a los quehaceres teológicos no es una cosa ociosa. Justamente, el no hacerlo permitió a un tipo de teología presentarse como la única y consolidar un sentido hegemónico.

Esta teología clásicamente aceptada posee un estatuto científico válido, tiene sus sujetos que hacen teología, sus preguntas teológicas, sus intenciones, su buena voluntad y su reflexión para alabar a Dios. Con todo ello, es posible hacer teología. Pero el problema es creer que aquí y en la China, en Europa y Latinoamérica, ayer, hoy y siempre, la teología tiene que ser igual para todos.

Justamente, lo que pretende hacer la hegemonía es absorber las diferencias para que parezca que todo es igual, sea en la teología como en otros ámbitos de la vida. Hegemonías como excesivas preponderancia que no “han caído del cielo”. Ellas tienen dos patas con las cuales camina: una, son los sujetos acomodados en ese modo de pensar, a quienes les viene muy bien esa “vestimenta”; la otra es de todos los que no les viene bien dicho ropaje pero que se ponen al lado y le dicen: “¡Señor, qué bien le queda esa prenda!”. Además, el que está bien cómodo así no tiene porqué decirle al otro “me lo voy a sacar y a ver cómo te queda”. ¿Por qué va a entregar su poder? ¿Por qué va a regalar su dominio, su centralidad?

Los señores teólogos del traje nunca van a decir espontáneamente: “¡qué lindo!, hagamos un seminario de teología para laicos”, porque son otros los sujetos hacedores y otra es la alternativa teológica. Lo máximo que podría esperarse es la mirada con aire de superioridad que concede benevolente ciertas picardías infantiles: “teologías anecdóticas”.

Todo ello invita a revisar las epistemologías en cuestión: ¿qué está pensando tal o cual teología?, ¿a quién compromete y de qué manera lo hace? Es decir, ¿cuál es el imaginario religioso supuesto y vigente?, y ¿cuál es la lógica que se sostiene en el trasfondo? Y una pregunta fundamental: ¿dónde está la llave que permite abrir otra manera posible de hacer teología?

 

2. La teología, más de los hombres que de Dios

 

a) La teología como conocimiento precario

Al no explicitar que la teología es sólo un conocimiento precario sobre Dios – ciencia subalterna según Tomás de Aquino – y que tiene que ver con los sujetos que la construyen, la misma terminó casi identificándose con Dios y su Palabra Revelada; como un teléfono directo de Dios para con nosotros. Una teología de corte clerical parlante de Dios para el resto fiel. En este sentido, dicha teología se presenta no sólo como hegemónica para todos los tiempos y lugares sino también sagrada: “de eso no hay que hablar ni cuestionar”. Al punto que, el creyente cuando, en su sentido de fe, intuye que puede ser algo distinto, hasta siente que es un irreverente o sacrílego.  

 

b) La teología, un conocimiento propio de los creyentes

Dios no hace teología. Él se comunica libremente; por medio de su revelación judeo-cristiana y por otros muchos caminos. La teología tiene fundamentalmente que ver con los sujetos creyentes que tratan de entender, de sentir, de pensar, y de construir la vida en clave de Dios. La teología es de aquellos que creen en Dios y a partir de eso quieren dar razón de lo que creen, esperan, viven y practican.

Si sacamos el erróneo acento en Dios como “artífice teológico” y lo ponemos en el sujeto humano, no se puede afirmar que hay una sola teología sino muchas. Ellas tienen que ver con una humanidad diferenciada históricamente en naciones, historias, pueblos, edades, culturas, etc. La teología tiene fundamentalmente relación con las muchas experiencias humanas y su sentido religioso, y no con una única presencia divina.

Cuando alguien dice "ésta es la teología", absolutamente hay que sospechar que es ingenuo o, en el peor de los casos, que se quiere volver a “calzar el famoso ropaje hegemónico”. En fin, las teologías aún si tienen como objeto a Dios, las construcciones de dichos conocimientos son propias de los sujetos que creen y esperan.

 

3. Sujetos teologizadores

 

a) Una sola fe y muchas teologías

Todo aquel que quiere dar razón de lo que cree, espera y practica está haciendo de algún modo teología. Nadie tiene todas las palabras, pero siempre tiene una palabra para decir; nadie sabe todo como para que no necesite de otro conocer y nadie sabe nada como para no poder aportar a la construcción colectiva. En teología también convendría aplicar este axioma tan magisterialmente dicho por Pablo Freire.

Ahora bien, para la cuestión que nos atiene, cabría también preguntarse si toda teología solo por el hecho de hablar de Dios es teología cristiana. Naturalmente que no. Pensar teológicamente en cristiano no sólo es pensar en lo sagrado de Dios sino en Dios que se hizo hombre.

 “Y el verbo se hizo carne… y habitó entre nosotros”. Ese es el principio cristiano. Dios se hizo carne, se historificó, se hizo cotidianeidad, se hizo uno de nosotros – menos en el pecado – de tal modo que en Él podamos hablar, decir y pensar al modo  de Dios.

 

b) Una fe cristiana y distintos sujetos teologizadores

Habiéndose Él acercado a nosotros, ya no necesitamos buscarlo fuera de la historia, fuera de nuestras culturas y cotidianeidades. Por lo tanto, en una concepción cristiana, el sujeto hacedor de teología también cambia.

Si era requisito que fuera hombre, consagrado, célibe, aislado del mundo, capaz de ocuparse de las cosas de Dios; también ahora seguimos necesitando un sujeto hacedor ocupado de las cosas de Dios, pero al modo cristiano. Para este nuevo modelo, entonces ¿quiénes son los sujetos hacedores de teología cristiana? Varones y mujeres que creen en Jesús, Camino, Verdad y Vida. Varones y mujeres, y otros modos de ser en el mundo, con los pies en la tierra y, como decía Angelelli: «que barriendo el patio o los caminos sean capaces de ir pensando a su Dios, porque es un Dios entre nosotros». Todo varón, mujer, joven, niño, anciano, que caminando en medio del pueblo, en medio de su vida, es capaz de captar el paso de Dios por medio de ellos.

 

4. Artistas de la vida

 

a) La teología como sentido de la vida

Si es posible dar razones de Dios en nuestras vidas, es porque descubrimos las grandes cosas en la experiencia cotidiana. ¿Quién no hizo lectura de los acontecimientos que le ha pasado desde su propia fe?, ¿quién no ha contemplado momentos del paso de Dios por medio de sus hijos?, ¿quién no ha reflexionado sus acontecimientos de dolor familiar con esperanza? ¿Y quién no ha logrado leer acontecimientos mucho más amplios que han pasado, no sólo personales o comunitarios?, ¿quién no ha podido, en este Seminario, leer momentos claves históricos, sociales y políticos de nuestra patria y de Latinoamérica? Esto es entrar en el juego creyente de hacer teología.

Una teología que construye sentido de vida. Sentido como un “plus de fe”. Ojos de fe y mirada esperanzadora con la que contemplo y reviso lo que acontece; lo que no busco pero igual sucede.

 

b) Los teólogos/as artistas de la vida

Si la teología le da sentido a la vida; entonces, los teólogos y las teólogas son quienes dibujan la belleza de Dios para la vida. En esta perspectiva, la teología no le es propio a los intelectuales sino a los artistas de la vida; a los  hombres y mujeres que, desde su actitud teologal en la fe, la esperanza y la caridad, son capaces de dibujar la presencia y la belleza de Dios para el mundo. Ya no los cerrados y enghetados, fuera de la vida, como en la otra teología, sino los que están bien metidos en el mundo. Cuanta más historia se ponga, más del Dios Encarnado se tiene, y cuanta más imaginación y creatividad haya más se encuentra a Dios que no deja de ser Misterio.

En fin, la teología es de los artistas de la vida, de aquellos/as que caminando son capaces de ir dando razón de lo que creen, de lo que esperan y de lo que luchan; artistas que dan sentido a la vida cotidiana con creativa imaginación.

 

5. Constructores de la vida

 

a) Sentido en la vida

Si algo les ha faltado últimamente a las iglesias cristianas históricas es justamente una palabra de artista que sane, que aliente, que dé ternura, que dé calor y que, lejos de esas frialdades dogmáticas, pueda decir “amigo, amiga, hermana, hermano, Dios sigue con nosotros porque El es el Emmanuel”.

Pero no podemos pensar que nuestra vida en alianza con Dios es solamente un discurso sanante de sentido. “Sana, sana, culito de rana”, como solía decírsele al niño cuando se golpeaba, mientras lo acariciaban. Y en verdad, hay momento en los que el “sana, sana” es mucho más eficaz que cualquier discurso; pero lo que pudo ser absolutamente liberador en un momento, también puede convertirse en totalmente alienante en otro.

 

b) La vida con sentido

Ser artistas que dan sentido a la vida es importante, pero también al revés. No sólo la teología tiene que ayudar a dar “sentido a la vida”, sino que tiene que ponerla a la “vida con sentido”, con dirección, con orientación, en clave de Dios. No es suficiente, un “sana, sana” frente a la enfermedad que consume; la “vida con sentido” es afirmar también un “sana, sana… y vamos por un nuevo hospital”; por más educación; por un mejor pluralismo político; por más espacios de diálogo y participación. En el fondo, es proclamar: “sana, sana, porque vamos haciendo una vida con sentido”, “sana, sana, porque vamos por más humanidad”.

Teólogos/as como artistas de la vida, porque son capaces de dibujar el sentido de la vida, pero también teólogos/as como constructores de vida. Dos aspectos de este estilo teológico: uno que da sentido a la vida diaria y otro que orienta y vislumbra los camino por los que transitaría la nueva humanidad hacia una vida que valga la pena ser vivida.

 

c) “Sueños diurnos”

Quien puede pensar modos alternativos y otros mundos posibles sólo lo puede hacer si está enamorado del Sueño de Dios para con su Pueblo.

No hay teología sin sueños diurnos, porque los sueños son los que relativizan las situaciones y realidades que parecerían ser siempre eternas. Ellos muestran que así es hoy pero que mañana podría ser distinto. Soñar no es de dormidos, al contrario, el soñar le pertenece a hombres y mujeres bien despiertos. Soñar con los ojos abiertos no es una contradicción; sólo quien deja de soñar ya no tiene qué buscar, qué procurar, qué perseguir, qué construir o qué realizar.

Soñar hasta lo inimaginable, esa es la consigna. No sólo es cuestión de una ingenuidad de buena voluntad, es la consigna cristiana porque Jesús de Nazaret así lo hizo: soñó tiempos nuevos para su pueblo, con la presencia de Dios reinando en medio de ellos. Cuando lo mataron y todo parecía perdido y sólo una ilusión, Dios Padre lo confirmó en su sueño y lo resucitó, “al Crucificado lo ha Resucitado”, abriendo así al horizonte de lo inimaginado. En Jesucristo, por el poder de Dios, se venció el límite de lo posible. La resurrección de Jesús permite también soñar lo no soñado y abrirse a lo ni siquiera hasta ahora imaginado. Desafía a soñadores, artistas y constructores, a soltar la propia imaginación y soñar nuevos sueños que nos vengan susurrados por la gracia de Dios y contados por la historia de fe. Por ello, si bien todo hombre y toda mujer pueden soñar de manera particular, los oyentes de la Palabra tienen toda la fuerza para saltar los propios corralitos de sus sueños y lanzarse a la esperanza de cielos nuevos y tierras nuevas.

Por todo ello, hacer teología es el derecho de todo hombre y toda mujer creyente. La canción, la poesía, la pintura, la oración y la teología son para todos aquellos artistas y constructores de la vida y de más humanidad que necesitan defender sus sueños y recrear las esperanzas.

 

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Crónica del 23 Seminario / Para reconstruir el recorrido…

 

Una semana de convivencia

 

En una semana pasan muchas cosas… más siendo tanta la gente reunida... Los textos e imágenes que componen este cuadernillo son sólo una muestra de todo lo que se compartió y se produjo en el Seminario y están organizados metodológicamente para facilitar su lectura y comprensión, no necesariamente en forma cronológica. A continuación presentamos un detalle más completo de la propuesta del Seminario día por día.

 

Celebración de apertura

El Seminario comenzó el domingo 3 por la tarde con una celebración de apertura en la que se dio la bienvenida a los participantes.

En el patio cubierto del Colegio Centenario de la ciudad de Santiago del Estero, con un escenario bien decorado, con una gigantografía del logo y con numeroso carteles que revelan el camino de los anteriores Seminarios a lo largo del país, la celebración de apertura dio el puntapié inicial.

Comenzó con la entrada de una luz encendida y de la cruz del logo de los Seminarios. Una a una se fueron presentado las delegaciones provenientes de todo el país, un numeroso grupo de Chile y participantes de Bolivia, Uruguay y otros países latinoamericanos. Cada grupo presentó sus "cruces" más significativas en la vida de sus pueblos y las creencias que sostienen sus prácticas concretas, mediante carteles de colores que fueron colocando sobre la cruz del logo de los Seminarios. Luego hizo su entrada la Palabra de Dios, y se leyó y comentó un pasaje del profeta Oseas (capítulo 6) donde Dios afirma que quiere misericordia y no sacrificios. Hubo palabras de bienvenida de los  anfitriones, chacareras y un final a pura música y baile.

 

Presentación temática

La presentación del tema central, el lunes 4 por la mañana, se basó en la explicación del lema “Desde los pueblos crucificados vamos por más humanidad”.

Se propuso reflexionar desde distintas miradas y ponerle nombre a lo humano e inhumano que nos toca vivir como sociedad. También se tomaron como referencia textos previos elaborados por el equipo de coordinación del Seminario. (Ver página 4)

 

Espacios de vida

El abordaje concreto de los temas específicos y la elaboración y producción teológica de los participantes se desarrolló en cuatro talleres, denominados Espacios de Vida, que se extendieron durante toda la semana.

Cada participante eligió en estar, para desde allí trabajar durante la mayor parte del Seminario:

è     Culturas juveniles (Ver página 10)

è     Construcción Política (Ver página 16)

è     Corporeidad (Ver página 22)

è     ¿Qué hay detrás de cada Teología? (Ver página 28)

 

Tarde libre

El miércoles 6 por la tarde fue el espacio privilegiado para descansar, pasear y conocer los hermosos paisajes santiagueños.

Promediando el seminario,  estuvo la mejor oportunidad para pasear por la ciudad de Santiago y los alrededores, recorriendo el centro, el Parque Aguirre, la costa del Río Dulce, y no faltó quienes fueron a darse un baño en alguna pileta cercana. A unos kilómetros de distancia, las termas de Río Hondo, fue uno de los lugares más elegidos para conocer y disfrutar de la Naturaleza.

 

La Juntada

El momento central del Seminario fue el jueves 7, en, "La Juntada", donde se puso en común lo trabajado por cada espacio y  se compartió en pequeños grupos entremezclando los espacios.

Cada Espacio de Vida tuvo unos minutos para exponer creativamente lo trabajado en los días anteriores. Luego se armaron grupos mezclados, garantizando que en cada uno haya representantes de cada espacio. La consigna de trabajo, además de brindar la oportunidad para expresar lo que cada uno fue viviendo, permitió compartir las miradas del lema que aportó cada espacio y buscar juntos qué preguntas o inquietudes quedaban abiertas.

Las preguntas que elaboraron los grupos se escribieron en tarjetas y antes del almuerzo se recogieron todas. El equipo de animadores las leyó, organizó y sistematizó, y luego tres de los animadores hicieron una breve devolución en conjunto, comentando por dónde estaba circulando la producción teológica y plantearon en base a ellas tres nueva preguntas que se volvieron a trabajar en grupos. (Ver página 34)

 

La Marcha

El jueves 7 por la noche se realizó una marcha que recorrió las calles de la ciudad.

Salió desde la sede del Seminario en el Colegio Centenario, pasó por la Plaza Libertad, donde se encuentra la Catedral, y concluyó en el Anfiteatro del Pueblo, en la zona oeste, con unas palabras y un espectáculo musical. En el trayecto se realizaron paradas y se escucharon emotivos testimonios, como el de los familiares de Patricia y Leila, las jóvenes asesinadas en la dársena, todo acompañado por un preparado guión.

 

La Nueva Ciudad

Otro momento fuerte fue la construcción de "La Nueva Ciudad", el viernes 8 por la tarde, donde cada espacio aportó lo mejor de su producción y su creatividad para expresar sintética y contundentemente las principales conclusiones, desafíos y sueños.

Recuperando los aportes que desde la juntada enriquecieron el camino que venían recorriendo, cada Espacio de Vida retomó su reflexión y a partir de los principales elementos del trabajo de la semana, elaboró una forma creativa para compartirlos en la puesta en común final, que se denominó "la Nueva Ciudad". La dinámica consistió en que teniendo como base e idea común la imagen de una ciudad, con su ritmo, su diversidad, su colorido, su imprevisibilidad, cada uno le sumara algo desde lo que estuvo trabajando a lo largo de todo el Seminario. (Ver página 40)

 

Cierre

Luego de un aporte final sobre el sujeto constructor de teología, el sábado 9 se compartió la Celebración de cierre, dándole un cálido final al Seminario.

Un aplaudido aporte que abordó la temática de los sujetos constructores de teología, permitió recuperar y reflexionar sobre todo lo vivido y experimentado en el camino que se fue recorriendo en la semana, en el que cada participante fue protagonista del proceso colectivo de construcción teológica. (Ver página 6)

El Seminario concluyó con una misa en la que se reafirmó el deseo y compromiso de ir por más humanidad y se agradeció a todos los participantes y organizadores, despidiéndose hasta el 24 SFT en Mar del Plata.

E CIERRE //

Necesitamos políticas

(Extracto del guión de la Marcha)

è     Necesitamos políticas para todos y todas, por todos y por todas, asumirnos como sujetos transformadores de la realidad con la capacidad y la voluntad de enfrentar y vencer al miedo.

è     Necesitamos involucrarnos en política con una práctica capaz de generar protagonismo y propuestas colectivas.

è     Necesitamos fortalecer y coordinar acciones en el movimiento social y cultural planteando constantemente más democracia, más participación.

è     Necesitamos actuar convencidos que somos muchos y que ya estamos trabajando por la transformación necesaria, para esto tenemos que generar los medios de comunicación y formación política que correspondan

è     Necesitamos buscar y trabajar referencias particulares en cada lugar pero también ejes nacionales que nos permitan compartir el espíritu, dé una construcción poderosa, popular y colectiva y por consecuencia verdaderamente transformadora

è     Al poder del culto a la riqueza y la muerte, le oponemos el amor por la vida y vamos por más humanidad.

 

 

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Agradecimientos / Para que el 23 Seminario fuera posible…

 

Equipos de trabajo

 

El desarrollo, la preparación previa y la evaluación del Seminario fueron posibles gracias al  esfuerzo de numerosas personas, grupos e instituciones que participaron de muy diversas maneras. Asumiendo el riesgo de olvidar a alguno, sobre todo a aquellos que hicieron su aporte más silenciosamente, es una oportunidad más para agradecerles a todos y todas por su aporte.

 

Participantes

El colectivo hacedor de teología que constituye el Seminario está formado por personas de todas partes del país y también de países vecinos, en particular de Chile, desde donde un grupo numeroso quiso participar (1 de cada 10 participantes es chileno). En amplia mayoría formado por laicos (más del 90%), predominantemente femenino (70%), de edades diversas, con muchos jóvenes, ecuménico, con diferentes experiencias de inserción social, política, religiosa, el Seminario de Formación Teológica confirma una identidad que se viene gestando desde años y una composición heterogénea que marca un estilo propio de construcción teológica.

 

Los locales

Los santiagueños, organizados en diferentes equipos se encargaron del alojamiento, la infraestructura, la recepción, la secretaría local, las meriendas y desayunos, la limpieza, la seguridad y muchas otras tareas. Algunos de ellos son: Silvia Báez, Silvia Pérez, Stella Maris Díaz, Carmen Rovanet, Rodolfo Ferreira, Mirta Moltini, Miguel Ángel Arce, Ana Pique Castillo, Javier Pereyra, Fela, Elisa Gorozito, Alicia Pereyra, Eugenio Ponce, Jorge Cáceres, Susana Pereyra, Andrea Coca Trejo, Baby, Machi, Mary, Tota, Ely, Nora, Ricardo Trejo, Carla López, Diego Ramos, Eugenia Ponce, Julio Pereyra, Gabriel Silva, Juan José Paez, Beatriz Manrique, Carlos Carabajal, Selva Zelada, Mirta Ayen, Gustavo Aranda, Pablo Gramajo, Karina Segura, Guegui, Claudia, Walter Aranda (miembro de la coordinación).

 

Servidores

Un gracias muy especial a los jóvenes servidores que durante toda la semana estuvieron acompañando muy de cerca a los participantes del Seminario, brindando amablemente todo tipo de ayuda y siempre dispuestos a dar una mano en lo que hiciera falta. Todos quedaron muy conformes y contentos con su presencia y actitud y su alegría contagiosa.

 

Equipos

De armar las diferentes celebraciones que se realizaron a lo largo de la semana, con sus signos, liturgia y canciones, se encargó el equipo de Celebraciones.

La registración de las producciones, la comunicación con los medios y el envío de información por mail y página web fue responsabilidad del equipo de Prensa. (Gerardo Duré, Lucas Spigariol, Osvaldo Acosta, Gustavo Zarza, Hugo Ziliani)

El manejo de los tiempos, de las dinámicas y de las propuestas que fueron marcando el ritmo del Seminario fue llevado adelante por el equipo de Metodología.

De los papeles, materiales, cuentas y una cantidad de cuestiones que no se pueden enumerar, se ocupó el equipo de Secretaría (Marta Manterola, María José Carrau)

 

Músicos

Dándole más vida al encuentro y multiplicando alegría, un nutrido grupo de músicos – formado por artistas santiagueños a quienes se sumaron participantes de otros lados con sus guitarras y voces- animó las celebraciones y momentos comunes. También en el fogón muchos más tuvieron la oportunidad de compartir su canto y su alegría para que todos bailen.

 

Animadores y coordinadores

En los diferentes “Espacios de Vida” en los que se trabajó sobre las temáticas específicas, dieron su valioso aporte un numeroso grupo de animadores y coordinadores, junto con los integrantes de los equipos de liturgia y metodología que acompañaron cada espacio.

 

En culturas juveniles:

Kevin Morawicki (La Plata), Ezequiel Silva (Buenos Aires), Ernesto Bruna (Tucumán), Carla López (Santiago del Estero) y Jorge Huergo (La Plata), Susana Goyochea (La Rioja), Andrea Aguirre (Moreno), Nancy Cordero (Tucumán).

 

En corporeidad:

Lía De Ieso (Buenos Aires),  Mercedes García Bachmann (Buenos Aires) y Pere Riera (La Matanza). Nelly  Bórquez (La Matanza), Omar Palma (Moreno).

 

En construcción política:

Diego Ramos (Santiago del Estero), Néstor Míguez (Ramos Mejía), Enrique Hisse (Santiago del Estero), Víctor De Gennaro (Buenos Aires) y Luis Baronetto (Córdoba), Alberto Vanden (Córdoba).

 

En ¿qué hay detrás de cada teología?:

Juvencio Albrech (Córdoba),  Marcelo Trejo (Sgo. del Estero), Claudia Korol - (Buenos Aires) y Oscar Tapia (Catamarca), Lita Valenzuela (Misiones), Marcela Fuentes (Alto Valle).

 

Instituciones y proveedores

La disponibilidad del Colegio Centenario y de las otras escuelas públicas que se utilizaron como lugar de alojamiento y trabajo, fue sin duda fundamental para realizar el Seminario. Un cálido agradecimiento para la iglesia local, con su obispo Francisco Polti, que acompañó y apoyó el encuentro. También, un gracias para los diversos medios de comunicación que cubrieron los principales momentos.

Una mención especial para los médicos y todo el personal sanitario de Santiago del Estero que estuvo presente y asistió esmeradamente a los numerosos participantes del Seminario que sufrieron problemas de salud en su estadía en la ciudad.

Para ciertos servicios básicos, como por ejemplo para las comidas y el sonido, fue necesario contratar a empresas que aportaron con profesionalismo desde su labor específica.

 

Economía

El sostenimiento económico es posible gracias al aporte de los mismos participantes, que cubren sus traslados y parte de los gastos, y de agencias extranjeras que financian un porcentaje significativo de los costos totales. (Adveniat  y Dreykonigsation). También hubo un aporte económico de la Secretaria de Culto de la Nación.

 

Coordinación Nacional

La responsabilidad de tomar las decisiones que van marcando la propuesta del Seminario año a año está en manos de un grupo formado por personas de distintas partes del país que se reúne durante todo el año. Está integrada por Walter Aranda Cejas (Sgo. del Estero), Nelly Bórquez (La Matanza), Gustavo Beltrán (Neuquén), Gerardo Duré (Merlo-Moreno), Susana Goyochea (La Rioja), Jorge Huergo (La Plata), Edith López (Alto Valle), Lita Valenzuela (Yguazú), Alberto Vanden (Córdoba), P. Rubén Oyarzo (Neuquén), Pr. Néstor Míguez (Ramos Mejía, Ig. Metodista) y Marta Manterola (Secretaría Ejecutiva - Centro Nueva Tierra).

 

 

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El camino de los Seminarios

 

23 años construyendo teología

 

Dinámica y sentido del seminario

Los Seminarios de Formación Teológica son una experiencia de formación, un cauce de convergencia, encuentro y articulación de experiencias pastorales y sociales, un ámbito de animación del protagonismo de los laicos hacia el interior de la Iglesia y de la sociedad, un espacio de reflexión y profundización teológica con el denominador común de la “opción preferencial por los pobres”

Intentan configurarse como “sujeto comunitario hacedor de teología”, desarrollando una experiencia formativa desde la reflexión de los participantes, partiendo de sus practicas comunitarias.

Con el apoyo de teólogos, biblistas y especialistas en ciencias sociales se lleva adelante un proceso de producción teológica que no niega ni reemplaza otras formas de hacer teología, pero que reivindica la riqueza de la práctica comunitaria en el discernimiento sobre las verdades de Dios.

La dinámica del desarrollo del Seminario busca dar cuenta de la complejidad de la realidad, integrando la oración, la fiesta, el canto, las comunicaciones no verbales, la expresión artística, el teatro, el baile y la liturgia en un proceso múltiple, fecundo, abierto y celebrativo.

 

Un poco de Historia

El disparador inicial de los Seminario de Formación Teológica, allá por el año 1986, fue encontrarse para tratar temas nucleares del andar de la fe comprometida con la vida, cuyo cauce común o línea fundamental era la opción por los pobres. El primer tiempo fue como avivar las brasas tapadas por las cenizas de los años de plomo de la dictadura (y de resistencia martirial) ...y las brasas se airearon y comenzó a levantarse una llamarada. Comenzaron unos pocos, principalmente personas que por simpatía, afinidad o curiosidad se iban interesando, y con el pasar de los años creció el número de participantes y se fueron consolidando grupos y delegaciones de diferentes diócesis. Las primeras sedes del Seminario fueron lugares emblemáticos -Quilmes, Viedma, Neuquén- y luego se siguió recorriendo diferentes ciudades de todo el país.

De a poquito el Seminario se fue llenando cada vez más del pueblo que se organiza para defender la vida y luchar por la vida, en comunidades, organizaciones comunitarias, grupos políticos, de solidaridad, etc. A la riqueza de los comienzos se agregaron nuevas diversidades y entrecruzamientos provocando encuentros, intercambios, redes y tramas.

La preocupación fue creciendo en cómo construir pensamiento cada vez más desde la vida, y se fue afilando el lápiz para construir saber de Dios desde nuestro lugar de compromiso. Para ello, la metodología fue siempre buscando la participación de todos y todas en el proceso de construcción teológica, pasando por  diferentes modos de organización, tales como ámbitos, ferias, talleres, espacios, marchas, etc. 

 

1.       Evangelización y Opción por los Pobres (Quilmes '86).

2.       Iglesia, comunión y Opción por los Pobres (Viedma '87).

3.       Los pobres, protagonistas de la historia (Neuquén '88).

4.       Compromiso Cristiano y Opción por los Pobres (Ramos Mejía - San Justo '89)

5.       Biblia y Opción por los Pobres (Haedo - Morón '90)

6.       Justicia y Opción por los Pobres (La Reja - Morón '91)

7.       500 Años y Opción por los Pobres (El dorado - Iguazú '92).

8.       Nuevos Tiempos, Evangelización y Opción por los Pobres (Rosario '93)

9.       Espiritualidad y Vida en la Opción por los Pobres (La Reja - Morón '94)

10.   Opción por los Pobres, Opción por la Vida (Florencio Varela - Quilmes '95)

11.   Dar la Vida en la Opción por los Pobres (La Rioja '96)

12.   Jesús Vivo en la Opción por los Pobres (Jujuy '97)

13.   Espíritu, Reino y la Opción por los Pobres (Sgo. del Estero '98)

14.   Jubileo, Tiempo de Justicia para los Pobres (Gral Roca - Alto Valle '99)

15.   Desde los pobres construimos una sociedad para todos (Buenos Aires '00)

16.   No al sacrificio de los pobres... para que sigamos naciendo (La Rioja '01)

17.   ¡Basta! Dignidad y Vida en la Opción por los Pobres (Rosario '02)

18.   Política y Poder desde la Opción por los Pobres... ¡hagamos posible otro país! (Neuquén '03).

19.   Desde los pobres construyendo otro país (Córdoba '04)

20.   Desde los Pobres los Pueblos se encuentran PARA VIVIR (Iguazú '05)

21.   Desde los Pobres, Valoramos la Materialidad de la Vida para ser Libres (La Rioja '06)

22.   Desde los Pobres, Ciudadanía Plena y Vida en Abundancia (Viedma '07)

23.   Desde los Pueblos Crucificados, Vamos por más Humanidad (Sgo. del Estero ’08)

 

   

 

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Chacarera doble

 

Por más humanidad

 

Por Ezequiel Silva


Al fogón nos arrimamos

nos volvemos a encontrar.

Desde el lugar de los pobres

nuestra vida apostar.

Construimos teología

mirando la realidad.

 

Queremos gritar la vida

que haya más resurrección

la pascua de Jesucristo

es justicia y liberación

No queremos más cruces

¡sacrificios, no señor!

 

Nuestros pueblos nos convocan

para más humanidad.

En vez de asistencialismo

propongamos libertad

Eso con misericordia

puede ser una verdad.

 

Un clamor nos moviliza

la utopía de soñar:

“¡Desde los pueblos crucificados

vamos por más humanidad!”

 

La historia nos desafía

no podemos soportar

que se crucifiquen pueblos

en nombre del capital.

Tata Dios ya no soporta

el pecado estructural.

 

Animamos la esperanza

de ser más humanidad

y un horizonte nuevo

a los pobres heredar.

Sin bajar nunca los brazos

ni en las luchas claudicar

 

Invitados a la fiesta

Vida plena ¡que bendición!

Misericordia, no sacrificios

Fraternidad y compasión.

Anticipo de un mundo nuevo

fruto de resurrección.

 

 

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