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Memoria del 23 SEMINARIO DE FORMACIÓN TEOLÓGICA Culturas Juveniles
Santiago del Estero, 3 al 9 de febrero de 2008 |
Piedras 575 PB (1070) Cap. Fed. (011) 4345-4774 (011) 4342-0869
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¡¡ Vamos por más Humanidad !!

Presentación
è Desde los pueblos crucificados Vamos por más humanidad
Culturas Juveniles
è Pistas metodológicas para transformar las prácticas
è Rasgos humanizantes de la práctica de Jesús
Editor responsable:
Coordinación del Seminario de Formación Teológica
Producción:
Gerardo Duré / Marta Manterola / Lucas Spigariol
Desde los Pueblos Crucificados
Vamos por más Humanidad
Esta frase ubica contextualmente lo que esta pasando en América Latina desde lo político, económico y teológico; invita a ver lo que se quiere acallar, lo que se niega, y retomar el grito profético de reconocer a los crucificados como sujetos políticos y no como meros objetos pasivos y explicitar quiénes son los crucificadores que provocan la destrucción de la humanidad. Los crucificados son puestos en la cruz porque hacen un profundo acto de libertad y se oponen con todas sus fuerzas a un sistema que niega la humanidad; aquí es donde la fe y lo político se unen. Cada gesto político, económico y teológico que haga crecer a la humanidad es un acto de resurrección.
Estas palabras no son un grito agonizante ni una frase hecha que se instala cómodamente en el reclamo, sino que es una invitación, una arenga para quienes asumen su rol protagónico en la sociedad, es una palabra de aliento para los que luchan día a día… Es una propuesta de cambio que implica abandonar prácticas anquilosadas por la inercia y asumir otras nuevas; una propuesta de reflexión para descubrir cuáles son las prácticas que es necesario revisar y cuáles reafirmar; una propuesta de transformación de la manera de entender la sociedad; una propuesta de construcción que requiere la destrucción de las cruces y de los mecanismos de crucifixión vigentes; en definitiva: una propuesta revolucionaria.
Este título es el lema del 23º Seminario de Formación Teológica, un espacio de reflexión y producción teológica que desde años viene apostando por “más humanidad” y que en Santiago del Estero, entre el 3 y el 9 de febrero de 2008, congregó a más de ochocientas personas provenientes de todo el país y países vecinos para constituirse como sujeto colectivo, como sujeto constructor de teología, como sujeto político. De allí, entre participantes y animadores invitados, organizadores y colaboradores de todo tipo, surgen las reflexiones, los aportes, las imágenes y las propuestas de trabajo que pueblan las siguientes páginas.
El eje central planteado es abordado desde cuatro temas específicos, que en permanente vinculación y articulación, constituyen núcleos en torno a los cuales se organiza la reflexión. Ellos son:
è Construcción política
è Culturas Juveniles
è Corporeidad
è ¿Qué hay detrás de cada teología?
Dios asume una parcialidad hacia el sufrimiento de las mayorías excluidas de nuestra historia, una opción a favor de la liberación de los pobres y contra la inhumana pobreza.
La misericordia debe traducirse en proyectos políticos, estructuras humanizadoras y acciones a favor de la justicia y la liberación. En definitiva en diversas praxis resucitadoras que bajen de la cruz a los pueblos crucificados.
No se trata sólo de bajar de la cruz, sino también de derribar las cruces que siguen en pie a la espera de nuevas víctimas, de desmantelar la maquinaria que produce nuevas cruces.
Organización del material
Más que reproducir y contar lo realizado, el desafío del presente material es ser una herramienta que les ayude en su trabajo cotidiano, ser un interrogante que los motive a la reflexión y discusión de sus prácticas, ser una pista que los oriente para seguir caminando, en definitiva, ser memoria que los acompañe en sus luchas por más humanidad.
Culturas Juveniles / Para leer y comentar…
Prácticas humanitarias
Paulo Freire, pedagogo católico brasilero, aportó mucho a lo que se conoce como educación popular. En su libro más conocido, “Pedagogía del oprimido”, hace una distinción en lo que podrían ser las prácticas humanizantes y las prácticas humanitarias.
Kevin Morawicki y Jorge Huergo
Las relaciones que generan
Las prácticas humanitarias se caracterizan por generar relaciones asistencialistas, paternalistas, clientelares o de manipulación.
Asistencialistas:
Están pensadas para asistir a los otros que a veces ni siquiera le preguntamos que necesitan, están centradas en lo que nosotros creemos que el otro necesita y vamos a asistirlo. Hay políticas públicas asistencialistas que tienen su larga historia.
Paternalistas:
Crean una relación como de padre-hijo, como una relación de dependencia de padre que cuando se ausenta el hijo yo no sabe qué hacer.
Clientelares:
De alguna manera aparece la idea de cliente, donde yo le ofrezco algo y con eso pretendo que todo se transforme y modifique la realidad cotidiana de esas personas.
De manipulación:
La manipulación es un concepto que utiliza mucho Pablo Freire. Es cuando por ejemplo yo trato bien a alguien, pero en realidad lo que quiero es que trabaje más, cosa que pasa mucho en las empresas. Lo manipulo en el sentido en que él se cree que yo le tengo afecto pero en realidad yo lo que quiero de él no es ser amigo, sino que haga mejor su trabajo. Es decir, lo trato bien para lograr algo que me beneficie. Somos como afectuosos, como amables, tratamos de no presentar conflictos, pero en realidad queremos que el otro se una a nuestro grupo, que piense y haga las cosas como nosotros.
Propuestas de cambio
Tenemos que pensar en articulaciones, caminos conjuntos, colectivos, que son necesariamente políticos, que son de justicia. No transformo por más que yo crea que lo hago si simplemente enseño, dono, le doy cosas a los pobres, sino que en definitiva lo hago cuando me pongo con ellos a pelear por estructuras de mayor justicia.
Principales características
è El otro es considerado un objeto, un recipiente vacío.
è No transforman las relaciones de dominación sino que, aunque sea sin desearlo, las refuerzan.
è Meten a todos en la misma bolsa. Hay muchísimas prácticas de trabajo con los jóvenes que hacen esto, no solamente con los pobres. Tratan a todos uniformemente, como si fueran iguales: todos de alguna manera con cierta peligrosidad y violencia y hacen una imagen fija de ellos.
è Producen cambios aparentes y momentáneos. Los cambios son inmediatos, pero no se prolongan en el tiempo; no son cambios de raíz, sólo de la superficie.
è Son tranquilizadoras, conforman al que las realiza. Se pone tranquilo uno mismo, porque hizo algo en relación a este mundo que se cae a pedazos.
Tenemos que pensar en articulaciones, caminos conjuntos, colectivos,
que son necesariamente políticos, que son de justicia.

Culturas Juveniles / Para leer y comentar…
Pistas metodológicas para transformar las prácticas
Para llevar adelante las prácticas humanizantes, para enriquecerlas, para ampliarlas y así tener más incidencia, se puede tener en cuenta algunas pistas o momentos.
Reconocimiento del otro y su mundo cultural:
Se trata de “reconocer” en los otros, nuestros interlocutores, sus prácticas cotidianas, ideas, valores, sueños y deseos, gustos y costumbres, creencias, contradicciones, luchas, potencialidades… Lo importante es que no se trata sólo de “conocer”, sino de “reconocer”, es decir, que el otro sienta que su mundo cultural es tan importante como cualquiera.
Construcción de nuestra propuesta:
A partir del momento anterior, diseñar propuestas, actividades y acciones “humanizantes”. Para esto es de suma importancia definir un horizonte político (¿qué es lo que queremos lograr?), que tenga relación con el mundo cultural de los otros, de manera de “llamarlos” a que se pongan, con nosotros, en movimiento, o a ponernos nosotros en el movimiento de ellos. Por ejemplo, nuestros horizontes políticos pueden ser crear las condiciones para la transformación liberadora y hacerlo a través de apostar a que el otro dé lo mejor de sí, que pueda expresar su palabra, que pueda “problematizar” su realidad, etc. Es el momento de organizarse: pensar objetivos, acciones concretas, responsables para cada tarea, recursos necesarios, etc.
Llevar a cabo las acciones “con” los otros:
En este momento entramos en acción llevando a cabo las propuestas; pero no se trata de una acción pensada “para” o “sobre” los otros, sino una acción pensada “con” ellos, en la búsqueda de sus propias formas de organización para hacerle frente a los factores determinantes de la vida. Aquí también revisamos o evaluamos la marcha del proceso y las transformaciones o dificultades que se van dando.
Análisis de las relaciones:
No como un cuarto momento, pero sí como ejercicio permanente, se puede pensar en el tipo de relación que generan o favorecen las propias prácticas.
A continuación un cuadro que sintetiza posibles relaciones.
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Relación |
nosotros |
los otros |
la relación |
ciudadano |
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Feudal |
“Yo te hago vivir” Somos señores, patrones, dueños Posesión y desconocimiento |
Son súbditos, cosas Quieren ser como el señor (dominus = dominación) |
Sometimiento absoluto No hay relación directa “Sin ellos” |
No es persona |
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Autoritaria |
“Yo me impongo”Somos autores (tenemos la autoridad) Generamos miedo |
Son descarriados, inmorales, desordenados, peligrosos, son una amenaza Tienen miedo e inseguridad |
Vertical, violenta Militar “Contra ellos” |
Sometido emocionalmente |
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Paterna-lista |
“Yo te protejo y te guío. Yo te enseño” Somos padres Lástima |
Son hijos, inmaduros, no preparados Quieren ser como el padre |
Dependencia para cre-cer y tomar decisiones Familiar “Sobre ellos” |
Deudor, desestimado |
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Asistencia-lista |
“Yo te ayudo, yo te doy” Somos buenos y necesarios, generosos, abnegados, benevolentes Compasión |
Son desposeídos (clientes) Débiles, necesitados Objetos pasivos, no tienen futuro, no pueden participar ni decidir |
Dependencia para subsistir Negocio “Para ellos” |
Cliente, no participativo, domesticado |
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Liberadora |
“Yo te acompaño” Somos compañeros Valoración y reconocimiento |
Son actores de su historia, libres, compañeros Capaces de luchar |
Horizontal (aunque asimétrica desde lo distinto) Hermanos “Con ellos” |
Participativo, autoestimado
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Culturas Juveniles / Para leer y comentar…
Rasgos humanizantes de la práctica de Jesús
En la vida viene todo entreverado, los modelos puros, “humanizantes” o “humanitarios”, no se dan. A veces hay unas características más humanitarias y hay elementos en determinadas acciones más humanizantes. Definir los rasgos de una acción cuando es humanizante no es tarea sencilla y para eso intentamos que nuestro parámetro sea Jesús. Mirarlo a Él, descubrir a qué nos invita, ver qué nos enseña desde su propia práctica.
Ezequiel Silva
Genera relaciones de compañía, horizontal
Lo humanitario, en vez de horizontal, es más vertical, de autoridad; en cambio, la relación de Jesús es más de compañero. Recuerdan la imagen de los discípulos de Emaús, cuando volvían bajoneados y Jesús, con mucha discreción y muy sutilmente, mientras conversaban y discutían cabizbajos, se acercó a ellos y caminó a su lado, no adelante, a su lado, para acompañar, para hacerse compañero de camino. Esta característica que nos propone Jesús es de compañía, de horizontalidad.
Es personalizante, el otro es considerado sujeto, “alguien” libre con capacidades creativas originales.
La práctica que plantea Jesús ayuda a construir a los demás como personas, a que se reconozcan como seres humanos, a despertar los dones del otro, las potencialidades que tiene. El otro no “algo”, un objeto, una estadística, un expediente, un número, una ficha en un escritorio… son personas. En Jesús se ve la entrañable calidez con que se acerca, los mira a los ojos, los reconoce y los llama por el nombre. Los sujetos no se pierden en la masa o no se pierden en la causa, permanecen siendo sujetos. No hay una despersonalización en esa relación, sino que el otro sigue siendo alguien bello, original, profundo, creativo, único, irrepetible; no hay nada que esté por encima de la persona.
Está orientada por el principio de misericordia: la erradicación del sufrimiento ajeno y sus causas.
El episodio del samaritano lo cuenta Jesús cuando los fariseos lo acorralaban y le preguntaban “¿Quién es mi hermano, mi prójimo?”. Jesús termina esta narración diciéndoles: “¿Para ustedes, quien actuó como prójimo del otro?”. Quien vio, quien se hizo cargo, quien se ocupó, quien acompañó, quien reaccionó frente al sufrimiento. Aparte, el que reaccionó es el último del que se esperaba, porque antes pasaron el sacerdote y levita, que dieron un rodeo por el costado. En cambio, el samaritano no solamente se conmovió, sino que se movió, se movilizó.
Parte de la necesidad expresada por el otro, que habilita la palabra del otro.
Es una práctica que parte de la necesidad, pero de la necesidad expresada por el otro. Surge de las palabras que el otro le pone a ese problema, no de las palabras que yo le pongo. La acción de Jesús habilita la voz del otro, le da un lugar fundamental. En el texto bíblico de Marcos 10, 51, cuando Jesús se encuentra con el ciego, le pregunta qué quiere que haga y habilita su palabra; deja que el ciego le diga “Mirá, yo necesito tal cosa…” No es lo que Jesús crea o piensa que pueda necesitar. Jesús valora la palabra del otro para actuar, su acción viene después.
Cambia frente a las exigencias de la realidad
El texto en que Jesús se encuentra con la samaritana (Mt 15, 24-28) muestra cómo Jesús también cambia de opinión. Él pensaba una cosa, pero al final, su práctica se dejó interpelar por lo que la otra persona le decía. Era una mujer siro fenicia, no judía, y por eso Jesús, pensando en su misión de una manera limitada, se lo hace notar de una manera despectiva. Sin embargo la mujer lo descoloca y Jesús es capaz de repensar y decir “¡Es verdad! ¿Por qué no?”. Nuestra práctica también puede cambiar y en ciertos momentos reorientarse. A veces, tenemos tan metidas algunas cosas en la cabeza que repetimos siempre lo mismo. Tenemos que mirar la realidad, dejarnos interpelar por ella, descubrir que cosas nuevas nos pide y animarnos a cambiar.
Tiene una mirada histórica y dinámica de la realidad
Jesús es un tipo astuto, inteligente, lúcido, como dice en Jn 2, 23-24. Mientras estuvo en Jerusalén por la fiesta de la Pascua muchos creyeron en su nombre al ver los signos que realizaba, pero no confió de ellos porque los conocía. Sabía que lo que se ve a simple vista no es toda la realidad, que hay que tener una mirada dinámica, porque que la realidad es compleja y está en constante movimiento.
Es “desmesianizada” y “remesianizada”
Las prácticas humanitarias se caracterizan por el “mesianismo” de creer que quienes las llevan adelante son los salvadores, que la salvación depende de ellos. Obviamente reconocemos que Jesús es el salvador, el mesías, el ungido por Dios, y todo lo que dice la teología y los textos bíblicos. Pero Jesús no es un mesías de ese estilo. El “desmesianiza” el concepto, lo cambia y pone un concepto nuevo: lo “remesianiza”. Jesús no tira la salvación como un polvito mágico y listo, “ya está”. Es mesías de otra manera: salva “con” el otro, no “a pesar” del otro. Nos invita, su acción llega hasta la puerta de nuestra libertad y ahí es uno el que decide. Nuestras acciones tienen que seguir esta onda de Jesús de no imponer sino invitar, sugerir, proponer.
Es colectiva, su conducción es “pasajera”, deja crecer
En el texto de Juan 16, 7, ya cerca de la pasión, Jesús dice a sus amigos que les conviene que él se vaya. No les dice: “No se van a olvidar de mí, miren que yo me estoy yendo”. Es un signo de crecimiento. A veces, en nuestros grupos y organizaciones somos muy democráticos pero en la conducción somos bien dictatoriales, con continuas referencias al jefe o al iluminado, con perpetuación en los cargos de dirección y de poder. Eso no deja crecer. Nuestra práctica debe tener presente que la conducción tiene que ir rotándose, compartiéndose, ser más plural. ¿Jesús hizo todo solo? No, su práctica fue comunitaria: cuando comienza su misión convoca y provoca a un amplio grupo de personas, a quien hoy conocemos como los apóstoles, y muchos otros y otras más que lo acompañaron.
Tiene como horizonte el Reino y busca transformar las relaciones de dominación
La acción de Jesús tiene un horizonte, algo que lo orienta: el Reino. ¿Qué mundo queremos construir? El Reino es este mundo según el plan de Dios, lo que El quiere para todos: la vida abundante y plena. La acción de Jesús busca generar condiciones de vida con espacio para todos mediante relaciones sociales fraternas y liberadores. Es clarísimo que Jesús no vino a perpetuar el orden y dejar las cosas como estaban, sino que buscó trasformar las relaciones de dominación. Jesús revierte el orden de las cosas en un sistema religioso, cultual, donde las prescripciones religiosas y legales primaban por sobre la vida. Lo religioso sostenía un sistema de dominación social, política, simbólica y cultural. Jesús dice “¡No muchachos, así le pifiamos!” “El hombre, la vida del hombre, la humanidad del hombre, está por encima de cualquier otra cosa.”
Es conflictiva, desencadena una reacción violenta de los intereses que cuestiona.
La acción de Jesús no fue fácil, fue una práctica conflictiva que generó discusiones, enfrentamientos, oposición, cuestionó, se rebeló contra varias cosas, desencadenó violencia. (Algunos ejemplos en Jn 8, 59. Lc 19, 9. Jn 7, 25. Jn 2, 15) De hecho, Jesús termina crucificado: la cruz no solamente es expresión material de violencia por lo que significa en aquel que la padece, sino también es una violencia simbólica que quiere decir “éste es el maldito de Dios”. Por un lado, la práctica de uno es algo positivo: uno hace algo “a favor de”, pero al mismo tiempo está yendo en contra de otras cosas. Con nuestra práctica: ¿Qué favorecemos y qué cuestionamos? ¿Qué “valores” rechazamos? ¿Contra quiénes nos rebelamos?
Está sostenida por una espiritualidad: el Dios del Reino, Dios de la Vida.
La práctica de Jesús está sostenida por una espiritualidad. Jesús no era un técnico frío que gestionaba cosas y números, sino que tenía una mística profunda con raíces en Dios, en el Dios de la vida, en el Dios del Reino que lo sostenía en su acción, en su práctica. ¿En qué se sostienen nuestras prácticas? ¿Qué espiritualidad, horizontes, utopía, mística hay detrás de ellas?
Se revisa así misma
En muchos pasajes bíblicos leemos que Jesús se retiró a orar. Jesús se iba, obviamente, para pensar su vida, para pensar lo que estaba haciendo, cómo lo estaba haciendo, qué es lo que le estaba pidiendo Dios, cómo podía seguir siendo fiel a Dios y al Reino. No es una cosa automática, es algo que se revisa a si mismo.
Es conciente de los matices y claroscuros de la historia
La práctica de Jesús era conciente de que no todo es “ni muy, muy, ni tan, tan”. Es muy fácil, cuando uno hace determinadas prácticas, pensar que resuelve la historia. Muchas veces creemos que vamos a hacer algo “re humanizante” pero cuando nos ponemos a trabajar sabemos que la vida se da entreverada, que hay matices, que hay claroscuros, que no todo es tan puro.
Es clarísimo que Jesús no vino a perpetuar el orden y dejar las cosas como estaban,
sino que buscó trasformar las relaciones de dominación.

Culturas Juveniles / Para trabajar en comunidad…
Humanizando las prácticas
1. Observar los siguientes murales elaborados por jóvenes y compartir las impresiones personales que despierta.
v ¿Qué elementos se destacan?
v ¿Qué símbolos se utilizan? ¿A qué refieren?
v ¿Con qué prácticas de los jóvenes se los puede relacionar?



2. Comentar las características de las prácticas humanitarias: De manipulación, asistencialistas, paternalistas, clientelares. (Ver aporte de Jorge Huergo y Kevin Morawicki “Prácticas humanitarias” – Página 10). Desde allí hacer una mirada crítica de las propias prácticas.
v ¿Cuáles de las acciones que realizamos presentan dichas características?
v ¿En qué medida repercuten negativamente sobre lo que queremos lograr?
v ¿Cómo podemos cambiarlo? ¿Por dónde podemos empezar?






3. En confrontación a lo anterior, presentar las características de las prácticas “humanizantes”: Aquellas que nos hacen más humanos (Ver aporte de Ezequiel Silva “Rasgos humanizantes de la práctica de Jesús” – Página 12). Con estos nuevos elementos, continuar analizando las propias practicas.
v ¿En qué medida nuestras prácticas encarnan estos criterios de Jesús?
v ¿Qué pistas nos dan para seguir “humanizándolas”?
v ¿Qué nuevos desafíos nos plantea?
Se puede elaborar pancartas donde queden plasmadas los principales desafíos (A continuación, algunos ejemplos para comentar y discutir).
4. Compartir una sencilla celebración en la que todos reunidos en ronda en torno a las pancartas elaboradas (a las que se puede sumar alguna imagen o símbolo propio del grupo), vayan caminando girando en círculos y leyéndolas en voz alta desde lo que le llega más a cada uno. Se puede acompañar con canciones.