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Memoria del 23 SEMINARIO DE FORMACIÓN TEOLÓGICA Corporeidad
Santiago del Estero, 3 al 9 de febrero de 2008
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¡¡ Vamos por más Humanidad !!

Presentación
è Desde los pueblos crucificados Vamos por más humanidad
Corporeidad
è Miriam: una líder no reconocida
è Género y nuevas masculinidades
è Crucificados y crucificadores
Editor responsable:
Coordinación del Seminario de Formación Teológica
Producción:
Gerardo Duré / Marta Manterola / Lucas Spigariol
Desde los Pueblos Crucificados
Vamos por más Humanidad
Esta frase ubica contextualmente lo que esta pasando en América Latina desde lo político, económico y teológico; invita a ver lo que se quiere acallar, lo que se niega, y retomar el grito profético de reconocer a los crucificados como sujetos políticos y no como meros objetos pasivos y explicitar quiénes son los crucificadores que provocan la destrucción de la humanidad. Los crucificados son puestos en la cruz porque hacen un profundo acto de libertad y se oponen con todas sus fuerzas a un sistema que niega la humanidad; aquí es donde la fe y lo político se unen. Cada gesto político, económico y teológico que haga crecer a la humanidad es un acto de resurrección.
Estas palabras no son un grito agonizante ni una frase hecha que se instala cómodamente en el reclamo, sino que es una invitación, una arenga para quienes asumen su rol protagónico en la sociedad, es una palabra de aliento para los que luchan día a día… Es una propuesta de cambio que implica abandonar prácticas anquilosadas por la inercia y asumir otras nuevas; una propuesta de reflexión para descubrir cuáles son las prácticas que es necesario revisar y cuáles reafirmar; una propuesta de transformación de la manera de entender la sociedad; una propuesta de construcción que requiere la destrucción de las cruces y de los mecanismos de crucifixión vigentes; en definitiva: una propuesta revolucionaria.
Este título es el lema del 23º Seminario de Formación Teológica, un espacio de reflexión y producción teológica que desde años viene apostando por “más humanidad” y que en Santiago del Estero, entre el 3 y el 9 de febrero de 2008, congregó a más de ochocientas personas provenientes de todo el país y países vecinos para constituirse como sujeto colectivo, como sujeto constructor de teología, como sujeto político. De allí, entre participantes y animadores invitados, organizadores y colaboradores de todo tipo, surgen las reflexiones, los aportes, las imágenes y las propuestas de trabajo que pueblan las siguientes páginas.
El eje central planteado es abordado desde cuatro temas específicos, que en permanente vinculación y articulación, constituyen núcleos en torno a los cuales se organiza la reflexión. Ellos son:
è Construcción política
è Culturas Juveniles
è Corporeidad
è ¿Qué hay detrás de cada teología?
Dios asume una parcialidad hacia el sufrimiento de las mayorías excluidas de nuestra historia, una opción a favor de la liberación de los pobres y contra la inhumana pobreza.
La misericordia debe traducirse en proyectos políticos, estructuras humanizadoras y acciones a favor de la justicia y la liberación. En definitiva en diversas praxis resucitadoras que bajen de la cruz a los pueblos crucificados.
No se trata sólo de bajar de la cruz, sino también de derribar las cruces que siguen en pie a la espera de nuevas víctimas, de desmantelar la maquinaria que produce nuevas cruces.
Organización del material
Más que reproducir y contar lo realizado, el desafío del presente material es ser una herramienta que les ayude en su trabajo cotidiano, ser un interrogante que los motive a la reflexión y discusión de sus prácticas, ser una pista que los oriente para seguir caminando, en definitiva, ser memoria que los acompañe en sus luchas por más humanidad.
Corporeidad / Para leer y comentar…
Miriam: una líder no reconocida
La Biblia es el producto de la fe de un pueblo que la pone por escrito; está filtrada, hecha a través de la experiencia humana. No podemos hablar de Dios sino a partir de nuestra experiencia humana y de nuestras palabras.
Mercedes García Bachmann
El texto habla de un Dios que castiga la maldad, que se enoja ante la injusticia, que se enoja cuando el poderoso oprime y también cuando su propio pueblo es el que oprime a sus hermanos. Una de las cosas que dispara el texto de Miriam, es preguntarnos qué hacemos con el enojo ante lo que percibimos como una injusticia.
Construcciones de género
Nos han enseñado tanto, sobretodo a las mujeres, que no hay que quejarse, que no hay que cuestionar, que no hay que enfrentarse… Para el varón, no ser fuerte, no pelear o no devolver el golpe, es ser mariquita; pero para la mujer, hablar fuerte ya es ser machona. Es una construcción social de cómo el varón debe ser fuerte, peleador y agresivo, y la mujer sumisa, dócil, calladita, que nos han ido metiendo desde que éramos recién nacidos. Son construcciones de género, es decir, como varón tenés una manera de comportarte y como mujer tenés otra. Frente a este tipo de construcción tenemos que preguntarnos: ¿Quién tiene interés en que nos callemos? ¿Quién se beneficia con la sumisión? ¿A quién le conviene que las “Miriam” se callen para no ser leprosas?
Es una construcción social de cómo el varón debe ser fuerte, peleador y agresivo,
y la mujer sumisa, dócil, calladita,
que nos han ido metiendo desde que éramos recién nacidos.
Son construcciones de género, es decir,
como varón tenés una manera de comportarte y como mujer tenés otra
Quejas, dolores y cuerpo
El texto bíblico tiene que ver con el dolor del cuerpo, del hambre o del hartazgo de la misma comida, de estar en camino y no llegar a la tierra que uno quiere, o de la lepra. Son dolores que tienen que ver con el cuerpo, que están en el texto y están en la memoria de Israel, para recordarle al cuerpo que hay maneras de quejarse y que hay maneras que son válidas. No toda queja es válida, pero tampoco se trata siempre de una insubordinación. Hay ambas, así como cuando nosotros presentamos una queja una demanda, hay maneras y maneras, y hay razones atrás que son válidas o no.
Cuando Moisés le dice a Dios “yo ya con este pueblo no puedo más”, no es una queja igual que las otras, “no te quejes porque te castigo”, sino que es un diálogo sincero directo con Dios, donde Moisés expresa su cansancio y le pide que actúe. Dios tiene que hacerse cargo de su pueblo porque el pueblo es de Dios, no de Moisés. En muchos textos bíblicos Dios dice “este pueblo ya me hartó, lo voy a destruir todo y con tus descendientes y voy a empezar un pueblo nuevo” Moisés le responde: “No. Si vas a destruir este pueblo, destruíme a mí también con él, porque yo soy parte de este pueblo y este pueblo es tuyo, vos lo creaste, vos lo sacaste de Egipto, vos elegiste ser Dios de este pueblo; hacé algo con ese pueblo”. Y Dios termina diciendo “Bueno, sí, tenés razón. Voy a seguir con este pueblo a pesar de que es cabeza dura, infiel, desagradecido y que protesta por todo”. Esto es muy lindo, porque nos muestra una relación entre Dios e Israel que no es automática ni está cerrada, que Dios puede cambiar de opinión, que no es “inmutable”. No cambia en su amor, pero cambia de estrategia y sobretodo se arrepiente de su enojo más de una vez. El texto dice “y se arrepintió del castigo que había decidido y no los castigó”. Muchas veces, Moisés convence a Dios de que a pesar del pueblo cabeza dura, infiel, desagradecido y demás, es el pueblo con el que Dios decidió trabajar, y ese pueblo somos nosotros y nosotras, que también somos así, pero que cada tanto tenemos momentos de fidelidad, gratitud, obediencia.
Ese Dios que elige hacerse humano en Jesucristo y hacerse uno con la humanidad es el que decide en el desierto acompañar a Israel y hacerse Dios de esclavos. Esto es muy importante, porque en la antigüedad cada pueblo tenía su dios: los egipcios, los asirios -que fueron una de las potencias más crueles que dominaron a Israel- los babilonios, y cada uno tenía un dios que apoyaba a los poderosos, a los reyes, a los faraones, a los emperadores, a los conquistadores. Sin embargo Israel dice: “¡No! Nosotros tenemos un Dios que, a diferencia de todos estos pueblos, no se pone del lado del poderoso, del que nos extorsiona, nos oprime, nos obliga a aumentar la producción, nos paga cada vez menos y nos vende a los poderosos. El nuestro es un Dios que se pone del lado de los oprimidos, las esclavas, los acosados, los hambrientos, los que no tienen tierra”. Esto fue revolucionario y aún lo es, porque un Dios que elige lo peor a los ojos humanos, lo malo a los ojos del sistema, lo desechable a los ojos de la economía, lo despreciable a los ojos del mundo, es el Dios que aparece en Números y es el Dios que aparece en los Evangelios. Es un Dios que ordena, que exige y, en la Biblia por lo menos sí, y hoy en nuestra realidad también, no sé si castiga, pero exige una manera de vivir. Si no, no sería Dios, porque es coherente con aquello que espera: un mundo mejor, una humanidad solidaria, hacerse hermano del que sufre.
Dios no nos abandona de su amor, no cambia su compromiso con la humanidad, porque ese compromiso es tan fuerte que se hizo ser humano en Jesucristo y se hizo un ser humano pobre en un pueblo allá perdido de lo que era el imperio romano en ese momento; un ser humano que cuestionó el sistema y que lo cuestionó al punto que el sistema le mató en la cruz. Dios ahí -y en tantos otros momentos- demuestra que sigue manteniéndose fiel a su compromiso, a su amor para con nosotros; lo que va cambiando es la manera de esa relación y el modo en las personas entendemos esa relación.
Poder y liderazgo
Un tema muy importante es la cuestión del poder y el liderazgo. El liderazgo de Moisés, por un lado compartido con los 70 ancianos, y el cuestionamiento al poder de Moisés de parte de Miriam y Aarón. Lo que ellos hicieron fue desectructurar el poder, cuestionar ese poder jerárquico hegemónico, es decir, el control de la situación y del poder. A Josué, cuando le dice “Señor, prohíbeles a ellos que profeticen”, lo que le pasaba era que estaba celoso del poder que Moisés tenía y que eventualmente él después heredaría, -no hay que olvidarse que Josué va a ser el heredero de Moisés-. Acá hay una cuestión muy importante: ¿un solo líder, dirigente, profeta o pastor, o un grupo que comparte ese poder y que trae las voces del pueblo para decidir entre todos qué es lo mejor para el pueblo? Un poder que viene de arriba: Dios-Moisés-Pueblo o un poder que se negocia en las bases, con 70 ancianos reconocidos de la comunidad que van a dirigir al pueblo. No es lo mismo, como sabemos y sufrimos cuando tenemos los dos modelos de liderazgo. No es lo mismo tener un poder impuesto de arriba que no nos pregunta nada, que cuando el poder viene de las bases. El liderazgo compartido o no, legitimado por Dios o producido desde la comunidad es uno de los temas que en estos capítulos aparece muy fuerte.
¿Un solo líder, dirigente, profeta o pastor,
o un grupo que comparte ese poder y que trae las voces del pueblo para decidir entre todos
qué es lo mejor para el pueblo?
Un poder que viene de arriba: Dios-Moisés-Pueblo
o un poder que se negocia en las bases,
con 70 ancianos reconocidos de la comunidad que van a dirigir al pueblo.
Aarón es el fundador del sacerdocio, y su tribu se fue pasando la función sacerdotal de padres a hijos. Una de sus funciones era certificar que una persona estaba pura o impura y alejar a la persona impura de la comunidad. Por eso, el texto dice que cuando Aarón comprobó que Miriam estaba leprosa, como sacerdote tuvo que aceptar el hecho de que iba a tener que ser excluida del campamento. Por eso le pide a Moisés que interceda para que Miriam pueda ser reinstaurada y pueda volver a la comunidad. La función de Aarón es el intermediario entre lo divino y lo humano, en términos de pureza, de sacrificios, de quién puede permanecer y quién no. Aarón es también el que decide que ya está curada y que puede ser reintegrada.
Miriam es una líder ya instalada cuyo poder de alguna manera el texto no termina de reconocer. La historia termina con un versículo que dice que el pueblo no se movió o no avanzo mientras ella estuvo afuera. Muchos grupos notaron que había una conexión entre Miriam y ese pueblo, es decir, que hay una conexión entre que Miriam estuviera afuera y el pueblo no avanzara.
Los textos bíblicos tienen mucho que ver con los cuerpos y con el cuerpo de Israel. Así como en nuestros cuerpos religiosos, jerárquicos o populares, de una iglesia o de otra, en el poder político o en los movimientos de base, a veces hay tensiones internas entre maneras diferentes de ver una misma realidad, este texto también nos muestra tensiones y facciones, grupos de poder o no poder que se presentan en el texto como hijos e hijas de Aarón, hijos e hijas de Miriam e hijos e hijas de Moisés.

Corporeidad / Para leer y comentar…
Género y nuevas masculinidades
¿Cómo hablar de corporeidad? ¿Desde qué lugar? El cuerpo no solamente es físico sino que a todo rato establece relaciones de vínculos; por lo tanto tiene una función social fuerte, nos vincula con otros cuerpos físicos, sociales, culturales etc.
Pere Riera
Si nos fijamos en la palabra corporeidad, inicia con la palabra cor, que viene de cordis, que significa corazón, por tanto ya de entrada recordamos que no somos seres divididos, la cabeza va por un lado y el cuerpo y las sensaciones y emociones van por otro lado, que somos una unidad y esta unidad es la que nos facilita los vínculos, las relaciones, el encuentro con otros cuerpos, pero… ¿desde dónde?
Pensemos así: En este momento y en nuestro ámbito político, Cristina Kirchner es una mujer, empieza por un liderazgo político, tienen una opositora, Elisa Carrió. La pregunta es: ¿Va a querer ejercer un liderazgo patriarcal donde la nota dominante está hecha por la mayoría de varones o va preferir utilizar otra política más eco feminista, donde las relaciones, los vínculos son pares no hay superioridad ni inferioridad?
Cuerpo social
¿Nuestro cuerpo es social desde dónde? ¿Desde los crucificados o en las mesas de los crucificadores? ¿Qué grupos de crucificados?
Pensemos en niños, en mujeres, en pueblos originarios, donde también tiene un modo de existir como cuerpo. Podemos hablar también de un cuerpo de varón y de mujer. ¿Es lo mismo hablar de un varón, que por ejemplo vive en un asentamiento como el del 22 de enero en el partido de la Matanza, que un varón nacido en un contexto europeo con unas condiciones sociales totalmente diferentes, como puede ser un varón nacido en Capital Federal, en la zona de Recoleta? ¿Es lo mismo este cuerpo?
Masculinidades
¿Cuáles son las políticas excluyentes desde la masculinidad? ¿Qué nos dicen estas políticas? ¿Qué nos mueven? ¿Cuál sería la relación de la masculinidad con el poder económico, político, militar, cultural, religioso dentro de nuestra sociedad?
Son diferentes modos de ejercer la masculinidad, no hay una sola. Hay diferentes. Cuáles serían también las manifestaciones y cómo esto afecta a nosotros y a nosotras, como varones de modo particular, pero también como mujeres nos afecta.
En la medida que silenciamos más el modo de ejercer el liderazgo vamos a hablar de este patriarcalismo hegemónico que se está manteniendo socialmente. ¿Podríamos hablar de una masculinidad humanizadora y liberadora? ¿Cómo hablarla desde el mundo de los pobres, desde el mundo de los crucificados?
Son preguntas que dejo para que las vayamos respondiendo desde otro lugar, diferente, pero que no se excluye de lo presentado muy gráficamente en el texto.
Hablamos de cuerpo como cuerpo social que no es separado del físico. Reconocernos interiormente, de una manera particular, el modo de relacionarnos y de vincularnos.
¿Cuáles son las políticas excluyentes desde la masculinidad?
¿Qué nos dicen estas políticas? ¿Qué nos mueven?
¿Cuál sería la relación de la masculinidad con el poder económico, político, militar, cultural,
religioso dentro de nuestra sociedad?
Ideas arraigadas socialmente
v ¿Qué experiencia recuerdo como varón o como mujer que me hayan dicho: “vos tenés que comportarte como varón así” o “los varones no hacen así, sino de este otro modo”?
è El varón es fuerte y no siente debilidad.
è El varón tiene que ser violento, de carácter fuerte.
è El hombre es el cuidador de toda la familia. Tiene poder sobre otros.
è El “rey de la casa” tiene que ser servido, la mujer tiene que preparar el mate al marido cuando llega, tiene que servir la comida y el hombre en el sillón.
è Ser sensible no es ser varón, es cosas de mujeres.
è Hasta cierta edad a los varones se les permiten ciertas manifestaciones que luego se identifican con conductas y actitudes femeninas.
è La mujer dedicada a las cosas domésticas de la casa y cuidado al varón.
è Mujeres encerradas en casa, subordinadas.
è Cuando una mujer juega con niños y un cierto tipo de juegos, es considerada machona. Hay juegos de niñas y de varón. Al varón que juega a un juego de niñas lo llaman marica.
è La mujer no debe expresar deseos sexuales.
Crucificadores y crucificadoras
Además de identificar a los crucificados y crucificadas de nuestra realidad, es importante darse cuenta que no se trata de un hecho natural, sino descubrir la presencia y la acción de los y las crucificadores, de los causantes de la injusticia. ¿Quiénes son? ¿Dónde están? A la vez, podemos preguntarnos a nosotros mismos si somos generadores de cambio o nos arrimamos demasiado a los crucificadores para que no se produzca ningún cambio.
Los crucificadores tienen nombres y hay que ponérselos. Pueden ser crucificadores que nos impiden cruzar fronteras con libertad, con lo mejor de cada uno y cada una, con creatividad, con confianza. No digo certeza porque la certeza la voy encontrando en la medida que arriesgo lo conocido y lo desconocido. También hay crucificadores que se benefician de esto. Por lo tanto si yo dejo que este crucificador se beneficie de mi vida estoy siendo un crucificador mismo.
Los crucificadores tienen nombres y hay que ponérselos.
Pueden ser crucificadores que nos impiden cruzar fronteras con libertad,
con lo mejor de cada uno y cada una, con creatividad, con confianza.
Cruzar las fronteras
v ¿Qué personas, grupos, liderazgos, mandatos, imposiciones o poderes nos impiden cruzar a nosotros nuestra frontera de confianza?
è Por un lado, se dice que la jerarquía católica quiere que pensemos de igual modo. Parece que la única verdad es la que pronuncian los jerarcas y esto no hace más que reproducir un modelo hegemónico, un modo único y con patrones de conducta dictadores. La cuestión de género no es en general cuestionada ni se la cuestiona.
è Bajando a cosas más prácticas, salió mucho lo de la violencia familiar, lo de la vida cotidiana. Podemos ser crucificadores cada día, desde la falta de diálogo y de escucha.
è Otro ejemplo, es cambiar el modo de ser varón o ser mujer, de ser madre o padre, porque hacerlo puede desencadenar toda una serie de cambios alrededor, posiblemente con menos violencia y autoritarismos, con menos machismos, con menos imposiciones, menos violencia. Posiblemente, este cambio que cambiaría también el modo de organizarnos como familia, nos daría unas relaciones más equilibradas, más equitativas, mejor distribuidas y no deslizando responsabilidades a otros, que es lo que no debemos hacer nunca.
è Por ultimo también, una palabra sobre el tema ecológico. Podemos ser crucificadores acallando y no viendo a nuestro alrededor o lo más simple, tirando la basura para que se recoja en sus lugares lo tiramos al río. En mi barrio el agua esta totalmente contaminada pero nosotros mismos echamos la basura ahí. Por tanto mis derechos y deberes por una igualdad, por una mejor ecología, por una mejor distribución, por un mejor poder distributivo, y no a la inversa.

Corporeidad / Para trabajar en comunidad…
Crucificados y crucificadores
1. Leer el texto bíblico de Números 11 y 12 y comentarlo a partir de las siguientes pistas de lectura. Extraer las ideas principales, reflexiones y experiencias personales que surjan y registrar las conclusiones mediante tarjetas escritas
v ¿Qué relación existe entre Moisés, Aarón y Miriam?
v ¿Qué se dice sobre quienes ejercen la función profética en nombre de Yavé?
v ¿Qué se dice sobre Moisés, sobre Aarón y sobre Miriam? ¿Quién lo dice?
v ¿Cuál les parece que es la relación entre la queja de Miriam, la ira de Yavé y la lepra?
v ¿Qué pasa con el pueblo?
v Al final del relato, ¿quién sale ganando y quién sale perdiendo qué cosas?
v ¿Qué intereses puede haber detrás de cada uno de estos personajes?
Funciones en el pueblo de Dios
Este es un texto bíblico donde hay varios personajes importantes en el presente que son puestos en el pasado: Moisés el legislador, el que elabora les leyes de Israel, el que pone en funcionamiento a los jueces, es decir el poder político; Aarón que es el poder religioso, patriarcal, porque el sacerdocio sólo lo ejercen los hombres por más que Miriam es de familia sacerdotal; Miriam que está representando al profetismo, donde la función del profeta es la de transmitir e interpretar aquello de lo que Dios ha hablado. Son distintas funciones sociales en el pueblo de Dios: el poder político, que no era ajeno a lo religioso, el poder religioso y el poder profético que eran el control del poder político. Estos tres grupos evidentemente en la historia de Israel estuvieron en conflicto y hubo luchas de poder en cuanto a quién era más importante.
Mercedes García Bachmann (Ver aporte “Miriam: una líder no reconocida” – Página 22)
2. Mirar los siguientes afiches y descubrir nuevos elementos que enriquezcan la discusión. Profundizar compartiendo en torno a algunos ejes:
v La lectura de la Biblia, ¿para qué?, ¿por qué?
v La Biblia como instrumento para la liberación y no usada para crucificar.
v La relación de la Biblia con el cuerpo, pensamientos y sentimientos
v El poder y su distribución.
v Las quejas, el enojo, el castigo, la insubordinación, ¿cómo las entendemos?
v ¿Quién tiene interés en que nos callemos, en que seamos sumisos, en que no nos quejemos?




3. En base a lo trabajado, descubrir las relaciones que hay entre crucificados y crucificadores en la propia realidad. Elaborar afiches con las conclusiones y ponerlos en común.
A partir de los siguientes grupos de personas que remiten a diversas situaciones, seleccionar aquellos que tengan más que ver con la realidad que se vive, identificar cuáles de ellos son crucificados/as y cuáles crucificadores/as y establecer qué relación se da entre ellos. Puede ayudar calificar con adjetivos o precisar subgrupos con características más definidas para evitar generalizaciones muy vagas y caer en estereotipos. También se puede acordar cierto ámbito en el cuál analizarlo: iglesia, organizaciones sociales, Estado, barrio, partido político, escuela, familia, etc.
Personas y situaciones
Cartoneros, chicos de la calle, personas comiendo basura, presos, alcohólicos, jóvenes discriminados, obreros, desocupados, campesinos, productores agropecuarios, pueblos indígenas, pueblos en guerra, empleados en negro, adictos, beneficiarios de planes asistenciales, piqueteros, gremialistas, gerentes de empresas, docentes, quienes cuestionan el orden establecido, quienes lo mantienen, abusadores de menores, trabajadoras sexuales, dirigentes políticos, gente sin esperanza, funcionarios corruptos, empresarios corruptores, manipuladores de opinión, jerarquías eclesiales, fuerzas de seguridad, jueces, adultos mayores, jubilados, víctimas del abuso policial, desparecidos, torturados, opinión pública, líderes, gente común, sacerdotes, religiosos, laicos.
v ¿Qué intereses hay detrás de cada grupo?
v ¿Cómo influye el contexto político?
v ¿De qué manera operan los roles de género en estas relaciones?
v ¿Cómo se manifiesta en estas situaciones la misericordia y/o el sacrificios de los cuerpos?
4. Terminar compartiendo un momento de celebración en torno a la Palabra de Dios.
Leer el texto bíblico de Reyes 4 -centrado en la historia de la viuda que se había quedado sin aceite- y hacer una dramatización de las principales escenas del relato, por ejemplo, cuando las vecinas ayudan trayendo recipientes donde poner el aceite. Como signo final se puede tener una vasija (o varias) con aceite y entre todos los presentes se ungen en la frente unos a otros.