Circular del
Seminario de Formación Teológica
 Nº 12 AGOSTO 2005

 

Piedras 575 PB - (1070) Ciudad de Buenos Aires

Te/fax: 4342-0869 4345-4774 - sft@nuevatierra.org.ar  - www.sft.org.ar

 

Contenido

 

 No olvidar

 

En clave de hacer memoria y profecía, queremos compartir un fragmento de la emotiva celebración realizada el pasado 24 de julio, donde se homenajeó a las madres de plaza de mayo Azucena Villaflor, María Ponce y Esther Ballestrino, pertenecientes al grupo de Santa Cruz, secuestradas los días 8 y 10 de diciembre de l977, cuyos restos fueron encontrados después de muchos años de búsqueda y ahora descansarán en la misma tierra donde gozaron de sus últimos momentos de libertad.

 

“No olviden ni a los buenos ni a los malos. Reúnan con paciencia testimonios sobre los que han caído por sí y por ustedes. Un día, el hoy pertenecerá al pasado y se hablará de una gran época y de los héroes anónimos que han hecho historia. Quisiera que todo el mundo supiese que no ha habido héroes anónimos. Eran personas con su nombre, su rostro, sus anhelos y sus esperanzas y el dolor del último de los últimos,  no ha sido menor que el del primero cuyo nombre perdura". (Julios Fucik, escritor y periodista checoslovaco asesinado por los nazis. Texto elegido por los familiares para recordar a las madres, y leído por el P. Bernardo Hughes en la celebración)

 

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 Hacia el XXI Seminario de Formación Teológica

La deconstrucción de estereotipos

Jorge Huergo

 

El próximo seminario de Formación Teológica, que se realizará del 6 al 12 de febrero del 2006, está en plena preparación. El equipo de coordinación y metodología, conformado por referentes de todo el país, está diseñando los diferentes espacios y reflexionando sobre los temas centrales. Compartimos algunas de las ideas que están circulando en este sentido.

 

Frecuentemente creemos que el lenguaje nos sirve para interpretar y expresar las experiencias, situaciones de la vida, lo que ocurre en la sociedad. Pero también el lenguaje nos condiciona: nos lleva a vivir algunas experiencias y nos cierra el camino para vivir otras. Muchas veces, por ejemplo, cuando vamos a trabajar a las escuelas suburbanas o marginales de la ciudad de La Plata, escuchamos decir a algunos directivos: “¿Para qué vienen a trabajar a esta escuela? Aquí los chicos son de la villa, y ya no van a aprender nada”. Cuando uno se encuentra con esos niños, caracterizados como naturalmente ignorantes, resulta que ellos también se convencieron de que no van a aprender nada, es decir, tienden a impedir experiencias nuevas porque (en el lenguaje) se los ha tachado de incapaces.

¿De dónde salen esas ideas sobre los otros, sobre situaciones de la vida cotidiana, sobre problemas que experimentamos a diario? Uno podría decir que hay gente malintencionada, que individualmente piensa o sostiene una idea sobre las cosas, sobre las personas y sobre el mundo. Pero no es tan así. Nuestras ideas, nuestras formas de pensar, el lenguaje, las maneras que tenemos de analizar las cosas, de comprenderlas o no, dependen de la cultura. Quizás el rasgo que distingue a las mujeres y los varones del resto de los seres vivos es ese: la cultura. Una cultura que, como el lenguaje, es el mar en el que vivimos, pero también es el mar que construimos a diario con nuestras prácticas y formas de pensar.

Las formas de pensar, de concebir al mundo, de imaginar a los otros, de calificarlos y a veces de discriminarlos, son lo que frecuentemente llamamos “cosmovisión”, es decir: una visión del mundo. Las cosmovisiones son formas de ver la realidad, de interpretar las experiencias, de darle sentido a la existencia. Y van cambiando de acuerdo con las diferentes culturas, pero también se van modificando en el tiempo. Cada uno de nosotros y nosotras estamos inmersos (ya desde el nacimiento) en un conjunto de “cosmovisiones” elaboradas por las generaciones que nos precedieron, o que van renovándose en los procesos de interacción con otros en la actualidad.

Las cosmovisiones generalmente miran e interpretan la realidad a través de distintas lentes, podríamos decir. Una de esas lentes son los “estereotipos”. Por ejemplo, cuando relatábamos esa escena de la escuela, en la cosmovisión de la directora hay un estereotipo (que no es individual, sino de una cosmovisión compartida por muchos); ese estereotipo es que “los pibes de la villa son naturalmente ignorantes”. Pero hay infinidad de variables, diversidades en las formas de ser, que se anulan al expresar un estereotipo: hay pibes villeros muy inteligentes, hay otros que tienen una gran facilidad para aprender, hay otros que saben muchas cosas… como todo el mundo, como en todos lados.

Por eso, estereotipar es, de alguna manera, construir un envase en el que entran algunas características y se excluyen otras, para definir a alguien o a un grupo de personas. Estas características eliminan de alguna forma las diferencias y también los conflictos dentro de un grupo, lo que a su vez fortalece y conserva el orden dado o establecido.

Otros estereotipos frecuentes en nuestras sociedades son, por ejemplo, “los jóvenes se drogan”, “los piqueteros no quieren laburar”, “los pibes villeros son chorros”, “los políticos son corruptos”, “los gay son degenerados”, “las mujeres no son mujeres hasta que no son madres”, “el pecado original es un pecado sexual”, “sólo el catolicismo posee la Verdad”, “los judíos son avaros”, “los cabecitas negras son vagos”… Pero tanto influyen los estereotipos en nuestros modos de ver la realidad que, por ejemplo, cuando vemos alguien avaro, le llamamos “judío”; cuando hay una mujer sin hijos decimos que no es plenamente mujer, cuando pensamos en un chorro frecuentemente lo imaginamos como villero, o como joven, o como pobre.

Pero, ¿por qué prenden los estereotipos? Los estereotipos son una forma muy eficaz de pensar y describir la realidad: son fáciles de usar, rápidos para comprender, y reproducen la ideología dominante, en la medida en que simplifican los conflictos y los rasgos de grupos o identidades (es decir: homogeneizan). Por eso, los estereotipos contribuyen a conservar el status quo o el orden establecido, discriminando a los grupos considerados conflictivos. Y, ¿de dónde los sacamos? Como dijimos, los estereotipos pertenecen a la cultura, a las cosmovisiones. El problema es que en una cultura globalizada, como esta en la que vivimos, no hay una sola cosmovisión, sino muchas. Está la cosmovisión que aprendemos en la escuela, la cosmovisión que presentan los medios de comunicación, la cosmovisión que adquirimos en la calle, la cosmovisión de la iglesia, etc. Y a veces esas cosmovisiones chocan entre sí. Sin embargo, todas ellas se manejan con estereotipos. Hay estereotipos provenientes de la educación escolar o de los medios, y también los hay provenientes del sistema de creencias que hemos mamado en nuestra historia de fe o de participación en la iglesia. Por ejemplo, muchas interpretaciones que se han hecho de la Palabra de Dios, no han hecho más que introducir en nosotros estereotipos, formas de discriminar y de clasificar y calificar a la gente, a grupos, a tipos de prácticas, a otras formas de vivir la fe.

En cualquiera de los casos, lo que hacen los estereotipos es invertir las relaciones entre causa y efecto (culpabilizan a un grupo como causa de un problema social) para localizar “chivos expiatorios”. De este modo contribuyen a la producción de “pánico moral” sobre determinadas identidades o sectores sociales. Esto ocurre, por ejemplo, con los jóvenes: los hacemos culpables de nuestra situación social; pero, en realidad, ellos son de alguna manera las víctimas de la sociedad que les dejamos. O, en otro ejemplo, nos encontramos en la calle con un pibe morochito con una gorrita de lana, y nos sentimos amenazados, imaginando que posiblemente nos pueda robar. La culpabilización o estereotipación del otro es productiva: produce un imaginario de amenaza y, por tanto, de rechazo de una condición sociocultural, de acontecimientos o episodios, de grupos o personas, frente a los cuales la ideología pretende sensibilizar moralmente a toda la sociedad.

¿Por qué, finalmente, habría que trabajar sobre los estereotipos? Fundamentalmente porque, como dice el Evangelio, “la verdad nos hará libres”. Es decir, en la medida en que los desmantelemos, llegando hasta el núcleo donde el estereotipo (por intereses ideológicos) construyó una idea falsa sobre los otros, podremos liberarnos de esas visiones. Sólo deconstruyendo, es decir, deshaciendo esos estereotipos, podremos asomarnos a la verdad. Y esa verdad no sólo nos libera de los estereotipos, sino que nos permite reconstruir las relaciones con los otros y las otras. Esas otras y esos otros que nunca son iguales a mí, que siempre son diferentes; pero que, en esas diferencias, hacen visible el rostro de Jesús.

 

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 Aportes para leer, pensar y discutir

Opción contra la pobreza

 

Para quienes los escucharon en vivo y quieran volver a encontrarse con sus palabras, para quienes fueron al último Seminario y quienes se lo perdieron presentamos unos extracto de las palabras de Gustavo Gutiérrez en el XX SFT.

 

Los Seminarios han tomado permanentemente la perspectiva del pobre. Cuando hablamos de opción por el pobre, opción primera, prioritaria, preferencial por el pobre, decimos muchas cosas, pero yo quisiera subrayar solamente dos: opción por el pobre y opción contra la pobreza. No hay que perder este anverso y reverso de la expresión. Se trata de una opción por las personas que sufren una situación inhumana y de muerte. La pobreza, en última instancia, significa muerte: muerte temprana, muerte injusta, muerte física, pero también lo que podríamos llamar muerte cultural.

Muerte física porque siguen muriendo por enfermedades que la humanidad ya superó o mueren porque reciben la hostilidad de los poderes de este mundo y muerte cultural porque como dicen los antropólogos: “la cultura es vida”. Cuando despreciamos una cultura de alguna manera matamos a las personas que forman parte de ella; cada vez que se discrimina a una persona por razones de orden cultural, racial o de género, en concreto las mujeres, de alguna manera también las estamos matando a esas personas. Es por eso que en América Latina hace tiempo que buscamos llamar al pobre: un “insignificante”; no hay ser humano que sea menos que otro, pero sí hay seres humanos que son tratados como menos que otros. “Insignificante” en nuestra sociedad y muchas veces también en nuestras iglesias.

La pobreza es muerte en última instancia y decir “desde los pobres” es partir desde lo más abajo, desde lo último, justamente para poderlo cambiar todo. Si uno arranca desde lo más bajo de la sociedad es para cambiar el conjunto y es por eso que la tarea en realidad es enorme, titánica. Opción por las víctimas de una situación de pobreza, de injusticia, de marginación, de exclusión, pero contra la pobreza. Ser pobre no es bueno. No entiendo acá por pobreza a la austeridad de vida, que es bueno para una dieta, por ejemplo.  Aquí estamos hablando de la pobreza real, la que viven las personas del mundo entero en verdad, de nuestros países de América Latina. La pobreza es inhumana y la opción entonces es contra: hablar de una opción por el pobre, una opción primera por el pobre, es hablar de una opción contra la muerte, es por consiguiente una opción de vida.

 

Opción Pastoral y social

Aquello que llamamos la opción preferencial por el pobre tiene tres niveles que es bueno intentar vivir en conjunto. El más claro y más aparente, a veces para algunas personas prácticamente el único y que es muy importante, es la solidaridad expresada hacia los pobres, el trabajo con ellos en las áreas más pobres de nuestro país, de nuestro continente. Este nivel social y pastoral, el estar en esa lucha, es un nivel de la opción por el pobre evidentemente importante, pero no es el único.

También los pobres tienen que hacer la opción por los pobres, porque no se trata de una opción de los “no pobres”. Hay muchos pobres que por diversas razones no hacen la opción por el pobre, y ésta es universal, es la que todo cristiano debe hacer.

Este trabajo de tipo social y pastoral en medio de los pobres se suele expresar con la frase “ser la voz de los sin voz”. Comprendo lo que se quiere decir con eso, aprecio la buena voluntad de quienes lo dicen e incluso los admiro, pero sin querer dar la impresión de que maltrato una frase frecuente, confieso también que después de muchos años de trabajo en sectores pobres prefiero expresarme de otra manera. Yo quiero que los que no tienen voz, la tengan. No es ponernos en el lugar para ser la voz: “yo sé lo que quieren decir”... Que los pobres sean sujetos de su historia, dueños de su destino y no sólo ellos, sino todos.

 

Un camino para hacer teología

Hay un segundo nivel, y es que la opción por el pobre es también un camino para hacer teología, es decir, para pensar la fe. La teología no es otra cosa que una reflexión sobre el mensaje cristiano desde nuestras condiciones históricas. La opción por el pobre no sólo es una opción pastoral, es también una manera de leer la Biblia y hoy en día tenemos, en muy diferentes lugares de este continente y de este país también, lecturas de la Biblia hechas en la perspectiva del pobre que nos revelan cosas distintas si tomamos otro punto de vista.

Necesitamos releer el mensaje bíblico desde el pobre y eso es también la opción por el pobre. No considerarla una opción intelectual en el sentido peyorativo del término, de algo abstracto que poco o nada tiene que ver con nuestra vida diaria. Es fundamental la opción por el pobre para trabajar el mensaje cristiano, muy concretamente la lectura de la Biblia, y en la actualidad es una de las grandes cosas que tenemos en muchos lugares de América Latina. Es un intento de leer la Biblia desde, precisamente, la experiencia del pobre, porque desde allí fue escrita la Biblia. Los temas de justicia, angustias, esperanzas, son tan fuertes en la Biblia porque vienen de un pueblo que los estaba viviendo.

 

La manera de seguir a Jesús

Un tercer nivel, que mantiene relación con los dos anteriores, es la espiritualidad: la opción por el pobre es un componente fundamental de aquello que llamamos nuestro seguimiento de Jesús.

Ciertamente una espiritualidad implica una opción social y pastoral y también teológica, pero en la raíz, la espiritualidad es la manera de seguir a Jesús, la manera de caminar con él. Y por consiguiente, la opción por el pobre es una cosa compleja, no es únicamente una distribución de fuerzas pastorales o de personas que trabajan en el campo de lo social, no solamente es pensar el mensaje cristiano, es vida personal.

La gran imagen para hablar de la espiritualidad desde la Biblia y en toda la historia del cristianismo, es un caminar. En la Biblia hay dos cosas que la gente hace todo el tiempo: camina y come. La gente camina la tierra prometida, caminando, caminando. En Emaús, Jesús que entra en el camino de esos dos discípulos y desde allí acompañándolo y a lo largo del tiempo les explica el mensaje. En la Biblia se come todo el tiempo, las grandes parábolas sobre el Reino son siempre banquetes: invitado, vinieron, no vinieron, me lavaste los pies, no me los lavaste... todo son comidas. ¿Por qué la gente camina y come? Porque son seres vivos. Esas son expresiones elementales y básicas de la vida; solamente los seres vivos caminan, no todos además, y solamente ellos comen, eso sí, todos. Cuando nos situamos en el terreno de la espiritualidad lo hacemos en el terreno de la vida.

Si hay algo que hemos comenzado a hacer, porque hay que reconocer que es apenas un inicio, es tratar de leer la Biblia, la historia de nuestros países y nuestra propia vida desde el punto de vista del pobre y plantearnos preguntas sencillas y elementales. Ante las novedades que hay del mundo político y económico, ante todo lo que es muy nuevo (Por ejemplo, comunicaciones fáciles como nunca antes: en eso el período histórico que vivimos es fascinante y también es cruel para los que no entran en esa perspectiva) hacernos una pregunta simple: En el mundo que estamos haciendo, en el mundo que viene, ¿dónde van a dormir los pobres? ¿Dónde van a estar? Sé que esta no es una pregunta de esas que motivan cien intervenciones bien armadas, es muy sencilla: ¿dónde dormirán? Porque en realidad forma parte de lo más elemental de nuestra vida.

Podemos decir “desde los pobres” como orientación. ¿Pero cuál es el camino que realmente nos haga hacer eso? ¿Cómo pasar el cepillo a contrapelo de la historia? Como decía un filósofo judío alemán. Eso es tomar la perspectiva del pobre, si la tomamos, estamos a contrapelo de las fuerzas que hoy día vemos en la historia, historia a la cual pertenecemos.

 

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 Para trabajar en comunidad

 

Misericordia quiero y no sacrificios

Así como el texto bíblico se fue construyendo a partir de la experiencia vital de una comunidad creyente, cuando leemos la Biblia en comunidad el desafío es poder recuperar su sentido original y resignificarlo en un lectura crítica de nuestra realidad actual. Les proponemos hacer un ejercicio de lectura bíblica en base a un texto del antiguo testamento y otro donde Jesús aplica ese mismo texto en una situación que le tocó vivir, ayudados por algunas de las palabras del aporte de Ronaldo Muñoz en el 20 SFT.

 

1. Conversar sobre el sentido de ser “profeta”, a partir de relacionarlo, ya sea por afinidad u oposición, con las siguientes palabras:

Adivino – Testigo – Memoria – Futuro – Palabras – Hechos – Anuncio – Denuncia

Puede ayudar compartir experiencias personales en este sentido.

 

Los profetas no son adivinos, son los hombres lúcidos, los de la conciencia del pueblo y de la conciencia de Dios; son la memoria viviente; son los testigos vivientes de la esperanza por su vida coherente, sus gestos, su acción comprometida y también, lo que nos queda ahora: su palabra clara y valiente.

 

2. Leer el texto de Oseas 6, 1-6 y comentarlo. Puede ayudar el siguientes aporte.

 

El juicio y la salvación del único Dios lo encontramos en la historia de todos los pueblos, no sólo del pueblo elegido. El pueblo de Israel tuvo que hacer un largo camino y el nuevo pueblo de Dios también hemos tenido que hacer y nos queda por delante un largo camino. No tenemos el monopolio de la misericordia de Dios, ni los otros que tantas veces decimos, “los de enfrente”, tienen el monopolio del juicio de Dios, porque Dios levanta y corrige a unos y otros. El proyecto de Dios nos envuelve a todos mediante su espíritu de hermandad, sabiduría, esperanza, justicia, rectitud, que sopla donde quiere y alienta a todos los pueblos, las culturas, las religiones, a todos los grupos humanos e incluso a los que no tienen ninguna religión. La universalidad del cuidado amoroso y firme de Dios, madre y padre.

“Misericordia quiero y no sacrificios”. Hay pensadores de la historia que reflexionaron y estudiaron mucho acerca del sentido de la historia, encontrando que más o menos entre los siglos VIII y V a.c. se empezó a dar un profundo giro en la humanidad, un giro justamente en lo que es más central en la cultura de todos los pueblos: en la fe y el culto religioso. El contenido de este giro es el paso de un Dios del sacrificio a un Dios de la misericordia. Un Dios que quiere mantener su poder, su dominio, su reinado, su imperio sobre nosotros y que exige sobre todo la obediencia y si le fallamos a la obediencia tenemos que pagarle a Dios, eso es el sacrificio.

 

3. Leer el texto de Mateo 9, 9-13,  donde Jesús llama al apóstol Mateo, y comentar lo sucedido relacionándolo con el presente.

·         ¿Qué sentido le da Jesús a la frase “Misericordia quiero y no sacrificios” en la situación relatada?

·         ¿En qué realidades de la actualidad podríamos aplicar la misma frase? ¿con qué significado?

·         ¿Qué nuevas formas asumen hoy el “sacrificio” y la “misericordia”? ¿Qué consecuencias provoca valorizar uno u otro?

 

El paso del Dios del sacrificio al de la misericordia, que lo que siente de nosotros no es una voluntad de dominio, control, disciplina u obediencia. Esa es una corrupciones más profundas del único Dios de la vida. Dios no sólo no es exactamente eso sino que es todo lo contrario. “Misericordia quiero para los empobrecidos, para las víctimas de los sacrificios humanos que hace la economía, la política, que hace la geopolítica y no sacrificio supuestamente para mí”. “Yo no necesito que me des nada de lo tuyo; yo necesito para mi sueño que tú compartas lo tuyo con tu hermano miserable, necesitado, solo, abandonado. ¡Eso es lo que necesito!”

 

4. Cerrar con un momento celebrativo, poniendo en común testimonios breves de “profetas” contemporáneos conocidos, como puede ser Angelleli, (ver nota) junto con el de otros “profetas” cercanos, vecinos, no necesariamente fallecidos. Se puede acompañar con un momento de silencio, mencionando en voz alta los nombres, repitiendo alguna frase breve o con alguna canción alusiva.

 

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 Recorriendo el país

 

Comunidades eclesiales de base

En la ciudad de Rosario se realizó el VI Encuentro Nacional de CEBS, desde el Jueves 14 al domingo 17 de julio.

Participaron 1300 personas de todo el país que se alojaron en diversos colegios y parroquias del centro de Rosario. Trabajo en grupos y ferias, celebraciones y fogones, fueron creando un clima de mucha fraternidad y alegría, a pesar del intenso frío.

El lema de este sexto encuentro fue: “CEBS renovadas, semillas de una nueva sociedad”. Haciendo algo de historia, el primer encuentro nacional se llevó a cabo en Santiago del Estero, en el año 1987. El segundo en González Catan (Bs. As) en el 1990. El tercero en Viedma, en el 1993. El cuarto en Formosa, en el 1997 y el quinto en La Rioja en el 2001.

Estuvieron presentes el obispo de Neuquén, Marcelo Melani, Fernando Maletti, de Bariloche y Luis Stokler de la diócesis de Quilmes.

También estuvieron numerosos participantes de los Seminarios de Formación Teológica y representantes de la coordinación nacional, lo que muestra una vez más la confluencia en los caminos que ambas experiencias van recorriendo.

Durante este sexto encuentro se compartió en pequeños grupos a partir de algunas charlas, como la de Gustavo Carreras quien presentó un ensayo sobre la crisis argentina en estos últimos 30 años y la del P. Ángel Caputo, que ofreció una memoria y mirada crítica sobre la historia y el contexto eclesial de las Cebs. Compartimos aquí algunas de sus palabras:

 

El lema y el tema de nuestro encuentro es desafiante y provocante. Nos plantea la ”renovación” de las CEBs desde la profecía, para la construcción de una nueva sociedad. Y frente a ello surgen algunas preguntas inevitables que tenemos que hacernos para no quedar en la ilusión o “pedalear en el aire”.

¿Todo esto que ansiamos y deseamos como “iglesia” e “iglesia de base”, es factible y posible hoy en día?

¿En qué “aguas eclesiales” se mueven hoy la vida y marcha de las CEBs?

¿En qué medida hoy la Iglesia acompaña, apoya y promueve esta experiencia eclesial de base?

¿Está convencida hoy la Iglesia de este “nuevo modelo eclesial”, de este primer “núcleo eclesial” que no agota la identidad eclesial pero que es su primer nivel vital?

¿Tienen futuro las CEBs en nuestro país?

 

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Integración de los pueblos

 

Manifiesto realizado por los participantes del XX Seminario de Formación Teológica

 

Desde el espacio, “ALCA MERCOSUR, Pacto Andino y ALBA” en estos días hemos trabajado la problemática de la integración de nuestros pueblos. Como trabajo para compartir con el resto del seminario, con los hermanos campesinos, y con el resto de las organizaciones y el pueblo de Iguazú, hemos producido un manifiesto que tiene las apuestas comunes para la vida.

Manifiesto

 

“Nosotros los participantes del XX SFT, nos manifestamos por la integración de los pueblos, para detener el proceso genocida del imperio neoliberal, su apropiación, acumulación y destrucción de los recursos vitales, los saberes y las culturas.

 

Por todo esto, nos comprometemos a:

 

¡¡ EL ALCA NOS MATA !!

¡¡ LUCHAMOS POR LA VIDA !!

DESDE LA INTEGRACION DE NUESTROS PUEBLOS

 

PAN, TRABAJO, ALCA  AL CARAJO

Latinoamérica vive y está presente en Iguazú.

 

 Testimonios

 

Enrique Angelelli

El 4 de agosto se cumplen 29 años del martirio de Enrique Angelelli. Haciendo memoria de su vida, recogemos algunas de sus palabras pronunciadas en diferentes contextos.

 

“Les acaba de llegar a La Rioja un hombre de tierra adentro, que les habla el mismo lenguaje también de tierra adentro. Un hombre que quiere identificarse y comprometerse con ustedes. Quiero ser un riojano más. Por eso, desde ahora les digo: Mi querido pueblo riojano.” (24 de agosto de 1968. Homilía en la toma de posesión)

 

“¿Qué le entregamos a nuestros hijos? ¿El temor, el miedo, el pesimismo, o por el contrario, la esperanza, el esfuerzo por un mundo mejor, el testimonio de una vida de Fe más sincera y comprometida con la Vida?”

(18 de enero 1970)

 

“Nuestro pueblo tiene derecho a exigir equidad en las cargas, seguridad de que ello posibilite eficazmente a su desarrollo y la garantía de que los bienes se distribuyan con justicia” (15 de noviembre 1971)

 

“Dios elige al pobre como respuesta al hombre orgulloso que ha endiosado y ha hecho de la técnica y de su yo los dioses que los guían. Deseamos que las familias más pobres de la comunidad no se vean obligadas a ir a una villa miseria de Buenos Aires o Córdoba, sino que se queden en su tierra y que esa tierra produzca.  (Revista Crisis, 1973)

 

“Hoy estamos aquí y mañana habrá otros que estarán rezando por nosotros, como nosotros estamos rezando ahora por Gabriel y Carlos” (22 de julio de 1976. Homilía con motivo del entierro de los sacerdotes Carlos Murias y Gabriel Longueville, pocos días antes de su muerte)

 

El corazón de Angelelli, corazón de poeta, de pastor y de mártir, sigue siendo, en estas circunstancias, un corazón que nos ayuda a "limpiar la sombra para desenterrar la luz". Y si la Iglesia del preconcilio fue capaz de parir a un creyente de la estatura de Enrique Angelelli, ¡¿qué no parirá la Iglesia y la sociedad qué él ayudó a engendrar?!

A mitad de camino entre el teólogo que habla y el místico que calla, Enrique Angelelli se nos revela como el poeta-pastor que habla sin decir del todo y que calla haciendo oír su silencio. Oración y acción pastoral eran en él las dos caras de una misma moneda.

(Oscar Campana, Jornadas Justicia y Esperanza, agosto 2000)

 

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El Padre Armando Amiratti:

sacerdote del último lugar

 

El 27 de Junio murió el P. Armando Amiratti, el "viejo" como le decíamos cariñosamente. Murió como vivió: sereno, pobre y libre... Tenía 87 años, y se notaba, porque sus piernas ya no aguantaban. Ese era el único indicio de su vejez, porque el motor de su corazón era el de un joven soñador, audaz, creativo, revolucionario, despierto, lleno de  búsquedas, con capacidad de admirarse y entusiasmarse por lo nuevo, inquieto e ilusionado por ver una Iglesia con la frescura y osadía de los primeros tiempos.

Los años habían "curtido" su corazón, pero no habían podido endurecerlo ni acostumbrarlo al conformismo. Si le habían dado la sabiduría, sencillez generosidad y amplitud de los hombres que viven para los demás. Desde joven tuvo una afinidad con Dios que se revela en los pobres, en sus clamores, en sus luchas por la vida, y creyó en una Iglesia identificada con el Pueblo y que se "hace pueblo"....Eso le costó "tragos amargos" fecundamente pascuales: ser detenido por cura "tercermundista", removido de la Parroquia de Cañada de Gómez a punta de fusil, con un operativo policial y militar para vencer la resistencia del Pueblo de ese lugar, que había encontrado en Amirati un signo claro del evangelio y del compromiso cristiano en serio y a fondo.

Tiempos intensos aquellos 70.Tiempos de cambios, de Crisis, de Utopías, orientaron su destino a La Rioja, donde Angelelli "tocaba campanas en el corazón de los pobres".Llegó allí y se" metió en el barro" uniendo, sirviendo, escuchando, luchando...

Armando fraternidad.

Armando vida para todos.

Armando sueños de Justicia y de Paz.

Y se fue "como si nada", expropiado de si mismo, para ser abono del hombre nuevo, del amor, del compromiso, de la lucha por la Paz y la Justicia.

Armando, hombre en serio, cabal, cristiano de ley, sacerdote del "último lugar", seguí armando con Dios y con nosotros el mundo nuevo.

Padre Pocho Brizuela

 

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