Circular del

SEMINARIO DE FORMACIÓN TEOLÓGICA

sft@nuevatierra.org.ar - http://www.sft.org.ar/

 

Septiembre 2008

Piedras 575 PB (1070) Cap. Fed. (011) 4345-4774 (011) 4342-0869

 

 

Sin lugar a dudas, este 24° Seminario nos va a seducir por varios motivos. La temática que abordaremos tiene mucho que ver con el momento actual que vivimos y no está aislada del contexto histórico de los Seminarios. Queremos decir con esto que el SFT desde hace tiempo viene poniendo en boca de muchos políticos, dirigentes, periodistas, etc. temáticas que más tarde o más temprano se han instalado en nuestro país.

 

Contenido

 

Inicio

Hacia el 24 SFT: Una pregunta pendiente  

Enrique Angelelli: Una tierra donde la mesa sea para todos

En el camino de los Seminarios: Propuestas y proyectos

Orlando Yorio: Utopías y alternativas

Destino Chapadmalal

 

 

Editor Responsable:

Coordinación de los Seminarios de Formación Teológica

 

Equipo de Producción:

Marta Manterola / Gerardo Duré / Lucas Spigariol

 

Seminario on line

En la página web del Seminario (http://www.sft.org.ar/) se encuentra la información de los principales momentos del Seminario, aportes de los animadores, producciones de los participantes, fotos, videos y mucho más. A medida que transcurra el año se seguirán publicando otros materiales.

 

BLOG para facilitar el intercambio

Ahora tenemos una nueva forma de comunicarnos: un Blog (http://www.24sft.blogspot.com/). Es una página web interactiva que permite que todos puedan escribir comentarios y que sean leídos por todos. Esperamos sus evaluaciones, opiniones y toda crítica que permita seguir construyendo el Seminario.

 

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Hacia el 24 Seminario

LEBRACIÓN DE CIERRE //

Una pregunta pendiente

 

Aún nos sigue llegando el eco de la pregunta que surgió como clamor común en “La Juntada” del último Seminario en Santiago del Estero: “¿Cómo?”. Sin dudas, una pregunta peligrosa que exige una respuesta inédita y creativa. Una pregunta que nos exige fidelidad a la realidad, conciencia histórica y una mirada teológica a los caminos transitados como pueblo(s) hasta el día de hoy.

Ezequiel Silva

 

El 2010, año del publicitado “bicentenario”, se nos presenta como un horizonte simbólico, que ciertamente puede ser diabólico.

Al hablar de horizonte simbólico nos referimos a un horizonte común donde puedan conjugarse todos los anhelos populares de felicidad, fiesta y plenitud. La palabra símbolo, desde su origen griego, nos remite a aquello que une, que pone en referencia dos realidad diversas pero que en el símbolo se hacen comunes y se reclaman la una a la otra.

El símbolo une, pero no homogeiniza. Diabólico, en cambio, viene –en su origen griego- de separar o dividir en dos.

Los sucesos vividos como pueblo en los últimos tiempos nos plantean muchas preguntas: de cara a lo sucedido durante el conflicto campo-gobierno. ¿Será el 2010 un horizonte simbólico, que pueda conjugar nuestras esperanzas y proyectos de país, fundamentalmente de los sectores olvidados, o se está gestando un escenario diabólico?; ¿durante los días del conflicto no hubo discursos que verbalizaban proyectos de país que tendían a una división (diabólica) antifraterna?

Sabemos que las simplificaciones que escuchamos y vimos durante aquellos días no se corresponden totalmente con la realidad y que debemos complejizar el escenario ante el trayecto histórico de nuestro pueblo. El debate público que captó masivamente la mirada de la opinión pública, que esconde la pregunta por nuestros proyectos históricos como pueblo(s), merece ampliarse.

Surgen entonces las preguntas con la mirada puesta en el 2010, ¿no será necesario recuperar los diversos relatos y proyectos históricos que se enraízan en el suelo de nuestro país?, ¿no habrá que habilitar las voces silenciadas, los rostros encubiertos? Hay una pluralidad de proyectos históricos, de pueblos, de culturas que reclaman su participación en la definición de la nación que queremos ser. ¿Vamos a escuchar sólo a las voces más potentes? ¿Nos animaremos, inspirados por una lectura teológica de la historia, a mirar el reverso de ella? Son muchos los pueblos que han sido sujetos dinamizadores de cultura, esperanza y vida en nuestra tierra. Tal vez, sea deber de reparación histórica habilitar, contra todo intento de sofocar, la voz de los pueblos de una vez por todas.

La visibilidad de los proyectos históricos muchas veces ha sido –y es- en gran parte correlativa a su participación en la riqueza, en los bienes de la tierra y sus frutos. Si hay algo que debemos agradecerle al conflicto es el haber llevado por primera vez a debate público y masivo, desde el retorno de la democracia en el 83´ a nuestros días, la cuestión de la distribución de la riqueza. Otra cosa que debemos agradecer es que cada actor se mostró no como dice ser, sino como es: el gobierno, “el campo”, la Iglesia... Los conflictos tienen esas virtualidades.

La vida de nuestros pueblos reclama una mayor distribución de la riqueza. De otro modo su participación en el debate por el país que queremos será desigual. Se trata de una cuestión pendiente e impostergable tanto desde una perspectiva socio-política como histórico-teológica.

Nuestro país conserva las heridas provocadas por un proyecto depredatorio de acumulación que ha tiranizado otros proyectos históricos, sobre todo los de los pobres y de los pueblos originarios.

 

Nuevas preguntas

Para seguir respondiendo el “cómo” nos debemos más preguntas:

v      ¿Qué papel juegan los medios masivos en la reproducción y legitimación de ese proyecto neoliberal de acumulación que pretendía que la vida de los pueblos sería fruto del “derrame” o “desborde” de la riqueza impúdicamente acumulada?

v      ¿Qué tipo de comunicación ha sostenido la injusticia estructural?

v      ¿De qué modo se han involucrado los movimientos sociales?

v      ¿Qué simbólica ha oprimido y reprimido la creatividad de los pueblos en la reproducción de su vida y en el acceso a los bienes de la tierra?

v      ¿Qué papel han tenido las Iglesias en ello?

v      ¿Es posible una simbólica cristiana que se nutra de la praxis del Jesús histórico para suscitar dinamismos inclusivos que involucren a la diversidad de los pueblos en la gestación de un proyecto común?

v      ¿Qué teología será necesaria para la distribución de la riqueza, para la participación plena en la vida material, presupuesto indispensable para el desarrollo espiritual y ámbito primario de su realización?

 

La pregunta por el “cómo” no puede responderse inercial o automáticamente. Debe responderse real e históricamente. Esto es lo que queremos intentar encuadrar en el próximo SFT.

 Avanzando en la rumia y la reflexión, queremos que el Seminario de Mar del Plata nos ayude a seguir respondiendo a la pregunta que cobró forma en Santiago: ¿cómo podemos conjugar pueblos, distribución, proyectos históricos y vida? Una pregunta que probablemente no respondamos completamente pero que seguro profundizaremos y nos animará en el camino.

 

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Enrique Angelelli

 

Una tierra donde la mesa sea para todos

 

Allá en el año 1968 yo era un niño pero me acuerdo la ilusión en el corazón de mis padres cuando llegó Angelelli, cuando en las fiestas religiosas en la plaza, vibraba su voz para abrir la conciencia de este pueblo sumiso, muchas veces callado, aplastado, abatido por tanta opresión y postergación. Èl, con la fuerza de la palabra de Dios, del Evangelio del que estaba enamorado y tenía pasión, hacía vibrar nuestros corazones, los corazones de mis viejos, de tanta gente que había soñado una iglesia junto al pueblo, una iglesia que siembre esperanza y vida. Angelelli trajo esto a La Rioja. Su palabra profética y valiente movía la estantería, dejaba a muchos contentos, los que soñaban con un mundo nuevo, y a muchos tristes, quienes se apegaban al mundo viejo de la avaricia, el egoísmo, la rapiña y la acumulación. Con la fuerza de la palabra de Dios nos invitaba a hacer una tierra nueva, sin males, una tierra donde la mesa sea para todos los hombres y mujeres.

Enrique Angelelli está vivo como los 30.000 desaparecidos, como todos los muertos por el crimen del sistema capitalista que fabrica pobres, muerte, desnutrición, hambre, que es el culpable de las inseguridades, que hace que nuestros jóvenes y pobres sean acusados como delincuentes... un sistema de muerte.

Me acordaba de algunas frases de Angelelli: “Ayúdenme para que no me ate a ningún interés mezquino, para que sea el obispo de todos y especialmente de los pobres”. Y esa frase de su homilía al llegar a La Rioja, cuando dijo de entrada no más: “Yo soy un hombre de tierra a dentro y me quiero identificar con este pueblo y con sus luchas”. ¡Qué distinto cuando vemos ahora jerarcas de las iglesias que están más cómodos con los poderosos económicos o gubernamentales que con el pueblo que sufre y lucha, que trabaja y busca la vida! Lo digo sin ningún tipo de odio, con mucho cariño y a veces con mucho dolor, sabiendo por otro lado que uno con tan poca cosa se llena el alma de fuerza y alegría y se reencuentra con esta iglesia que quiere vivir, cuando ve a pastores que están codo a codo con su pueblo, que comen con su gente, que se ríen con su gente, que se abrazan con su gente, como era el pelado Angelelli. Profeta de América, pastor de los pobres, él supo hablar con tanta claridad… Hoy la necesitamos para saber dónde pararnos en la vida, para no equivocarnos, para descubrir dónde tenemos que ir tejiendo el proyecto de vida y liberación. También decía: “pueblo no es el que oprime, pueblo es el que no oprime y lucha contra la opresión y lucha además por cambiar las causas que producen la injusticia”. Lo afirmaba no para dejar las cosas como están sino para cambiarlas, para que surja el mundo nuevo con un hombre nuevo. Esa claridad es la que hoy sigue marcando un camino.

Delfor Pocho Brizuela

21 SFT La Rioja 2006

 

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En el camino de los Seminarios

 

Proyectos y propuestas

 

Haciendo memoria de los Seminarios anteriores, recuperamos una serie de materiales, producciones y aportes que giran en torno a los temas centrales del próximo SFT.

 

Distribución de la riqueza

¿Proyecto político con centralidad del pobre? Sí, pero pongámosle al lado distribución de la riqueza, porque centralidad del pobre ya tuvieron las políticas neoliberales de compensación social durante 15 años… Con distribución de la riqueza es más difícil que la saquen del escenario. La construcción de ciudadanía es una cuestión conflictiva, por lo tanto, pongamos el conflicto en el centro del proyecto político. También el fortalecimiento del Estado, de su capacidad para hacerle lugar a las fuerzas de los sectores populares y para disciplinar al capital concentrado nacional, trasnacional, el FMI y los organismos. Definamos la ciudadanía y el proyecto político fuertemente en torno a la cuestión de la distribución de la riqueza en Argentina.

Néstor Borri –Viedma 2007

 

La eficacia de los proyectos históricos

¿Cómo se vuelve eficaz históricamente un proyecto? Una primera respuesta tentativa: A través de la acción colectiva, cuando el proyecto dota de sentido a la práctica que está orientada a transformar la realidad. Un proyecto, si sólo es una idea de una práctica testimonial de un pequeño grupo, es probable que no tenga eficacia histórica. El desafío es que el proyecto se vuelva eficaz históricamente y esa eficacia tiene que ver con la medida en que ese horizonte tenga la capacidad de dotar de sentido a la práctica que siempre es práctica del presente. Entonces, empezaríamos a dar una respuesta a la aparente contradicción entre horizonte, proyecto a mediano y largo plazo y la problemática de la respuesta cotidiana a las urgencias de una crisis que no se ha cancelado y que está presente. Tenemos que repensar la política como una práctica de gestión del poder que la sociedad construye en función de que ese proyecto, que es nuestro horizonte, vaya concretándose paulatinamente, sabiendo que en el horizonte de nuestra vida no llegamos. La utopía sirve porque es horizonte, porque marca rumbo y da sentido.

Alberto Parisí – Córdoba 2004

 

La construcción del poder

No quiere decir que todos tengamos que votar al mismo, pero sí empezar a discutir cuáles de los proyectos de los candidatos nos dan cierto aire para seguir construyendo poder y cuales no. Nosotros a algunos los conocemos y sabemos lo que han afectado y de otros tenemos bastante incertidumbre de cómo serían. Creo que hay determinadas condiciones en las fuerzas políticas, y me parece que en nuestros grupos, en nuestras organizaciones, nos tenemos que ir dando esta discusión: ¿Qué hacemos en la coyuntura de las elecciones? ¿Con qué escenario vamos a poder seguir construyendo o pensar en construir poder? También tenemos que ir debatiendo y trabajando tanto para la posibilidad del triunfo como de la derrota porque la construcción de poder no es algo mágico y no es algo que se dé de un día para otro, es un proceso largo. Veamos la experiencia de Lula en Brasil que muchas veces fue derrotado. Sin embargo, el lugar de oposición no es solamente tirarle piedras al que gobierna, sino también es la responsabilidad de construir alternativas que puedan ser viables.

Jorge Huergo - Neuquen 2003

 

Ajuste vs. distribución

En América Latina, el proceso de reforma del sistema capitalista fue en términos violentos. Nuevamente, una decisión política de los sectores dominantes de este proyecto liberal capitalista resolvió invadir nuestros territorios en términos políticos-militares: genocidio, asesinato, desaparición de militantes populares y apropiación de la riqueza. Se rompe el circuito de trabajo, producción y distribución. Es explotación del trabajo, apropiación de los medios de producción y saqueo, porque ya no vuelve hacia el interior del mercado interno sino que se va, se “fuga”. Además, con un mecanismo perverso que comienza con un esquema muy fuerte de dominación y dependencia. En lugar de distribución, las políticas de ajuste. Los Estados ya no eran “Estado Redistribuidor” sino “Estado Neoliberal Ajuste”, permanente. Y esto, al no haber distribución, es pobreza, hambre, muerte.

Juan González – Iguazú 2005

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Orlando Yorio

Utopías, memoria y alternativas

 

Para el próximo Seminario, uno de los temas centrales sobre el que se va a trabajar es en relación al proyecto de país que queremos. Esta idea, que cobra un sentido especial en el contexto actual que vivimos, tiene raíces profundas que se pueden rastrear en la historia de nuestra sociedad, del país, de Latinoamérica, en la experiencia de fe del pueblo de Dios en todo el camino de salvación,  y –más modestamente- en el recorrido de los Seminario de Formación Teológica a lo largo de los 24 años que cumplirá en febrero próximo. En este sentido, es una oportunidad para recrear un valioso aporte de Orlando Yorio, –el 9 de agosto se cumplieron 8 años de su fallecimiento-, como preparación al Seminario del año 2000, que tenía por lema “Desde los pobres construimos una sociedad para todos”.

 

Dispersión de los pobres

Para reconocer cómo, desde los pobres, construimos una sociedad para todos, surge hoy una primera dificultad: la dispersión de los pobres. La dispersión de los “desde dónde” nos paramos para hacer ese reconocimiento. Por ejemplo, en la Argentina, antes decíamos “pobres” y también decíamos, como sinónimo, “trabajadores”. Hoy no podemos decir lo mismo. Hoy se nos impone una variedad y una incertidumbre, unos son trabajadores, muchos son desocupados, muchos subocupados... Hablamos de “marginados”, pero hay distintas maneras de vivir la marginación. Maneras que tienen su relación entre sí, pero que a la vez son mundos distintos. Una cosa son los chicos de la calle. Otra el protagonismo de muchas mujeres pobres. Otro es el mundo de las cárceles. Otro el mundo del SIDA. Otra la lucha de los jubilados.

Antes usábamos mucho otra palabra como sinónimo de pobre. Palabra que a la vez expresa unidad de vida y de acción y que convoca a la variedad de los pobres. La palabra "pueblo". Pero en estos últimos años la hemos ido usando cada vez menos.

Desde los pobres, vivimos una dispersión del pueblo. Antes, para reconocer el dinamismo que, desde los pobres construye una sociedad para todos, imaginábamos un sujeto, el pueblo, que iba caminando, cubriendo etapas. El pueblo era sujeto de la historia, protagonizaba una epopeya, no sé bien si hacia la toma del poder, pero sí hacia ser dueño de su destino.

 

Hacer memoria

La diversificación y el debilitamiento del sujeto "pueblo", por una parte, hacen más dificultoso el poder reconocer la unidad y las coherencias de la marcha de los pobres en la historia. Y por otra, ocasiona otra gran dificultad: la de hacer memoria. Hacer memoria parece una de las tareas más importantes para recuperarnos de la dispersión. ¿Cómo se hace para recordar en momentos en que es difícil hacerlo?

Hay para ello distintos modos y posibilidades. Se puede hacer una memoria cronológicamente ordenada. Reconociendo distintas etapas.

Por ejemplo: Influjo de pobres sobre Buenos Aires, a partir de movimientos migratorios; venida a Bs. As. de gente del interior (cabecitas negras, para muchos porteños de entonces), crecimiento de las villas miserias, venida de países vecinos (Bolivia, Paraguay, Chile), rechazo a los extranjeros.

Influjo de movimientos sindicales: Cipriano Reyes, Alonso, Taccone, Tosco, Ongaro, Vandor, Lorenzo Miguel, De Gennaro.

A partir de acontecimientos masivos: 17 de octubre, Cordobazo, Santiagueñazo, Jujeñazo.

A partir de sentimientos o calidades de vida compartidas con los pobres: sencillez, solidaridades, fiestas, lucha por vivir, abandonos, miedos, rabias, violencias.

Hacer memoria parece una de las tareas más importantes para recuperarnos de la dispersión. ¿Cómo se hace para recordar en momentos en que es difícil hacerlo?

v      ¿Cómo recordar y que la memoria permita superar los dogmatismos, las interpretaciones estrictas de las leyes, que angustian, que quitan libertad y que frenan la vida?

v      ¿Cómo recordar hoy y que la memoria hecha una lo íntimo, lo pequeño, lo cotidiano con la historia de los pueblos?

 

Un poco de historia

La expresión “Opción por los Pobres” se da a mitad de este siglo. Oficialmente, a nivel de Iglesia Latinoamericana, la pronunciamos en el 68, en Medellín. Ya se venía elaborando desde mitad de los cincuenta, más o menos. A nivel latinoamericano se siente el influjo de estos acontecimientos, de las ideas y de las pasiones. Pero también hay una corriente propia de América Latina de lucha por la justicia que viene, por lo menos, desde que el conquistador europeo pisó estas tierras.

Esta lucha por la justicia resurge de una manera especial a comienzos del siglo XVIII con las revoluciones de los comuneros, que reaccionan frente a las nuevas imposiciones de un creciente capitalismo internacional. Tupac Amarú es un nombre significativo, pero hay reacciones del mismo tipo en otros sitios, como por ejemplo en Corrientes y en Tucumán; hay una vertiente que mantiene viva la conciencia por la justicia, por el pobre y por el marginado. Los uruguayos, por ejemplo, reconocen en Artigas un exponente claro de esa conciencia.

A fines del siglo XIX y en el XX, surgen movimientos de justicia. Revoluciones como la mexicana, la cubana, la sandinista. Guerrillas. Luchas rurales por la tierra. Luchas sindicales.

Como Iglesia Latinoamericana tenemos una tradición de compromiso con la justicia que se remonta hasta nuestros orígenes. Denuncias proféticas desde la doctrina, desde la predicación y desde el magisterio, sínodos, experiencias pastorales de evangelización inculturada y comunitaria, son signos de este compromiso con la justicia. También, desde los orígenes, hay en la Iglesia Latinoamericana, una tradición de complicidad con sectores injustos y poderosos.

Después de la Segunda Guerra Mundial, sobretodo, en la década del 50, hay un mayor compromiso de sectores cristianos, tanto católicos como protestantes, con el más pobre. De ese compromiso surgen distintos tipos de presencia de iglesia en sectores marginales urbanos y rurales y una conciencia evangelizadora que como magisterio católico se expresa en Medellín.

La “opción preferencial por los pobres”, conciencia, pastoral, espíritu, compromiso, tiene su Pascua. En primer lugar, pasa por represiones ideológicas, políticas, institucionales, eclesiales, militares, policiales, económicas. Alrededor de la década del 70, especialmente en el cono sur de América Latina, los gobiernos de  facto que implementaron la llamada “doctrina de seguridad nacional” significaron la concentración intensa de dicha represión. La persistencia de estos distintos tipos de represión muchas veces produce desánimos personales y grupales. Produce también debilitamiento de solidaridades y disgregación de organizaciones.

 

De la memoria a la utopía y las alternativas

La Pascua de la "opción preferencial por los pobres" revela que hay cosas en ella que permanecen y que se van haciendo nuevas. Hay una persistencia de dicha opción, que es más honda y más definitiva que la de las represiones, de las exclusiones y de sus consecuencias.

Hay luchas por la vida y hay solidaridades que siempre renacen, y en circunstancias nuevas. La Biblia en manos de los pobres, tal como se da en América Latina, es un acontecimiento que perdura y crece como vitalidad eclesial. Permanecen, como seguridades hondas conciencias de uniones entre Fe y Vida, entre Fe y Vida Compartida, entre Fe y Justicia. Permanecen profetas y mártires, como modelos, como compañeros de camino y como signos de la hermosura y de la trascendencia de la vida en esta opción preferencial por los pobres.

Los laberintos y los túneles llevan al corazón de las diversidades, pero desde allí se abren horizontes nuevos. El llegar a lo hondo de situaciones humanas diversas en su pobreza, nos permite reencontrarnos como pobres desde lo hondo, desde verdades del ser humano. Así podemos establecer redes en las que se van tejiendo globalidades pequeñas, pero mucho más respetuosas y auténticas. Podemos recuperar soli­daridades nuevas, que van más allá de los límites que nos ponen las estructuras de nuestras instituciones, ideologías, religiones o dogmatismos.

 

Es un extracto de los aportes de Orlando Yorio un curso-taller realizado en Buenos Aires en septiembre de 1999. El texto completo fue publicado por el centro Nueva Tierra mediante un cuadernillo titulado “Memoria, Utopías, Alternativas” y está disponible en formato digital en www.sft.org.ar

 

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Preparando las valijas…

 

Destino Chapadmalal

 

Una característica seductora seguramente es el lugar elegido, que tampoco es casual. Creemos que remite a un momento del país en que se estaba ejecutando un gran proyecto nacional y que también tiene que ver con la redistribución de la riqueza. El Complejo de Chapadmalal será todo un símbolo a la hora de caminar por sus pasillos, trabajar en sus galerías, descansar en sus habitaciones y pasear por sus hermosos parques. Disfrutar de algo que fue creado para los que menos posibilidades tenían de hacerlo nos puede ayudar a poner en clima para abordar la temática central del SFT.

 

Lugar y fecha

La fecha del 24º SFT es del  1 al 7 de febrero y la sede será el Hotel N° 4 del Complejo Turístico de Chapadmalal, a 23 km de Mar del Plata. El edificio puede albergar hasta 900 personas en habitaciones para cinco camas y baterías de baños en los pasillos. Se encuentra a menos de cien metros de la playa y está rodeado de un hermoso parque que entre otras cosas cuenta con un centro de salud las 24 hs. Dentro mismo del hotel funciona un pequeño centro comercial con kiosco, cyber, locutorio y agencia de pasajes.

 

Referentes

La elección de la sede trae en la práctica algunas cuestiones a tener en cuenta de una manera diferente a otros años, por exigencia y control de la administración del Complejo Turístico. Entre otras cosas, necesitamos articular mejor todo el proceso de inscripción con los referentes de cada delegación y en particular adelantar la fecha de cierre de inscripción. Para ello, en esta segunda mitad del año pediremos un esfuerzo adicional a los referentes y que quienes quieran participar y no conozcan a los referentes de la zona se pongan en contacto cuanto antes con la secretaría del SFT. El objetivo es garantizar que la mayor cantidad de personas posible pueda participar y disfrutar el Seminario.

 

Precio de inscripción

El precio de la inscripción fue motivo de discusión y reflexión dentro de la coordinación. Desde hace años, se viene subsidiando fuertemente el precio de inscripción, con un valor que no alcanzaba ni siquiera para cubrir los gastos de comida. El costo real del Seminario, incluyendo la infraestructura, materiales, limpieza, seguridad y equipos de sonido de la semana del encuentro, como también los gastos de reuniones, organización previa y de secretaría y publicaciones durante todo el año, es mucho más elevado y en los últimos años ha ido creciendo. Por otra parte, cada vez más cuesta conseguir financiamiento que nos ayude a llevar adelante la organización del Seminario y cierto margen de ahorro con que contábamos se fue agotando hasta desaparecer. De todas maneras, teniendo en cuenta que la infraestructura que nos facilita el Estado nos permite reducir costos, el equipo de coordinación decidió no aumentar el precio de la inscripción y sostener los mismos valores que el año pasado.

Participantes que viajen desde:

v      Más de 1000 kilómetros: $ 110

v      Menos de 1000 kilómetros: $130

 

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