Circular del

SEMINARIO DE FORMACIÓN TEOLÓGICA

sft@nuevatierra.org.ar - www.sft.org.ar

 

Agosto 2007

Piedras 575 PB (1070) Cap. Fed. (011) 4345-4774 (011) 4342-0869

 

 

Desde los pueblos crucificados

¡Vamos por más humanidad!

 

 

 

Hacia el 23 SFT

Santiago del Estero

3 al 9 de febrero 2008

 

Contenido

 

Inicio

Hacia el 23 Seminario en Santiago del Estero: Entren a mi pago sin golpear

Mensaje del obispo Gerardo Sueldo - La pedagogía de Dios en el Espíritu  

Para trabajar en comunidad: Misericordia quiero, no sacrificios    

Para leer y reflexionar: Sujeto hacedor de proyectos políticos 

Memoria: Enrique Angelelli – Orlando Yorio  

 

Editor Responsable:

Coordinación de los Seminarios de Formación Teológica

 

Equipo de Producción:

Marta Manterola / Gerardo Duré / Lucas Spigariol

 

 

Hacia el 23 Seminario en Santiago del Estero

Entren a mi pago sin golpear

 

Y ya son diez años que el Seminario se realizó en Santiago del Estero y nuevamente en el 2008 abrimos nuestras puertas para recibir a tantos compañeros y amigos, y compartir una semana de aprendizaje, de reflexión, de celebración. Porque “el Seminario es una reunión, un encuentro, una convivencia de hombres y mujeres que quieren compartir todo lo que hacen, sienten, piensan y gozan en sus barrios, villas, capillas, cooperativas, escuelas, organizaciones, etc.” (Nicolás Alessio XIII SFT).

Este año, nuestra diócesis cumple 100 años de vida. Ante este escenario, los laicos de Santiago, hombres y mujeres comprometidos con la realidad, anhelan “Madurar una Iglesia santiagueña, comunitaria y misionera, pobre y solidaria, que se nutre de la Palabra y los Sacramentos, para servir a los que tienen la vida y la fe amenazadas” (objetivo diocesano de Santiago del Estero), afianzando la identidad eclesial a partir del trabajo compartido. Hemos caminado, y lo seguimos haciendo, a partir de una reflexión teológica que parte de la vida misma. Por todo esto, desde diferentes parroquias y organizaciones sociales de la diócesis hemos asumido con gran entusiasmo la decisión de realizar nuevamente en Santiago del Estero el Seminario de Formación Teológica. En el 2008 marcaremos el ciclo de 10 años caminados ininterrumpidamente en esta experiencia, y como en 1998 queremos ser nuevamente los anfitriones de los cientos de laicos y laicas, sacerdotes, religiosos y obispos de nuestro paí­s y de paí­ses vecinos.

Cómo laicos nos congregamos a partir de diferentes prácticas sociales, polí­ticas, religiosas, compartiendo nuestras alegrí­as, esperanzas y experiencias, las de organizaciones sociales que muchas veces sin tener una práctica religiosa han contribuido a la reflexión y a la acción, las de los hermanos de otros credos con los cuales compartimos la fe y el camino de la entrega a la vida, con quienes seguimos caminando y apostamos a continuar en esta historia. Con todos ellos estamos pensando el trabajo del próximo seminario anhelando poder compartir la experiencia con los hermanos de la vecina Diócesis de Añatuya, mirando y compartiendo también su realidad social, que es al mismo tiempo la nuestra, y su realidad eclesial. Este evento nos ayudará a reforzar el trabajo laical y la integración de ambas diócesis y sumar también a la región NOA.

Con todo el recurso humano con que cuenta nuestra diócesis y con la experiencia acumulada ya estamos pensando la conformación de los diferentes equipos, para llevar adelante el armado de la infraestructura necesaria para recibir, con los brazos abiertos y las comodidades que se merecen, a todos nuestros hermanos y hermanas que quieran participar de este Encuentro. Ya nos encontramos caminando, con reuniones en diferentes ciudades del interior, transmitiendo esta inquietud y nuestra experiencia.

Diez años… tantos caminos andados, tantas luchas, ganadas y/o perdidas, tantos recuerdos, tanta vida, un Santiago que camina, grita, lucha por la dignidad y justicia.

Diez años... y aún seguimos buscando, participando, luchando, pero por sobre todo seguimos soñando con ojos abiertos con la pasión por construir algo nuevo, un Santiago distinto.

Diez años… con más fuerza, con más protagonismo, con más compromiso,  con responsabilidad, con la verdad… levantar una sociedad más justa y democrática.

Mates, empanadas y la alegría de nuestros gatos y chacareras harán de la semana de febrero un momento hermoso de encuentro y formación.

Desde Santiago del Estero, “Madre de Ciudades”, origen de la evangelización, los esperamos diciendo “Entren a mi pago sin golpear”.

Las comunidades de Santiago del Estero

 

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Mensaje del obispo Gerardo Sueldo

La pedagogía de Dios en el Espíritu

 

A continuación reproducimos un pequeño extracto de las palabras de bienvenida del comprometido obispo Gerardo Sueldo, cuando en 1998 se celebró en Santiago el 13º Seminario de Formación Teológica. Todavía resuenan sus palabras así como su memoria,  por ello es que quisimos compartirlas y animarlos a prepararse para el próximo 23º Seminario.

 

Homilía de bienvenida

 

Queridos hermanos y hermanas en el Señor:

Con profundo agradecimiento al Señor que nos ha convocado en su Espíritu para realizar este XIII Seminario de Formación Teológica. Quiero expresarles la enorme alegría de poder recibirlos aquí en Santiago del Estero, “Madre de ciudades”, y poder darles la bienvenida a esta tierra y comunidad cristiana tan probada y golpeada por diversas circunstancias, pero al mismo tiempo tan llena de esperanza…

El mismo Jesús, en el Evangelio que hemos proclamado, nos muestra el camino, la pedagogía de Dios en el espíritu. Primero, estar presente (Lc 5, 1). Luego, anunciar la Buena Noticia (Lc 5, 1-3). Después, el desafío  de echar las redes (Lc 5, 4-5). Finalmente, la conversión y el cambio (Lc 5, 8.10-11).

¡Qué invitación y desafío del Señor es este fin de siglo para todos nosotros, hombres y mujeres de fe!  ¡Que ocasión propicia para trabajar con el don del Espíritu Santo!

Nuestra patria y nuestra sociedad claman para que hagamos presente al único Señor y Salvador, Jesucristo; claman por una Buena Noticia, por una palabra y un mensaje de esperanza; claman para que la desafiemos a creer que podemos transformar la realidad mezquina e injusta que nos rodea. Debe haber peces para todos, debe haber oportunidades, debe haber trabajo no frustrado, debe haber comida, debe haber derechos no negados, debe haber verdad, servicio, honestidad, debe surgir la audacia de buscar todo ello, no importa la noche fracasada, cada mañana, cada día, con el Señor, se puede lograr.

Si queremos construir el Reino con la fuerza del Espíritu de Cristo, la opción de la pobreza será siempre el reto que nos posibilite ver al Señor presente, escuchar la realidad desde la fe, desafiar al cambio y comprometernos en el seguimiento de Cristo y el acompañamiento de su pueblo.

Los mismos obispos americanos al final del Sínodo de América, en su mensaje, nos decían: “Este cambio de corazón no sólo toca nuestras vidas individuales, sino que desafía a nuestra sociedad, a la Iglesia misma, a nosotros como Pastores, y al mundo entero, a dejar atrás sus cautelosos y dubitativos pasos para correr con gozo junto a Jesús hacia la vida eterna. Esta conversión ha de tocar las vidas de los ricos y de los pobres, de los poderosos y de los débiles. Ha de recordar a los políticos su responsabilidad de promover el bien común y desafiar a los economistas a buscar caminos para resolver las desigualdades materiales de nuestra sociedad” (Nº 37).

Obispo Gerardo Sueldo

 

¡Santiago! ¡Lanza tu lucha!

Vuelve tu mirada al sol

cuando Él señale el momento

que pronto ha de suceder,

la voz del rayo: el milagro.

¡Felicidad en la tierra con lluvia de luz del cielo,

que los guardianes del mundo ya están llegando a este suelo!

Palabras de Juan Saavedra en la Celebración de Apertura XIII SFT

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Para trabajar en comunidad

Misericordia quiero, no sacrificios

Documento base de contenidos para el 23 SFT

 

“Misericordia quiero, no sacrificios” nos desafía a reconstruir lo humano desde los pueblos crucificados. Lo vamos a ir desentrañando a lo largo de este tiempo para amasarlo juntos en Santiago del Estero, nuestra próxima casa donde celebraremos el 23 Seminario de Formación Teológica. Recordar estas palabras que Jesús le dice a sus amigos (Mateo 9, 9-13; Mateo 12, 1-8) retomando lo dicho por los profetas (Oseas 6, 6) son una oportunidad para relacionar íntimamente el caminar de los Seminarios con lo que nos toca vivir y las circunstancias por las que atravesamos como pueblo de Dios.

 

Estamos viviendo en una sociedad cada vez más sacrificial, en donde la voz y la acción de Dios liberador está siendo ocultada por las voces del mercado y la mentira. La fuerza del Espíritu lo está revelando, nos invita a discernir profundamente los signos que este tiempo nos presenta y nos llama también a una libertad profunda de pensar y poder expresar lo que pensamos, lo que es motivo de alegría. En este sentido, nos parece oportuno ir desentrañando la experiencia de un Jesús histórico, marginal y marginalizado, con una práctica a contrapelo de la religión de su época (¿y de la nuestra?). Era una religión sin corazón, sin misericordia y sin solidaridad, hecha de pura legalidad, rito y sacrificio, convertida en pura ideología, por lo tanto incapaz de ayudar a engendrar algo nuevo.

Por esto, uno de los ejes del próximo Seminario que queremos ir develando es precisamente la afirmación de la misericordia eficaz por sobre el sacrificio, que retoma desde otra mirada aquello de “No al sacrificio de los pobres” (16° SFT – La Rioja 2001) y de “¡Basta! Dignidad y Vida” (17° SFT – Rosario 2002) y se pone en correlación con los dos últimos Seminarios, donde trabajamos sobre “La materialidad de la vida” (21° SFT – 2006 La Rioja) y “Ciudadanía plena y Vida en abundancia” (22° SFT – 2007 Viedma).

En el camino de los Seminarios, desde hace años y en particular en el último, venimos planteando pasos para una construcción a través del método teológico. Mirando hacia el próximo, nos parece desafiante que podamos explicitar quiénes son los sujetos necesarios hacedores de una teología que hoy, pobre y perseguida, puede ser también profética.

La perspectiva de los pueblos crucificados para el método teológico se constituye en una línea que nos debe orientar a plantear quiénes son los sujetos constructores de teología en quienes también reconocemos a sujetos hacedores de proyectos políticos.

 

  1. Leer los textos bíblicos citados y comentarlos

 

 

  1. Conversar a partir de los siguientes aportes, extractos de la reflexión de las reuniones de la Coordinación Nacional de los Seminarios

 

Un mundo cada vez más sacrificial

Vivimos en un mundo que es cada vez más sacrificial y que requiere víctimas del consumo, donde la vida humana no vale nada y queda en un segundo plano frente a los intereses del mercado. El núcleo de la cultura y de la civilización es el mercado, el intercambio de bienes, donde los capitales circulan libremente, donde se pide la libre circulación de mercaderías y dinero, pero no de personas, sino que cada vez son más estrictas las leyes de migración de los países desarrollados.

Los poderosos de este tiempo no le tienen nada que envidiar a aquellos con quienes se enfrentaban los profetas del Antiguo Testamento: “Ustedes juegan con la vida del pobre y del miserable por algún dinero o por un par de sandalias” (Am. 8,6); “Pobres de aquellos que dictan leyes injustas y con sus decretos organizan la opresión, que despojan de sus derechos a los pobres de mi país e impiden que se les haga justicia” (Is. 10, 1-2).

 

La revalorización de la misericordia con todas las letras

¿Qué lugar hay en el mundo de hoy para la misericordia? Se toleran y se aplauden ciertos gestos de “misericordia”, obras de asistencia para los que sufren, actitudes de compasión con el carenciado que rozan la lástima. Si somos “buenos” y hacemos esas obras de misericordia que contienen para que todo siga igual, nadie nos va a perseguir, es probable incluso que nos den medallas si lo hacemos con suficiente visibilidad y presencia mediática. Como testimoniaba Dom Helder Camara: “Cuando pedía pan para los pobres, me decían que era un santo y cuando empecé a preguntar por qué les falta pan, me decían comunista”.

Pero la “misericordia” de la que habla Jesús es mucho más que eso, no la niega pero va más allá. Él no sólo hace obras de misericordia sino que pone la misericordia como el principio fundamental y la antepone a todo lo demás. Él no se queda con gestos aislados que alivian el sufrimiento del pobre sino que clama, lucha, trabaja, camina, discute, denuncia, propone, pone su cuerpo y arriesga su vida. Jesús “sana, afianza y promueve la dignidad del hombre” para que la sociedad se transforme profundamente, para que el Reino se haga realidad; en fin, para que la misericordia operante sea la clave que reemplaza la lógica del sacrificio victimal.

La misericordia así entendida ha dejado de ser moneda corriente porque no entra en el mercado. Por ello, quienes se adhieren al proyecto de Jesús son movidos a misericordia eficaz y como el mercado no vive de la misericordia sino todo lo contrario, le molesta profundamente y hace lo posible para que desaparezca.

 

 

  1. Profundizar la reflexión en pequeños grupos, incorporando nuevos elementos

 

Pueblos crucificados

Volvemos a poner en el centro a la misericordia y la ponemos como acción y reacción ante el sufrimiento ajeno, ante los pueblos crucificados para que dejen de serlo. A los pueblos crucificados hay que bajarlos de la cruz y preguntarnos porqué seguimos construyendo cruces y de qué manera llegamos también a ser cómplices de este sistema sacrificial que sigue construyendo cruces.

Una visión renovada de misericordia nos abre a otro planteo, nos permite visualizar una articulación más amplia y nos hace solidarios con otros  pueblos desde donde podemos reconstruir una nueva tierra, una nueva sociedad. Este “Misericordia quiero no sacrificios” bien puede ser pronunciado con grandes rasgos latinoamericanos dado que no es un solo pueblo el que clama sino muchos.

En un esfuerzo de pueblos que buscan la integración, es importante preguntarnos ¿para qué?, ¿por qué? Estos interrogantes nos permiten instalar el debate y la construcción desde una mirada latinoamericana, ya que nos abren amplias posibilidades de vincularnos no sólo desde la resistencia sino desde la iniciativa, la propuesta, el ejercicio del poder, la construcción.

 

 

  1. Para cerrar, comentar este último aporte y pensar pistas para la concreción de estas ideas

 

¡¡¡Vamos por más humanidad!!!

Nuestra fe militante debe ayudarnos a construir “una ciudad nueva” a partir de lo  que somos, primero como sujetos, después como hacedores. Para poder hacerlo hacen falta herramientas, ver con qué, por dónde, con quiénes y cómo utilizamos algunas teorías. Nos hace apuntar al hombre concreto, al Jesús marginal, marginalizado y nos compromete a una acción misericordiosa que nos hace sujetos no solamente hacedores de teología sino que nos constituye también como sujetos constructores de proyectos políticos, que de la mano de una teología encarnada, nos posiciona en los cimientos de una ciudadanía plena, para vivir una vida abundante.

A los pueblos no solamente los han llevado a un estado de crucifixión sino que se les ha sacado mucho. El grito de justicia todavía resuena en muchos oídos, el deseo de reivindicación está latente y lo expresamos diciendo: “¡No queremos que nos den! ¡Queremos que nos devuelvan lo que nos han sacado! ¡Queremos recuperar los derechos robados!”. El clamor es que la misericordia sea traducida también como justicia.

Tenemos que atender al herido al costado del camino e ir rehaciendo ese camino, no ir tirando a los bordes como desechos humanos a tantos hermanos nuestros y no reconocerlos. En el fondo, tiene que ver con ir por más humanidad, nos insertamos en un concierto de construcción continua de lo humano desde nuestros pueblos crucificados.

 

 

En este sentido, ojala la solidaridad

ayude a reconstruir casas, pero sobre todo personas;

ayude a reparar caminos, pero sobre todo modos de caminar en la vida;

ayude a construir templos, pero sobre todo pueblo de Dios.

Ojala la solidaridad dé esperanza a este pueblo.

Con ella ya encontrará la gente modos de valerse por sí misma.

Y esa gente devolverá con creces, en forma de luz y ánimo, lo que recibió.

Jon Sobrino

 

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Para leer y reflexionar

Sujeto hacedor de proyectos políticos

 

Estableciendo un puente entre las resonancias del Seminario pasado y las intuiciones para el próximo, estos aportes -extractados del espacio de Persona, Proyecto Político y Estado del 22 Seminario- muestran una perspectiva de construcción política que rescata el valor del Estado, la democracia, el conflicto, el poder y que a la vez rechaza las interpretaciones sacrificiales.

 

Pareciera que el poder se ejerce en el mundo de las instituciones y la política, el ámbito de lo público, y el servicio se limita al ámbito de lo privado, a las relaciones interpersonales, a los ámbitos comunitarios más restringidos dónde se afirma la simpatía, el conocimiento de la situación local y concreta. En forma directa o indirecta muchas veces se han planteado las cosas así: hay una práctica del poder que se manifiesta y justifica en las instituciones y en la esfera de lo público, y por otro lado una ética del amor servicial que se reclama en la dimensión personalizada, incluso asistencial. En su variante extrema se resume a “la política es mala, la caridad es buena”.

Sin embargo, el hecho de que ambas dimensiones son puestas en contraste, pero a su vez en paralelo, marca que de alguna manera se influyen mutuamente. Los poderes mundializados o globalizados generan las condiciones de pobreza, exclusión y violencia que hoy reclaman nuestro servicio. Por otro lado, en el ejercicio concreto del servicio cristiano, muchas veces vemos cómo las macroestructuras políticas se reproducen en pequeño en los ámbitos domésticos y también los eclesiales. La familia, el barrio, la iglesia tiende a reproducir y naturalizar conductas autoritarias, clientelares, ilícitas. De alguna manera, se conforman como espacios de “aprendizaje” de prácticas que después incidirán en las configuraciones políticas mayores.

Pero también hay que reconocer que en la práctica del servicio se generan y proponen alternativas a esos poderes, que tienen sus límites, si no asumen el desafío de comprometerse en las luchas más abarcativas del espacio nacional y global. A los poderes del Imperio se los combate con prácticas de humildad, pero si se busca verdaderamente incidir en las condiciones de vida de los pueblos, esa humildad tiene que poder confrontar con los poderes más violentos y diabólicos. El desafío del poder alcanza al servicio, el desafío del servicio reconfigura el poder. Sin esta paradojal tensión sólo se propicia un inmovilismo social, con los cristianos limpiando su conciencia con algunas obras de buena voluntad, pero resultando ineficaces en su poder transformador y su ministerio profético.

 

El desafío del poder alcanza al servicio, el desafío del servicio reconfigura el poder. Sin esta paradojal tensión sólo se propicia un inmovilismo social, con los cristianos limpiando su conciencia con algunas obras de buena voluntad, pero resultando ineficaces en su poder transformador y su ministerio profético.

 

Por otro lado, la "opción preferencial por los pobres" necesariamente involucra la acción social y política en un sentido amplio, si se pretende ir más allá de las buenas declaraciones. Y para lograr beneficios y cambios concretos, la comunidad y el mensaje cristiano necesitan tratar con los problemas del poder y necesitan mostrarse eficaces y capaces. Esta tensión no puede evitarse: es parte de la paradoja del Evangelio. Cualquier perspectiva de una misión cristiana comprometida que se quiere involucrar con las estructuras opresivas del mundo más allá del servicio asistencialista (y a veces aún en éste), vivirá permanentemente en la tensión entre la necesidad de expresar un cierto poder como capacidad y eficacia, y a la vez padecer en la indefensión y la debilidad.

Para compartir y defender la vida yo también necesito cierto poder; para poder, justamente, defender la vida. Entonces, aparece otra manera de entender el Estado, no ya como la legitimación de un sistema de sacrificio, divinamente otorgada, sea el estado sacerdotal, el estado político o el estado económico. No se trata de incluir a los excluidos en este sistema de poder. Se trata, en cambio, de transformar los sistemas de exclusión para que ya no haya excluidos. Esto nos lleva a la transformación del Estado y del sistema económico sacrificador a un Estado y un sistema económico justo.

Néstor Míguez

 

Estamos viviendo el límite de una serie de momentos de la historia argentina, diversa, que va desde la dictadura a una democracia fuertemente condicionada, que incluye la irrupción de la impugnación de lo que hay, con esa consigna ambigua que fue el “que se vayan todos”. Actualmente, se acentúa una apuesta de nuestra sociedad, a veces con miedo, limitada pero muy dinámica, a recuperar la democracia y con ella el Estado. Se cierra y eventualmente se abre también un ciclo que tiene que ver en lo político con cómo es la representatividad en Argentina y cómo se gestiona el poder político.

En muchas de las comunidades y las organizaciones sociales se sigue hablando del Estado como enemigo y de la política como algo malo. Estamos como en una transición. Por un lado, vamos reencontrándonos con la posibilidad, el desafío y la exigencia de poder hablar del Estado como una de esas mediaciones, como uno de esos canalizadores, como una herramienta política que puede estar al servicio de un proyecto de los sectores populares; de esta manera aparecen las grietas, las políticas públicas, “queremos incidir”, “nos queremos involucrar”. Pero igual persiste la idea de que la política es mala y el Estado está del otro lado, en el mejor de los casos el obstáculo, el límite. Hay que hacer un esfuerzo muy grande para ver dónde trazamos esas líneas, cómo es el mapa, el esquema que ordena nuestra mirada sobre el Estado y volver a pensarlo como el instrumento que se da una sociedad para darse forma a sí misma, un instrumento atravesado por el poder y las contradicciones, donde hay que volver a poner en el medio la palabra Democracia, democracia sustantiva.

La democracia señala y asume las cuestiones conflictivas, las discute, las pone a debate, la cruza y le va descubriendo los antagonismos, las tensiones, los intereses. Durante todos estos años nos han dicho que el conflicto y el antagonismo son malos y ha resonado con esta otra corriente sacrificial que dice: “no conflictúe, sacrifíquese”. Hay que hacer como una revisión profunda y poder ver qué significa decir que en el centro están los conflictos. Por lo tanto, algunos de nuestros planteos del tipo “tenemos que estar todos juntos”, “tenemos que tirar todos para el mismo lado” o “tenemos que hacer un proyecto no partidista”, caen por el piso, porque los proyectos políticos toman partido y recogen los conflictos; si no lo hacen probablemente no son proyectos políticos y casi seguramente no son proyectos políticos democráticos. Hay que revisarlo fuertemente y ver: ¿en cuántos debates somos capaces de estar?, ¿cuáles son nuestros debates hoy? Y la pregunta democrática hoy: en esta ventana de oportunidades, ¿cuáles son los conflictos que vamos a valorar?, ¿a qué conflictos le vamos a poner nombre?, ¿cómo los vamos a debatir?, ¿con cuántos diferentes vamos a ser capaces de juntarnos para pensar esto?

 

Cómo tener estrategias que no sólo sean reactivas y resistenciales sino también propositivas y de largo plazo.

Nos tenemos que preguntar: ¿Hasta dónde estamos dispuestos a llegar: a ser buenos denunciadores o algo más? ¿Podemos tener  también capacidad de ejecutar, gestionar y por lo tanto, necesariamente, de negociar y ceder? ¿O para nosotros negociar es siempre claudicar? En definitiva, cómo tener estrategias que no sólo sean reactivas y resistenciales sino también propositivas y de largo plazo.

Néstor Borri

 

Muchas veces el poder en la política es demonizado, se afirma que la política es sucia, que no sirve, pero la política es un medio, un puente entre la sociedad y ese instrumento necesario que es el Estado

La retracción a no involucrarse en política, suele ser porque la experiencia no ha sido buena y hay muchísimas razones para que haya sido así, porque el neoliberalismo no sólo empobreció y privatizó todo en el país, sino que también nos robó la política y el poder y nos convenció que nosotros éramos la sociedad civil. ¿No decíamos pueblo nosotros? Ahora es sociedad civil, contrapuesta a sociedad política. En realidad quiere decir: “Ustedes ocúpense de lo civil, de los pobres, hagan una ONG, organicen el comedor comunitario, hagan un micro emprendimiento, quédense en el barrio, en la comunidad, que ciertamente van a poder hacer buenas obras para ir al cielo, y déjennos manejar a nosotros el poder, el Estado, la macroeconomía, la macro política, la globalización”. Es muy fuerte el condicionamiento cultural-socio-religioso que tenemos en la cabeza y que es un obstáculo que nos impide ver cómo somos más eficaces en nuestra tarea política.

No tenemos que tenerle asco al poder ni a la política, porque sólo lo hacemos cuando al poder lo tienen los otros. A nosotros nos dijeron que “el que quiera ser el primero tiene que estar al último,” pero el que nos decía eso estaba primero, no último. Había que ser humildes, la ambición y la aspiración de poder son malas, y por lo tanto nosotros no tenemos que hacer eso, porque no nos conduce hacia el cielo.

Luis Baronetto

 

 

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Memoria

Recordando a Angelelli

Una vez más, el 4 de agosto, día en el que, como ya hace 31 años, nos juntamos para recordar la Pascua de nuestro querido Enrique Angelelli, asesinado por la dictadura por defender la justicia y la dignidad de su pueblo, La Rioja y Punta de los Llanos fueron escenario de las celebraciones más importantes. También este año se sumó el homenaje que se realizó en la Casa de La Rioja en la Ciudad de Buenos Aires, en la que se inaguró un hermoso salón de conferencias al que se lo bautizó con el nombre de Obispo Enrique Angelelli. En el acto, que contó con la presencia del Gobernador y varios funcionarios riojanos, también se descubrieron dos placas, una con el nombre de Angelelli y otra con el de todos los asesinados durante la dictadura en La Rioja.

 

Cristianos en Política

Algunos miembros de la Coordinación de los Seminarios participamos en Córdoba de la Semana de Reflexión Enrique Angelelli, invitados gentilmente por los amigos del Centro Tiempo Latinoamericano.

Fue una semana no sólo emotiva sino también muy fructífera y cabe señalar que este encuentro, Cristianos en Política es como una continuidad de lo sembrado en el Seminario de Viedma desde el espacio de Persona, Proyecto Político y Estado. Tuvimos la oportunidad de tener en los paneles de los distintos días a personas como Carlos Di Marco, Gustavo Morello, Néstor Míguez, Pocho Brizuela, Víctor de Gennaro, Omar Isern y Vitín Baronetto.

Agradecemos mucho haber compartido charlas, debates, reflexiones y ganas de continuar construyendo este espacio, por lo que quedó el compromiso de reencontrarnos nuevamente en Rosario para el mes de noviembre. A los compañeros y amigos de Tiempo Latinoamericano les agradecemos también el cálido recibimiento brindado y la gran predisposición para que nos sintiéramos cómodos.

 

Orlando Yorio

Interpretaciones “materialistas”

 

“...La persona que me interrogaba perdió la paciencia, se enojó diciéndome: «Vos no sos un guerrillero, no estás en la violencia, pero vos no te diste cuenta que al irte a vivir allí (en la villa) con tu cultura, unís a la gente, unís a los pobres y unir a los pobres es subversión». Alrededor de los días 17 ó 18 volvió el otro hombre que me había tratado respetuosamente en el interrogatorio y me dijo: «...usted es un cura idealista, un místico, diría yo, un cura piola, solamente tiene un error que es haber interpretado demasiado materialmente la doctrina de Cristo. Cristo habla de los pobres, pero cuando habla de los pobres habla de los pobres de espíritu y usted hizo una interpretación materialista de eso, y se ha ido a vivir con los pobres materialmente. En la Argentina, los pobres de espíritu son los ricos y usted, en adelante, deberá dedicarse a ayudar más a los ricos que son los que realmente están necesitados espiritualmente”.

Testimonio de Orlando Yorio, publicado en el informe de la Conadep “Nunca Más”

 

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