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Circular 5 Febrero 2011
26º Seminario de Formación Teológica – Moreno - 30 de enero al 5 de febrero 2011
La Feria
Sábado por la Mañana
A primera hora, al entrar al salón se repartió a cada uno “el diario del Seminario”, una publicación con un relato de los principales momentos del Seminario, con síntesis de los aportes y unas cuantas fotos, en buena parte con un contenido similar al de estas circulares electrónicas, pero obviamente con la diferencia que significa tenerlo en papel y en la mano.
La mañana arrancó con una breve celebración y la invitación para compartir el último día del Seminario recorriendo la Feria que se había estado organizando durante la Juntada del día anterior. Durante unas dos horas, los participantes recorrieron libremente los puestos armados por los diferentes grupos, turnándose con los compañeros que se quedaban en el propio puesto para recibir a los visitantes, con una lógica de intercambio típica de toda feria.
Al llegar a cada puesto, cada participante era sorprendido con propuestas e invitaciones de todo tipo, como que le ofrezcan jugar a derribar muros, que lo hagan cruza sobre puentes, recorrer caminos, sortear obstáculos o armar redes. Numerosas frases y consigas colmaban las paredes y eran muchos los lugares que invitaban a escribir o decir una palabra. Uno de los grupos invitaba a meter las manos y los pies en el barro, otro te ofrecía un lugar para “vomitar” aquellas cosas que muchas veces “nos tragamos”, por mencionar algunos ejemplos. Ciertamente es difícil transmitir por escrito la experiencia vivida del intercambio en cada puesto, donde interviene la sorpresa, donde se ponen de manifiesto las emociones, donde es importante el contacto físico y la presencia de los cuerpos, donde los diálogos personales son cambiantes, donde se juega con la reacción del otro.

Celebración Eucarística
Sábado por la mañana
Cerca del mediodía se compartió la Celebración Eucarística de cierre, para dar gracias y ofrecer a Dios todo lo vivido. “Empezamos con una siembra, trayendo cada uno las semillas de cada lugar. La ayudamos en estos días con el trabajo compartido, la reflexión amasada juntos. Hoy queremos recoger los frutos, ofrecerlos y poder llevarlos a nuestros pagos para compartirlos con otros”, afirmó al comenzar Fernando María Bargalló, obispo de Merlo Moreno,
Al ritmo de la música entró la Palabra de Dios; se proclamó el pasaje donde se encuentra Elías con la viuda y a continuación, del Evangelio de Marcos 6, el relato donde Jesús enseñó y compartió la comida con la multitud reunida junto al lago.
La homilía fue compartida por el obispo local y el pastor metodista Néstor Míguez. Reproducimos algunas de sus palabras:
Néstor Míguez:
Quiero quedarme con tres elementos del Evangelio. En una parte dice que “Jesús sintió compasión de ellos porque los vio como ovejas sin pastor”. Eran un pueblo disperso que no encontraba el centro, el núcleo que los una como pueblo. Para reconstruir el pueblo disperso, desorientado, lo primero que hace Jesús es enseñar -enseñar “largamente” acota incluso el texto. Es la palabra la que empieza a reconstituir. No es menor el dato: frente a otros poderosos que dicen “estos brutos no aprenden nada”, Jesús tiene confianza en la capacidad de aprender de su pueblo, confía en la posibilidad que el pueblo aprenda y piense por sí mismo, con dignidad.
El segundo elemento: “No tenemos dinero suficiente”, dicen los discípulos. Siempre nos dicen que no hay dinero suficiente cuando le pueblo tiene necesidades. Los discípulos pensaron su respuesta desde la lógica económica centrada en el dinero, Jesús piensa en cómo distribuimos lo que ya tenemos en nosotros. No es desde el dinero sino desde los recursos que tenemos, los cuales en manos del Dios de la Vida se multiplican para todos.
Por último, Eran como 5000 hombres, dice el relato, por lo que agregando los niños y las mujeres –que como sugieren otros pasajes acompañaban a Jesús aún más que los varones -, deberían ser cerca de 20000 personas. En semejante multitud seguramente muchos quedaron lejos de donde estaba Jesús y no seguían al detalle sus movimientos o palabras, pero todos supieron reconoce a alguien que los trató como personas, que les enseñó, que pensó en su alimento, que les dio dignidad. Un pueblo lo es porque reconoce su dignidad y sabe organizarse; más allá del milagro, sabe que cada persona necesita el pan.
Fernando María Bargalló:
Quienes rechazan a Jesús ven en él lo que quieren ver: ‘está fuera de sí’, ‘está fuera de la ley’, ‘merece el castigo’, ‘amenaza nuestra economía’. En cambio, quienes buscan a Jesús con un corazón sincero buscan dignidad y sentido para luchar hacia una mayor justicia y dignidad. La muchedumbre no era zonza, sabe a quién sigue; cuando lo ven a Jesús partir en la barca, dan rápido la vuelta para esperarlo del otro lado, porque quieren estar junto a él y su proyecto.
Estuvimos reflexionando sobre ‘quiebres’. El lema del Seminario tal vez parecía algo cerrado al principio con esto de los quiebres, pero a lo largo de la semana se fue abriendo como un abanico. Los quiebres requieren de nosotros el discernimiento evangélico: no miramos la realidad desde cualquier lugar, sino desde la experiencia del evangelio de Jesús, porque en él encontramos la fortaleza y la esperanza. El gran quiebre de la historia arranca con Jesús, por vivir como vivió, costándole el pellejo y resucitado por el Padre, diciéndole: ‘Acredito a este que vivió de esta manera y desacredito a todos los que han hecho un camino de violencia, exclusión’.
El Evangelio de hoy es un testimonio de esto. Los apóstoles captan la necesidad del pueblo, se preocupan, pero no pueden ver la solución. Creen que en el desierto, entre la gente, no hay solución posible. Entonces Jesús interpela, los desafía: ‘denles ustedes de comer”. Lo glorioso es que el cambio de la situación no viene desde afuera sino desde ellos mismo, con los recursos que contaban, organizándose, compartiendo lo que tienen. Ese es el milagro más importante: Jesús les enseño a compartir. Este gesto nos hace recordar la Eucaristía, que no es un rito, sino es hacer viva la Pascua de Jesús. Si la Eucaristía no nos lleva a compartir, no es la Eucaristía de Jesús.
Este proyecto de pueblo, de familia grande, no va a caer del cielo, hay que conquistarla juntos, con entrega y sacrificio, en la lucha permanente, perseverante y generosa, donde damos y recibimos, donde crecemos donde seguimos alimentando el sueño de una Patria para todos.
Continuando con el guión armado por el equipo de celebraciones, representantes de cada uno de los espacios dijeron las intenciones. En las ofrendas, junto con el pan y el vino, se presentaron numerosos carteles, palabras, “redes”, “puentes” y otros signos y elementos de los diferentes grupos de la Feria realizada más temprano.
La celebración siguió su desarrollo con la consagración y la comunión y al final se hizo una bendición especial a los servidores, quienes realizaron el gesto del paso de la virgen: un grupo de servidores del seminario de Trelew le dieron la imagen de la Virgen de Sumampa a los servidores de Moreno, para que los acompañe hasta el próximo Seminario.
Por último, hubo agradecimientos, saludos y despedidas y con el almuerzo posterior se dio por terminado este 26 Seminario, con la esperanza de volver a encontrarse el próximo año en algún otro rincón del país.

Comunicación
Ya terminado el 26 Seminario, desde el equipo de prensa y la secretaría del SFT seguiremos subiendo materiales, textos y fotos a la página web y retomaremos un ritmo periódico en el envío de las circulares electrónicas. Aquellos que quieran enviarnos sus comentarios y sugerencias son bienvenidos, como también si quieren compartir fotos o videos. Recuerden que recientemente abrimos una cuenta en facebook (buscar directamente Seminario de Formacion Teologica) como otra forma de poder estar comunicados.
Gracias y hasta pronto
Secretaría del SFT