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Circular 1 Febrero  2011

26º Seminario de Formación Teológica – Moreno - 30 de enero al 5 de febrero 2011

Importante: El miércoles por la mañana se realizará un panel con políticos de diferentes partidos y a las 19:30 se hace La Marcha

 

Primer eje: Miradas y Sensaciones

Lunes por la Mañana

La presentación del primer eje estuvo a cargo de la filósofa Diana Maffía, quien se presentó recordando su presencia en anteriores seminarios. Compartimos algunos extractos de su aporte:

Pensar desde los propios pueblos cómo vemos las cosas. Es una forma de construir saber, conocimiento, colectivamente.

La sabiduría antigua sufrió un gran quiebre en la modernidad cuando apareció la ciencia y se presento como la nueva verdad, indiscutible, quedando la teología como otro tipo de conocimiento, más cercano a los valores, a los fines morales o las orientaciones para a la vida humana, pero no son los que construyen conocimiento. La ciencia se ha divorciado de la religión.

¿Quién tiene la autoridad para decir como es el mundo, cómo debe ser nuestro vínculo con el mundo? Es una cuestión de poder.

Si la naturaleza se rige por leyes mecánicas, entonces la voluntad de Dios, e incluso la voluntad humana está de más. La naturaleza humana queda dividida en dos: el cuerpo, que queda del lado de la naturaleza, y el alma, la subjetividad, que queda libre, autónoma.

En la antigüedad, el orden de la naturaleza explicaba también la vida social: las jerarquías, como ser amo o esclavo, era una condición natural y ambos aceptaban el vínculo. De esta manera nadie es responsable moralmente porque nadie puede pensar en liberarse de algo que está en su propia naturaleza. Es como un león que mata a un ciervo para comérselo, no se puede pensar que sea distinto. La misma jerarquía se asumía entre el varon y la  mujer: Las virtudes tenían que ver con esa división, por un lado la conducción, la decisión, en definitiva todo el espacio público para el varón, mientras que la nutrición, el cuidado, la reproducción, o sea, el ámbito privado, para la mujer. Hoy aún hay mucho de esto.

Hay una mirada por la cual el sujeto debe ser neutral y objetivo, debe dejar de lado los valores y ser abstracto para producir conocimiento científico. Se necesita una mirada de “ningún lugar”, como el ojo que mira en el telescopio y aquello que ve es lo mismo que vería cualquier otro ojo. Se saca toda emocionalidad, todo punto de vista, se usa un lenguaje directo y no metafórico. Este sujeto es una construcción de la modernidad, hay que entrenarlo para que logre esto.

Si la concepción mecanicista no explica la organización social, ¿Cómo se explica entonces que la forma de la sociedad sea como es, que haya distintos roles? Entonces aparece la idea de un pacto social, de un contrato: sujetos libres que toman la decisión de vivir juntos. En vez de estar los hombres librados a la lucha natural, a que todo se resuelva por la fuerza, deciden poner reglas, hacer pactos, reconocer derechos. Son acuerdos muy básicos y a la vez difíciles de cumplir, como por ejemplo los mandamientos. Con el tiempo, descubrieron que estos contratos “fraternos” no eran suficientes, porque eran fáciles de violar y no había como remediarlo. Entonces aparece el contrato “vertical”, con alguien que haga cumplir los pactos, en definitiva, alguien a quien con poder. Pero hay tres condiciones para el sujeto al que se le da el poder:

1 – Que cumpla la ley. Si no lo hace, hay corrupción.

2 – Que vigile que la ley se cumpla. Si no, hay anomia.

3 – Que sancione a quien no lo cumple. En caso contrario, hay impunidad.

Hay un “nosotros” que hace este acuerdo, pero también surgen grietas tremendas en esta comunidad que supuestamente nos contiene. El tema, ahora es: ¿Ese nosotros? ¿Nos contenía a todos? Las mujeres quedaban afuera. Pero no solamente las mujeres: La ciudadanía era sólo para los propietarios, por lo que los pobres quedaban fuera. Algunos le decían a los demás lo que hay que hacer, como si fuera universal y para todos, neutralizando el punto de vista propio e invisibilizando otras miradas. Así, la ciencia empieza a legitimar la exclusión social, como por ejemplo con el racismo y las ideas de la evolución social para jerarquizar las diferentes culturas y sociedades.

En esta idea de ciudadanía universal que está detrás del contrato social hay muchas cosas que están implícitas: ¿Por qué a algunos les cuesta más que a otros hacer valer sus derechos? Parte de los quiebres que se están produciendo son porque estamos estableciendo nuevos “nosotros”, lo que plantea un salto existencial enorme que es autodefinirse: No dejar que desde el poder me definan, sino un empoderamiento que empieza por la percepción de quienes somos. Lo fundamental es que no se trata sólo de agregar más derechos al contrato vigente, sino abrirlo. ¿ ¿Quienes se sientan a la mesa? Evitar que haya algunos que impongan su punto de vista sobre otros y aceptar la diversidad. Poder nombrar, explicar, sabiendo que hay otras formas de nombrar y de explicar. Es lo que se denomina  “polifonía”. No es sólo incluir, es integrar. Redefinir los espacios

El poder necesita que se lo reconozca. Los colectivos sociales tienen poder, tienen el poder de reconocer o no a la autoridad. Es importante ver cómo se organiza ese poder en un proyecto: Se necesita una construcción colectiva, se necesita amasar colectivamente.

 

Al terminar el aporte, el equipo de metodología presentó la consigna de trabajo de grupos espontáneos para compartir impresiones y significaciones en función de algunos de los conceptos presentados: muros, fronteras, aduanas, cuerpos, etc.  Cada grupo sintetizó sus ideas en una palabra y los pegaron todos en grandes carteles de colores.

Por último, hubo un rato más para que los animadores hiciera una breve devolución sobre el trabajo realizado. Las principales ideas que se remacaron fueron:

  • Eliminar los temores a lo distinto.
  • El doble aspecto de la patrulla que vigila/cuida.
  • El doble aspecto de discriminar, como jerarquizar/no uniformar. Ignorar la diferencia y hacer de cuenta que todo es lo mismo, también es discriminar
  • Los muros no son imposibles de deshacer. Si una voluntad lo construyó, otras voluntades pueden destruirlo.
  • En algunas fronteras hay que construir puentes.
  • No todos los muros son visibles. No nos dicen nada, no se habla de ellos, pero nos dejan afuera igual.

Los Espacios

Lunes por la tarde

Se trabajó en los diferentes espacios, y se continuará en los días siguientes de igual manera. Ampliaremos en próximos envíos.

 

Segundo Eje: El Pueblo

Martes por la mañana

La jornada comenzó con una celebración, en la que el signo central fue un gran mapa de América Latina de colores armado en el centro del salón sede en el que se fueron agregando palabras que representan experiencias de quiebres.

 

Luego de una recuperación de lo trabajado el día anterior, para no perder el hilo conductor del Seminario,  comenzó el aporte del pastor Néstor Míguez. “Un pueblo es una unidad en conflicto consigo mismo. Tiene muchas cosas en común y a la vez se pelea internamente por eso que tienen en común. Por ejemplo, un pueblo comparte un mismo territorio, pero se pelea por quién es el dueño de cada porción de esa tierra, un pueblo usa una misma lengua, pero entra en conflicto por quién puede hablar o no. El pueblo de Dios es un pueblo de pueblos. El pueblo de Dios no es la iglesia, ni las iglesias.”, dijo entre otras cosas.

En el medio de la charla, entró en el salón el obispo Joaquín Piña y el fuerte y espontáneo aplauso de los participantes dio lugar a que se acercara al micrófono y dijera unas breves palabras de saludo.

Néstor continuó con su aporte, haciendo un intento de meterse en la subjetividad de Jesús para ver cómo habrá decidido Jesús cuál iba a ser su predicación, cuál iba a ser el Dios que iba a anunciar. Para eso leyó un texto de su autoría del cual compartimos un extracto.

 

Así, me imagino que pensó Jesús:

¿Que Dios predicaré? Le ofrecen tantos dioses a este pueblo. Está el dios de los sacrificios, aquél que aman los sacerdotes del Templo, un dios siempre sediento de sangre. Un dios que si no ve sangre no está satisfecho. Un dios siempre ofendido al que hay que calmar a precio de vidas. Carneros, corderos y palomas tienen que ofrendar su vida para calmar las afrentas cotidianas. Rezos y ofrendas para aplacar su enojo. Pero mi Dios es el Dios creador de la vida, el que puso vida en toda sangre. El que se dolió cuando supo de la sangre de Abel clamando desde la tierra, pero no por eso pidió la sangre de Caín, sino que le dio señal de vida sobre su frente, para que no fuera muerto. No fue ese dios sanguinario el que habló por el profeta Isaías: yo no iré sus oraciones porque tienen las manos llenas de sangre. Ese dios de los altares solemnes no es el Dios de Amós, porque el Dios de justicia no habita en Betel ni Gilgal, dijo el profeta. No es el Dios de Oseas, porque el Dios de Oseas pide misericordia en lugar de sacrificio. Tampoco será el mío. No será mi Dios el dios sacrificial de los sacerdotes.

¿Que Dios predicaré? Le ofrecen tantos dioses a este pueblo. Está el dios de la pureza, aquél que aman los fariseos, un dios siempre atento y vigilante al detalle de la ley. Un dios del rigor insensible, de la exigencia permanente, de la discriminación artera. Con ese dios habría sido expulsada la mujer de Moisés por ser cusita, y no hebrea, como querían Aarón y Myriam. Pero Dios prefirió el amor de Moisés a la pureza de la raza de Leví. Ay de los que aman la pureza de la raza incontaminada y los platos y vasos limpios, de las manos lavadas, pero no ven que esos platos están vacíos porque no hay alimento, y las manos llagadas por el trabajo explotador. El Reino de mi Dios viene con justicia más que con pureza. No será mi Dios el dios riguroso de los legalistas.

¿Que Dios predicaré? Le ofrecen tantos dioses a este pueblo. Está el Dios de los violentos, aquél que aman los sectarios, un dios siempre pendiente de la guerra. Hijos de la Luz contra hijos de las tinieblas, batallas terrenales y batallas celestiales, espadas refulgentes y gritos de venganza, plazas sitiadas y campos de exterminio, los míos y los demás, Israel contra el mundo. Se equivocan ellos tanto como los del Imperio; aunque los romanos siempre están listos para la guerra, la paz no viene de la guerra. Lo dice el salmista, la paz se besa con la justicia, la paz es fruto de la justicia. Sin duda la guerra está, y seguirá levantándose nación contra nación, pero ese no es el fin que Dios anhela, no nos hizo para ello. No para el dolor y la lágrima, no para la herida y el despojo. Habrá disensos, los habrá; habrá conflictos, los habrá. Mas mi tarea es salvar, no condenar; curar, no herir; rescatar, no despojar. Mi Dios es el que recoge al caído, el que consuela al dolido, el que anuncia vida. No será mi Dios el belicoso dios de los sectarios.

¿Que Dios predicaré? Le ofrecen tantos dioses a este pueblo. Está el Dios de los miedosos, aquél que aman los asustados que dejan que el temor les organice la vida. O, por el contrario, el de los bravucones que se llevan todo por delante. Y el otro dios, el de los precavidos que miden todo para no perder. Mi dios es el dios que da y pide confianza: ni miedos que encierran, ni precauciones paralizantes, ni atropelladores que esconden su desmesura en la intemperancia, la otra cara del mismo desamor. Es mi Dios aquél que inspira la fe que sostiene en el tiempo la fuerza para vivir, la perseverancia para seguir, la paciencia que no renuncia frente al contratiempo, que sostiene la mirada en el horizonte, que camina sobre el agua aun en medio de la tormenta, que ama en medio del terror que crucifica. No será mi dios el dios de los cultores del temor, pero tampoco el de los temerarios enceguecidos, ni el de los precavidos que no se atreven, ni siquiera el del cálculo del justo medio de la valentía. Será mi Dios el Dios de la confianza, el que permite marchar hacia adelante hacia el Reino, aquél a quien puedo llamar “padre” porque me ama, “madre” porque me cuida, el que rescata, el que me alegra, el que da vida. Es el Dios de todo amor. Ese Dios anunciaré.

 

A continuación, Claudia Korol, educadora popular, comenzó su aporte con un sencillo ejercicio de tomarse el pulso, de tomarle el pulso a un compañero cercano y luego reproducirlo más fuerte de alguna otra manera, con lo que en breve todo el salón colmado de personas estuvo “latiendo” al mismo ritmo.

Luego de cantar entre todos la canción “Yo vengo a ofrecer mi corazón” continuó diciendo: “En este encuentro no hablamos ‘de’ pueblo, hablamos ‘como’ pueblo, estamos siendo pueblo al reconocer la memoria colectiva, al aprender la fuerza de nuestro latir como comunidad que hunde sus raíces en una historia compartida y extiende sus frutos para cambiar la realidad.”

Más adelante afirmó: “Como cantábamos recién, tenemos un corazón para ofrecer, no porque tengamos un corazón de más, sino porque queremos compartir lo que tenemos, lo que somos. Como pueblo estamos construyendo las organizaciones para actuar como pueblo organizado, para vencer las opresiones. Para transformar el mundo tenemos también que transformarnos a nosotros, a nuestras organizaciones.”

Luego, hizo varias menciones históricas sobre las opresiones y los procesos de liberación latinoamericanos, desde la conquista y la delimitación de las fronteras hasta los movimientos de los últimos años, como los zapatistas, el rechazo al ALCA, el santiagueñazo, los sucesos de diciembre del 2001. En ese sentido recordó a Pocho Lepratti e invitó a cantar “El angel de la bicicleta”

“Somos un pueblo organizado que no se limita a la Argentina sino que trata de visualizar un camino único para todo el continente. Pensamos juntos cómo descolonizarnos frente al capitalismo que transforma a las personas y a todo en mercancías, que tiene al “Dios Dinero” como fetiche al que le presenta ofrendas, que justifica la depredación y la destrucción de las culturas, que saquea la naturaleza”, afirmó Claudia a la vez que ponía numerosos ejemplos, como el monocultivo de soja, el accionar de las empresas mineras y pasteras, la presencia de las bases militares norteamericanas en Colombia y la “ocupación” de Haití.

Invitó a empezar a borrar las fronteras entre los países, pero también las propias fronteras y recordó el ejemplo cercano del “indoamericano”, donde se puso de manifiesto la discriminación y la xenofobia que hay en nuestra sociedad y que es exacerbada por los medios. “Tenemos que pensar en el pueblo que va construyendo poder popular, evitando la desintegración. Que la integración latinoamericana no sea solo un acuerdo de estados sino una unidad de los pueblos, que crezca desde abajo.” De esta manera dio pie a cantar “Crece desde el pie”

 

Luego del aporte, se presentó una propuesta de trabajo en pequeños grupos que consistió en compartir las repercusiones de todo lo hablado y de escribir en tarjetas una palabra de síntesis que muestre quiebres que se están dando o que se tienen que dar. Luego, todas las palabras se pusieron en común en el mapa de América Latina que se había armado en la celebración de la mañana.

 

 

Por último, el pastor Míguez hizo una rápida leída de las tarjetas y compartió unas palabras a modo de devolución:

“En nuestro pueblo se ve la recuperación de la capacidad de festejar, no solo de protestar. Empieza a mostrarse que un pueblo se construye no sólo de protestas sino también de celebración. Celebramos aunque sean pasos ambiguos, aunque falte mucho caminar. Así construyó pueblo el mismo Jesús, al que le criticaban ‘Vos, que andas de fiesta en fiesta y te juntas con gente que no deberías…’. Así se construye pueblo: celebrando la posibilidad de ser. Celebrar la memoria dolorosa,  pero que es camino de esperanza. Todos estos quiebres son señales de lucha, aun dolorosas, aun con sangre derramada. Recordemos que los cristianos celebramos también con el cuerpo y la sangre…”

 

Cómo sigue el SFT

El miércoles por la mañana se trabajará con el eje “Poder” y la propuesta central es un aporte de Alfredo Grande y a continuación un panel de dirigentes de diferentes fuerzas políticas, entre quienes hay varios Diputados Nacionales. Quienes confirmaron su presencia son:

  • Facundo di Filippo (Coalición Cívica)
  • Gerardo Milman (GEN)
  • María Luisa Storani (UCR)
  • Jorge Cardelli (Proyecto sur)
  • Un referente del Frente para la Victoria

La invitación que se les hizo fue no para presentar la plataforma política del partido ni hacer campaña, sino a que expliquen qué puede aportar su espacio político a un Proyecto de Pueblo.

 

El mismo miércoles a partir de las 19:30 hs se realiza La Marcha, recorriendo las calles de la ciudad para terminar en la plaza central de Moreno, frente a la Estación de Ferrocarril

 


 

Gracias y hasta pronto

Secretaría del SFT