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Circular Agosto  2011

 

27º SFT en Posadas (Misiones)

5 al 11 de Febrero 2012

Ya está confirmado que Posadas será la sede del próximo Seminario de Formación Teológica, gracias al sí generoso de sus comunidades y de la diócesis. De esta manera, el Seminario vuelve a la provincia de Misiones, como en el 2005 cuando fue Iguazú la sede.

 

Nuevas Espiritualidades para acompañar las Luchas Democráticas de los Pueblos

(Lema tentativo para el 27° SFT)

“El lema no es un grito agonizante ni una frase hecha que se instala cómodamente en el reclamo, sino que es una invitación, una arenga para quienes asumen su rol protagónico en la sociedad, es una palabra de aliento para los que luchan día a día. Es una propuesta de cambio que implica abandonar prácticas anquilosadas por la inercia y asumir otras nuevas; una propuesta de reflexión para descubrir cuáles son las prácticas que es necesario revisar y cuáles reafirmar; una propuesta de transformación de la manera de entender la sociedad.”

 

Haciendo un análisis de los signos de este tiempo hemos consensuado trabajar sobre tres ejes que nos interpelaran, reflexión mediante, desde perspectivas que hacen a la vida de los pueblos y su compromiso, precisamente,  con la vida y sus implicancias socio-políticos-religiosas:

 

ESPIRITUALIDAD – DEMOCRACIA - EDUCACION

 

 

ESPIRITUALIDAD

 

El Espíritu es cambio, dinamismo, liberación, "sopla donde quiere" y como quiere. No podemos atarlo a viejas estructuras porque inevitablemente Él se nos escapa en busca de nuevas formas de manifestarse en nosotros, en los otros, en el mundo. Debemos buscar sus nuevas formas de resignificación y descubrir cómo se manifiesta hoy en este tiempo; reflexionar sobre cómo asumimos sus herramientas nuevas para seguir caminando juntos las sendas del Evangelio en busca de la vida  abundante, ampliando las fronteras que nos impide ir resignificando nuestra capacidad profética de anuncio y denuncia. Al decir del documento de Santo Domingo: Una Espiritualidad Nueva en su ardor, nueva en su método, nueva en su expresión que nos manifieste y nos haga manifestar al Dios de los Pueblos y al Pueblo de Dios…..

Espiritualidad y Vida Cotidiana, Espiritualidad y Compromiso Político, Espiritualidad y Misión del Bautizado son algunas de las aristas que podremos abordar desde esta perspectiva y nos parece interesante que los participantes tengan la oportunidad de reflexionar e intercambiar experiencias de vida desde sus espiritualidades y de cómo el Espíritu acciona en cada uno.

 

DEMOCRACIA

 

Profundizar esta democracia inacabada requiere el compromiso cristiano de construir nuevos sentidos políticos, construir colectivamente una hegemonía desde nuestros pueblos que garanticen su vida plena. El fortalecimiento Institucional es un tópico a desandar, junto con el Contexto Latinoamericano

Reconocernos como sujetos sociales que asumimos un protagonismo ciudadano que “no se puede ser peregrinos del cielo si somos fugitivos de la ciudad terrena”, como dicen nuestros Obispos. Queremos asumirlo con más ardor desde nuestras prácticas sin dejar de lado una espiritualidad que ayude a trascender lo meramente político y le dé sentido en esta construcción del Reino. Los participantes del Seminario se definen a sí mismos como militantes cristianos y esta es una oportunidad para debatir esas militancias desde su compromiso con Cristo y pensar juntos cómo asumir un compromiso mayor que ayude a transformar este mundo en un mundo para Dios y transformar la vida amenazada de los más pequeños en una vida digna de hijos de Dios.

 

EDUCACION

 

Creemos que la educación es el factor determinante a la hora de constituir Sujetos Sociales, que en el ejercicio de sus derechos aporten en la vida cotidiana de los pueblos, elementos de desarrollo, saberes, posibilitar el conocimiento de los procesos históricos, etc.

En ese sentido, la Educación puede ser transversal al resto de los contenidos presentados, tomando la educación como ampliación de las fronteras de la libertad individual y colectiva.

 

 

DEMOCRACIA y EDUCACION pueden ser los elementos necesarios hoy para la construcción de un Reino de justicia, igualdad y libertad, acompañados por una ESPIRITUALIDAD que contenga, anime y exprese el sentido de Dios en el mundo. Esta es la base que con el transcurso del año iremos enriqueciendo con más aportes y reflexiones dándole forma a través de una metodología adecuada al tema. Son bienvenidas las sugerencias y aportes que enriquezcan la reflexión.

·         ¿Cuáles son los sentidos políticos que permiten transformar esta democracia en una democracia liberadora?

·         ¿Qué hitos estamos tomando de la realidad actual?

·         ¿Qué espiritualidades pueden acompañar este tiempo de posibilidades?

·         ¿Cuáles son las diferentes espiritualidades que le dan sentido a la vida de los pueblos?

·         ¿Cómo confrontar a los sistemas opresivos que explotan a los pobres?

·         ¿Cómo hacer para que se potencien las fuerzas de cambio que subsisten dentro del sistema democrático?

·         ¿Cómo desarticular ese “sentido común” que imponen los medios?

 

 

Pueblos que caminamos…

Compartimos un aporte de Néstor Míguez para poder ir pensando los temas del próximo Seminario.

Cuando repaso los temas y enfoques de los últimos SFT me parece descubrir una inquietud común que los recorre: cómo mantener un impulso transformador, una ética revolucionaria, una vocación popular libertaria, dentro de los cánones que ofrece la democracia formal, los mecanismos regulares que siguen estando principalmente en manos de poderes hegemónicos. Pasado (o al menos postergado) el ideal de la revolución total, de la toma del poder que todo lo modifica de golpe, debemos elaborar los caminos para sostener una fe en un cambio que traiga justicia, en un tiempo de igualdad, en los atisbos del Reino de Dios, que parecieran opacados por los juegos del  poder imperial y la persistencia de mentalidades opresivas y oprimidas, colonizadas y colonizadoras que siguen haciendo mella en nuestro pueblo. En otras palabras, cómo confrontar un sistema opresivo que explota a los y las pobres, que envenena el medio ambiente, que se nutre del prejuicio y la violencia, que impone una cultura de la superficialidad que garantiza la desigualdad, que crea una realidad virtual mediante la cual encubre el sufrimiento cotidiano (o a veces, por el contrario, lo magnifica como mecanismo de amedrentamiento y frustración). Y cómo confrontarlo a partir de sus propias herramientas, de las leyes de juego que nos impone, en las fronteras que nos dibuja. Es decir, desde las pautas de la gestión democrática. O, en otras palabras, cómo mantener el Espíritu de la revolución necesaria cuando hay que pensar “la revolución como pasado”, en la palabras de N. Casullo.

Sea que hablemos de la construcción de poder o de los quiebres, del espacio público y el estado, de la participación ciudadana o el lugar de las ONG, de la distribución de bienes o la preservación del ambiente, y aún de la práctica de Jesús o el sujeto del quehacer teológico, este trasfondo me parece estar siempre presente, de una manera u otra.

Por un lado, en nuestras organizaciones tenemos reglas de funcionamiento, la necesidad de resolver cuestiones prácticas, los límites de los presupuestos y de nuestros recursos, nuestras propias limitaciones personales y la realidad de iglesias con mucha rigidez y jerarquía, y por el otro un mensaje que nos urge, la visión de un pueblo que busca igualdad y vida digna, el sentido de justicia y la posibilidad de ser creativos que desafían esos mismos límites y restricciones.

Esto no es nuevo en la teología cristiana. Empezó a ocurrir cuando la segunda generación creyente se dio cuenta de que el Reino no iba a caer de golpe, que la manifestación gloriosa del Resucitado no traía un fin inmediato y que iban a tener que lidiar con la historia, con el Imperio y con sus propios defectos. No lo vamos a resolver por un momento de inspiración sobrenatural. Nosotros también tendremos que luchar con ello, en las circunstancias y condiciones de nuestra propia historia. Pero esto, en lugar de desalentarnos, pone en juego nuevamente esa necesidad de creer que el Reino está entre nosotros, que aunque solo tengamos atisbos parciales, realizaciones provisorias, momentos “laocráticos” o cortes mesiánicos, estos siguen moviendo la historia, tienen sentido por lo que anuncian, traen gozo y una cierta dosis, imperfecta pero necesaria, de dignidad, justicia y esperanza. Esto no es solo un cálculo racional, las “inexorables leyes de la  historia”, sino una convicción, un “mover del Espíritu” –dirían mis hermanos y hermanas pentecostales—y por ello no se expresa sólo en palabras y saberes académicos, sino en vida, en celebración, en cuerpos y comunidades, en credos y alabanzas. En eso los SFT han sido, algunos más y otros menos, expresiones de esta fe, vectores de esta búsqueda.

Entonces, volviendo al tema, creo que sigue teniendo sentido enfocar, desde otro ángulo quizás, esta problemática, porque es la actual (y será aún más actual a principios del año próximo tras las elecciones). En los horizontes de una democracia formal, de cambios mínimos y paulatinos (cuando se dan) en medio de los conflictos con un sistema que sigue dominando y matando, cómo expresar y hacer pertinente, operativa, la fe que nos humaniza. ¿Cómo hacerlo desde comunidades populares, desde emprendimientos parciales, desde nuestros limitados recursos? ¿Cómo descubrir en donde, sin darnos cuenta, nos traicionamos a nosotros mismos, nos dejamos llevar por entusiasmos y superficialidades, o por otro lado nos volvemos tan hipercríticos que generamos desaliento y desapego, nos alejamos de las respuestas posibles que la gente necesita en su cotidianeidad? ¿Cómo hacerlo para que potencien las fuerzas de cambio que aun subsisten dentro del sistema democrático, y a la vez ayuden a desarticular ese “sentido común” que imponen los medios hegemónicos?

La fe como esperanza y la fuerza del pueblo que se organiza pueden mostrar el camino de una vida más plena. No es demasiado nuevo, pero sigue siendo totalmente actual. Una dinámica que nos permita afirmar los caminos de dignidad que vamos transitando, junto con otros pueblos de nuestra América Latina, los logros descolonizadores que se van dando por la dinámica popular, y a la vez recuperar y elaborar desde los reclamos aun insatisfechos propuestas que permitan generar consensos populares, semillas de organización, espacios de libertad. “Pueblos que caminamos, la fe que nos mueve”. Mostrar el valor de “mantener el paso”, que cuando avanzamos por caminos de dignidad, la historia avanza con nosotros, y en esa historia se va haciendo presente el Jesús de la vida, “que camina con nosotros uno que hace amanecer”, como dice el tango de Guido Bello y Pablo Sosa.

Retomando el tema de los quiebres, hay grietas por donde se pueden colar las ansias de lo nuevo, los espacios de construcción para afirmar logros, las herramientas que permiten el encuentro de los diversos en sus búsquedas conjuntas, en las coincidencias que fortalecen.

 

Comunicación y Fotos

Desde este último Seminario, estamos también en facebook. Es una nueva forma de comunicación e intercambio que sumamos a las que ya teníamos. Allí podes ver un montón de fotos del 26 SFT, como también todos los afiches y producciones de los grupos, y podemos estar en contacto.

Si vos también tenés una cuenta de facebook, ponete en contacto:

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Gracias y hasta pronto

Secretaría del SFT