|
|
Circular del SEMINARIO DE FORMACIÓN TEOLÓGICA sft@nuevatierra.org.ar - www.sft.org.ar
Abril 2008 |
Piedras 575 PB (1070) Cap. Fed. (011) 4345-4774 (011) 4342-0869
Teología o Teologías

La teología no tiene que ver con Dios, sino con los sujetos creyentes que tratan de entender, de sentir, de pensar, y de construir en clave de Dios. Tiene que ver con nosotros, no con Dios.
La teología es de los sujetos creyentes que creen en Dios y a partir de eso quieren dar razón de lo que creen, de lo que esperan, de lo que viven y practican.
Si le sacamos a Dios esto y lo ponemos en nosotros, no hay forma de decir que hay una sola teología, sino muchas, porque tienen que ver con nosotros. Y nosotros no somos todos iguales, sino que tenemos naciones, historias, pueblos, géneros, edades distintas. La teología tiene que ver con las muchas experiencias humanas y no con una única presencia divina. Cuando alguien llegue a decir “esta es la teología”, absolutamente, sospechen. Sospechen que sea ingenuo o, en el peor de los casos, sospechen que quiera volverse a “calzar el traje”.
Marcelo Trejo
Contenido
Principales momentos del 23 Seminario “Desde los pueblos crucificados, vamos por más humanidad”
La Juntada: ¿Cómo vamos por más humanidad?
Lo humano es la finalidad de lo divino
Editor Responsable:
Coordinación de los Seminarios de Formación Teológica
Equipo de Producción:
Marta Manterola / Gerardo Duré / Lucas Spigariol
Seminario on line
En la página web del Seminario (www.sft.org.ar) se encuentra la información de los principales momentos del Seminario, aportes de los animadores, producciones de los participantes, fotos, videos y mucho más. A medida que transcurra el año se seguirán publicando otros materiales.
BLOG para facilitar el intercambio
Ahora tenemos una nueva forma de comunicarnos: un Blog (www.23sft.blogspot.com). Es una página web interactiva que permite que todos puedan escribir comentarios y que sean leídos por todos. Esperamos sus evaluaciones, opiniones y toda crítica que permita seguir construyendo el Seminario.
Principales momentos del 23 Seminario
Desde los pueblos Crucificados
¡¡Vamos por más Humanidad!!
Desde el domingo 3 al sábado 9 de febrero se desarrolló el 23 Seminario de Formación Teológica, en Santiago del Estero, con la presencia de más de 700 personas provenientes de todo el país y países vecinos.
Celebración de apertura
En el patio cubierto del Colegio Centenario de la ciudad de Santiago del Estero, con un escenario bien decorado, con una gigantografía del logo y con numeroso carteles que revelan el camino de los anteriores Seminarios a lo largo del país, la celebración de apertura dio el puntapié inicial.
Comenzó con la entrada de una luz encendida y de la cruz del logo de los Seminarios. Una a una se fueron presentado las delegaciones provenientes de todo el país, un numeroso grupo de Chile y participantes de Bolivia, Uruguay y otros países latinoamericanos. Cada grupo presentó sus "cruces" más significativas en la vida de sus pueblos y las creencias que sostienen sus prácticas concretas, mediante carteles de colores que fueron colocando sobre la cruz del logo de los Seminarios. Luego hizo su entrada la Palabra de Dios, y el pastor Néstor Míguez leyó y comentó un pasaje del profeta Oseas (capítulo 6) donde Dios afirma que quiere misericordia y no sacrificios. Hubo palabras de bienvenida de los anfitriones, chacareras y un final a pura música y baile.
Presentación temática
El lema que convoca al Seminario es un intento de reflexionar desde distintas miradas y ponerle nombre a lo humano e inhumano que nos toca vivir como sociedad.
La presentación fue realizada por el teólogo Ezequiel Silva, quien comenzó explicando el "Desde" del lema de esta manera: "La historia de Dios con su pueblo y su progresiva revelación nos manifiesta con claridad que la vida de los pobres es donde él escoge revelarse y actuar. Dios opta por los pobres y el SFT quiere ser fiel a la opción de Dios".
Espacios de vida
Cada participante eligió en cuál de estos espacio estar, para desde allí trabajar durante la mayor parte del Seminario:
Tarde libre
Fue la oportunidad para pasear por la ciudad de Santiago y los alrededores, recorriendo el centro, el Parque Aguirre, la costa del Rio Dulce, y no faltó quienes fueron a darse un baño en alguna pileta cercana. También Las Termas de Rio Hondo, fue uno de los lugares más elegidos para conocer y disfrutar de la Naturaleza.
La Juntada
En el arranque de La Juntada cada espacio tuvo unos minutos para exponer creativamente lo trabajado en los días anteriores. Luego se armaron grupos mezclados, garantizando que en cada uno haya representantes de cada espacio. La consigna de trabajo, además de brindar la oportunidad para expresar lo que cada uno fue viviendo, permitió compartir las miradas del lema que aportó cada espacio y buscar juntos qué preguntas o inquietudes quedaban abiertas.
Las preguntas que elaboraron los grupos se escribieron en tarjetas y antes del almuerzo se recogieron todas. El equipo de animadores las leyó, organizó y sistematizó, y por la tarde Néstor Míguez, Ezequiel Silva y Mercedes García Bachmann hicieron una breve devolución, comentando por dónde estaba circulando la producción teológica y plantearon en base a ellas tres nueva preguntas que se volvieron a trabajar en grupos.
La Marcha
La Marcha, que salió desde la sede del Seminario en el Colegio Centenario, recorrió las calles de la ciudad, pasando por la Plaza Libertad, donde se encuentra la Catedral, y concluyó en el Anfiteatro del Pueblo, en la zona oeste, con las palabras de Pocho Brizuela y un espectáculo musical que se vio interrumpido por la lluvia. En el trayecto se realizaron paradas y se escucharon emotivos testimonios, como el de los familiares de Patricia y Leila, las jóvenes asesinadas en la dársena, todo acompañado por un preparado guión.
La Nueva Ciudad
Recuperando los aportes que desde la juntada enriquecieron el camino que venían recorriendo, cada espacio retomó su reflexión y a partir de los principales elementos del trabajo de la semana, elaboró una forma creativa para compartirlos en la puesta en común final, que se denominó "la Nueva Ciudad". La dinámica consistió en que teniendo como base e idea común la imagen de una ciudad, con su ritmo, su diversidad, su colorido, su imprevisibilidad, cada espacio le sumara algo desde lo que estuvo trabajando a lo largo de todo el Seminario.
Celebración de cierre
Luego de un aporte de Marcelo Trejo, sobre el Sujeto Constructor de Teología, para reflexionar sobre todo lo vivido y experimentado en el camino que se fue recorriendo en la semana, en el que cada participante fue protagonista del proceso colectivo de construcción teológica, el Seminario concluyó con una misa en la que se reafirmó el deseo y compromiso de ir por más humanidad y se agradeció a todos los participantes y organizadores.
CELEBRACIÓN DE CIERRE //
¿Cómo vamos por más humanidad?
La mayor parte de las preguntas empezaba con “cómo”, “con qué herramientas”, “de qué manera”. Ya no eran preguntas del estilo de: “si los cristianos debemos o no involucrarnos en política”, tampoco preguntas acerca de “por qué”. Es como que está asumido que sí debemos, que tenemos los porqué, y ahora empieza la etapa de cómo lo hacemos. Se percibe la convicción de que es necesario encontrar formas concretas de pasar a la acción, a la acción conjunta, a la acción colectiva.
La peligrosidad del “cómo”
Dentro de estas inquietudes por el “cómo” es muy clara la necesidad de ir más allá de los espacios cerrados, de no quedarse en el reclamo chiquito y en la cuestión puntual: “cómo articulamos”, “cómo coincidimos”, “cómo construimos junto con otros”. Aparece también la inquietud y vivencia de jóvenes, obreros, campesinos, indígenas, mujeres, en búsqueda de cauces de confluencia con capacidad transformadora y fuerza de cambio, sin perder su especificidad, su perfil propio, su identidad.
Ahora bien, el “cómo” es una pregunta peligrosa porque la primera tentación es empezar a responder con recetas: cada uno se aferra a la que encontró y la quiere aplicar a todas las situaciones. ¡No! No hay ninguna receta fija.
También es una pregunta peligrosa en otro sentido, porque cuando uno pregunta “¿cómo se hace esto?” es porque quiere pasar a la acción. Ya no se conforma con lo que viene haciendo y quiere hacer alguna otra cosa. Es peligroso para quienes quieren mantener todo como está. Uno empieza a preguntar cómo ir mas allá de lo que está haciendo ahora, cómo entrar en una nueva etapa, un nuevo compromiso. Es peligrosa porque demuestra la disposición a actuar, a arriesgarse, a probar nuevas formas. Muestra que se empieza a perder el miedo. Si uno tiene miedo, no pregunta “¿cómo hago?”. En todo caso pregunta “¿cómo escapo…?” que no es el caso. Cuando uno pregunta por el cómo es que perdió el miedo y está empezando a plantearse el deseo, la posibilidad de hacer algo más.
Lo importante es que esto es humano. Cuando decimos “vamos por más humanidad”, estamos planteando el riesgo de la propia fragilidad, de la necesidad de explorar cosas, de aventurarnos en lo que es propio de nuestra condición humana. Esto implica cierto nivel de inquietud, de inseguridad, de riesgo, y es empezar a reconocer al otro, a buscar los acuerdos y asumir las diferencias.
Detrás del cómo pasar a la acción, como escondida, también hay preguntas teológicas: ¿qué teología me permite pasar a la acción y hacer acuerdos con quienes piensan distinto? Porque hay algunas teologías que no les gusta que se pase a la acción y otras que dicen que no hay que mezclarse con los que son diferentes.
¿Como articular, construir espacios de comprensión y compromiso mutuo, superar la fragmentación y encontrarnos mutuamente para ser más y más abiertos y más transformadores en nuestra búsqueda de más humanidad?
Néstor Míguez
“Poner el cuerpo”
Las preguntas que me tocaron para presentarles la segunda pregunta tiene que ver con “poner el cuerpo”, con lo corporal, pero no solamente con el espacio de corporeidad, sino con cada uno y cada una de nosotros y nosotras, pensando de qué manera ponemos el cuerpo en actitudes concretas para contestar la pregunta anterior, sobre el “cómo”. Ese poner el cuerpo puede ser en espacios de poder, para correr o derribar barreras eclesiásticas, políticas y económicas, puede ser en el proceso de encuentro personal con otro ser humano diferente a mí o puede ser desde el miedo de arriesgarse, como plantearon varios grupos.
Lo que a mí me parece muy importante como aporte para la discusión, es que pensemos que “cada cuerpo es diferente”. Es decir, cuando pensamos en “poner el cuerpo” para la acción política, para la acción de denuncia, para la acción evangelizadora, para la acción de la misericordia hacia un hermano o hermana, para la acción del encuentro con otra persona, para lo que sea, no es lo mismo un cuerpo que otro. No es lo mismo el cuerpo bien alimentado o el cuerpo aceptado socialmente, que el cuerpo sospechado. No es lo mismo poner el cuerpo cuando es el cuerpo de alguien que come todos los días, tiene acceso a un buen descanso, con buena salud y necesidades cubiertas, que el cuerpo de quien pasa hambre, está enfermo, desnutrido, está en una cárcel o ha sido torturado o traficado. No es lo mismo el cuerpo del niño que de la niña, de los jóvenes, los adultos o los ancianos.
Esto tiene sus consecuencias también en la teología, porque no es lo mismo un ser humano que otro; hay gran diversidad de crucificados y crucificadas a partir de las cuales queremos ir por más humanidad. Por lo tanto, la teología no debería preguntar simplemente “cómo pongo el cuerpo” sino “qué clase de cuerpo soy y qué clase de cuerpo pongo para qué clase de proclama, de servicio, de evangelio”.
La ultima razón que quiero dar por la cual esto es importante es porque Dios eligió hacerse cuerpo. Dios eligió hacerse ser humano para anunciarnos misericordia y no castigo, misericordia y no sacrificio. La manera más concreta que eligió Dios para anunciarnos que le importa el cuerpo, el ser humano y todo lo que nos pasa, es justamente haciéndose ser humano. El cuerpo importa -debe importarle- a la teología; cada cuerpo con sus características, sus sufrimientos, sus anhelos y su historia.
¿Qué significa poner el cuerpo y qué cuerpo nos imaginamos o percibimos?
Mercedes García Bachmann
Humanizar la Iglesia
La pregunta fundamental que se planteó fue “cómo humanizar la iglesia”. Comparto la “peligrosidad” del “cómo”: en la iglesia esta pregunta se ha resuelto más en el orden de las recetas hechas, que en una praxis creativa, original y arriesgada. Creo que esto también expresa un sentir común de todo el colectivo que estamos haciendo teología, sobre que otra iglesia es posible. Sentimos que hay muchos ministerios episcopales impresentables, muchas teologías insoportables y muchas estructuras pastorales ya prácticamente inservibles. Eso nos molesta, nos cuestiona y hace que comencemos a pensar realmente con radicalidad ¿qué iglesia queremos? ¿hacia qué modelo de iglesia caminamos?
Me parece que estamos de acuerdo que el modelo de iglesia tiene una identidad utópica que no se resuelve en ninguna iglesia en particular; compartimos como horizonte común lo que en la tradición cristiana llamamos “Reino de Dios”, desde la praxis de Jesús. Creemos en un modelo de iglesia que busca la vida abundante para todos, la plenitud de vida, y sabemos que su construcción implica ciertamente la lucha, el riego y las apuestas.
Otra cosa que salió en las preguntas y nos plantea una cuestión muy importante, es que hay un acuerdo en que lo cristiano nos tiene que servir para plenificar, ensanchar y profundizar lo humano. Creemos que el medio que más libremente y plenamente nos lleva hacia el fin de humanizar es el Evangelio de Jesús. Dios se hizo hombre, no se hizo Dios para auto complacerse. Entonces, lo humano es la finalidad de lo divino. Es el movimiento de la encarnación de Dios. El problema que nos trae esto a nivel eclesial, lo que nos pica y causa por ahí el malestar que se expresaba en las preguntas, es que durante siglos ha sido al revés: lo humano estuvo al servicio de ensanchar y extender lo cristiano, a costa de pueblos, de cuerpos, de subjetividades, de culturas, de proyectos históricos. Ya se sabía lo que era Dios y la iglesia y desde una mirada estática de lo cristiano, lo humano tenía que estar a su servicio.
Estamos frente a un paradigma que hay que subvertir, revertir, en un momento histórico como el que transitamos desde algunas décadas, que en la historia de los dos mil años de la iglesia es relativamente poco. Somos parte de un proceso desde lo que vivimos en nuestras comunidades con muchas experiencias liberadoras y prácticas humanizantes. Estamos viviendo un proceso de cambio de modelo, de pensar lo humano y lo cristiano en el seno de la iglesia.
¿Cómo seguir profundizando y articulando mediaciones que estén al servicio de un proceso de humanización de la iglesia?
Ezequiel Silva
Una recorrida por el trabajo en los Espacios de Vida
Los caminos del Seminario
Culturas Juveniles
El primer día comenzó con la presentación del espacio a cargo de los animadores, con dinámicas donde cada participante compartió su experiencia territorial. Se hizo un trabajo en grupos sobre las expectativas con una puesta en común en la que se compartieron las discusiones, afirmaciones y planteos de los participantes.
Entrada la tarde, se trabajó en la diferencia entre las prácticas "humanizantes y las prácticas "humanitarias". Kevin Morawiki y Jorge Huergo hicieron un aporte sobre la caracterización de las prácticas humanitarias, como aquellas que generan relaciones asistensialistas, paternalistas, de dependencia, clientelares, de manipulación, con posiciones mesiánicas, en las que el otro es considerado un "objeto" o una cosa, un recipiente vacío. En grupos se trabajó sobre las prácticas humanizantes, que son las nos hacen más humanos, y se elaboraron murales donde quedaron plasmadas.
El martes hizo su aporte Ezequiel Silva, presentando los aspectos humanizantes de la práctica de Jesús. Hubo un trabajo en grupo a partir de ver en qué medida las propias prácticas encarnan estos aspectos. Cada grupo hizo una síntesis de su trabajo y la expresó mediante pancartas. Posteriormente, compartieron una celebración, en la que fueron caminando girando en círculos en torno a las pancartas, leyéndolas.
A la tarde estuvo el aporte de Ernesto Bruna en relación a las interpelaciones del contexto. Se proyectó un video con publicidades comerciales, de políticas públicas e institucionales y se hizo un análisis del discurso publicitario. Luego, en grupos pequeños, se hizo también un análisis de cinco lugares en los que actúan los jóvenes: Escuela, Medios, Calle, Iglesia y Organizaciones Sociales Andrea Aguirre hizo una explicación sobre las prácticas paternalistas, autoritarias, clientelares y liberadoras, y un nuevo trabajo en grupos caracterizando las prácticas de los cinco espacios anteriores. Para ponerlo en común se armaron escenificaciones y una explicitación de las características preponderantes en cada uno.
El miércoles se buscó una profundización del análisis de los lugares trabajados el día anterior, con una breve exposición y puesta en común, y se trabajó sobre herramientas concretas de transformación.
Corporeidad
El lunes por la mañana, a modo de bienvenida del espacio y equipo de trabajo, se anunciaron los ejes a abordar durante la semana vinculados con años anteriores. Con una dinámica corporal se armaron grupos en los que se habló sobre las expectativas para el espacio.
Por la tarde, Mercedes García Bachmann planteó el encuadre del trabajo a realizar sobre al texto bíblico de Números 11-12 sobre Miriam, en torno a los ejes de modelos de liderazgo, profetismo, género. Luego se trabajó en grupos chicos sobre distintos fragmentos del texto para extraer las ideas principales. Más tarde estuvo la presentación expositiva de Pere Riera sobre la liminalidad, cómo romper modelos impuestos, el patriarcado y se trabajó en los mismos grupos anteriores, revisando los textos bíblicos a la luz de lo expuesto. La producción se compartió mediante imágenes y dibujos, que se colocaron en las paredes del salón.
El martes se hizo un encuadre recuperando lo trabajado en tarjetas y afiches y se recuperaron resonancias a través de micrófono abierto. Se trabajó en grupos sobre el texto bíblico con preguntas en relación a los crucificados/as, el contexto político, los intereses detrás de cada grupo, los roles de género, el enojo, la misericordia y la justicia en función a los sacrificios de los cuerpos. Se armaron afiches con las conclusiones y se pusieron en común. Luego, Mercedes hizo un cierre retomando las ideas surgidas.
Por la tarde, se presentó un encuadre con una mirada social y política y se hizo un trabajo en grupos organizados por provincias o regiones, sobre quiénes son en cada realidad los crucificadores/as. Se lo plasmó en tarjetas y se las puso en común. El momento concluyó con una devolución de Pere en torno a la relación entre crucificados, crucificadores y nuevas masculinidades.
El miércoles comenzó con un trabajo en grupos pequeños sobre el texto bíblico centrado en la historia de la viuda que se había quedado sin aceite. El eje propuesto para el análisis fue cómo construir más humanidad y generar milagros cotidianos. Se organizó una dramatización y después, los participantes se ungieron unos a otros. La dinámica concluyó a todo ritmo con unas chacareras.
Construcción política
El lunes por la mañana se presentó el equipo de animadores y el objetivo del espacio, de poder encontrarse con la política y reconocerse como parte de una construcción política colectiva. Enseguida se metieron de lleno en el trabajo planteando una consigna en torno a las posibles herramientas políticas para la construcción y el descubrimiento de las ya existentes, teniendo en cuenta posibilidades, limites, condiciones y estrategias. Se conversó en grupos y se hizo una puesta en común.
Por la tarde hizo su aporte el pastor Néstor Míguez, presentando herramientas políticas para la transformación y reflexionando sobre los límites de la utopía y la visión como proceso de la praxis real de la construcción política. El trabajo en grupo consistió en analizar qué fuerzas ayudan a transformar las realidades sociales en símbolos convocantes para la construcción política y las contradicciones que establece el capitalismo como sistema económico y político. Antes de terminar la jornada, se hizo una puesta en común en plenario, presentando los afiches con las conclusiones de cada grupo.
El martes por la mañana habló Luis Baronetto, en torno a la construcción política desde la gestión del Estado, seguido de una intervención de Enrique Hisse señalando observaciones, dificultades y contrariedades en la gestión. En relación a estos aportes, se hizo en grupos un trabajo de análisis, debate y posicionamiento, con una puesta en común con la posibilidad de preguntar y repreguntar a los animadores.
A la tarde, el esquema de trabajo fue similar, con un aporte de Víctor de Gennaro sobre los movimientos sociales y la construcción política en nuestro tiempo, seguido de una nueva intervención de Enrique que planteó observaciones y límites para la construcción política y abrió interrogantes para el trabajo en grupo posterior.
El miércoles se realizó una celebración litúrgica con la tierra como símbolo de la construcción de la sociedad, la tierra que trabajada propone unión, progreso y crecimiento. Luego, se hizo un trabajo en grupos y un debate a partir del planteo de despejar las sospechas entre los integrantes de los diferentes grupos para avanzar en la construcción política y ver cómo, cuándo y con quién hacerlo.
¿Qué hay detrás de cada teología?
El lunes se presentaron las delegaciones, el equipo de trabajo y la temática del espacio, a partir del símbolo del mate, viendo sus elementos principales, la yerba, el agua y el cebador/a y con la pregunta disparadora "¿Qué hay detrás de cada uno de estos elementos?". Se proyectó un video con imágenes de diálogos, pero sin audio y se trabajó en pequeños grupos poniéndole palabras y título la película. Luego, hizo su aporte Claudia Korol en torno al poder y saber, la imposición de miradas hegemónicas y la dinámica de construcción del conocimiento.
A la tarde hizo un aporte Oscar Tapia sobre la misericordia en la persona de Jesús. Planteó cómo se lee la Biblia y dio claves hermenéuticas de lectura del texto, el contexto y el pretexto. Se hizo un trabajo en grupo a partir de textos bíblicos que hablan de la misericordia y los sacrificios y como cierre, una dinámica en la que cada uno escribió una palabra que sintetizaba la riqueza de lo compartido.
El martes comenzó con testimonios de algunos participantes del espacio. Luego, se hizo una celebración en base al texto bíblico, donde cada participante tomaba uno de los frutos que simbolizaban la abundancia que Dios brinda al pueblo y se lo regalaba a otra persona. Más tarde continuó el aporte de Oscar retomando las ideas del día anterior y se hizo la puesta en común de las producciones grupales. Surgieron fuertes las ideas de que Jesús pone en contraste dos modos de relacionarse con Dios, el ritualismo y una religión humanizante, que su misericordia está avalada por la enseñanza bíblica de la cual hace memoria y por la propia praxis, reafirmando que la prioridad es siempre la persona humana.
A la tarde, Marcelo Trejo habló sobre qué tiene que ver la teología con la construcción del conocimiento y planteó las diferencias entre una teología clásica, hecha por varones, célibes, blancos y occidentales, y una teología hecha desde la vida, teniendo a todos como sujetos hacedores, como hizo Jesús de Nazareth.
El miércoles se compartió la puesta en común del trabajo del día anterior y una celebración en la que se armó un gran camino sobre el que se fueron colocando huellas que representaban el recorrido del espacio.
Lo HUMANO es la finalidad de lo DIVINO
Dios optó por hacerse cuerpo, hacerse ser humano para anunciarnos misericordia y no castigo, misericordia y no sacrificio. La manera más concreta que eligió Dios para anunciarnos que le importa el cuerpo, el ser humano y todo lo que nos pasa, es justamente haciéndose ser humano.
Mercedes García Bachmann
Creemos que el medio que más libremente y plenamente nos lleva hacia el fin de humanizar es el Evangelio de Jesús. Dios se hizo hombre; lo humano es la finalidad de lo divino. Es el movimiento de la Encarnación de Dios.
Ezequiel Silva
Cuando decimos “vamos por más humanidad” estamos planteando el riesgo de la propia fragilidad, de la necesidad de explorar cosas, de aventurarnos en lo que es propio de nuestra condición humana. Esto implica cierto nivel de inquietud, de inseguridad, de riesgo, y es empezar a reconocer al otro, a buscar los acuerdos y asumir las diferencias.
Néstor Míguez
Por más humanidad
Chacarera doble
Letra y música: Ezequiel Silva
Al fogón nos arrimamos
nos volvemos a encontrar.
Desde el lugar de los pobres
nuestra vida apostar.
Construimos teología
mirando la realidad.
Queremos gritar la vida
que haya más resurrección
la pascua de Jesucristo
es justicia y liberación
No queremos más cruces
¡sacrificios, no señor!
Nuestros pueblos nos convocan
para más humanidad.
En vez de asistencialismo
propongamos libertad
Eso con misericordia
puede ser una verdad.
Un clamor nos moviliza
la utopía de soñar:
“¡Desde los pueblos crucificados
vamos por más humanidad!”
La historia nos desafía
no podemos soportar
que se crucifiquen pueblos
en nombre del capital.
Tata Dios ya no soporta
el pecado estructural.
Animamos la esperanza
de ser más humanidad
y un horizonte nuevo
a los pobres heredar.
Sin bajar nunca los brazos
ni en las luchas claudicar
Invitados a la fiesta
Vida plena ¡que bendición!
Misericordia, no sacrificios
Fraternidad y compasión.
Anticipo de un mundo nuevo
fruto de resurrección.