Espacios de Referencia del 25 SFT - Febrero 2010

Hacia una democracia participativa

Coordinadores: Néstor Miguez - Claudia Korol
Metodología: Cora Grevisse

Inscriptos: 100

Presentación general
Frases como “La autoridad viene de Dios”, “quienes gobiernan lo hacen por la voluntad de Dios”, “el orden social expresa la voluntad divina” y aún las imágenes y crucifijos en despachos oficiales y juzgados, así como las misas y Te Deum patrios, etc., aún con sus variantes, muestran el espíritu autoritario que se apoya en lo religioso. Subsisten bajo las democracias formales y “laicas”, y son usadas por quienes teóricamente dicen que el poder viene del pueblo, pero que en la práctica se adueñan de la vida del pueblo y ejercen su dominio apelando a imágenes y símbolos autoritarios. También ciertas corporaciones que subsisten y ejercen poder en medio de la formalidad democrática (Iglesias, grupos económicos, facciones políticas) apelan a lenguajes, mitos y prácticas provenientes del ámbito religioso para influir en el ejercicio del poder.
Frente a ello, nuestro desafío es cómo volver a pensar “la cosa pública” y las prácticas democráticas y sus fundamentos, de manera tal que permitan recuperar una conciencia más equitativa, combatiendo las tendencias al autoritarismo, y abriendo el tema del poder a los más pobres y débiles del pueblo, a los y las excluidas. ¿Cómo se dan esos momentos de irrupción de lo inesperado, de la “trascendencia desde abajo”, que cuestionan la soberanía de los poderosos? El cristianismo que ha provisto algunos de los símbolos y lenguajes justificatorios del autoritarismo, tanto en tiempos imperiales como en gobiernos pseudo-democráticos, ¿puede también aportar otras imágenes, lenguajes y mitos, símbolos y afectos liberadores en medio de las nuevas “democracias discursivas”? ¿De qué manera estas experiencias se abren para una participación militante que muestre otras posibilidades de poder? Buscaremos juntos respuestas a estas preguntas.

Desarrollo

El objetivo del especio fue promover la reflexión democrática, trabajando sobre las resonancias y experiencias acerca de las militancias.
Las dinámicas buscaron lograr la participación constante de los miembros del espacio. Las escasas exposiciones hicieron que los participantes se involucraran en la construcción permanente del mismo. Preguntas tales como por qué, cómo y para qué se entra a trabajar en política.
La riqueza del espacio se centró en el debate y el compartir experiencias de vida, entendiendo que “cuando se sueña solo, sólo se sueña”, preguntándose cómo transformar los propios sueños con los de los otros, cómo ser un militante popular, cómo constituirse con otros en un proyecto de pueblo y dejar de ser simplemente un grupo de individuos que se juntan.
Diferentes cuestionamientos, contradicciones, experiencias no resueltas fueron denotando las experiencias sobre militancias. ¿Qué pasos podemos dar para ser militantes? ¿Cómo lograr el paso de la política social a la política partidaria? ¿Esto nos hace alcanzar el Reino? También hubo diferentes posibilidades y visualizaciones acerca de la relación con el Estado.
¿Cómo se complementan los diversos modos de militancias a partir de nuestras prácticas?  ¿Qué pasa cuando nuestros sueños, como utopías, alternativas, deben bajarse una concreción de proyecto? ¿La democracia es la construcción de consensos o es la exposición de conflictos?
Algunas de las muchas ideas que salieron fueron:

  • La militancia aparece como modificadora del sujeto, cómo este sujeto se va transformando. Jesús es un militante que en la práctica cotidiana también se transforma.
  • La transformación de los sueños no como una acción individual sino colectiva, soñar con otros.
  • La militancia aparece como el bien común, como elemento necesario para la construcción del proyecto.
  • A pesar de visualizar la constante fragmentación en nuestra sociedad,  son constantes las confluencias de algunos sectores para construir un proyecto político.
  • La responsabilidad y el compromiso aparecen como valores necesarios a la hora de repensar el proyecto democrático.
  • El SFT puede aportar para un proyecto concreto de construcción de poder.
  • Las prioridades requieren ser tenidas en cuenta como complemento del proyecto.
  • Diferentes experiencias como los grupos de autoconvocados, visualizan la necesidad de la gente que se moviliza y al mismo tiempo lo difícil que es sostener la lucha en el tiempo.
  • La sensación de frustración muchas veces paraliza pero muchas más moviliza para seguir adelante.
  • La Laocracia. Estilos de democracia ante le consenso y el conflicto.
  • La militancia es una pedagogía de los oprimidos, no “para”, sino “de”. Hacemos política desde el pueblo, no para el pueblo.
  • El seminario debe dejar de ser la voz sin los sin voz, no debe haber mediaciones, los sin voz deben recuperarse para que como militantes populares seamos capaces de construir espacios de pueblo.

Asumiendo la propuesta del eje sobre cómo hacemos el pasaje del sujeto al militante, el espacio trabajó viendo de qué manera lo político entra en nuestra construcción de subjetividad, reconociendo que somos sujetos políticos. Néstor Miguez y Claudia Korol plantearon lineamientos tales como la formulación de ese sujeto militante que debe revisar su propio deseo de libertad contra el deseo cautivo que nos impide realizar nuestros sueños. Ese pasaje del sujeto al militante puede ser también un camino inverso, como la militancia modifica al sujeto, “como Jesús es un militante que se transforma”.
En seminarios anteriores se hablaba mucho de redes, articulación, que en algunas prácticas terminaron siendo cooptadas por algunos sectores generando sensación de desconfianza y traición. Así se hace notoria la dificultad de organización de gran parte de nuestra gente, ya que hay una gran brecha entre la estructura y la base. Al ir finalizando vamos descubriendo lo común como pueblo, nos acercamos a un concepto de democracia y van apareciendo juicios de nuestra historia, la descolonización, el descarte de lo viejo y la constante pregunta ¿lo nuevo es siempre nuevo?


Luego de la evaluación del espacio, como producción se elaboro una carta de militante a militante.

 
Trelew, 5 de febrero de 2010 

Querid@s compañer@s militantes:
Estamos en el 25º S.F.T. y escribimos, desde estas tierras del Sur, tierras de lucha, de esperanza, de memoria viva y encarnada… de vientos de renovación.
Nos urge el ansia de transformación para lograr la articulación en esta hora provisoria entre los distintos lugares de militancia para recuperar la voz, la palabra y construir saberes, haciéndolo desde las bases.
También nos moviliza la certeza que el “pueblo y sus nesecidades no están en el centro de la mesa”. En estos días del Bicentenario y de internas abiertas, queremos espacios “donde el pueblo actúe como pueblo” en la construcción de un proyecto liberador.
Sabemos que nos enfrentamos a una Democracia vacía, con una sociedad fragmentada, por eso los invitamos a crear nuevos espacios, reconociéndonos en la humanización militante, fortaleciendo los vínculos y animándonos a avanzar sobre nuevas formas de participación popular democrática.
Recuperemos las historias de las militancias, hagamos acuerdos de fondo desde los valores del Reino, pensando cómo se construye, para qué y con quién, rescatando la militancia de ayer y sumando las nuevas.
COMPAÑER@S, no nos quedemos a la vera del camino, promocionemos juntos LA DIGNIDAD DEL HOMBRE Y SEAMOS SUJETOS ACTIVOS DE LOS CAMBIOS PROFUNDOS QUE SE ESTAN DANDO EN LATINOAMERICA.
  ¡Un abrazo fraterno!
Militantes del Seminario de Formación Teológica

 

Más Fotos

Producción:
Carta de un militante a otro militante

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Nuestro cuerpo, nuevos territorios.

Cultura y comunicación

Bienes naturales y geopolítica

Jesús, Militante de la Vida

 

 

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