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Aportes del 25 SFT - Febrero 2010
Militancia y cotidianeidad
Militancia y subjetividad
Militancia y felicidad
por Nelly Borquez
Hola, ¡¡buenos días a todas y todos!!
Estoy un poco nerviosa ¿no?, hablamos de 25 años, vamos a hablar de nuevas militancias, de nuevos desafíos y me parece raro verme acá, porque muchas veces yo empecé allá donde están ustedes.
Yo soy, yo fui y voy a ser fruto de este seminario.
Como a veces dicen que desde la militancia se puede decir cosas, me tocó la subjetividad, la vida cotidiana, la felicidad, pero eso no está separado. Todo eso está dentro de la militancia y la vida.
25 años no es nada en la vida de las personas pero en la vida interior, en la vida afectiva es un montón.
Recuerdo que cuando vine la primera vez me encontré con “texto, pretexto y contexto” y no sabía nada, no entendía, y cuántas cosas sentía que no podía hacer. Y hoy estoy acá, soy producto, abrazada, amasada, mixturada por cuántos animadores, por cuántos secretarios, por cuántos compañeros de las cerveceadas a la noche, de todas esas noches que me fui haciendo, me fui formando… y las subjetividades cambian, crecemos, aprendemos, nos formamos y nada es difícil.
Y en estos nuevos tiempos, cuando nos dicen que nada es posible ¡es posible! si yo estoy acá, por qué no todos podemos estar en todos lados, agarrando cosas, planteándonos, discutiendo, animando, de eso se trata, esto es un seminario de formación teológica, acá yo vengo, vine, seguiré viniendo, a cargar esta semana de pilas, a encontrarme, a reencontrarme, a formarme, pero también a vivir la felicidad que fue este chamamé, esta bailada, porque lo que nosotros, los militantes de la vida, desde esta canción y lo que yo pretendo decir, es que renegamos al placer, a la felicidad, que produce la militancia.
Cuando renegamos a eso, porque desde donde lo miro y lo planteo acá entonces quiere decir que a mi me entró el mensaje, pero…. a mi no me entró el mensaje, yo soy porfiada, entonces yo reniego de lo que ellos reniegan.
Yo reniego de lo que ellos plantean, gente, la felicidad está dentro de nosotros mismos.
La subjetividad la formamos nosotros, los pensamientos, son nuestros ¿es posible renunciar a la felicidad?, pregunto, esto se van a preguntar ustedes, nos vamos a preguntar, ¿es posible renegar al placer?, ¿es posible renegar a la vida cotidiana?, esto que vivimos ¿qué fue?, ¿movimos los huesos porque estuvimos mucho tiempo sentados?, ¿no fue felicidad?, y a mucha gente esto le parece medio mal, que podamos reunirnos y celebrar felicidad.
Yo dije a propósito reniego y nadie me dijo «no, ¿cómo no reniegas?», están aceptando lo que yo dije que renegaba de la felicidad, qué serios se quedaron, empecé mal parece ¿no?.
Porque yo empiezo renegando de la felicidad, en lo que mucha gente quiere que reneguemos, y empiezo desde la parte negativa porque eso hay que deconstruir, lo negativo, porque lo positivo lo tenemos, lo vemos y lo palpamos y por eso voy a empezar a trabajar en esto, una reflexión de una militante y de una participante del seminario de formación teológica, que hoy por esas casualidades le toca estar dentro de la coordinación y también dentro del equipo de metodología ampliada. Pero mañana seguro que voy a estar de vuelta con ustedes.
Y, cuando hablamos de nueva militancia, esto que planteaba Marcelo, que por rara casualidad estuvimos ausentes el año pasado en el mar, a veces las cosas pasan ¿no? y yo les diría ¿por qué nuevas militancias?, porque creo que los problemas son nuevos.
Hay nuevas palabras como la globalización, el desencanto político, la fragmentación, la exclusión social y entonces las respuestas a esos problemas tienen que ser nuevas, pero también lo que sorprende es la capacidad que tienen los poderes para reorganizarse, absorver, asimilar y volver a cuestionar el orden establecido.
Y nosotros sentimos mucha impotencia, sentimos broncas. Todos los que estamos aquí hacemos cosas, algunas, a veces sentimos que no nos alcanza, sentimos que es poco y la idea es comenzar a andar y desandar, que juntas y juntos en estos tiempos vamos a empezar a reflexionar.
Les quiero decir que queremos empezar hablando juntas y juntos, diríamos que tenemos que empezar a analizar actos transformadores, actos disidentes, que apuntan hacia otras maneras de pensar y vivir, desestructurar nuestras nuevas relaciones personales.
Yo preguntaría dónde estamos. En qué escenario transcurre mi vida privada, la de ustedes, colectivamente dónde andamos, en dónde estamos. Y también preguntaría qué es la militancia: ¿es un activismo?, ¿es una forma de vivir?, ¿es un trabajo? en esto quiero quedarme con algunas cosas, plantear qué significa para mí la militancia o qué considero que debe tener la militancia:
Primero: ¿qué tenemos que tener los militantes? es un descentramiento, mirar y situarme en un lugar del mundo, no pararme desde el lugar de mi mundo interno, de mi mundo privado, porque creo que si yo me paro desde mi mundo voy a tener una sola mirada.
Nosotros sabemos que la injusticia existe y está. Entonces sabemos que hay más de un 80 % de gente que sufre y hay un 20 % de gente que vive cómodamente. Si yo me quedo en el lugar de vivir cómodamente, voy a tener una forma de vivir, una forma de pensar y una forma de aceptar las cosas.
Pero como militantes debemos ponernos en el lugar del 80 %, donde convive la mayoría de las personas con la injusticia para poder mirar, cuestionar el orden establecido
Esto conlleva a asumir riesgos, supone que debo entrar en conflicto, tomar partido por el más débil, por el que sufre, ello trae consecuencias o problemas. Es la primera parte que debemos tener como militante que es la autorreflexión.
Segundo: significa integrar mi propio proyecto de vida personal con una solidaridad disidente. Esta solidaridad disidente que cuestiona, que me hace crecer, que me implique en el encuentro con la otra persona que está sufriendo, desde un sistema injusto, que me hace hacer todas las cosas, no por autocomplacencia, sino buscando una solución.
Tercero: tener coherencia y la coherencia no admite lugares estancos, yo no puedo ser de una manera y ser diferente en otra. Es incompatible que yo esté desintegrada como persona o en la vida. Los departamentos cerrados no existen, debemos estar comunicados entre todos, la militancia no admite esta posibilidad. Exige que nosotros seamos personas integradas, no podemos decir que somos de una manera en nuestra casa, de una manera en el trabajo; no podemos ser de una manera en la vida familiar y de una manera en lo social.
Cuarta: nosotros, nosotras debemos tener una lucidez esperanzada, que es una parte importante de la militancia. ¿Qué significa ser lúcidos y tener esperanzas? eso nos pone ante el no autojustificarnos, cuando muchas veces debemos hacer acciones y hechos en los cuales nos encontramos involuntariamente que producen injusticias. A veces nuestra vida vivida nos hace estar en lugares en que se producen injusticias y no podemos evitarlas. Entonces empezamos a intentar justificarnos, pero si tenemos una lucidez esperanzada diría: en este momento me toca presenciar esta injusticia pero me quedo acá para intentar cambiar esta situación, para que se dejen de cometer estas injusticias, esta lucidez esperanzada es que puedo transformar donde estoy, no irme, no cansarme, esto también es importante.
Y ¿dónde puedo encontrar esta lucidez esperanzada? porque si no la tengo me puede producir amargura, desengaño; esta lucidez esperanzada la debo encontrar como un bien o como una militancia personal y quizás tal vez las dos cosas. Los militantes cristianos y cristianas tenemos un ejemplo de ese loco que quiso luchar contra las cosas, ese Jesús que quiso cambiar un sistema, entonces eso nos lleva a tener una esperanza que podemos cambiar las cosas.
Quinto: también tiene un sentido ideológico. Necesitamos saber hacia dónde nos dirigimos, cuál es el modelo de sociedad que queremos y qué modelo de personas queremos ser. Si no sabemos hacia dónde vamos, hacia dónde vamos a avanzar, difícilmente podremos encontrar un camino con el otro o la otra.
Sexta: la militancia tiene espacios de disidencia. En esos espacios es donde podemos compartir, discutir, todas las cuestiones donde podemos aprender, desaprender y volver a cambiar.
Entonces me pregunto ¿cómo podemos hacer todo esto? ¿dónde hacerlo?, si hay tantas formas de poder, si las formas de poder han cambiado. Creo que la globalización no sólo ha transformado estas dimensiones, sino también la manera de articular las relaciones de poder. Antes sabíamos dónde estaba el enemigo, sabíamos qué teníamos que pelear, ahora no, está difuso, está entre nosotros, no están claros, no están definidos; a veces se transmite tanta información y desde la información está el poder que no sabemos cuál es cuál y a veces aceptamos estos mensajes y los consideramos verdaderos
A menudo, en el ámbito local, es mucho más fácil vivir, vivimos valores, opciones contrarias a la globalización, las opciones por los pobres y los más débiles. Pero estos trabajos se deben enmarcar en cosas globales, en lo nacional.
Voy a parar acá porque cuando planteaban el trabajo tenía que tratar de ver que es la vida cotidiana, la subjetividad y la felicidad, Marcelo (Trejo) planteaba que esa remera naranja, que es verdad que la vi varias veces en el Seminario, es vieja y estrenaba una y yo también estoy estrenando una remera porque estoy estrenando una militancia, que tal vez esta militancia es vieja pero tiene otras formas y de eso se trata.
Todo el mundo sabe que yo trabajo, soy parte del movimiento de mujeres, saben que soy feminista, cómo se puede congeniar el feminismo que es una forma de pensar, que lucha contra la opresión en una estructura eclesial que a veces ustedes saben por los medios adónde nos ponen a las mujeres, pero también creo desde el trabajo de Jesús Liberador que acompañó a las mujeres y que enseñó en las casas de las mujeres, me da la fuerza y porque a mi me formó un cura feminista: Florencio Mezzacasa, que me dijo que si Jesús luchó contra la opresión, no es malo luchar contra la opresión de las mujeres, aunque todo el mundo diga lo contrario. Estas cosas, a veces provocan tensiones, amarguras y si yo no tengo esta lucidez esperanzada, mi fe puede claudicar.
Pregunto por qué estoy estrenando esta remera, esta remera que dice: «Ni una muerte más de mujeres por violencia, el femicidio es un crimen». Y esta remera o esta leyenda, a un o una militante como cuántas que están acá, nos ha producido subjetividades. Salimos de una vida cotidiana porque la militancia es eso, se mete en la vida cotidiana y nos hace tomar posturas. Porque digo ¿qué significa la militancia en la vida cotidiana?, significa intentar cambiar el mundo y cambiar mi casa; que todo lo que quiero para el otro lo quiero dentro de mi casa, pero también significa que cuando uno empieza a trabajar la temática se encuentra con otras formas de opresión, así como decía que antes era muy claro saber quién nos oprimía, hay tantas nuevas formas de poder que están en lo privado y en lo público porque ya no hay una militancia tan sólo hacia lo público, también está la militancia dentro de la vida privada. Son como dos caminos, dos bulevares y de eso también tenemos que hablar en el Seminario, para saber en dónde estamos y qué hacemos, varones y mujeres. En estas nuevas militancias, cómo la veo, cómo la abrazo.
Cuando me decían de hablar de la vida cotidiana, yo decía ¿qué tiene que ver la militancia y la vida cotidiana?: un montonazo, pero también si yo agarro la vida cotidiana y digo ¿qué nos pasa militantes? porque también está la otra cara de la misma moneda: a muchos de ustedes como a mi, la militancia me saca horas de mi casa, produce ausencia en mi familia que me reclama, produce montón de fotos, no estoy en algunos cumpleaños, en alguna fiesta, porque estoy en algún seminario o estoy en otro lado y esas ausencias y esas fotos me están diciendo: vos no estuviste. ¿Y a cuántos de ustedes les pasan estas cosas? nosotros debemos saber de ese costo, lo que significa la militancia. O cuando vamos a la iglesia, adonde estemos, a veces eso es una tensión en la vida; pero la familia y nosotros militantes, la familia y nosotros actores sociales, es como un acordeón que por ejemplo va y viene, produce música, a veces no, produce viento.
Es como empezar a pensar, cuando yo empiezo tocando esta camiseta, tiene que ver en los poderes, porque a mi me preocupa mucho cuáles son los poderes que ahora están y cómo podemos ver, analizar el contexto político, coyuntural, para poder ver en qué militancias nuevas necesitamos estar o en cuáles estamos y qué estamos luchando.
Si ponemos una militancia política ya sabemos, el tema del Banco Central, el campo, salen tantas cosas como ejemplos. Si vamos por otro lado, si hablamos de la vida privada, piden seguridad, la baja en la imputabilidad de los menores. Si vamos por el lado del tema del feminicidio, del tema del abuso. O sea, la vida privada y los mass media traen la vida privada y nos largan a los militantes a decir ¿adónde estamos? ¿por qué luchar? ¿por lo que está más lejos o lo que está acá? y yo les pregunto a ustedes en dónde están en estas luchas.
Por ejemplo si hablamos también de la parte de los bienes naturales, la geopolítica, del cuidado del suelo, nos enojamos por las minas de cielo abierto, por la contaminación de los ríos, pero no nos enojamos cuando tiramos la basura en la esquina de nuestra casa. Un compañero de la delegación me decía que demoró como un mes llevando cartas a la Municipalidad pidiendo un camión que venga a recoger la basura de la esquina porque juntaba moscas y porque los vecinos lo miraban mal, no sé cuánto tiempo fue y volvió hasta que consiguió que venga el camión y sacara toda la basura. Demoró más en conseguir el camión a que los vecinos volvieran a juntar la basura en la vuelta de la esquina.
¿Nosotros somos conscientes? ¿hacemos estas militancias? ¿cómo cuidamos la tierra?, ¿cómo cuidamos el planeta?, preguntas… ¿qué son los poderes?, ¿de qué poder estoy hablando?, ¿hablo del poder de los medios? ¿del poder político, del económico?
El tema de la globalización benefició sólo a los mercados y dentro de estos nosotros sabemos que los que más se beneficiaron son los países ricos. Pero la globalización no trajo beneficios a las personas que pudieran trasladar su mano de obra a otro país, si no preguntemos a los compañeros de otros países cuánto les cuesta trabajar en Argentina o cuánto les cuesta sacar la documentación o sea, para lo que tendría que ser un derecho para las personas ir de un país a otro no es, pero sí para la riqueza, para el dinero, eso sí está protegido.
Y vuelvo a la militancia, a la subjetividad y a la felicidad. Cuando hablamos de la militancia económica, hablábamos muchas veces que era muy fácil hacer una militancia desde la huelga, cuando todo el mundo tenía pleno empleo, pero ahora la flexibilización laboral nos ha cambiado; y en este tema de una militancia económica, ¿cuáles son las nuevas formas de hacerlas?, ¿cómo nos enfrentamos cuando el patrón está a miles y miles de kilómetros de distancia y ni siquiera lo vemos?, creo que ahí hay una forma de enfrentar, de hacer una militancia diferente, de poder verlo.
Cuando hablábamos como desgajando el tema de si somos militantes o no, hacemos cosas o no, me decía una señora que a ellos no les importa ser militantes porque no les interesa porque no es política, pero que ella sí luchaba contra el consumismo y a veces se negaba a consumir un producto y que se había puesto de acuerdo con las otras mujeres que determinada marca no van a comprar. Y yo me pregunté ¿eso es una militancia? ¿eso es una forma de militancia?, sí, porque después me enteré que se habían juntado entre varias familias para ir a comprar a Macro que es un supermercado muy grande, pero que algunas marcas no las compraban y empezaron a decir porque en la producción se usaban transgénicos, estaban en contra de esto y era algo que me parecía sencillo pero era muy bueno traer, porque mucha gente lo está haciendo y ella me dice: yo no soy militante pero yo aporto esto para lo que no quiero a las grandes cadenas.
¿Me van siguiendo? ¿o me voy de un lado para otro? porque lo mío no es una exposición, es pura practica, de la de ustedes, de la mía y pregunto otra cosa ¿cuáles son las otras formas de resistir?, ¿cuáles campañas conocemos? que también es una forma de militancia. ¿Alguien de ustedes alguna vez hizo una campaña?, levanten la mano, cualquier tipo de campañas, usar esta remera es una campaña; decir que vamos a hacer una campaña en la radio contra el dengue; mandar mensajitos porque esa es una nueva forma, con los celulares para apagarlos para que los bajen, y no sé cuántos apagamos los celulares o no, ¿conocen alguna otra campaña?. El hospital Garrahan y hace poquito por el tema de Haití hubo una campaña que fue sorprendente ver cómo los artistas en distintas partes del mundo cantaron en diferentes escenarios y le pedían a todos los habitantes del planeta que se conectaran a determinados teléfonos, donde había que podían llamar y automáticamente decían cuánto podían donar para Haití, se juntaron más de 57 millones de dólares y es una campaña que interactuaron muchas personas que ni se vieron, ni se conocieron y a veces las campañas son esas. Por una catástrofe, en un tiempo y en una hora y se consideran activos, activismo, pero es otra forma de hacer militancia, que es tan buena como los que estamos ahí todos los días al pie del cañón.
Cuántas veces nosotros hemos estado en la otra campaña de la deuda externa y de la deuda eterna, también hemos trabajado la campaña contra el hambre, el tema de los niños, es otra forma también de hacer una militancia, cuántos de nosotros todavía estamos en la campaña por los alimentos manipulados genéticamente, cuántos estamos en contra de los agrotóxicos, cuántos estamos trabajando en esa franja y por ahí no tiene tanta prensa pero estamos, de eso se trata ahora, de que cuando estemos en los espacios empecemos a preguntar ¿qué hago?, porque de eso se trata ¿soy militante?, ¿no soy militante?, lo que estoy haciendo ¿cómo lo llamo?, ¿qué es? ¿una campaña? ¿es un boicot? No importan los nombres que tengan, pero lo importante era poder saber dónde estábamos y qué estamos haciendo.
Porque después también hay otra militancia, que tiene que haber una militancia política, acá en Argentina cuando empecé a buscar tipos de militancia, mi compañera me decía que en Argentina sólo aparecía un sólo tipo de militancia, la política, el peronismo nada más, 17 de noviembre Día del Militante, y entrás a otros países aparecen tanto tipos de militancia, cómo puede ser, pero acá no, todavía no está como aceptado que la militancia es a veces parte de lo que hacemos, ¿será tal vez por lo que decía Marcelo?, ¿que será difícil que seamos tantos miles con una sola forma de pensar y que nos hayan adoctrinado?, ¿no será que somos más de miles pero que tenemos conciencia y que podemos pensar por nosotros mismos y sabemos en qué campaña queremos estar y en qué trinchera luchar?
Y eso tal vez nos hace que podamos ser militantes, pero no de aquellos militantes que teníamos y saber que nos decían hacia dónde ir, ¿será que pensamos desde lo subjetivo? ¿que nos empezamos a formar, a pensar, a discernir y empezamos a elegir en qué lugar queremos estar, qué cosas queremos cambiar y con quién queremos luchar? Creo que los grandes perdedores en el tema de la militancia son tanto los sindicatos como los partidos políticos, hay tanto desencantamiento de esas figuras que nosotros, todo el mundo, decimos: no, yo trabajo lo social, no quiero saber nada. A veces lo que nosotros consideramos la participación electoral como un derecho, nosotros ahora queremos y estamos haciendo el voto en blanco como campaña o la abstención del voto y nos damos cuenta de que era un derecho, pero también hay una forma de muchos compañeros que dicen: no, no me interesa esto pero yo voto en blanco porque no estoy de acuerdo y el no estar de acuerdo también es una militancia el decirlo.
Y como creo que la idea era largar pista y vamos a trabajar más yo diría que hay otra militancia que tiene que ver en el trabajo por la no violencia y el trabajo por la paz porque vivimos un mundo de violencia que es el primer mecanismo de resolución de conflictos, esto no es ninguna novedad porque siempre se ha preferido la violencia porque termina con la discusión y la controversia, esto pasa hacia el afuera y hacia el adentro.
Quiero que escuchen un spot: «desaparecidas en democracia, las estamos buscando, todas, a cada una, ¿dónde están? ¿dónde están? ¿dónde las esconden? ... el nuevo comercio de esclavos, quizá una joven esté saliendo de su hogar para no volver nunca más, acaso se trate de una de entre 400 a 500 mujeres que son secuestradas anualmente en al Argentina para ser vendidas como esclavas sexuales en un mercado mundial… desaparecidas en democracia, las estamos buscando».
Desaparecidas en democracia, nosotras cuando hacemos nuestras marchas el 24 de marzo, son multitudinarias, vamos todos, es una cita de honor. Cuando hacemos las marchas por estas mujeres desaparecidas, por niñas, por jóvenes, en la trata de personas, a veces nos estamos encontrando medio solas y acá es donde desde una militancia que tiene que ser seria, comprometida, esperanzadora, con una coherencia que debemos tener, que decimos que a veces el movimiento de mujeres, que acá hay muchas mujeres que están en estas campañas, ¿cómo nosotros militantes cristianos y cristianas podemos agarrar estas nuevas militancias? porque pueden ser nuestras hijas, nuestras sobrinas, un familiar, creo, no sé si alguno de los que estamos acá si en nuestro barrio no ha desaparecido una niña, cuántos de nosotros hemos tenido que ir o ver o no, levanten la mano a ver cuántos tienen en lo cercano alguna mujer que haya desaparecido por la trata de personas o que no sabemos dónde están las adolescentes. Creo que para que este poder impune exista hay una figura que no nos atrevemos a cuestionar, que son los clientes, ninguno de nosotros y nosotras hablamos de clientes, ¿por qué?, tal vez acá haya clientes, y si, ¿por qué no? porque es la cultura que dice, el de los varones, el debut sexual, yo sé que es duro, pero tenemos que preguntarnos, porque tanto mujeres como varones debemos estar en nuestro barrio preguntando: che ¿viste lo que hablan, esto de la trata de personas?, ¿viste que por la ruta hay un cabarute? ¿no habrá algo ahí? Es tomar conciencia, porque debemos tomar conciencia de los problemas nuevos para militancias nuevas. Queremos cambiar un sistema de opresión, pero ¿opresión de quién?
En la vida cotidiana se mixtura lo privado y lo público y viceversa, de eso se trata. Yo pensé mucho si hablaba o no de estos temas, pero soy militante del movimiento de mujeres y este es un tema muy caro para la vida de las mujeres, son más de 600 mujeres en la Argentina que desaparecieron y la mayoría son jóvenes porque los clientes la piden así, que van de los 10 a los 19 y 20 años, esa es la exigencia.
Y pueden ser nuestros niños, niñas, debemos cuidar ese futuro que queremos construir, pero también tenemos que tener ese tipo de militancia y ver ese compromiso que tenemos, porque el otro caso de muerte es el feminicidio, que tiene que ver con violencia y acá también planteo, porque acá se junta lo subjetivo, lo cotidiano, que tiene que ver con otro tema más duro. Esto que vamos a escuchar se ha bailado, se baila y estuvo muy de moda en Francia y ahora se ha traducido al castellano… ¿es duro?, ¿duele esto?, ¿no lo esperaban?, ¡qué silencio!
El tema también tiene que ver, que no es un tema, es una militancia que muchas veces se esconde en lo cotidiano de nuestras vidas, en las cuatro paredes de nuestras casas o de las habitaciones, estoy hablando de violencia, de maltrato infantil, de abuso sexual infantil. Estas violencias que también tienen que ver con la coherencia que tenemos los militantes, con la lucidez esperanzada para salir y cambiar una sociedad, que tiene que ver con que lo que yo quiero para mi vida es para el otro, como para poder cambiar un país, hacia dónde vamos debemos cambiar también nosotros, nosotros somos los ciudadanos que formamos el país, nosotros somos parte de esta sociedad, para empezar a vernos, a sentirnos, a olernos, a decir ¿quiénes somos?, ¿te reconozco como hermano?, ¿te reconozco como parte?
Entonces, saber que nosotros vamos siguiendo a alguien que nos legó un proyecto de vida, para poder llegar al Reino. Nosotros estamos siguiendo los pasos de ese Militante y ese Militante fue coherente, que a veces lo que no queremos para nosotros no lo queremos para nadie.
Es un niño y traje tal vez la voz de un niño desde lo que canta y dice, porque nosotros en los trabajos y en las militancias que estamos a veces tenemos la propiedad de escuchar las voces de estos niños y lo importante es poder saber, ya que son nuevas militancias en los nuevos desafíos de los pueblos, que si queremos ser pueblo tenemos que empezar a ver cuáles van a ser los nuevos sujetos de esos pueblos y empezar a prestarle oídos y escucharlos, pero no con la sabiduría del adulto sino empezar a ver desde la inocencia y la sabiduría de los niños cuando traen estas vivencias porque el niño cuenta, el niño juega, poder ver cuando el niño juega que no tenga un juego acorde a su edad y a lo que dice, entonces empezar a ver y empezar a comprometernos
Voy a empezar a cerrar y me voy a quedar en la militancia eclesial. Muchos de nosotros somos militantes eclesiales de base y a veces decimos que no hacemos nada, que a veces tenemos esto que decía Marcelo, que tenemos una fuerte contradicción con la iglesia que tenemos y la iglesia que el evangelio nos hace desear. Que a veces no entendemos ni gestos ni palabras, que queda muy lejos de aquel Concilio cuando la iglesia se definió como señal, sacramento de comunión, comunión que quiso ser criterio de credibilidad.
Si en toda la relación humana hay conflictos, ¿no ha de existir en la iglesia que quiere ser una comunidad de vida? La iglesia históricamente ha tenido mucho poder y esto ha provocado y provoca problemas y complicaciones, pero muchas tentaciones nos alejan del evangelio, nosotros creemos que necesitamos tener una espiritualidad liberadora, un punto de vista más católico, universal, que nunca.
Nunca antes habíamos podido constatar con tanta claridad que los problemas son mundiales y que son de todas y todos ¿no?, esto de la globalización y todo. Nuestra iglesia, estoy hablando de la iglesia católica, es universal por definición, es global, desde hace más de 2000 años porque nuestra perspectiva es más que nunca ver el mundo desde la mayoría que sufre, desde el 80% de las personas para las cuales la vida es una aspiración y una lucha ni siquiera un derecho o una posibilidad.
Ante la presunta impotencia que nos domina, la idea de que no se puede hacer nada porque todo es muy complicado, porque todos los poderosos son muy poderosos y nosotros somos muy pequeños, escuchamos y decimos a veces: ”yo no hago nada, “sólo es un servicio que hago”, “acompaño a los chicos a la colonia”, entrego la mercadería, estoy en el ropero. No es militancia, es servicio. Pregunto, ¿no escuchamos esto? ¿no sentimos que es esto lo que hacemos?, ¿si o no? Es servicio, nunca pensamos que es militancia.
Pregunto, si nosotros apostamos a la esperanza, si nosotros creemos en lo imposible, nosotros creemos que Jesús resucitó a los tres días, ¿cómo no podemos creer que podemos transformar la iglesia y el mundo?, ¿si la esencia nuestra es creer desde ahí?, ¿si nuestro fuerte es la esperanza y el creer? ¿por qué no creer que las pequeñas cosas que hacemos en las comunidades, son cosas transformadoras?.Debemos pensar, debemos reflexionar, debemos cuestionar. Las cosas cambian desde ahí.
Estoy hablando de una espiritualidad liberadora que es la que Jesús nos dio y para eso también debemos tener la coherencia de un militante, desde lo que empezamos, de lo que hacemos, de lo que queremos en nuestras casas, porque también esto nos da subjetividad y nos da credibilidad. Cuando pasamos por el barrio a veces nos dicen: «mirá, ahí va la catequista de mi hija», y nos sentimos bien cuando nos autorreconocen. «Mamá, te busca la señora de Cáritas». Estos autorreconocimientos nos van dando una personalidad, nos va dando una forma de ser, una seguridad y nos va dando poderes también. De eso se trata, de eso tenemos que hablar hoy cuando vayamos al Espacio de las prácticas de Jesús. Estamos hablando de estas cosas.
Pero todo eso también nos da felicidad, porque ¿qué es la felicidad? la felicidad no es un hilo conductor que nos dice «felicidad todo el día ja ja ja», no, la felicidad se compone de amargura, de tristezas, de días malos, de días buenos, de días arriba, de días abajo, pero uno a veces tiene días malos, pero está contento o sea el día malo no me va a sacar la alegría, pero existen días malos.
Entonces cómo miramos la felicidad, esto tenemos que preguntarnos, lo que hacemos adonde estamos ¿nos trae felicidad?, ¿nos trae conflictos?: si; ¿nos trae poder? si; ¿para qué queremos el poder?, para transformar, para servir.
Y para ir terminando les voy a poner una canción que es muy alegre:
Canción «No basta rezar... hacen falta muchas cosas para conseguir la paz»
Lucha, compromiso, decisión, fortaleza, constancia, también es rezar, pero no tan sólo eso.
Lo que quiero decir que aparte de la oración, nos hace falta el compromiso, nos hace falta poner el cuerpo, tener una visión, un proyecto de país hacia donde vamos porque las cosas de la tierra son nuestras, el Dios Tata está arriba, que nos cuida, nos protege, que nos mandó su hijo, que luchó contra toda opresión y esa lucha de los poderes lo llevó adonde fue, no es que estaba destinado a la muerte.
Entonces como cristianos y cristianas comprometidos en estas nuevas militancias y en estos nuevos desafíos de los pueblos, los invitamos a poner el cuerpo, a reflexionar y a pensar en dónde estamos, qué hacemos y cuál es nuestro desafío personal, colectivo y de este Seminario. Gracias.
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