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Aportes del 23 SFT - febrero 2008
Metodología de trabajo
El método teológico
Sabemos que lo Teológico es la
gramática con la cual las distintas experiencias que convergen en el seminario
son atravesadas, por ello, es necesario revisarnos a partir del método, ese que
no permite visualizarnos como Sujetos Hacedores de Teología y que nos interpela
a la hora de pensarnos en un diálogo con Dios.
Por Marcelo Trejo
Método y métodos
v Creer en Dios, discernir su Voluntad y seguir a Jesús, el Cristo,
no es una cuestión de tecnicismos metódicos o estrategias operativas.
v En todo caso, todo ello es una cuestión posterior y consecuente de
algo más previo y fundante: la experiencia de encuentro con Dios y de Dios con
los pueblos.
v A los diversos métodos teológicos “oportunos y convenientes” – por
ello sujetos también a revisión y recreación - les precede el Método.
v El Método como un camino de encuentro y alianza: “Yo seré tu Dios
y Uds, serán mi pueblo”.
La Alianza de
Vida
v Un camino de encuentro donde existe una correlación dinámica
entre Dios y el pueblo.
(habrá que hablar en plural)
v Nos encontramos en esta Alianza con una verdadera preocupación de
Dios por la defensa y promoción de la vida popular y con urgencia espiritual
del pueblo por descubrir el paso divino por medio de su vida.
v Se trata entonces de una dinámica de fuertes relaciones.
Relaciones de amores, libertades y compromisos.
v Relaciones que, por otra parte, se entrecruzan en la vida misma.
No hay otro punto de inflexión que pueda sostener en encuentro de Dios y el
pueblo que no sea la “mismísima vida vivida”, sin más.
Primera Afirmación
Que el Seminario de Formación Teológica
pueda constituirse en el espacio metódico donde se experimente esta Alianza; no
es cosa menor.
La vida nuestra es una cuestión de Dios
v Una vida que para el pueblo latinoamericano se concretiza como preocupación por la “vida amenazada” o como esperanza de “vida plena”.
v y dónde ambas concretizaciones de la vida popular – por el solo
hecho de la alianza – pone en cuestión no solo la palabra divina dada sino a la
misma presencia de Dios. (“Hasta cuando Señor, hasta cuando” u otras
aclamaciones sálmicas nos ilustran)
v y….”preguntarse, preguntarnos y preguntarle” a Dios sobre esta
cuestión vital, es construir la pregunta teológica.
Segunda Afirmación
Que el Seminario de Formación Teológica
pueda constituirse en el espacio donde se construya la pregunta teológica del
momento histórico, tampoco es cosa menor.
Los nuevos sujetos constructores de
preguntas
v Una pregunta surgida de muchas preguntas cotidianas y experiencias
vividas.
v Cotidianidad – a veces agónica – de hombres y mujeres, de jóvenes
y niños; y experiencias – muchas veces excluidas - de distintas proveniencias:
grupos sociales, movimientos políticos, nuevos sujetos colectivos emergentes
como las minorías étnicas, los diversos sexuales, los nuevos creyentes
interreligiosos; etc.
v Es decir, preguntas experienciales que provienen de todos estos
“negados del sistema religioso eclesiástico” Y, sin olvidar a los “juntados
populares o los divorciados de la clase media”: los “castigados por el
sistema” y porque no, a los “ignorados del sistema: los jóvenes de la
marginación”.
Tercera Afirmación
Entonces, el Seminario de Formación
Teológica puede ser el espacio de construcción de la pregunta teológica pero no
es la fuente de la pregunta. El Seminario de Formación Teológica podría ser el
en dónde colectivo de la construcción pero no el desde donde de la pregunta.
Un desde donde cualificado
v Un “desde donde” que se identifica con determinados sujetos que
preguntan a partir de sus determinadas experiencias. «cómo es esto si no
conozco varón alguno?».
v Un “desde donde” que se relaciona estrechamente con “algunos
quienes” más que con los “cuántos”.
v Aquí, el “cuántos son o qué cantidad de gente es”, decididamente
no va. Se trata de la cualidad del sujeto que pregunta. “En medio del bullicio
de la muchedumbre, se escucho un grito: Hijo de David… haz que vea”…; “en medio
del apretujamiento, Jesús reaccionó diciendo “¿quién me ha tocado el manto?”
Lo histórico y la pregunta teológica
v Sin embargo, el abordaje de los momentos históricos no constituyen
de por sí la pregunta teológica. Para que sea verdaderamente teológica se
requiere además que la interpelación sea explícitamente dirigida a Dios, en
contexto de Alianza; es decir, en clave de presencia o ausencia de vida, de
vida amenazada o vida plena, de donación o robo de la vida.
v Se trata, entonces, del “desde donde” del dolor de las Hnas. de
Lázaro: “¿dónde estabas? Si hubieras estado aquí, mi hermano no abría muerto”;
o el “desde donde” angustioso de María de Magdala: “a donde se lo llevaron a mi
señor, dónde lo han puesto”; o incluso el “desde donde” desafiante de la Cananéa: “donde debo adorar, en este monte o en el otro”.
v De esta manera, los momentos históricos biográficos comienzan a
constituirse como preguntas teológicas.
Cuarta Afirmación
Por esta razón, el Seminario de
Formación, como colectivo hacedor de teología, no puede obviar el momento
referencial y eminentemente teologal. Es decir, el momento que los creyentes
recuerdan y hacen presente la Alianza de Vida mediante la Palabra Revelada, la Liturgia, el Testimonio ético y religiosos de muchos de “los nuestros” y
también de “los otros” que caminan por “los muchos caminos de Dios”.
Comunitario y representatividad
v Pero, como Dios quiso revelarse no de manera individual sino a
todo un pueblo (Dei Verbum 1), la construcción de la pregunta teológica debe
ser comunitaria.
v Comunitario que – insisto - no se ubica en clave de cantidad: dos,
tres, cinco o 500 sino en la líneas de la representatividad. Por eso, quienes hacen teología, la construyen siempre en clave de un
“nosotros amplio” superando los distintos “egos”.
v Representatividad que hace que sus experiencias personales sean
eco y amplificación de muchos otros. De esa manera, sus biografías se vuelven
populgrafías; y sus preguntas teológicas se tornan significantes para los
demás.
Quinta Afirmación
Por ello, la preocupación por la
representatividad en el Seminario de Formación no es cosa menor; como tampoco
la “personería” que los pobres ejercitan de ellos mismos.
Dicho de otra manera, los participantes
y su calidad teológica merece la atención. En este sentido, y una vez más, ¿quiénes son hoy los pobres bíblicos y quiénes ejercen representatividad, es un debate
que debe volver al tapete.
Una imagen de Dios revisada
v Por otro lado, la cananéa del evangelio (mujer - extranjera –
pobre y custodia sola de su hija enferma) abre otra perspectiva para la consideración. Su pregunta no solo provocó una acción eficaz de Jesús sino que puso el jaque
la misma captación de la realidad por parte del Hijo de Dios.
v “No se trata entonces sólo de saber cómo está Dios en nosotros
sino de cómo estamos nosotros en Dios” (cf. J. Moltmann)
v Una buena pregunta teológica, entonces, no solo espera una buena
respuesta por parte de Dios hacia nosotros sino también es capaz de mostrar el
límite de la imagen de Dios que se posee. Y la necesidad de reconsideración de
la misma.
Sexta Afirmación
Entonces, y ciertamente, una buena
pregunta teológica es capaz de provocar un nuevo sentido de la realidad y una
praxis consecuente: pero es capaz también de incidir en la reformulación de las
imágenes clásicas de Dios.
El método como camino de espiritualidad
v De esta manera, el método teológico se convierte en un camino de
espiritualidad cristiana porque, anima en esperanza los caminos de la vida y
recrea críticamente la fe en el Dios que creemos.
v Y todo por el que un método teológico no es otra cosa que el
momento y el lugar oportuno para recrear la Alianza: «Yo seré tu Dios y nosotros – y otros – serán tus pueblos».
Séptima Afirmación
Si el Seminario se siente desafiado por
todo esto y avanza en este sentido, entonces, sin duda alguna, está siendo un
espacio apto de construcción teológica popular.
«La vida cristiana es el ars Deo vivendi, como
lo decía antes la teología ocasionalmente, el arte de vivir con Dios y para
Dios. De modo que somos “artistas de la vida” y cada uno hace de su vida una
obra de arte que expresa algo de la belleza de la gracia divina y de la
libertad del amor divino».
Motmann, Jürgen, Un nuevo estilo de
vida sobre la libertad, la alegría y el juego (Salamanca 1981) 31 |