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Ética del Cuidado

Amig@s,  compartiremos esta semana juntos, porque hemos hecho la opción por el tema del CUIDADO.
Recorreremos este camino de reflexión con el deseo de que podamos hacer una experiencia fuerte con la cual volver a nuestras comunidades siendo más cuidadosos de nosotros mismos y de los que nos rodean.
Volvemos sobre las reflexiones ofrecidas en los documentos previos al Seminario e incorporamos otros textos y documentos que nos ayudarán a profundizar.
 Los que ya han comenzado a pensar y rumiar la temática en  sus  comunidades     enriquecerán con  su aporte  lo que trabajemos durante estos días.

Ética del Cuidado  
Queremos reflexionar sobre el cuidado como poseedor de una fuerza y de una mística que reafirman la vida y que atienden en forma entramada las condiciones ecológicas, sociales y espirituales que ayudan y permiten la reproducción de la vida. Lo iremos tejiendo con la Palabra, para redescubrir al Dios-del cuidado que soñó la creación como comunidad de vida.

Cuidado y nueva época
No es necesario que estemos demasiado despiertos para darnos cuenta de la falta de cuidado con la naturaleza, del despilfarro de los recursos que sirven a la vida humana, que sabemos que son escasos, y de la ausencia de cuidado en referencia al poder de la tecnociencia que sigue construyendo armas de destrucción planetaria. A diario escuchamos hablar de la devastación de la biosfera que pone en peligro extremo a la especie humana. Sin ser tremendista sino realistas, si no cuidamos el planeta, las nuevas generaciones la "van a pasar muy mal". Ante esta realidad, el cuidado es la actitud ética adecuada para fundar con raíces profundas un ethos mínimo que nos ayude a vivir en una interacción amorosa con la naturaleza, las personas y con toda nuestra casa común que es la tierra como ser viviente. Esta actitud podrá fortalecer una esperanza cierta y un camino seguro a la inauguración del nuevo milenio. Dará el fundamento para construir alianzas sociales y ecológicas que ayudarán a poner bases sólidas a una nueva sociedad emergente.

Cuidado y humanidad
Desde esta visión, cuidar estaría significando un entrelazado, un tejido, una matra de relaciones amorosas con la realidad y con cada ser de la Creación. Es un desafío constante de unir corazón, afecto y subjetividad en esta básica sensibilidad. Experimentaremos que las cosas son más que cosas que podemos apreciar, son símbolos que podemos descifrar. Cuidar significa implicarse con las personas y las cosas, darles atención, colocarse junto a ellas, valorizarlas por lo que son y comprenderlas en su esencia e interioridad. Hay una experiencia básica humana de que todo lo que cuidamos es lo que realmente amamos, lo que nos liga afectivamente con las personas y las cosas, y nos lleva naturalmente a preocuparnos y sentir responsabilidad por ellas. El cuidado, desde esta visión, posee una fuerza y una mística que refuerza la vida. Atiende en forma entramada las condiciones ecológicas, sociales y espirituales que ayudan y permiten la reproducción de la vida y su posible futuro o evolución. Es muy iluminador este texto del filósofo Martín Heidegger: "La esencia del ser humano reside en el cuidado. Si el ser humano no demuestra cuidado desde su nacimiento hasta la muerte, se desestructurará, se debilitará y acabará muriendo. Más que pensar, amar y criar, el ser humano precisa saber cuidar, condición para todas sus demás expresiones".

Cuidado y teología
Urge redescubrir al Dios-del-cuidado que con amoroso cuidado echó andar la Creación como cosmogénesis siempre abierta, como proceso de gestación, un cielo nuevo y una tierra nueva, buscando sumergirnos en la vida de Dios. El Espíritu que se cernía sobre las aguas inhabita también la creación entera como dador de vida con su presencia continua y permanente de modo que todo cuanto vive y se mueve, es vivificado y movido en y por el Espíritu. Así, toda la creación "es un inmenso libro escrito por dentro y por fuera, que lleva las señales, la firma de Dios". Nos cabe a los seres humanos el hermoso desafío de aprender a leer, con el corazón, el libro de la Creación ya que es el mismo Dios y el Espíritu que habla y late en ella. Hacer teología desde esta visión nos ayudará a re-gustar y a maravillarnos con lo que intentó decir Dios con todo lo creado. [3] Rubén Oyarzo  royarzo@neunet.com.ar

Para ir pensando y conversando

  • ¿Qué tiene qué ver la política, la economía, la ecología, la ciudadanía, el estado y los proyectos sociales con el cuidado?
  • ¿Qué cambios en nuestras acciones implica asumir el cuidado como actitud clave?
  • ¿Cómo actúa en la historia humana el Dios del Cuidado?

Animadores:

  • Rubén Oyarzo: Teólogo. Biblista. Sacerdote. Neuquén. Cofundador de los SFT.
  • Raúl Rosales: Economista. Teólogo. Centro Diego de Medellín. Chile.
  • Eduardo Pellín: Médico pediatra sanitarista. Ex Diputado Nacional y Provincial. Neuquén
  • Teresa Casalá: Profesora de Literatura. Fundadora de colegios para marginados de la educación formal. Neuquén.
  • Ana María Romero: Médica, religiosa, facilitadora de biodanza.
  • Walter Aranda. Sociólogo . Metodología

La construcción de la paz
Columna semanal de Leonardo Boff (29/12/2006)
Inauguramos el nuevo año en Brasil con la esperanza de un recomienzo del Gobierno Lula, más experimentado ahora, y con sentido de responsabilidad socio-ambiental en el proyecto macroeconómico. Pero también bajo un escenario mundial, sombrío de guerra y de amenazas contra el ambiente, debido al calentamiento planetario. ¿Cómo construir la paz en un contexto tan adverso? Seguramente necesitamos superar el viejo paradigma todavía dominante, cuyas raíces se encuentran en la cultura patriarcal. Su eje estructurador es la voluntad de poder-dominación.
Ese poder tiene como paradigma la conquista, bien representado por Alejandro Magno. Se trata de un proyecto ambicioso y prometeico de conquistar el mundo entero, someter a pueblos y dominar la naturaleza. Este proyecto no reconoce límites: ha penetrado en el corazón de la materia y ha invadido el espacio sagrado de la vida. Y es radicalmente antropocéntrico. Sólo cuenta el ser humano en guerra contra la naturaleza.
No es de admirar que, en su desenfreno conquistador, haya provocado el principio de la autodestrucción: ha construido una máquina de muerte, capaz de destruirse a sí mismo de muy diferentes formas –ése es su carácter suicida- y de dañar gran parte de la biosfera.
Ha sido la voluntad de poder-dominación lo que ha dado origen al ejército, a la guerra, a la actual forma del Estado, a la modernidad técnico-científica y a la mundialización. Sin frenos, ¿a dónde nos llevará? Seguramente, no al reino de la libertad, de los derechos, de la cooperación y del respeto. ¿Qué paz podemos esperar?
La paz sólo es posible como obra de la justicia. Ninguna sociedad tendrá futuro si se asienta sobre una injusticia estructural e histórica, como la nuestra. Lo básico de la idea de la justicia es esta afirmación, «verdadera declaración de amor a la humanidad»: para cada uno, según sus necesidades (físicas, psicológicas, culturales y espirituales), y de cada uno, según sus capacidades (físicas, intelectuales y morales). En ese sentido la justicia presupone la igual dignidad de todos y la búsqueda del bien común definido por el papa Juan XXIII en su encíclica Pacem in Terris (1963) como «el conjunto de las condiciones de vida que permitan y favorezcan el desarrollo integral de la persona humana».
Si no se da una reconstrucción de las relaciones, para que sean más justas, igualitarias e incluyentes, nos veremos obligados a convivir con los conflictos y las guerras. La paz exige reparaciones históricas, y políticas compensatorias que los dominadores históricos se niegan a introducir.
Esta paz tiene su fundamento en la naturaleza misma del ser humano. Si por un lado se da en él la voluntad de poder, también le habita la voluntad de convivir. Al lado del paradigma Alejandro Magno, existe el paradigma Francisco de Asís y Gandhi, el del ciudado y del espíritu de hermandad universal con todos los seres del universo. El ser humano puede ser cooperativo con sus semejantes haciéndolos aliados, amigos, hermanos y hermanas. Hay culturas todavía hoy existentes para las cuales es posible un trato humano y fraterno entre las personas y los ciudadanos. Las tensiones y los conflictos naturales son resueltos por el diálogo, por la negociación y por la capacidad de cada uno para asumir compromisos que lo responsabilizan y comprometen con todos los demás.
Dar primacía al paradigma del cuidado y mantener bajo severa vigilancia el de la conquista hará posible la paz y la concordia entre las personas y en la sociedad mundial.

Películas
Ser digno de Ser ; Camino a casa; Video Walt Disney; Video Física cuántica

Bibliografía
Boff, Leonardo. Saber Cuidar
Boff, Leonardo. Críticos, creativos, cuidantes. Textos breves. Bs As. Nueva Tierra.
Gebara, Ivone. La sed de sentido. Montevideo. Doble Clic.2005
Cavalcante Ruth. Educación Biocéntrica. Santiago de Chile
 Alfredo Restrepo. El derecho a la ternura. Montevideo. Doble Clic. 1997

 

Desarrollo general

Presentacion del espacio

Todos los espacios

Aportes:

Mensaje del Gran Jefe Seattle al presidente de los Estados Unidos

El cuidado y la educación - Teresa Casala

Biodanza: metodología para un nuevo paradigma - Ana María Romero

Aporte Bíblico - Rubén Oyarzo

 

Documento fundamental
Desde los pobres, Ciudadanía Plena y Vida en Abundancia

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