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Aportes

Metodología de trabajo
El método teológico

Sabemos que lo Teológico es la gramática con  la cual las distintas experiencias que convergen en el seminario son atravesadas, por ello, es necesario revisarnos a partir del método, ese que no permite visualizarnos como Sujetos Hacedores de Teología y que nos interpela a la hora de pensarnos en un diálogo con Dios.

Por Marcelo Trejo

 

 

Método y métodos

v     Creer en Dios, discernir su Voluntad y seguir a Jesús, el Cristo, no es una cuestión de  tecnicismos metódicos o estrategias operativas.

v     En todo caso, todo ello es una cuestión posterior y consecuente de algo más previo y fundante: la experiencia de encuentro con Dios y de Dios con los pueblos.

v     A los diversos métodos teológicos “oportunos y convenientes” – por ello sujetos también a revisión y recreación - les precede el Método.

v    El Método como un camino de encuentro y alianza: “Yo seré tu Dios y Uds, serán mi pueblo”.

 

La Alianza de Vida

v     Un camino de encuentro donde existe una correlación dinámica entre                                                        Dios y el pueblo. (habrá que hablar en plural)

v     Nos encontramos en esta Alianza con una verdadera preocupación de Dios por la defensa y promoción de la vida popular y con urgencia espiritual del pueblo por descubrir el paso divino por medio de su vida.

v     Se trata entonces de una dinámica de fuertes relaciones. Relaciones de amores, libertades y compromisos.

v     Relaciones que, por otra parte, se entrecruzan en la vida misma. No hay otro punto de inflexión que pueda sostener en encuentro de Dios y el pueblo que no sea la “mismísima vida vivida”, sin más.

Primera Afirmación    

Que el Seminario de Formación Teológica pueda constituirse en el espacio metódico donde se experimente esta Alianza; no es cosa menor.

 

La vida nuestra es una cuestión de Dios

v     Una vida que para el pueblo latinoamericano se concretiza como preocupación por la “vida amenazada” o como esperanza de “vida plena”.

v     y dónde ambas concretizaciones de la vida popular – por el solo hecho de la alianza – pone en cuestión no solo la palabra divina dada sino a la misma presencia de Dios. (“Hasta cuando Señor, hasta cuando” u otras aclamaciones sálmicas nos ilustran)

v     y….”preguntarse, preguntarnos y preguntarle” a Dios sobre esta cuestión vital, es construir la pregunta teológica.

Segunda Afirmación   

Que el Seminario de Formación Teológica pueda constituirse en el espacio donde se construya la pregunta teológica del momento histórico, tampoco es cosa menor.

 

Los nuevos sujetos constructores de preguntas      

v     Una pregunta surgida de muchas preguntas cotidianas y experiencias vividas.

v     Cotidianidad – a veces agónica – de hombres y mujeres, de jóvenes y niños; y experiencias – muchas veces excluidas - de distintas proveniencias: grupos sociales, movimientos políticos, nuevos sujetos colectivos emergentes como las minorías étnicas, los diversos sexuales, los nuevos creyentes interreligiosos; etc.

v     Es decir, preguntas experienciales que provienen de todos estos “negados del sistema religioso eclesiástico” Y, sin olvidar a los “juntados populares o los divorciados de la clase media”: los “castigados por el sistema”  y porque no, a los “ignorados del sistema: los jóvenes de la marginación”.

Tercera Afirmación     

Entonces, el Seminario de Formación Teológica puede ser el espacio de construcción de la pregunta teológica pero no es la fuente de la pregunta. El Seminario de Formación Teológica podría ser el en dónde colectivo de la construcción pero no el desde donde de la pregunta.

 

Un desde donde cualificado 

v     Un “desde donde” que se identifica con determinados sujetos que preguntan a partir de sus determinadas experiencias. «cómo es esto si no conozco varón alguno?».

v     Un “desde donde” que se relaciona estrechamente con “algunos quienes” más que con los “cuántos”.

v     Aquí, el “cuántos son o qué cantidad de gente es”, decididamente no va. Se trata de la cualidad del sujeto que pregunta. “En medio del bullicio de la muchedumbre, se escucho un grito: Hijo de David… haz que vea”…; “en medio del apretujamiento, Jesús reaccionó diciendo “¿quién me ha tocado el manto?”

 

Lo histórico y la pregunta teológica         

v     Sin embargo, el abordaje de los momentos históricos no constituyen de por sí la pregunta teológica. Para que sea verdaderamente teológica se requiere además que la interpelación sea explícitamente dirigida a Dios, en contexto de Alianza; es decir, en clave de presencia o ausencia de vida, de vida amenazada  o vida plena, de donación o robo de la vida.

v     Se trata, entonces, del “desde donde” del dolor de las Hnas. de Lázaro: “¿dónde estabas? Si hubieras estado aquí, mi hermano no abría muerto”; o el “desde donde” angustioso de María de Magdala: “a donde se lo llevaron a mi señor, dónde lo han puesto”; o incluso el “desde donde” desafiante de la Cananéa: “donde debo adorar, en este monte o en el otro”.

v     De esta manera, los momentos históricos biográficos comienzan a constituirse como preguntas teológicas.

Cuarta Afirmación

Por esta razón, el Seminario de Formación, como colectivo hacedor de teología, no puede obviar el momento referencial y eminentemente teologal. Es decir, el momento que los creyentes recuerdan y hacen presente la Alianza de Vida mediante la Palabra Revelada, la Liturgia, el Testimonio ético y religiosos de muchos de “los nuestros” y también de “los otros” que caminan por “los muchos caminos de Dios”. 

 

Comunitario y representatividad    

v     Pero, como Dios quiso revelarse no de manera individual sino a todo un pueblo (Dei Verbum 1), la construcción de la pregunta teológica debe ser comunitaria.

v     Comunitario que – insisto - no se ubica en clave de cantidad: dos, tres, cinco o 500 sino en la líneas de la representatividad. Por eso, quienes hacen teología, la construyen siempre en clave de un “nosotros amplio” superando los distintos “egos”.

v     Representatividad que hace que sus experiencias personales sean eco y amplificación de muchos otros. De esa manera, sus biografías se vuelven populgrafías; y sus preguntas teológicas se tornan significantes para los demás. 

 

Quinta Afirmación

Por ello, la preocupación por la representatividad en el Seminario de Formación no es cosa menor; como tampoco la “personería” que los pobres ejercitan de ellos mismos.

Dicho de otra manera, los participantes y su calidad teológica merece la atención. En este sentido, y una vez más, ¿quiénes son hoy los pobres bíblicos y quiénes ejercen representatividad, es un debate que debe volver al tapete.

 

Una imagen de Dios revisada         

v     Por otro lado, la cananéa del evangelio (mujer - extranjera – pobre y custodia sola de su hija enferma) abre otra perspectiva para la consideración. Su pregunta no solo provocó una acción eficaz de Jesús sino que puso el jaque la misma captación de la realidad por parte del Hijo de Dios.

v     “No se trata entonces sólo de saber cómo está Dios en nosotros sino de cómo estamos nosotros en Dios” (cf. J. Moltmann)

v     Una buena pregunta teológica, entonces, no solo espera una buena respuesta por parte de Dios hacia nosotros sino también es capaz de mostrar el límite de la imagen de Dios que se posee. Y la necesidad de reconsideración de la misma.

Sexta Afirmación

Entonces, y ciertamente, una buena pregunta teológica es capaz de provocar un nuevo sentido de la realidad y una praxis consecuente: pero es capaz también de incidir en la reformulación de las imágenes clásicas de Dios.

 

El método como camino de espiritualidad

v     De esta manera, el método teológico se convierte en un camino de espiritualidad cristiana porque, anima en esperanza los caminos de la vida y recrea críticamente la fe en el Dios que creemos.

v     Y todo por el que un método teológico no es otra cosa que el momento y el lugar oportuno para recrear la Alianza: «Yo seré tu Dios y nosotros – y otros – serán tus pueblos».

Séptima Afirmación

Si el Seminario se siente desafiado por todo esto y avanza en este sentido, entonces, sin duda alguna, está siendo un espacio apto de construcción teológica popular.

 

            «La vida cristiana es el ars Deo vivendi, como lo decía antes la teología ocasionalmente, el arte de vivir con Dios y para Dios. De modo que somos “artistas de la vida” y cada uno hace de su vida una obra de arte que expresa algo de la belleza de la gracia divina y de la libertad del amor divino».

Motmann, Jürgen, Un nuevo estilo de vida sobre la libertad, la alegría y el juego (Salamanca 1981) 31

 

Documento fundamental

Método Teológico

Culturas Juveniles

Corporeidad

Persona, Proyecto político y Estado

Etica del cuidado

 

 

 

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