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Aportes
para leer, pensar y discutir
Tema
Central
Desde
los pobres valoramos la materialidad de la vida para ser libres
Avanzando
en el armado del próximo seminario, ya hay muchas ideas y
propuestas en danza, interesantes, profundas, variadas, con matices.
Algunas ya las habíamos comentado en ediciones anteriores,
otras surgen de las evaluaciones y algunas más han ido surgiendo
recientemente, como lo que publicamos en la nota anterior sobre
"ampliarlas fronteras de la libertad". Entre ellas, días
atrás, reunidos en el equipo de Coordinación de los
seminarios con los representantes de los lugares del país
con mayor presencia en los seminarios, elegimos y le dimos forma
a una frase para presentarla como lema, a manera de síntesis
y expresión del tema central. La pueden ver como título
de esta nota.
Este texto es una no acabada producción. Es un extracto de
las conversaciones en la reunión de coordinación,
donde fuimos dando pasos en la búsqueda de reflexionar desde
la realidad, metiéndonos en la temática, proponiendo
ideas y pistas para abordar este complejo tema. Nada está
cerrado, estamos en camino, abiertos a la escucha de sugerencias
y aportes.
Teniendo en cuenta las evaluaciones, vamos a continuar con el trabajo
por espacios reforzando la articulación entre ellos. En principio
serían los que presentamos brevemente en estas páginas.
La
materialidad de la vida
No se es persona cuando no se tiene lo necesario para serlo. El
desafío de valorizar la materialidad de la vida es profundamente
teológico porque la no materialidad es la incapacidad de
poder vivir la vida. No solamente impide el desarrollar como ser
humano, impide toda relación entre las personas y con Dios,
o sea, rompe y funde absolutamente toda espiritualidad. . Intuimos
desde nuestra realidad, y sobre todo desde la experiencia bíblica,
que no solamente se rompe la vida, sino se rompe lo esencial del
dialogo con Dios. Por eso nosotros decimos "la opción
por los pobres, contra la pobreza". Es una cuestión
en donde entra justicia o no justicia, distribución o no
distribución. Cuando alguien va perdiendo materialmente su
vida no tiene las posibilidades humanas de diálogo con Dios
ni con su prójimo.
La relación entre los pobres y Dios es una preferencia y
un privilegio de diálogo. La opción por los pobres
es la opción de Dios por los pobres porque son los más
débiles y porque son los más carenciados de la materialidad
de la vida.
En un documento de la iglesia argentina, cuando habla sobre persona
y dignidad, también va a decir en relación a ser persona
"no basta ser para tener, hay que tener para poder ser",
por lo tanto, para poder ser persona, necesito cierto piso de materialidad.
En la historia, muchas veces el juego fue de espiritualizar la materialidad.
Para contraposicionar, no es que hay que espiritualizar lo material,
sino que es una materialidad con espíritu, porque es una
materialidad que tiene el Espíritu de Dios.
En este marco de materialidad se considera el tener en relación
a los bienes culturales o espirituales, como pan, educación,
salud, dignidad, recreación, etc, todo lo que hace que un
hombre o una mujer sea tal. Los bienes culturales y espirituales
tienen que ver con la justicia y la distribución.
El P. Richard en "La fuerza histórica de los pobres",
dice que el paradigma neoliberal es "yo soy, si tu no eres;
yo tengo, si tu no tienes". Y nos habla del paradigma opuesto,
que es el de la espiritualidad del Dios de la vida: "Si todos
son, yo soy; si todos tienen, yo tengo".
En la visión cristiana debemos volver a instalar que lo material,
lo corpóreo y lo histórico es mediación indispensable
para las relaciones en libertad, entrar al tema de la materialidad
como corporalidad, como sujetos de hombres y mujeres capaces del
encuentro desde lo corporal.
Volver a instalar esta antropología cristiana en donde no
tenemos otra forma de comunicarnos con todos, con la vida, con la
fiesta, con Dios, que no sea mediante la materialidad en todas sus
formas. Cuando una parte de la materialidad no la tengo o me la
han quitado, hay un aspecto de mi ser que está adoleciendo
y que se frustra.
Dios no pasa por encima de la materialidad de la vida para conectarse.
Por eso mismo, no hablamos de la pobreza sólo por una situación
económica, política y social, lo cual es válido
y lo hacemos como herramienta, sino porque esa situación
impide una espiritualidad y un encuentro profundo con Dios.
En la medida en que nosotros valoricemos la materialidad de la vida,
del existir y del ser, con nuestros cuerpos, sentimientos y todo
lo que somos, tendremos canales mucho más fluidos para relacionarnos
entre nosotros y con Dios.
La experiencia religiosa es una experiencia dialogal del sujeto
hombre, pueblo, con Dios, y esa experiencia dialogal puede ser alienante,
dualista o puede ser liberadora. Lo que da libertad es tener para
ser. La materialidad como lugar de encuentro y revelación
es el medio que tenemos para expresarnos. Dios se expresa materialmente
y el hombre también, y eso es ser libre. Hay resabios del
platonismo en nuestra espiritualidad, por ejemplo, en las formas
directa de contacto con Dios donde lo material es el pecado, lo
malo y el cuerpo no sirve.
Un
esquema para la materialidad
Una dimensión es la biológica, el cuerpo. Ocupamos
un espacio y tenemos necesidades básicas, alimentarnos, vestirnos,
curarnos.
Otra dimensión es que todo ser humano tiene psiquis con sus
propias necesidades de afectividad y aceptación.
Después, una dimensión social, que sería como
un "cuerpo ampliado". Nos descubrimos en relación
con otro y como parte de un cuerpo más amplio que son los
demás, la comunidad. También tiene sus necesidades.
A medida que voy madurando, no solamente somos parte de un cuerpo
sino que podemos participar de la organización de este cuerpo.
Y por último, la dimensión espiritual. El hombre no
rechaza todo lo anterior, sino que asume todo y le da un sentido
de trascendencia. No lo niega, sino que es capaz de asumir todas
las dimensiones de su vida y darle un giro.
Estas dimensiones son correlativas. Por ejemplo, puede llegar a
darse un cuerpo sin psiquis pero difícilmente una psiquis
sin cuerpo. Por eso es tan importante satisfacer las necesidades
del cuerpo, para así seguir avanzando.
La
decostrucción
La deconstrucción, más que un tema es la actitud con
la que tenemos que ir desarmando cosas que nos han llevado a que
inmaterialicemos la espiritualidad y la vida cristiana. Hay que
provocar ese choque, esa crisis. La gente dice "no se ha hablado
nada de espiritualidad", "la homilía no ha sido
espiritual, porque ha hablado de que no hay trabajo, de la pobreza,
etc", pero eso es espiritualidad cristiana, de la vida, de
la gente.
La deconstrucción estaría en que tendríamos
que revisar las imágenes de Dios que han sostenido que la
materialidad de la vida es pecado, para reconstruir y resignificar
imágenes de Dios que ayuden a la libertad y a vivir. Esto
no es fácil, pero hay que intentar hacerlo, porque si no,
no tenemos palabras y no tenemos simbología para el mundo
nuevo, nos quedamos sin poder anunciar.
La deconstrucción y la construcción sin duda generan
conflictos, pero mientras nosotros estemos en esta historia vivimos
en el conflicto, tenemos que aprender a vivir en él. "Conflicto"
tiene que también dejar de ser una palabras prohibida.
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