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Aportes
para leer, pensar y discutir
Espacio
Tierra, Justicia y Libertad - Martes 7
Algunas
consideraciones sobre
el sector agropecuario y la población rural
Javier
Goldín
A
pesar de su enorme territorio, la abundancia de agua dulce y la
fertilidad de sus suelos , nuestro país tiene un muy bajo
porcentaje de población rural. Históricamente la propiedad
de la tierra se concentró en pocas manos, adoptándose
un sistema productivo extensivo, con bajo nivel de ocupación
de mano de obra, con excepción de algunas economías
regionales. El último Censo de Población mostró
que apenas algo más del 10% de la población vive en
el campo o en aglomeraciones de menos de 2.000 habitantes. La tasa
de urbanización (90%), es una de las más elevadas
del mundo, incluso que las regiones más desarrolladas del
planeta que promedian el 75% . La comparación de los dos
últimos censos de población (1991-2001) nos dice que
mientras el total de habitantes del país aumentó un
+11,1%, la población rural disminuyó un -8% (422.514
habitantes). En la actualidad, sobre un total de 38 millones de
habitantes la población rural la podemos estimar en no más
de 3,8 millones de habitantes, o en alrededor de 1 millón
de familias.
En consonancia con la disminución de la población
rural, surge del Censo Agropecuario 2002, que las explotaciones
agropecuarias (Eaps) se redujeron en un -21% (87.688) en comparación
con la anterior medición de 1988 . Los campos menores a las
500 hectáreas fueron los que más disminuyeron, cayendo
un 20% la superficie ocupada y un 25% el número de explotaciones.
También se observó una disminución de las hectáreas
explotadas por sus dueños (8,4 millones de hectáreas),
y un incremento de la superficie trabajada bajo distintos tipos
de contrato (arrendamientos, aparcería y contrato accidental).
La mayor concentración se refleja en el aumento de la superficie
promedio del total de las explotaciones del país que pasaron
de 469 ha a 588 ha (+25%), siendo la región pampeana donde
se dio la mayor concentración, con una disminución
del -28,9% del número de explotaciones y un incremento de
la superficie promedio de 35,6%, que pasó de 400 a 533 hectáreas.
En esta región se expandió notablemente la producción
de granos. Debido al desplazamiento del ganado a otras áreas,
se redujo la superficie destinada a cultivo de doble propósito
(pastoreo y cosecha) y la producción de granos se especializó
en soja, trigo, maíz y girasol, perdiendo diversidad.
El número de productores cayó más que el número
de explotaciones, ya que muchos de ellos no pudieron seguir trabajando
la tierra y la arrendaron, o fueron expulsados de los mercados de
productos y se dedican al autoconsumo. Según cual sea la
fuente, AAPRESID o el INTA, se estima que entre el 75% y el 50%
de la superficie cultivada con granos no estaría siendo trabajada
por sus propios dueños.
Según Horacio Giberti, "el reemplazo de pequeños
y medianos productores por la gran empresa afectó la estructura
social por que reemplaza a las familias rurales -clase media local-
por unos pocos directivos y algunos peones, perjudicando la economía
local por que participa poco de ella, efectúa sus principales
compras y ventas a través de su casa matriz, ubicada fuera
del área, hacia donde también transfiere sus ganancias.
El cuadro se agrava con los fondos de siembra, empresas orientadas
hacia beneficios circunstanciales, que eluden inversiones, arriendan
por una cosecha, utilizan contratistas, prescinden de personal y
carecen de capital fijo, de arraigo (son golondrinas), y no preservan
los recursos naturales" .
La Política Agropecuaria
en los ´90
La intensificación del uso del suelo con fines agrícolas,
se produjo en el marco de la apertura económica con dólar
barato, que facilitó la introducción de tecnologías
insumo - intensivas (fertilizantes, agroquímicos y semillas).
Paralelamente, el desarrollo de la Siembra Directa (SD) , permitió
compensar en parte el abandono de la rotación agrícola-ganadera.
Por otra parte, la asociación entre la (SD) y del Gen RR
en la soja, aceleró, por una cuestión de costos, al
simplificar las labores del cultivo, la implantación de esta
oleaginosa que hoy presenta el 50% del total de la producción
de granos. Esto modelo productivo, intensivo en capital, extensivo
en el uso de tierras y de baja ocupación fue promovido por
las grandes empresas exportadoras de granos y proveedoras de insumos
y tecnología , que a través de esas actividades obtienen
sus beneficios sin que el Estado se haya preocupara por la pérdida
de ocupación en el campo y de diversidad productiva.
Este proceso permitió duplicar la producción de granos
pero generó un estancamiento o retroceso en la producción
pecuaria, que a diferencia de la primera actividad necesita población
afincada en el campo y genera más trabajo en las cadenas
de valor agroindustriales. Entre otros se registraron los siguientes
fenómenos:
·
La ganadería bovina se estancó y fue desplazada hacia
regiones extra pampeanas.
· Las existencias Ovinas se redujeron un -45% y las porcinas
un -36,5%.
· Retroceso del modelo de recuperación de suelos a
través de la rotación agrícola ganadera, parcialmente
compensado por la adopción de la Siembra Directa que facilita
la recomposición de la materia orgánica y la retención
de agua (se estima que esta técnica cubre el 50% de la superficie
agrícola).
· Fuerte crecimiento y expansión de la producción
de soja como monocultivo, que hoy representa el 50% del total de
la producción de granos.
· Aumento de la participación en la producción
por no propietarios.
· Ampliación de la frontera agropecuaria pampeana,
especialmente hacia el NEA y el NOA sobre suelos frágiles
.
· Fuerte retroceso de los bosques y montes naturales . Según
un informe de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable
de 1,1 Millones de km2 de bosques que el país tenía
en 1935, hoy sólo quedan 330.000 km2.
· Expulsión de comunidades aborígenes o de
familias campesinas que no tenían regularizada la situación
dominial de las tierras que ocupaban.
En
definitiva, el modelo centrado en la producción agrícola
se especializó en pocos granos, elevó la productividad,
duplicó la cosecha y aumentó las exportaciones pero,
al mismo tiempo, contribuyó a concentrar la producción
en menos manos, reducir el empleo y a expulsar a familias productoras.
Además, el avance de la agricultura sobre tierras frágiles,
o la falta de rotación en las zonas más aptas, aumenta
los riesgos de deterioro de los suelos.
La devaluación y las políticas
agrícolas
La devaluación y la aplicación de retenciones diferenciales
a las exportaciones se constituyeron en las principales políticas
agropecuarias después de la caída del régimen
de convertibilidad, aunque estas medidas derivan de las políticas
cambiarias y fiscales. Como consecuencia de estos cambios se generaron
algunos beneficios u oportunidades para el sector.
-
Aumento de los precios relativos de los productos agropecuarios.
Según un estudio, que analiza 17 cadenas agroindustriales,
éstas se vieron beneficiadas en promedio por una mejora
del 53,5% de sus precios relativos .
-
Saneamiento de parte de la deuda del sector, como consecuencia
de la "Pesificación" y del aumento de los precios
relativos de los productos exportables.
-
Sustitución de alimentos importados por producción
local.
- Oportunidades
de recuperación y expansión del sector carnes y
lácteos, favorecida por la fuerte demanda internacional
y la superación del problema de la aftosa y por ser el
país libre de fiebre aviar, peste porcina y de la "vaca
loca".
El
mercado Mundial y su impacto sobre la producción Argentina
En 1999 la población mundial alcanzó los 6.000 millones
de habitantes a los cuales se agregarían otros 2 mil millones
durante los próximos 25 años, la mayoría de
ellos los países de bajos ingresos. Se estima además
que la demanda de alimentos en esos países se duplicaría
hacia el año 2025.
Para las Naciones Unidas, la población mundial alcanzaría
los 8.918 millones de habitantes en 2050. Casi la totalidad del
aumento se daría en los países más pobres,
ya que las regiones más ricas mantendrían un número
estable alrededor del los 1.200 millones de habitantes. Otro fenómeno
que destacan las estadísticas de las Naciones Unidas es que
mientras la tasa de crecimiento de la población mundial (200-2005)
se ubica en 1,2%, la tasa de crecimiento urbano de los llamados
países emergentes es el doble.
Evolución
de los principales indicadores de la población mundial
Población 2004 Proyección Tasa media de Población
en millones Poblac.2050 crecim.2000-5 Urbana %
Total Mundial 6.377 8.918 1,2 48
Regiones más desarrolladas 1.206 1.219 0,2 75
Regiones menos Desarrolladas 5.171 7.699 1,5 42
Países Menos Adelantados 736 1.675 2,4 27
Estado de la Población Mundial 2004, Fondo de Población
de las Naciones Unidas
Proyección
de la población mundial y de otros indicadores, países
seleccionados
Poblac. 2004 Proyección Tasa media de Población Tasa
de crecim. Pobl/ha. arable (*) Superficie
en millones Poblac.2050 crecim.2000-5 Urbana % Urbano 2000-5 permite
cultivar Km2
Total Mundial 6.377 8.918 1,2 48,0 148.940.000
China 1.313 1.395 0,7 39,0 3,2 5,5 9.596.960
India 1.081 1.531 1,5 28,0 2,3 3,2 3.287.590
Pakistán 157 349 2,4 34,0 3,4 3,3 803.940
Subtotal 2.552 3.275 13.688.490
Argentina 39 53 1,2 90,0 1,4 0,1 2.766.890
Brasil 181 233 1,2 83,0 2,0 0,4 8.511.965
Uruguay 3,4 4,1 0,7 93,0 0,9 0,3 176.220
Paraguay 6 12 2,4 57,0 3,5 0,7 912.050
Venezuela 26 48 1,9 88,0 2,1 0,7 912.050
Mercosur 255 350 13.279.175
(*)
Vincula la cantidad de población de agricultores con las
tierras aptas para la producción agrícola (proporción
de mano de obra que trabaja en la agricultura, como en las tecnologías
de aprovechamiento de la tierra). Los valores altos pueden atribuirse
a la sobrecarga de la productividad de la tierra y la fragmentación
de las parcelas. Datos de FAO de 2001.
Mientras
la demanda de alimentos crece, la disponibilidad de suelos disminuye.
Se estima que para el año 2025 la base de suelos per cápita
para la producción de alimentos será menos de la mitad
de 1965, cuando la población mundial era de 3.300 millones
.
Suelos
cultivables disponibles para la agricultura y la población
mundial años Suelo Cultivable Población ha/persona
(millones)
1965 0,46 3.300
1980 0,34 4.400
1990 0,30 5.300
2000 0,25 6.100
2025 0,20 7.800
Por
otro lado, también empieza a escasear en el mundo el otro
insumo esencial para la producción de alimentos: el agua.
En la actualidad, se estima que el 80% del líquido elemento
es para uso agrícola .
La ONU calcula que hacia 2025 la demanda de agua potable será
un 56% más alta que el suministro, lo que repercutirá
fuertemente sobre su precio. Estos datos ponen de relieve las ventajas
comparativas de América del Sur que con el 6% del total de
la población mundial cuentan con el 25% del total de agua
dulce del planeta, mientras que los países asiáticos
donde vive el 60% de la población mundial sólo dispone
de 1/3 de las reservas de agua .
Para algunos expertos, son muy pocas las áreas en el mundo
donde puede expandirse la frontera agropecuaria, el uso del agua
para fines agrícolas y la productividad, sin elevar en demasía
los costos de producción. Siendo el MERCOSUR una de las pocas
regiones del mundo que cuenta con estas ventajas es atendible el
interés de las Empresas Transnacionales por participar en
la creciente expansión de los mercados de alimentos y de
commodities.
Según diversos estudios demográficos, si bien las
tasas de crecimiento de la población mundial tendería
a estabilizarse hacia 2050, se espera todavía un fuerte crecimiento
hasta el primer cuarto de Siglo. Además del aumento de población,
la demanda de alimentos se intensificará por el fuerte crecimiento
de ingreso per cápita de los países emergentes y sus
altas tasas de urbanización, que traen aparejados cambios
en los hábitos de consumo, implicando una mayor demanda de
proteínas animales y al mismo tiempo una menor disponibilidad
de tierras agrícolas. Otro factor que contribuirá
a la escasez de tierras es la producción de biocomsbustibles,
particularmente por los planes adoptados en Estados Unidos y Europa.
Aumento de la demanda internacional
de proteínas animales
Distintos organismos nacionales e internacionales (Sagpya, FAO,
USDA; OECD, SSB, etc.), citados en un documento de la Secretaría
de Agricultura, Pesca y Alimentos de la Nación, coinciden
que en estimar que en las próximas décadas habrá
un importante aumento de demanda de alimentos, particularmente de
las proteínas de origen animal, como carnes, leche y huevos
.
Según el SSB (State Statiscal Bureau) entre 1980 y 2002,
tanto en áreas rurales como urbanas de China el consumo per
cápita de carne, leches y huevos se ha multiplicado, al mismo
tiempo que ha descendido el consumo de granos. Según el mismo
organismo, dicha tendencia seguirá afirmándose paralelamente
que aumenta el nivel de vida en ese país y se acentúa
el proceso de urbanización que genera pautas culturales favorables
al consumo de proteínas animales. La evolución esperada
del consumo de productos de origen animal entre 2000 y 2010 indica
que el consumo per cápita de carne pasaría de 37,7
kg a 56-60 kg, el de huevo de 16,8 kg a 21-26 kg y el de leche de
7,5 litros a 14 - 17,5 litros.
Para el Morgan Stanley, la nueva clase media China, con ingresos
crecientes que asciende a 300 millones de habitantes, en 2012 se
duplicará y alcanzaría al 40% de la población.
Las estimaciones de Goldman Sachs consignan para la India, país
de 1.000 millones de habitantes, que de continuar creciendo a la
tasa del 6% anual de la última década, será
la tercera economía del mundo en 2050.
Según la FAO, los precios de la carne alcanzaron un promedio
de 102 puntos en 2004, frente a una media de 90 en 2003. La explicación
está dada por las distintas enfermedades que sufren los animales
(Vaca Loca en Europa y América del Norte, Gripe Aviar en
Asia) y la preocupación por la inocuidad de los alimentos.
Según el organismo Internacional, las enfermedades y la evolución
de los tipos de cambio, produjeron un cambio apreciable en el comercio
internacional que favorece el comercio de carne que produce Sud
América, estimándose que para 2005 aumente otro punto
porcentual su participación que fue del 29% en 2004.
De acuerdo a las "Proyecciones a mediano plazo sobre la carne
y productos lácteos hasta 2010" de FAO, la producción
mundial de leche crecerá anualmente un 50% más que
en la década del ´90. Dicho aumento se dará
en los mismos lugares donde crecerá más el consumo,
y en un número limitado de países que producen a bajo
costo y que pueden realizar exportaciones de productos lácteos
sin necesidad de subvenciones.
Aumento del Poder de Consumo de
los países densamente poblados
En una nota periodística Jorge Castro señala que en
la década del ´90 el Producto Bruto Mundial creció
a una tasa del 3,5% anual. Pero, mientras los países desarrollados
crecieron a un promedio del 2,4%, los países emergentes más
que duplicaron esa tasa (5,4%) . Dice el autor de la nota que entre
los países emergentes la locomotora es China, que se ha constituido
en el caso de mayor éxito en materia de crecimiento económico
en toda la historia universal. Mientras que Gran Bretaña
tardó 60 años después de la Revolución
Industrial para duplicar el ingreso por habitante, Estados Unidos
lo logró en 50 años y más tarde Japón
necesitó 35 años para alcanzar ese objetivo. China,
a partir de los cambios que se produjeron en 1979, duplicó
el ingreso de sus ingresos en tan solo 9 años. Desde entonces
a la actualidad, lo triplicó. Este fenómeno, que en
la última década comenzó a contagiar a países
como la India, explica que la región Asia-Pacífico
concentre ya 1/3 de la producción mundial, cuando hace medio
siglo acumulaba sólo el 10%. De mantenerse esta tendencia,
las proyecciones de crecimiento económico para los próximos
20 años indican que el Producto Bruto de China alcanzará
al de EEUU, que India e Indonesia superarán a Alemania y
que Corea del Sur se ubicará delante de Francia.
China, además de contar con una altísima tasa interna
de ahorro e inversión ha desplazado a los Estados Unidos
como primer receptor de Inversiones Extranjeras Directas de las
Empresas Transnacionales, transformándose en la principal
fábrica de productos industriales del mundo y en un gran
consumidor de materias primas.
De continuar el crecimiento económico y urbano de China,
es esperable que este país se convertirá en el primer
importador mundial de alimentos. En pocas década China pasó
de tener una ínfima participación en el comercio mundial
a ser uno de los primeros actores, con tasas de crecimiento exponenciales
. Entre los años 2000 y 2004 las importaciones Chinas pasaron
de representar el 3,4% al 6% del total mundial, con una tasa de
crecimiento del 150% en tan sólo 4 años. Mientras
que a nivel mundial el crecimiento sólo fue de 43%. Por su
parte en esos 4 años el PIB aumentó 48%, mientras
que el PIB mundial lo hizo un 26%. También es elevado el
crecimiento de India que en el mismo período tuvo un crecimiento
del PIB de 42% y de 90% en las importaciones.
China ya constituye uno de los principales socios comerciales de
Argentina. Durante los primeros 8 meses de 2005 las exportaciones
a ese país alcanzaron los US 2.500 millones, representando
el 9,4% del total exportado por nuestro país. Si consideramos
las ventas externas de productos primarios, China es el principal
comprador con el 26% del total, por encima de la UE (20,4%), el
Mercosur (11,6%) y el NFTA (2,9%). Si consideramos al conjunto de
los países asiáticos, las exportaciones argentinas
de Productos Primarios a esa región superan ya el 35% del
total.
La Profecía Autocumplida:
"100 millones de toneladas de granos para el 2011"
Los cambios demográficos y económicos mundiales impulsan
a las grandes empresas transnacionales a posicionarse para atender
la creciente demanda de alimentos. Como hay pocos países
con disponibilidad de tierra y agua para abastecer dicha demanda,
particularmente de granos forrajeros, están desarrollando
e impulsando un fuerte plan de inversiones en nuestro país.
En los últimos años, las principales empresas exportadoras
de granos aceites y subproductos, que también son proveedoras
de insumos (semillas, agroquímicos, fertilizantes, etc.),
junto con grandes empresas agropecuarias, vienen promoviendo como
meta para el país la producción de 100 millones de
toneladas de granos para principios de la próxima década.
Para alcanzar este objetivo, estiman que deberán ampliar
la frontera agrícola, principalmente en zonas hoy ocupadas
por la ganadería, o incorporar nuevas tierras, principalmente
en el NEA y en el NOA y, al mismo tiempo, aumentar la productividad,
con mayor incorporación de insumos y tecnología, básicamente
semillas, agroquímicos y fertilizantes.
En el documento de titulado "Fertilizantes para una Argentina
de 100 millones de Toneladas", publicado por la Fundación
Producir Conservando presentado en junio de 2004, los autores del
trabajo (los Ingenieros Gustavo Oliverio y Fernando Segovia y el
Lic. Gustavo López ), trazaron un escenario donde para alcanzar
la meta en el 2011, será necesario ampliar un 21,5% la frontera
agrícola, al mismo tiempo que los rindes deberían
aumentar con la misma intensidad que lo hicieron en la última
década. Para esto último, entre otras cosas, el consumo
de fertilizantes deberá pasar de 2,3 a algo más de
5 millones de toneladas. .
En el último seminario que organizó la Cámara
de la Industria Aceitera de la República Argentina y el Centro
de Exportadores de Cereales (6/4/05), el lic. Gustavo López
explicó que la Argentina pasó de utilizar para la
producción de granos un promedio de algo más de 20
millones de hectáreas entre 1985 y 1994 a 29,4 Millones en
la última campaña 2004-5, proyectándose alcanzar
hacia fines de la presente década 31 millones de hectáreas
cosechadas y una producción de 100 millones de toneladas.
Nuevas hipótesis trazadas por la Fundación Producir
Conservando, apuntan a extender la frontera agropecuaria hasta alcanzar
36 millones de hectáreas sembradas en el ciclo 2014/15 y
obtener una producción de entre 107,6 y 114 millones de toneladas.
Resúmen
de Hipótesis para la producción de granos, de áreas
sembradas y
cosechadas 2004/05, 2010/2011 y 2014/15
Promedio 2004/2005 2010-2011 2014- 2015
01-02/03-04 Hipot.Máx. Hipót. 1 Hipót. 2
Area Sembrada (miles de ha) 27.946 29.422 34.088 36.701 36.219
Area Cosechada (miles de ha) 25.154 26.185 31.147 34.052 33.673
Cosecha (en %) 90% 89% 91% 93% 93%
Rendimiento Kg/ha 2.777 3.208 3.250 3.160 3.386
Producción (miles de ton) 69.864 84.000 99.672 107.604 114.005
Fuente:
Fundación Producir Conservando, Seminario CIARA-CEC 2005
Para
alcanzar esas metas se vienen impulsando distintas iniciativas para
facilitar la ampliación de la frontera agropecuaria, para
contar con los insumos necesarios para el aumento de la productividad
y el desarrollo de la infraestructura física.
Por ejemplo, diversos proyectos de ley como el de "Promoción
de la Ganadería Bobina en Zonas Áridas", con
el objeto de seguir liberando tierras para fines agrícolas
y desplazar el ganado a zonas áridas, contempla todo tipo
de subsidios para producir en zonas de bajas precipitaciones. "Promoción
del uso de Fertilizantes", mediante la desgravación
del IVA y de los Derechos de Importación. Por su parte, la
Secretaría de Agricultura viene coordinando la discusión
entre distintos actores de la cadena agrícola, para modificar
la ley de semillas que viene reclamando Monsanto para que se anule
o restrinja el uso propio de semillas por parte de los agricultores
y nuestro país adhiera a UPOV `91 (convenio internacional
que amplía los derechos de los obtentores de nuevas semillas,
restringiendo el de los agricultores). Entre otras iniciativas se
pueden nombrar la ampliación de la hidrovía, la construcción
de la autopista Rosario Córdoba y la construcción
nuevos pasos cordilleranos hacia Chile.
Por otra parte, la Secretaría de Agricultura viene motorizando
aumentar la agricultura irrigada. Según los datos difundidos
en el seminario titulado "Un nuevo desafío para el sector
agropecuario: 2 millones de hectáreas irrigadas" (Noviembre
2005), Argentina cuenta con un potencial de 6 millones de hectáreas
de suelos aptos y casi 22.000 m3 /s de agua disponible de los cuales
hoy sólo se riegan 1,3 millones. Estudios de la FAO y del
INTA estiman que la superficie regable en los sistemas públicos
de las zonas áridas y semiáridas, con la infraestructura
existente y suelos aptos, está en torno de los 2,5 millones
de hectáreas y sólo se cultivan poco menos de 1 millón
de hectáreas. La Secretaría ha puesto como meta alcanzar
2 millones de hectáreas irrigadas para el 2010, para lo cual
ya cuenta, entre otros recursos, con un financiamiento de US$ 200
millones provisto por el BID, canalizado a través del programa
PROSAP. En la Provincia de Bs. As. se está trabajando en
la recuperación de los suelos inundados de la cuenca del
Salado, lo que permitiría recuperar entre 2 y 3 millones
de hectáreas.
Por su parte, las principales empresas exportadores y proveedoras
de insumos tienen previsto para el período 2005-2006 inversiones
que rondarían los US$ 900 millones según informó
la Bolsa de Comercio de Rosario , lo que les permitiría ampliar
la capacidad de acopio, molienda y de puertos para estar en condiciones
de procesar 50 millones de toneladas de soja, es decir un 25% más
que lo que se produjo en la última cosecha. La principal
inversión corresponde a Bunge en Ramallo (nueva terminal
portuaria, playa de camiones, silos para almacenamiento, muelle
para la descarga de fertilizantes, etc.) y le sigue Cargill para
el puerto y la planta que construye en Villa Gobernador Gálvez.
Siguen en la lista AGD, Molinos Río de la Plata, Dreyfus,
Terminal 6, Vicentín, Noble, AFA y ACA, entre otras.
La producción de aceite y de harinas proteícas, y
su exportación junto a los granos son actividades altamente
concentradas en una decena de empresas, principalmente transnacionales,
algunos grupos económicos locales y una cooperativa de productores
agropecuarios que, en conjunto, en 2004 facturaron $ 34.786 millones.
Para la concreción de las obras, durante 2005, las empresas
Dreyfus y Cargill han sido beneficiadas por el gobierno nacional
que les asignó un cupo fiscal de $ 64 y $ 32 millones, respectivamente,
a través de la ley de Promoción de Inversiones en
Bienes de Capital y Obras de Infraestructura
Principales
Empresa Productoras y Exportadoras
de Aceite y Subproductos y Exportadoras de Granos
Inversiones
Facturación Previstas.
Empresas Millones de $ Millones US$
1 Cargill 8,508 200/270
2 Bunge 7,200 330
3 AGD 3,919 30
4 Dreyfus 3,358 65
5 Molinos 2,456 80
6 Nidera 2,400
7 Toepfer 2,300
8 Vicentín 1,900 40
9 A.C.A 1,665
10 Grupo Glencore 1,080
TOTAL 34,786 745/815
Fuente: Revista Mercado y diarios nacionales
Las
Políticas Agrícolas y el Desarrollo Rural
Más allá de lo puramente sectorial la política
agropecuaria tiene una importancia sustantiva en la política
económica y social del país por las siguientes razones:
·
La producción agropecuaria es la base de la alimentación
de nuestra población, por ende se constituye en un elemento
estratégico para la Nación.
· El ámbito rural comprende casi la totalidad del
espacio territorial nacional, por lo tanto, se vincula con su ocupación
y desarrollo en la medida que seamos capaces de promover una producción
social y ambientalmente sustentable.
· La tierra, insumo básico para la producción
del sector, es uno de los escasos patrimonios que no fueron enajenados
y extranjerizados en forma masiva en el proceso de apertura económica
de los ´90, por lo cual se puede constituir en uno de los
elementos básicos para desarrollar un nuevo proceso de acumulación
basado en el capital y en el interés nacional.
· La producción agropecuaria es la principal ventaja
comparativa que tiene el país para alcanzar una mejor inserción
en el mercado mundial y transformarse en dinamizadora del empleo.
Para ello debemos considerar no sólo las industrias y servicios
ligados directamente al proceso productivo, sino además los
procesos de valor agregado que se generan a partir de las cadenas
agroindustriales.
· La producción agropecuaria sigue siendo la principal
fuente de ingreso de divisas que posee el país.
· El vínculo del hombre con la tierra en un país
históricamente agropecuario, conforma uno de los núcleos
principales de la cultura argentina, no sólo en las zonas
rurales sino también en las regiones urbanas que vienen recibiendo
en forma continua migraciones internas.
Lamentablemente,
la especialización productiva promovida por las grandes exportadoras
de granos, aceites y sus derivados crea poco empleo y directo e
indirecto y genera externalidades ambientales y sociales negativas
sobre las cuales el Estado debiera intervenir regulando el uso del
suelo y el agua, planificando el uso del territorio y protegiendo
a las poblaciones que son expulsadas por el avance de los cultivos
extensivos.
La falta de políticas de desarrollo rural, más allá
de los paliativos que se crearon a través de los programas
sociales agropecuarios, ha provocado el éxodo de la población
rural y la desaparición de cientos de miles de productores
familiares, agravando la pobreza rural y urbana, las desigualdades
sociales y los desequilibrios territoriales y ambientales.
Si queremos modificar esta situación debemos pensar en otro
paradigma productivo que, sin caer en voluntarismos utópicos,
ponga el énfasis en la rentabilidad social, donde el eje
de las políticas agrícolas y agro-industriales se
vinculen principalmente con lo interno, garantizando la seguridad
alimentaría de toda la población, promoviendo producciones
que impulsen el trabajo, el desarrollo local y la reinversión
del excedente en las zonas en que éstas se localizan. El
desarrollo local y regional debe constituirse en uno de los pilares
del crecimiento integral, es decir aquel que genera bienestar en
la población (empleo, infraestructura básica, servicios
sociales y culturales).
Para ello, el impulso al Desarrollo Rural y la agricultura familiar
debe dejar de ser visto como una política social, como un
hermano pobre, y debe ser asumido como una parte sustantiva de las
políticas macro-económicas de desarrollo.
La pérdida de empleo y población rural dispersa como
consecuencia de la incorporación del progreso técnico,
puede y debe ser compensada con el repoblamiento de pueblos y pequeñas
ciudades que transformen las materias primas originadas en el campo,
que provean insumos, equipos y servicios a la producción
A través de la organización de los productores familiares
hay que reclamar programas a nivel nacional y provincial que impulsen
el desarrollo local y regional, concertados con los municipios,
que incluyan la posibilidad del acceso a la tierra y/o la regularización
dominial de sus ocupantes, estímulos de orden económico,
particularmente para desarrollar las cadenas agroindustriales que
generen más valor agregado y empleo. Paralelamente hay que
crear infraestructura social y económica (caminos, redes
de servicios, viviendas, escuelas, centros de salud, etc.) para
que la vida en las zonas rurales merezca ser vivida y la producción
tenga viabilidad económica. Se debe impulsar también
el asociativismo entre los pequeños y medianos productores
y su integración horizontal y vertical para producir y comercializar
y apoyarlos con programas de extensión rural que incorporen
tecnologías apropiadas a sus factores de producción.
Por el contrario hay que desincentivar la apropiación de
la renta por parte de las grandes empresas que producen extensivamente
si no reinvierten y gastan en la zona donde están produciendo,
al igual que el proceso de extranjerización de nuestros principales
recursos naturales.
La sustentabilidad ambiental de nuestros principales recursos (tierra
y agua) debe ser un principio básico, para cuidar la salud
de nuestra población y de solidaridad intergeneracional.
Para ello, más allá de una política de concientización,
hay que establecer mecanismos de regulación que incluyan
premios y castigos a las buenas o a las malas práctica agrícolas.
Una producción social y ambientalmente sustentable, junto
a un desarrollo regional equilibrado, deben constituirse en los
principales ejes de una política de desarrollo rural.
La Argentina dispone de suficiente tierra, recursos naturales y
humanos como para que el conjunto de la población rural y
los productores familiares aspiren a una vida digna y hagan un aporte
sustancial al desarrollo del país. Se trata que el Estado
asuma su responsabilidad, apoyando a los sectores más débiles
y no derivando los subsidios a las grandes empresas que no lo necesitan.
Se trata de instalar en la conciencia colectiva y en el sentido
común que el desarrollo rural es posible e imprescindible,
si aspiramos a un desarrollo armónico y a un país
integrado. Queda por delante crear las condiciones organizativas
y políticas que lo hagan posible.
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