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Aportes para leer, pensar y discutir

Espacio Tierra, Justicia y Libertad - Martes 7
Algunas consideraciones sobre
el sector agropecuario y la población rural
Javier Goldín

A pesar de su enorme territorio, la abundancia de agua dulce y la fertilidad de sus suelos , nuestro país tiene un muy bajo porcentaje de población rural. Históricamente la propiedad de la tierra se concentró en pocas manos, adoptándose un sistema productivo extensivo, con bajo nivel de ocupación de mano de obra, con excepción de algunas economías regionales. El último Censo de Población mostró que apenas algo más del 10% de la población vive en el campo o en aglomeraciones de menos de 2.000 habitantes. La tasa de urbanización (90%), es una de las más elevadas del mundo, incluso que las regiones más desarrolladas del planeta que promedian el 75% . La comparación de los dos últimos censos de población (1991-2001) nos dice que mientras el total de habitantes del país aumentó un +11,1%, la población rural disminuyó un -8% (422.514 habitantes). En la actualidad, sobre un total de 38 millones de habitantes la población rural la podemos estimar en no más de 3,8 millones de habitantes, o en alrededor de 1 millón de familias.
En consonancia con la disminución de la población rural, surge del Censo Agropecuario 2002, que las explotaciones agropecuarias (Eaps) se redujeron en un -21% (87.688) en comparación con la anterior medición de 1988 . Los campos menores a las 500 hectáreas fueron los que más disminuyeron, cayendo un 20% la superficie ocupada y un 25% el número de explotaciones. También se observó una disminución de las hectáreas explotadas por sus dueños (8,4 millones de hectáreas), y un incremento de la superficie trabajada bajo distintos tipos de contrato (arrendamientos, aparcería y contrato accidental).
La mayor concentración se refleja en el aumento de la superficie promedio del total de las explotaciones del país que pasaron de 469 ha a 588 ha (+25%), siendo la región pampeana donde se dio la mayor concentración, con una disminución del -28,9% del número de explotaciones y un incremento de la superficie promedio de 35,6%, que pasó de 400 a 533 hectáreas. En esta región se expandió notablemente la producción de granos. Debido al desplazamiento del ganado a otras áreas, se redujo la superficie destinada a cultivo de doble propósito (pastoreo y cosecha) y la producción de granos se especializó en soja, trigo, maíz y girasol, perdiendo diversidad.
El número de productores cayó más que el número de explotaciones, ya que muchos de ellos no pudieron seguir trabajando la tierra y la arrendaron, o fueron expulsados de los mercados de productos y se dedican al autoconsumo. Según cual sea la fuente, AAPRESID o el INTA, se estima que entre el 75% y el 50% de la superficie cultivada con granos no estaría siendo trabajada por sus propios dueños.
Según Horacio Giberti, "el reemplazo de pequeños y medianos productores por la gran empresa afectó la estructura social por que reemplaza a las familias rurales -clase media local- por unos pocos directivos y algunos peones, perjudicando la economía local por que participa poco de ella, efectúa sus principales compras y ventas a través de su casa matriz, ubicada fuera del área, hacia donde también transfiere sus ganancias. El cuadro se agrava con los fondos de siembra, empresas orientadas hacia beneficios circunstanciales, que eluden inversiones, arriendan por una cosecha, utilizan contratistas, prescinden de personal y carecen de capital fijo, de arraigo (son golondrinas), y no preservan los recursos naturales" .


La Política Agropecuaria en los ´90
La intensificación del uso del suelo con fines agrícolas, se produjo en el marco de la apertura económica con dólar barato, que facilitó la introducción de tecnologías insumo - intensivas (fertilizantes, agroquímicos y semillas). Paralelamente, el desarrollo de la Siembra Directa (SD) , permitió compensar en parte el abandono de la rotación agrícola-ganadera. Por otra parte, la asociación entre la (SD) y del Gen RR en la soja, aceleró, por una cuestión de costos, al simplificar las labores del cultivo, la implantación de esta oleaginosa que hoy presenta el 50% del total de la producción de granos. Esto modelo productivo, intensivo en capital, extensivo en el uso de tierras y de baja ocupación fue promovido por las grandes empresas exportadoras de granos y proveedoras de insumos y tecnología , que a través de esas actividades obtienen sus beneficios sin que el Estado se haya preocupara por la pérdida de ocupación en el campo y de diversidad productiva.
Este proceso permitió duplicar la producción de granos pero generó un estancamiento o retroceso en la producción pecuaria, que a diferencia de la primera actividad necesita población afincada en el campo y genera más trabajo en las cadenas de valor agroindustriales. Entre otros se registraron los siguientes fenómenos:

· La ganadería bovina se estancó y fue desplazada hacia regiones extra pampeanas.
· Las existencias Ovinas se redujeron un -45% y las porcinas un -36,5%.
· Retroceso del modelo de recuperación de suelos a través de la rotación agrícola ganadera, parcialmente compensado por la adopción de la Siembra Directa que facilita la recomposición de la materia orgánica y la retención de agua (se estima que esta técnica cubre el 50% de la superficie agrícola).
· Fuerte crecimiento y expansión de la producción de soja como monocultivo, que hoy representa el 50% del total de la producción de granos.
· Aumento de la participación en la producción por no propietarios.
· Ampliación de la frontera agropecuaria pampeana, especialmente hacia el NEA y el NOA sobre suelos frágiles .
· Fuerte retroceso de los bosques y montes naturales . Según un informe de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de 1,1 Millones de km2 de bosques que el país tenía en 1935, hoy sólo quedan 330.000 km2.
· Expulsión de comunidades aborígenes o de familias campesinas que no tenían regularizada la situación dominial de las tierras que ocupaban.

En definitiva, el modelo centrado en la producción agrícola se especializó en pocos granos, elevó la productividad, duplicó la cosecha y aumentó las exportaciones pero, al mismo tiempo, contribuyó a concentrar la producción en menos manos, reducir el empleo y a expulsar a familias productoras. Además, el avance de la agricultura sobre tierras frágiles, o la falta de rotación en las zonas más aptas, aumenta los riesgos de deterioro de los suelos.


La devaluación y las políticas agrícolas
La devaluación y la aplicación de retenciones diferenciales a las exportaciones se constituyeron en las principales políticas agropecuarias después de la caída del régimen de convertibilidad, aunque estas medidas derivan de las políticas cambiarias y fiscales. Como consecuencia de estos cambios se generaron algunos beneficios u oportunidades para el sector.

  • Aumento de los precios relativos de los productos agropecuarios. Según un estudio, que analiza 17 cadenas agroindustriales, éstas se vieron beneficiadas en promedio por una mejora del 53,5% de sus precios relativos .
  • Saneamiento de parte de la deuda del sector, como consecuencia de la "Pesificación" y del aumento de los precios relativos de los productos exportables.
  • Sustitución de alimentos importados por producción local.
  • Oportunidades de recuperación y expansión del sector carnes y lácteos, favorecida por la fuerte demanda internacional y la superación del problema de la aftosa y por ser el país libre de fiebre aviar, peste porcina y de la "vaca loca".

El mercado Mundial y su impacto sobre la producción Argentina
En 1999 la población mundial alcanzó los 6.000 millones de habitantes a los cuales se agregarían otros 2 mil millones durante los próximos 25 años, la mayoría de ellos los países de bajos ingresos. Se estima además que la demanda de alimentos en esos países se duplicaría hacia el año 2025.
Para las Naciones Unidas, la población mundial alcanzaría los 8.918 millones de habitantes en 2050. Casi la totalidad del aumento se daría en los países más pobres, ya que las regiones más ricas mantendrían un número estable alrededor del los 1.200 millones de habitantes. Otro fenómeno que destacan las estadísticas de las Naciones Unidas es que mientras la tasa de crecimiento de la población mundial (200-2005) se ubica en 1,2%, la tasa de crecimiento urbano de los llamados países emergentes es el doble.

Evolución de los principales indicadores de la población mundial
Población 2004 Proyección Tasa media de Población
en millones Poblac.2050 crecim.2000-5 Urbana %
Total Mundial 6.377 8.918 1,2 48
Regiones más desarrolladas 1.206 1.219 0,2 75
Regiones menos Desarrolladas 5.171 7.699 1,5 42
Países Menos Adelantados 736 1.675 2,4 27
Estado de la Población Mundial 2004, Fondo de Población de las Naciones Unidas

Proyección de la población mundial y de otros indicadores, países seleccionados
Poblac. 2004 Proyección Tasa media de Población Tasa de crecim. Pobl/ha. arable (*) Superficie
en millones Poblac.2050 crecim.2000-5 Urbana % Urbano 2000-5 permite cultivar Km2
Total Mundial 6.377 8.918 1,2 48,0 148.940.000
China 1.313 1.395 0,7 39,0 3,2 5,5 9.596.960
India 1.081 1.531 1,5 28,0 2,3 3,2 3.287.590
Pakistán 157 349 2,4 34,0 3,4 3,3 803.940
Subtotal 2.552 3.275 13.688.490
Argentina 39 53 1,2 90,0 1,4 0,1 2.766.890
Brasil 181 233 1,2 83,0 2,0 0,4 8.511.965
Uruguay 3,4 4,1 0,7 93,0 0,9 0,3 176.220
Paraguay 6 12 2,4 57,0 3,5 0,7 912.050
Venezuela 26 48 1,9 88,0 2,1 0,7 912.050
Mercosur 255 350 13.279.175

(*) Vincula la cantidad de población de agricultores con las tierras aptas para la producción agrícola (proporción de mano de obra que trabaja en la agricultura, como en las tecnologías de aprovechamiento de la tierra). Los valores altos pueden atribuirse a la sobrecarga de la productividad de la tierra y la fragmentación de las parcelas. Datos de FAO de 2001.

Mientras la demanda de alimentos crece, la disponibilidad de suelos disminuye. Se estima que para el año 2025 la base de suelos per cápita para la producción de alimentos será menos de la mitad de 1965, cuando la población mundial era de 3.300 millones .

Suelos cultivables disponibles para la agricultura y la población mundial años Suelo Cultivable Población ha/persona (millones)
1965 0,46 3.300
1980 0,34 4.400
1990 0,30 5.300
2000 0,25 6.100
2025 0,20 7.800

Por otro lado, también empieza a escasear en el mundo el otro insumo esencial para la producción de alimentos: el agua. En la actualidad, se estima que el 80% del líquido elemento es para uso agrícola .
La ONU calcula que hacia 2025 la demanda de agua potable será un 56% más alta que el suministro, lo que repercutirá fuertemente sobre su precio. Estos datos ponen de relieve las ventajas comparativas de América del Sur que con el 6% del total de la población mundial cuentan con el 25% del total de agua dulce del planeta, mientras que los países asiáticos donde vive el 60% de la población mundial sólo dispone de 1/3 de las reservas de agua .
Para algunos expertos, son muy pocas las áreas en el mundo donde puede expandirse la frontera agropecuaria, el uso del agua para fines agrícolas y la productividad, sin elevar en demasía los costos de producción. Siendo el MERCOSUR una de las pocas regiones del mundo que cuenta con estas ventajas es atendible el interés de las Empresas Transnacionales por participar en la creciente expansión de los mercados de alimentos y de commodities.
Según diversos estudios demográficos, si bien las tasas de crecimiento de la población mundial tendería a estabilizarse hacia 2050, se espera todavía un fuerte crecimiento hasta el primer cuarto de Siglo. Además del aumento de población, la demanda de alimentos se intensificará por el fuerte crecimiento de ingreso per cápita de los países emergentes y sus altas tasas de urbanización, que traen aparejados cambios en los hábitos de consumo, implicando una mayor demanda de proteínas animales y al mismo tiempo una menor disponibilidad de tierras agrícolas. Otro factor que contribuirá a la escasez de tierras es la producción de biocomsbustibles, particularmente por los planes adoptados en Estados Unidos y Europa.


Aumento de la demanda internacional de proteínas animales
Distintos organismos nacionales e internacionales (Sagpya, FAO, USDA; OECD, SSB, etc.), citados en un documento de la Secretaría de Agricultura, Pesca y Alimentos de la Nación, coinciden que en estimar que en las próximas décadas habrá un importante aumento de demanda de alimentos, particularmente de las proteínas de origen animal, como carnes, leche y huevos .
Según el SSB (State Statiscal Bureau) entre 1980 y 2002, tanto en áreas rurales como urbanas de China el consumo per cápita de carne, leches y huevos se ha multiplicado, al mismo tiempo que ha descendido el consumo de granos. Según el mismo organismo, dicha tendencia seguirá afirmándose paralelamente que aumenta el nivel de vida en ese país y se acentúa el proceso de urbanización que genera pautas culturales favorables al consumo de proteínas animales. La evolución esperada del consumo de productos de origen animal entre 2000 y 2010 indica que el consumo per cápita de carne pasaría de 37,7 kg a 56-60 kg, el de huevo de 16,8 kg a 21-26 kg y el de leche de 7,5 litros a 14 - 17,5 litros.
Para el Morgan Stanley, la nueva clase media China, con ingresos crecientes que asciende a 300 millones de habitantes, en 2012 se duplicará y alcanzaría al 40% de la población.
Las estimaciones de Goldman Sachs consignan para la India, país de 1.000 millones de habitantes, que de continuar creciendo a la tasa del 6% anual de la última década, será la tercera economía del mundo en 2050.
Según la FAO, los precios de la carne alcanzaron un promedio de 102 puntos en 2004, frente a una media de 90 en 2003. La explicación está dada por las distintas enfermedades que sufren los animales (Vaca Loca en Europa y América del Norte, Gripe Aviar en Asia) y la preocupación por la inocuidad de los alimentos. Según el organismo Internacional, las enfermedades y la evolución de los tipos de cambio, produjeron un cambio apreciable en el comercio internacional que favorece el comercio de carne que produce Sud América, estimándose que para 2005 aumente otro punto porcentual su participación que fue del 29% en 2004.
De acuerdo a las "Proyecciones a mediano plazo sobre la carne y productos lácteos hasta 2010" de FAO, la producción mundial de leche crecerá anualmente un 50% más que en la década del ´90. Dicho aumento se dará en los mismos lugares donde crecerá más el consumo, y en un número limitado de países que producen a bajo costo y que pueden realizar exportaciones de productos lácteos sin necesidad de subvenciones.


Aumento del Poder de Consumo de los países densamente poblados
En una nota periodística Jorge Castro señala que en la década del ´90 el Producto Bruto Mundial creció a una tasa del 3,5% anual. Pero, mientras los países desarrollados crecieron a un promedio del 2,4%, los países emergentes más que duplicaron esa tasa (5,4%) . Dice el autor de la nota que entre los países emergentes la locomotora es China, que se ha constituido en el caso de mayor éxito en materia de crecimiento económico en toda la historia universal. Mientras que Gran Bretaña tardó 60 años después de la Revolución Industrial para duplicar el ingreso por habitante, Estados Unidos lo logró en 50 años y más tarde Japón necesitó 35 años para alcanzar ese objetivo. China, a partir de los cambios que se produjeron en 1979, duplicó el ingreso de sus ingresos en tan solo 9 años. Desde entonces a la actualidad, lo triplicó. Este fenómeno, que en la última década comenzó a contagiar a países como la India, explica que la región Asia-Pacífico concentre ya 1/3 de la producción mundial, cuando hace medio siglo acumulaba sólo el 10%. De mantenerse esta tendencia, las proyecciones de crecimiento económico para los próximos 20 años indican que el Producto Bruto de China alcanzará al de EEUU, que India e Indonesia superarán a Alemania y que Corea del Sur se ubicará delante de Francia.
China, además de contar con una altísima tasa interna de ahorro e inversión ha desplazado a los Estados Unidos como primer receptor de Inversiones Extranjeras Directas de las Empresas Transnacionales, transformándose en la principal fábrica de productos industriales del mundo y en un gran consumidor de materias primas.
De continuar el crecimiento económico y urbano de China, es esperable que este país se convertirá en el primer importador mundial de alimentos. En pocas década China pasó de tener una ínfima participación en el comercio mundial a ser uno de los primeros actores, con tasas de crecimiento exponenciales . Entre los años 2000 y 2004 las importaciones Chinas pasaron de representar el 3,4% al 6% del total mundial, con una tasa de crecimiento del 150% en tan sólo 4 años. Mientras que a nivel mundial el crecimiento sólo fue de 43%. Por su parte en esos 4 años el PIB aumentó 48%, mientras que el PIB mundial lo hizo un 26%. También es elevado el crecimiento de India que en el mismo período tuvo un crecimiento del PIB de 42% y de 90% en las importaciones.
China ya constituye uno de los principales socios comerciales de Argentina. Durante los primeros 8 meses de 2005 las exportaciones a ese país alcanzaron los US 2.500 millones, representando el 9,4% del total exportado por nuestro país. Si consideramos las ventas externas de productos primarios, China es el principal comprador con el 26% del total, por encima de la UE (20,4%), el Mercosur (11,6%) y el NFTA (2,9%). Si consideramos al conjunto de los países asiáticos, las exportaciones argentinas de Productos Primarios a esa región superan ya el 35% del total.


La Profecía Autocumplida: "100 millones de toneladas de granos para el 2011"
Los cambios demográficos y económicos mundiales impulsan a las grandes empresas transnacionales a posicionarse para atender la creciente demanda de alimentos. Como hay pocos países con disponibilidad de tierra y agua para abastecer dicha demanda, particularmente de granos forrajeros, están desarrollando e impulsando un fuerte plan de inversiones en nuestro país.
En los últimos años, las principales empresas exportadoras de granos aceites y subproductos, que también son proveedoras de insumos (semillas, agroquímicos, fertilizantes, etc.), junto con grandes empresas agropecuarias, vienen promoviendo como meta para el país la producción de 100 millones de toneladas de granos para principios de la próxima década. Para alcanzar este objetivo, estiman que deberán ampliar la frontera agrícola, principalmente en zonas hoy ocupadas por la ganadería, o incorporar nuevas tierras, principalmente en el NEA y en el NOA y, al mismo tiempo, aumentar la productividad, con mayor incorporación de insumos y tecnología, básicamente semillas, agroquímicos y fertilizantes.
En el documento de titulado "Fertilizantes para una Argentina de 100 millones de Toneladas", publicado por la Fundación Producir Conservando presentado en junio de 2004, los autores del trabajo (los Ingenieros Gustavo Oliverio y Fernando Segovia y el Lic. Gustavo López ), trazaron un escenario donde para alcanzar la meta en el 2011, será necesario ampliar un 21,5% la frontera agrícola, al mismo tiempo que los rindes deberían aumentar con la misma intensidad que lo hicieron en la última década. Para esto último, entre otras cosas, el consumo de fertilizantes deberá pasar de 2,3 a algo más de 5 millones de toneladas. .
En el último seminario que organizó la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina y el Centro de Exportadores de Cereales (6/4/05), el lic. Gustavo López explicó que la Argentina pasó de utilizar para la producción de granos un promedio de algo más de 20 millones de hectáreas entre 1985 y 1994 a 29,4 Millones en la última campaña 2004-5, proyectándose alcanzar hacia fines de la presente década 31 millones de hectáreas cosechadas y una producción de 100 millones de toneladas. Nuevas hipótesis trazadas por la Fundación Producir Conservando, apuntan a extender la frontera agropecuaria hasta alcanzar 36 millones de hectáreas sembradas en el ciclo 2014/15 y obtener una producción de entre 107,6 y 114 millones de toneladas.

Resúmen de Hipótesis para la producción de granos, de áreas sembradas y
cosechadas 2004/05, 2010/2011 y 2014/15
Promedio 2004/2005 2010-2011 2014- 2015
01-02/03-04 Hipot.Máx. Hipót. 1 Hipót. 2
Area Sembrada (miles de ha) 27.946 29.422 34.088 36.701 36.219
Area Cosechada (miles de ha) 25.154 26.185 31.147 34.052 33.673
Cosecha (en %) 90% 89% 91% 93% 93%
Rendimiento Kg/ha 2.777 3.208 3.250 3.160 3.386
Producción (miles de ton) 69.864 84.000 99.672 107.604 114.005

Fuente: Fundación Producir Conservando, Seminario CIARA-CEC 2005

Para alcanzar esas metas se vienen impulsando distintas iniciativas para facilitar la ampliación de la frontera agropecuaria, para contar con los insumos necesarios para el aumento de la productividad y el desarrollo de la infraestructura física.
Por ejemplo, diversos proyectos de ley como el de "Promoción de la Ganadería Bobina en Zonas Áridas", con el objeto de seguir liberando tierras para fines agrícolas y desplazar el ganado a zonas áridas, contempla todo tipo de subsidios para producir en zonas de bajas precipitaciones. "Promoción del uso de Fertilizantes", mediante la desgravación del IVA y de los Derechos de Importación. Por su parte, la Secretaría de Agricultura viene coordinando la discusión entre distintos actores de la cadena agrícola, para modificar la ley de semillas que viene reclamando Monsanto para que se anule o restrinja el uso propio de semillas por parte de los agricultores y nuestro país adhiera a UPOV `91 (convenio internacional que amplía los derechos de los obtentores de nuevas semillas, restringiendo el de los agricultores). Entre otras iniciativas se pueden nombrar la ampliación de la hidrovía, la construcción de la autopista Rosario Córdoba y la construcción nuevos pasos cordilleranos hacia Chile.
Por otra parte, la Secretaría de Agricultura viene motorizando aumentar la agricultura irrigada. Según los datos difundidos en el seminario titulado "Un nuevo desafío para el sector agropecuario: 2 millones de hectáreas irrigadas" (Noviembre 2005), Argentina cuenta con un potencial de 6 millones de hectáreas de suelos aptos y casi 22.000 m3 /s de agua disponible de los cuales hoy sólo se riegan 1,3 millones. Estudios de la FAO y del INTA estiman que la superficie regable en los sistemas públicos de las zonas áridas y semiáridas, con la infraestructura existente y suelos aptos, está en torno de los 2,5 millones de hectáreas y sólo se cultivan poco menos de 1 millón de hectáreas. La Secretaría ha puesto como meta alcanzar 2 millones de hectáreas irrigadas para el 2010, para lo cual ya cuenta, entre otros recursos, con un financiamiento de US$ 200 millones provisto por el BID, canalizado a través del programa PROSAP. En la Provincia de Bs. As. se está trabajando en la recuperación de los suelos inundados de la cuenca del Salado, lo que permitiría recuperar entre 2 y 3 millones de hectáreas.
Por su parte, las principales empresas exportadores y proveedoras de insumos tienen previsto para el período 2005-2006 inversiones que rondarían los US$ 900 millones según informó la Bolsa de Comercio de Rosario , lo que les permitiría ampliar la capacidad de acopio, molienda y de puertos para estar en condiciones de procesar 50 millones de toneladas de soja, es decir un 25% más que lo que se produjo en la última cosecha. La principal inversión corresponde a Bunge en Ramallo (nueva terminal portuaria, playa de camiones, silos para almacenamiento, muelle para la descarga de fertilizantes, etc.) y le sigue Cargill para el puerto y la planta que construye en Villa Gobernador Gálvez. Siguen en la lista AGD, Molinos Río de la Plata, Dreyfus, Terminal 6, Vicentín, Noble, AFA y ACA, entre otras.
La producción de aceite y de harinas proteícas, y su exportación junto a los granos son actividades altamente concentradas en una decena de empresas, principalmente transnacionales, algunos grupos económicos locales y una cooperativa de productores agropecuarios que, en conjunto, en 2004 facturaron $ 34.786 millones.
Para la concreción de las obras, durante 2005, las empresas Dreyfus y Cargill han sido beneficiadas por el gobierno nacional que les asignó un cupo fiscal de $ 64 y $ 32 millones, respectivamente, a través de la ley de Promoción de Inversiones en Bienes de Capital y Obras de Infraestructura

Principales Empresa Productoras y Exportadoras
de Aceite y Subproductos y Exportadoras de Granos
Inversiones
Facturación Previstas.
Empresas Millones de $ Millones US$
1 Cargill 8,508 200/270
2 Bunge 7,200 330
3 AGD 3,919 30
4 Dreyfus 3,358 65
5 Molinos 2,456 80
6 Nidera 2,400
7 Toepfer 2,300
8 Vicentín 1,900 40
9 A.C.A 1,665
10 Grupo Glencore 1,080
TOTAL 34,786 745/815
Fuente: Revista Mercado y diarios nacionales

Las Políticas Agrícolas y el Desarrollo Rural
Más allá de lo puramente sectorial la política agropecuaria tiene una importancia sustantiva en la política económica y social del país por las siguientes razones:

· La producción agropecuaria es la base de la alimentación de nuestra población, por ende se constituye en un elemento estratégico para la Nación.
· El ámbito rural comprende casi la totalidad del espacio territorial nacional, por lo tanto, se vincula con su ocupación y desarrollo en la medida que seamos capaces de promover una producción social y ambientalmente sustentable.
· La tierra, insumo básico para la producción del sector, es uno de los escasos patrimonios que no fueron enajenados y extranjerizados en forma masiva en el proceso de apertura económica de los ´90, por lo cual se puede constituir en uno de los elementos básicos para desarrollar un nuevo proceso de acumulación basado en el capital y en el interés nacional.
· La producción agropecuaria es la principal ventaja comparativa que tiene el país para alcanzar una mejor inserción en el mercado mundial y transformarse en dinamizadora del empleo. Para ello debemos considerar no sólo las industrias y servicios ligados directamente al proceso productivo, sino además los procesos de valor agregado que se generan a partir de las cadenas agroindustriales.
· La producción agropecuaria sigue siendo la principal fuente de ingreso de divisas que posee el país.
· El vínculo del hombre con la tierra en un país históricamente agropecuario, conforma uno de los núcleos principales de la cultura argentina, no sólo en las zonas rurales sino también en las regiones urbanas que vienen recibiendo en forma continua migraciones internas.

Lamentablemente, la especialización productiva promovida por las grandes exportadoras de granos, aceites y sus derivados crea poco empleo y directo e indirecto y genera externalidades ambientales y sociales negativas sobre las cuales el Estado debiera intervenir regulando el uso del suelo y el agua, planificando el uso del territorio y protegiendo a las poblaciones que son expulsadas por el avance de los cultivos extensivos.
La falta de políticas de desarrollo rural, más allá de los paliativos que se crearon a través de los programas sociales agropecuarios, ha provocado el éxodo de la población rural y la desaparición de cientos de miles de productores familiares, agravando la pobreza rural y urbana, las desigualdades sociales y los desequilibrios territoriales y ambientales.
Si queremos modificar esta situación debemos pensar en otro paradigma productivo que, sin caer en voluntarismos utópicos, ponga el énfasis en la rentabilidad social, donde el eje de las políticas agrícolas y agro-industriales se vinculen principalmente con lo interno, garantizando la seguridad alimentaría de toda la población, promoviendo producciones que impulsen el trabajo, el desarrollo local y la reinversión del excedente en las zonas en que éstas se localizan. El desarrollo local y regional debe constituirse en uno de los pilares del crecimiento integral, es decir aquel que genera bienestar en la población (empleo, infraestructura básica, servicios sociales y culturales).
Para ello, el impulso al Desarrollo Rural y la agricultura familiar debe dejar de ser visto como una política social, como un hermano pobre, y debe ser asumido como una parte sustantiva de las políticas macro-económicas de desarrollo.
La pérdida de empleo y población rural dispersa como consecuencia de la incorporación del progreso técnico, puede y debe ser compensada con el repoblamiento de pueblos y pequeñas ciudades que transformen las materias primas originadas en el campo, que provean insumos, equipos y servicios a la producción
A través de la organización de los productores familiares hay que reclamar programas a nivel nacional y provincial que impulsen el desarrollo local y regional, concertados con los municipios, que incluyan la posibilidad del acceso a la tierra y/o la regularización dominial de sus ocupantes, estímulos de orden económico, particularmente para desarrollar las cadenas agroindustriales que generen más valor agregado y empleo. Paralelamente hay que crear infraestructura social y económica (caminos, redes de servicios, viviendas, escuelas, centros de salud, etc.) para que la vida en las zonas rurales merezca ser vivida y la producción tenga viabilidad económica. Se debe impulsar también el asociativismo entre los pequeños y medianos productores y su integración horizontal y vertical para producir y comercializar y apoyarlos con programas de extensión rural que incorporen tecnologías apropiadas a sus factores de producción.
Por el contrario hay que desincentivar la apropiación de la renta por parte de las grandes empresas que producen extensivamente si no reinvierten y gastan en la zona donde están produciendo, al igual que el proceso de extranjerización de nuestros principales recursos naturales.
La sustentabilidad ambiental de nuestros principales recursos (tierra y agua) debe ser un principio básico, para cuidar la salud de nuestra población y de solidaridad intergeneracional. Para ello, más allá de una política de concientización, hay que establecer mecanismos de regulación que incluyan premios y castigos a las buenas o a las malas práctica agrícolas. Una producción social y ambientalmente sustentable, junto a un desarrollo regional equilibrado, deben constituirse en los principales ejes de una política de desarrollo rural.
La Argentina dispone de suficiente tierra, recursos naturales y humanos como para que el conjunto de la población rural y los productores familiares aspiren a una vida digna y hagan un aporte sustancial al desarrollo del país. Se trata que el Estado asuma su responsabilidad, apoyando a los sectores más débiles y no derivando los subsidios a las grandes empresas que no lo necesitan. Se trata de instalar en la conciencia colectiva y en el sentido común que el desarrollo rural es posible e imprescindible, si aspiramos a un desarrollo armónico y a un país integrado. Queda por delante crear las condiciones organizativas y políticas que lo hagan posible.


 

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